El Congreso Nacional del Pueblo de China instalará a Xi como caudillo

por Peter Symonds
7 marzo 2018

El Congreso Nacional del Pueblo (CNP) de China, que comenzó el lunes, tiene como objetivo aprobar un cambio en la Constitución del país que eliminará el límite de dos mandatos para el presidente y vicepresidente, asegurando que el presidente Xi Jinping pueda permanecer en el cargo después de que su segundo término de cinco años venza en el 2023.

Si bien todavía no se ha llevado a cabo el voto formal de unos 3.000 delegados cuidadosamente seleccionados, el vicepresidente del CNP, Wang Chen, declaró por anticipado que el cambio constitucional cuanta con un apoyo unánime y que el partido había consultado ampliamente la opinión pública en todos los sectores.

En realidad, la gran mayoría de la población no ha tenido voz en la decisión. Fortalecerá a Xi como a una figura bonapartista que preside un régimen que enfrenta un empeoramiento de los problemas económicos y sociales en el país y la creciente amenaza de una guerra militar y comercial con EUA.

Xi también es presidente del Partido Comunista Chino (PCCh), que defiende los intereses de una pequeña élite superrica que se ha beneficiado enormemente de las tres décadas de restauración capitalista. Algunas de las personas más ricas de China son delegados del CNP y del órgano consultivo, la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh).

Según el último informe de riqueza del instituto Hurun, con sede en Shanghái, publicado la semana pasada, 153 de los delegados al CNP y la CCPPCh tienen individualmente una riqueza personal de más de 2000 millones de yuanes (US$155 millones). Si bien el número de delegados superricos ha disminuido respecto del año pasado, su riqueza total aumentó en casi un 18 por ciento a 4,12 billones de yuanes ($US650 mil millones).

Hablando en la sesión de apertura del comité nacional de la CCPPCh el domingo, Xi declaró absurdamente que el sistema de partidos de China era "una gran contribución a [la] civilización política de la humanidad". En realidad, el PCCh gobierna a través de un régimen policial que está de acuerdo con darle poderes extraordinarios a Xi, frente a temores de un aumento en el descontento social y el peligro de la guerra.

El cambio constitucional para permitir que Xi ocupe el mayor cargo indefinidamente va en consonancia con su promoción como el "núcleo" del PCCh y el fortalecimiento de su control sobre los militares y la economía. El Congreso del PCCh de octubre pasado tomó la medida inusual de incluir directamente una referencia al "pensamiento" de Xi –el objetivo nacionalista de convertir a China en una gran potencia— en la Constitución.

Es probable que el CNP instale a Wang Qishan, la figura clave en la implementación de la campaña anticorrupción de Xi en los últimos cinco años, como vicepresidente del país. Xi usó el pretexto de erradicar la corrupción para purgar al PCCh y al aparato estatal de potenciales contendientes políticos y socavar las facciones rivales. Wang, debido a su edad, no fue reelecto en el comité superior del PCCh en el congreso del año pasado, pero ocupó un lugar destacado en la plataforma cerca de Xi en la sesión de la CNP del lunes.

El principal discurso fue el informe de trabajo de dos horas del primer ministro, Li Keqiang, que se dedicó principalmente a asuntos económicos. Pese a ser redactado en lenguaje anodino y burocrático, el informe señalaba la difícil situación que enfrenta el régimen chino a medida que la economía continúa mostrando signos de desaceleración.

En lo que se volvió virtualmente obligatorio, Li volvió a enfatizar el "estatus central" de Xi y la necesidad de un "liderazgo centralizado y unificado". Mientras afirmaba que la economía mundial continuaba recuperándose, Li advirtió sobre "muchos factores que generan inestabilidad e incertidumbre". En una referencia oblicua a las amenazas estadounidenses de guerra comercial y guerra militar, agregó: "El proteccionismo está creciendo y los riesgos geopolíticos están en ascenso".

Li prefiguró un objetivo del 6,5 por ciento para el crecimiento económico en el 2018, a pesar de que el crecimiento excedió el objetivo oficial del 6,5 por ciento el año pasado, el primer aumento desde el 2010. La cifra está muy por debajo del 8 por ciento que los líderes chinos consideraron como un punto de referencia clave para evitar el alto desempleo y prevenir el malestar social.

El índice de gestores de compras manufactureras (ICM) de febrero mostró una fuerte caída a 50,3 de 51,3 en enero. Una cifra menor de 50 indica que el sector se está contrayendo. El subíndice para órdenes extranjeras cayó a 49, mostrando una caída de la demanda extranjera. Por otra parte, el ICM para el sector de servicios, a menudo promocionado como un impulsor económico clave, disminuyó en 0,6 puntos a 53,8.

Li anunció más recortes profundos en la producción de acero y carbón, lo que inevitablemente significará la pérdida de miles de empleos. La producción de acero se reducirá en 30 millones de toneladas este año y el carbón en 150 millones de toneladas. Ya se han eliminado 1,1 millones de puestos de trabajo en los últimos cinco años, ya que la producción de acero se ha reducido en 170 millones de toneladas y el carbón en 800 millones de toneladas.

Sin embargo, Li afirmó que el desempleo urbano estaría por debajo del 4.,5 por ciento en el 2018. Se jactó de que los ingresos personales estaban aumentando, los trabajadores despedidos estaban recibiendo asistencia del Gobierno y 68 millones de personas salieron de la pobreza en los últimos cinco años. Las cifras son poco confortables para los trabajadores y los pobres de las zonas rurales, que luchan por sobrevivir en medio del aumento de los costos.

Las cifras fuertemente promocionadas sobre el alivio de la pobreza se basan en una austera línea de pobreza oficial de ingresos anuales de 2300 yuanes (unos US$350), a precios del 2010. Según la Oficina Nacional de Estadística, 30,45 millones de personas de las zonas rurales siguen viviendo en la pobreza. Como una de sus "tres duras batallas", el Gobierno se comprometió a eliminar la pobreza para el 2020. Sin embargo, las dificultades económicas afectan a muchos millones, incluso en las ciudades, especialmente entre los trabajadores rurales migrantes que forman una gran subclase sin derechos sociales.

Las tensiones sociales no solo son alimentadas por la pobreza absoluta, sino también por la pobreza relativa. El abismo entre ricos y pobres se ha ampliado en las últimas tres décadas. El coeficiente de Gini para China, que había estado cayendo marginalmente desde el 2008, ha comenzado a aumentar nuevamente, al pasar de 0,462 en el 2015 a 0,465 el año pasado. Incluso pequeños incrementos pueden indicar disparidades significativamente crecientes en una escala donde 0 indica que todos los ingresos son iguales, y 1 indica que todos los ingresos se destinan a una sola persona.

En su informe, Li destacó los folletos dirigidos, no a la clase trabajadora y los pobres, sino a capas relativamente acomodadas de la clase media: menores costos de Internet de alta velocidad, precios reducidos para servicios de telefonía móvil, impuestos más bajos sobre la autopista, reducciones de impuestos para pequeños negocios y precios de electricidad más bajos para las empresas comerciales.

Incluso mientras se comprometía a reducir la pobreza, Li dijo que el objetivo de déficit presupuestario se reduciría significativamente a 2,6 por ciento, del 3 por ciento en los últimos dos años. El gasto masivo de estímulo desde la crisis financiera global del 2008 ha llevado a una espiral de especulación, grandes deudas y el creciente peligro de inestabilidad financiera, que Li prometió controlar. Un gasto gubernamental menor conducirá a recortes a los servicios sociales esenciales, como la educación y la salud.

Li anunció un aumento sustancial del gasto militar del 8,1 por ciento, en comparación con el 7 por ciento del año pasado, en respuesta a la creciente belicosidad de la Administración de Trump, en particular contra Corea del Norte. Gran parte del gasto se destinará a armas de alta tecnología. Xi ha tratado de remodelar el Ejército de Liberación Popular convirtiéndolo en un ejército capaz de librar una guerra con EUA.

El informe de trabajo de Li señala las razones subyacentes por las cuales se convirtió en un hombre fuerte político del PCCh. Es para defender los intereses de la clase capitalista china contra EUA y sus aliados, y para intentar suprimir cualquier erupción de la lucha de clases en casa.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 6 de marzo de 2018)