Los partidos derechistas se benefician de la ira hacia la austeridad y la desigualdad

Una derrota histórica para los socialdemócratas en las elecciones italianas

por Marianne Arens
7 marzo 2018

En el cuarto país más grande de la Unión Europea, en medio de una pobreza y desempleo masivos y un crecimiento del descontento popular hacia los partidos de centroizquierda y sus apologistas pseudoizquierdistas, las elecciones parlamentarias del domingo en Italia resultaron en una derrota histórica para el oficialista Partido Demócrata (PD) y una victoria para los partidos derechistas y ultraderechistas.

Los niveles desesperados de angustia social de Italia –con el desempleo juvenil en un 30 por ciento— son en gran parte el producto de las políticas aplicadas por los Gobiernos de centroizquierda. Mientras que los Gobiernos de derechas bajo Silvio Berlusconi se caracterizaban por una corrupción desenfrenada, los nombres de los primeros ministros de centroizquierda —Romano Prodi, Massimo D'Alema y Matteo Renzi— estarán inseparablemente vinculados a los recortes sociales y la austeridad contra la clase trabajadora.

Los principales beneficiarios de las elecciones del domingo fueron las fuerzas derechistas y de extrema derecha, sobre todo el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo y la racista Lega, dirigida por Matteo Salvini. Con un 73 por ciento, la participación de los votantes fue relativamente baja para los estándares italianos.

La victoria electoral de los partidos derechistas ha profundizado la crisis de la Unión Europea porque el Movimiento Cinco Estrellas y Lega son críticos o se oponen a la membresía de Italia en la UE. Los observadores financieros también temen que una crisis gubernamental prolongada pueda llevar al colapso al frágil sistema bancario de Italia.

Ningún partido o alianza electoral obtuvo la mayoría requerida para gobernar.

El PD, el antiguo partido gobernante, obtuvo solo el 18,7 por ciento de los votos. Ahora posee solo 105 de los 630 escaños en la Cámara de Diputados y 50 de los 315 escaños en el Senado. Libre e igualitario (LeU; Liberi e Uguali), una escisión del PD liderada por el fiscal estatal antimafia, Pietro Grasso, ganó solo un 3,4 por ciento de los votos.

Matteo Renzi declaró su renuncia como líder del PD la noche del lunes. La alianza que lideraba, que incluía un grupo alrededor de Giuseppe Pisapia (Insieme) y el grupo pro-UE +Europa, obtuvo apenas el 22,9 por ciento de los votos y quedó en tercer lugar detrás de la alianza derechista de Berlusconi y el Movimiento Cinco Estrellas de Grillo.

Matteo Salvini, líder de la Lega (antes Lega Nord), reafirmó su reclamo al cargo de primer ministro el lunes. Su partido tiene "el derecho y el deber de gobernar en los años venideros", dijo Salvini. Con un 17,4 por ciento de los votos, la Lega superó a su aliado, Forza Italia (14,0 por ciento), liderado por Silvio Berlusconi. El partido de tendencia fascista, Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia) de Georgia Meloni, que también es parte de la misma alianza, ganó el 4,3 por ciento.

Con un total de 37 por ciento de los votos, esta alianza surgió como la más grande. Berlusconi anunció su intención de designar a su copartidario Antonio Tajani como primer ministro. Debido a una condena por evasión de impuestos, a Berlusconi ya no se le permite ocupar un cargo público.

En cambio, Salvini podría convertirse en primer ministro. Después del húngaro Viktor Orban, el austríaco Sebastian Kurz y el checo Andrej Babis, esto significaría que otro notorio racista y xenófobo se convirtiera en jefe de Estado dentro de la UE.

La Lega Nord surgió en la década de 1990 e hizo campaña para la separación de las partes más ricas del norte de Italia, "Padania" en la propaganda de la Lega Nord, del sur más pobre. Incluso entonces, el partido llevaba a cabo virulentas campañas xenófobas.

Bajo Salvini, el partido se expandió a nivel nacional y adoptó un programa anti-UE, de extrema derecha y racista basado en el Frente Nacional de Marine le Pen en Francia.

Sin embargo, la alianza derechista no podrá formar un Gobierno sin otro socio de la coalición. También es posible que la alianza se desmorone.

Una opción discutida antes de los comicios ha sido descartada: una "gran coalición" de la PD y Forza Italia de Berlusconi. Ambos partidos, que se han turnado a la cabeza de los sucesivos Gobiernos desde principios de la década de 1990, ya no tienen ni siquiera un tercio de los votos entre ellos.

Junto con Salvini, Luigi de Maio, el candidato principal para el Movimiento Cinco Estrellas, también ha reclamado el puesto de primer ministro. Con el 32,7 por ciento de los votos, el Movimiento Cinco Estrellas emergió como el partido más fuerte y el ganador de las elecciones. Obtuvo apoyo particularmente en el empobrecido sur del país.

Un mapa de Italia, dividido según el partido que ganó en cada región, revela un nuevo tipo de división: en el norte, el azul de la alianza de derecha se puede ver en todas partes, con dos excepciones, Toscana y el Tirol del Sur, donde los demócratas todavía tienen una base de apoyo.

Pero en el sur y el sureste solo hay un ganador: el M5S, que ganó el 49 por ciento de los votos en Campania, el 48 por ciento en Sicilia, el 44 por ciento en Apulia, el 43 por ciento en Calabria y Basilicata y el 42 por ciento en Cerdeña. El M5S controlará más de un tercio de los escaños en el Parlamento, con 225 de 630 en la Cámara de Diputados y más de 100 en el Senado de 315 escaños.

El Movimiento de Cinco Estrellas explotó el hecho de que aún no se ha unido a un Gobierno en Roma, y se ha beneficiado sobre todo de la insatisfacción generalizada con los otros partidos. El M5S, que persigue una mano dura en materia de política de refugiados y la selección de sus aliados internacionales, afirma ser un partido que "no está ni a la izquierda ni a la derecha". M5S tuvo éxito entre los votantes jóvenes, que solo han experimentado Gobiernos liderados por el PD y Forza Italia, mientras el desempleo destruyó regiones enteras y obligó a muchos jóvenes a emigrar

De Maio, de 31 años de edad, intentó durante la campaña electoral presentar al M5S como una fuerza preparada para gobernar. Habló frente a los principales empresarios e inversores y restó importancia a la postura tradicional anti-UE de su partido. El partido también eliminó un pasaje de su programa que prohíbe la formación de coaliciones con otros partidos. "Es hora de ingresar al Gobierno", declaró de Maio. Su partido no "dejaría a Italia en el caos", pero mantendría consultas con todas las fuerzas políticas.

En la UE, los medios de comunicación y los mercados financieros, el resultado de las elecciones italianas provocó disturbios. El mismo día que finalizó la decisión a favor de la continuación del Gobierno de Merkel en Alemania después de más de cinco meses, estalló una nueva crisis en Italia.

El Sü ddeutsche Zeitung de Alemania remarcó que los resultados de las elecciones fueron "malos para Italia y malos para Europa". Desde el brexit, "el tercer país más importante de la UE y una vez el más europeísta de todos" ahora amenaza con "descarrilarse con un populismo irracional y antieuropeo". Handelsblatt advirtió: "Después de las elecciones italianas, el país corre el riesgo de que colapse su deuda". Le Monde describió el resultado como un "terremoto", mientras que la Depeche temía que Italia se convirtiera en "un país ingobernable".

Los desarrollos futuros están en gran parte en manos del presidente Sergio Materella, un jurista de 76 años y político del PD. Está manteniendo conversaciones en la trastienda con los partidos políticos y le encargará a alguno de ellos formar un Gobierno. Si tiene éxito, éste deberá garantizar la aprobación del gabinete por parte de Materella antes de que sea votado por el Parlamento. Se espera una indicación inicial el 23 de marzo, cuando las dos cámaras del Parlamento se reúnan por primera vez y elijan a sus presidentes.

El resultado de la elección italiana es el resultado de la profunda insatisfacción entre la población con todos los Gobiernos anteriores. Los sentimientos dominantes son la ira y la decepción con los partidos que se llaman a sí mismos izquierdistas, pero cumplen las órdenes de los bancos y las grandes corporaciones.

En Italia, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni han impuesto los dictados de los bancos y corporaciones con la ayuda de la Ley de Empleo, que modificó el mercado laboral, el recorte de los programas de lucha contra la pobreza para los ancianos y los recortes del gasto social. Además, participaron activamente en la acumulación militar de la OTAN y la militarización de la UE, y respaldaron las amenazas de guerra contra Rusia. En Libia, una excolonia italiana, el ministro de Asuntos Exteriores, Marco Minniti (PD), concluyó un pacto con la guardia costera libia para impedir que los refugiados crucen el Mediterráneo.

La debacle electoral de la DP se debe sobre todo a este historial derechista y antiobrero. Dada la ausencia de una alternativa progresista y socialista, los partidos de derecha pudieron sacar provecho de las elecciones.

La alianza electoral Potere al Popolo (Poder para el pueblo, PaP) obtuvo solo el 1 por ciento de los votos. Después de haber servido como una hoja de parra para los Gobiernos de derecha durante años, la pseudoizquierda ya no es capaz de presentarse como una alternativa. Sus modelos incluyen a Alexis Tsipras de Syriza, quien como primer ministro griego ha impuesto un vicioso programa de austeridad.

Rifondazione Comunista, la principal fuerza política detrás de PaP, fue miembro del Gobierno de Romano Prodi del 2006 al 2008, el cual sentó las bases para las políticas actuales de guerra y austeridad social. Inmediatamente después, comenzó el ascenso del Movimiento Cinco Estrellas.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 6 de marzo de 2018)