La Organización Socialista Internacional y la política imperialista de la pseudoizquierda

por Barry Grey
18 mayo 2018

La Organización Internacional Socialista (ISO, por sus siglas en inglés) está intensificando sus esfuerzos para legitimar las intervenciones militares del imperialismo estadounidense en Oriente Próximo tras los ataques de misiles estadounidenses, británicos y franceses contra Siria, la ofensiva intensificada contra Irán marcada por la retirada del presidente Donald Trump del acuerdo nuclear de Irán, y el bombardeo israelí de las fuerzas iraníes en Siria.

La prolongada campaña de la ISO a favor de una escalada de la guerra estadounidense de cambio de régimen en Siria y de una confrontación más directa con las fuerzas iraníes y rusas ha seguido de cerca las acciones del Gobierno estadounidense. La situación actual no es una excepción.

En días recientes, el Socialist Worker, el sitio web de la ISO, destacó un editorial publicado el 8 de mayo titulado "Nuestro socialismo es internacional", que concluye con un ataque contra los opositores de la intervención estadounidense y sus fuerzas indirectas en Siria, calificándolos como apologistas del régimen del presidente sirio, Bashar al Asad. La ISO también volvió a publicar un artículo de Ashley Smith de agosto del 2016, en el apogeo de la campaña propagandística que denunciaba la ofensiva del Gobierno sirio contra los "rebeldes" respaldados por Estados Unidos en Alepo, que presenta argumentos similares (ver: "La Organización Socialista Internacional apoya escalada de la OTAN en Siria").

El 1 de mayo, el Socialist Worker publicó un comentario titulado "La izquierda no puede callar sobre los crímenes de Asad". El artículo atacó una publicación publicada en la revista Jacobin bajo el titular "EUA Fuera de Siria". Jacobin adoptó una posición ecléctica sobre la guerra, publicando artículos tanto pro como contra.

La ISO se sintió más obligada a responder públicamente a este artículo porque Jacobin es coanfitrión de la conferencia de la ISO, "Socialismo 2018", que celebrarán en Chicago este julio. El editor de Jacobin, Bhaskar Sunkara, es un exvicepresidente de los Socialistas Democráticos de América (DSA por sus siglas en inglés), con el cual la ISO parece estar preparando alguna forma de reagrupamiento político.

A la ISO le preocupa que los estudiantes y jóvenes políticamente radicalizados y atraídos por el socialismo sean hostiles a las intervenciones militares estadounidenses en Siria y en otros lugares. El crecimiento del sentimiento anticapitalista entre los jóvenes coincide con el resurgimiento de la lucha de clases entre los docentes y otras secciones de los trabajadores, que se manifiesta en una incipiente rebelión contra los sindicatos corporativos.

La ISO quiere asegurarse de que cualquier movimiento que surja esté subordinado a las agencias del imperialismo estadounidense, como los sindicatos, el Partido Demócrata y el Departamento de Estado.

Su artículo del 1 de mayo comienza por quejarse de que el artículo de Jacobin "proporciona un análisis del papel del gobierno estadounidense en Siria que es, en el mejor de los casos, engañoso y, en el peor de los casos, una compilación de teorías de conspiración peligrosas". Los autores critican el artículo por "poner en duda la idea de que el régimen del dictador sirio, Bashar al Asad, usó armas químicas ... Con sus argumentos, Shupak [el autor del artículo en Jacobin ] se une a una sección de la izquierda que ha apología del dictador sirio, Bashar al Asad, y de las intervenciones rusas e iraníes que lo han apuntalado. Al tomar esta posición, se alían con las fuerzas que han trabajado para aplastar la revolución siria y la primavera árabe en general".

En otras palabras, cualquier cosa menos la aceptación acrítica de las afirmaciones del Gobierno de EUA sobre presuntos crímenes cometidos por el Gobierno sirio es equivalente a un apoyo político para Asad.

Esta es una amalgama de argumentos cínicos y deshonestos. La ISO está utilizando una forma de chantaje moral para hacer que los jóvenes y trabajadores consternados por la muerte y la destrucción infligida por EUA en Siria apoyen en estampida la intervención estadounidense. "Cuando comenzó el levantamiento sirio", escriben los autores, "los izquierdistas tuvieron que elegir: entre apoyar un levantamiento popular o a un dictador asesino. Las secciones de la izquierda volvieron a viejos paradigmas sobre el imperialismo estadounidense en Oriente Próximo que siempre fueron incompletos y que ciertamente hoy ya no se ajustan al contexto de la región". [Énfasis añadido]

Más tarde, vuelven a este tema y escriben: "La pregunta es simple. ¿De qué lado estás? ¿Asad o el pueblo sirio que se resiste a su régimen opresivo?”.

Esta presentación de la situación en Siria y en Oriente Próximo en general es una parodia de la historia y los principios socialistas. Acepta completamente el marco fraudulento de "derechos humanos" que el imperialismo estadounidense ha utilizado durante décadas como pretexto para invadir países, derrocar Gobiernos y saquear regiones enteras en los Balcanes, Oriente Próximo, Asia Central y África.

¿Cuáles son estos "viejos paradigmas sobre el imperialismo estadounidense en Oriente Próximo" que perdieron su relevancia? La ISO argumenta que la vieja hostilidad de la izquierda al imperialismo estadounidense está desactualizada, que el Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA pueden desempeñar un papel progresista y democrático, y que los "izquierdistas" deberían apoyar sus campañas globales contra Siria, Irán y Rusia.

¿Ha cambiado el papel del imperialismo estadounidense?

La ISO haría creer a la gente que la guerra en Siria representa un fenómeno nuevo y sin precedentes. Escriben que "algunos de la izquierda" han "considerado erróneamente a Estados Unidos como el principal agresor en Siria", cuando en realidad Estados Unidos "no busca un cambio de régimen" y han cedido esencialmente la iniciativa en la región a Rusia e Irán. De acuerdo con la ISO, estos últimos Estados son los principales actores en el conflicto, mientras que Estados Unidos ha sido consignado a un segundo plano.

Tal narrativa es absurda de principio a fin. De hecho, Estados Unidos tiene una larga historia de disfrazar sus agresivas intervenciones militares con retórica sobre defender la democracia y los derechos humanos y el apoyo a las "insurgencias" locales para este propósito.

Estados Unidos lanzó la Guerra de Corea que mató a 5 millones de personas como un esfuerzo para estrangular a la Revolución China, que había triunfado el año anterior. Supuestamente se libró para defender la "libertad" contra el "totalitarismo comunista".

Washington llevó a cabo la invasión de Bahía de Cochinos a Cuba, utilizando una fuerza mercenaria reclutada por la CIA, en nombre de la "democracia".

En Vietnam, Estados Unidos mató a casi 3,5 millones de vietnamitas con el supuesto propósito de defender el "mundo libre" contra la dictadura comunista.

Tampoco es único el uso de milicias islamistas de derecha, en su mayoría vinculadas con Al Qaeda, como milicias indirectas estadounidenses algo único de la intervención de Washington en Siria. La CIA armó y financió a los muyahidines (a quienes Reagan llamó equivalentes morales de los padres fundadores de Estados Unidos) para derrocar a un Gobierno prosoviético en Afganistán en la década de 1980, dando lugar a Al Qaeda, y luego recurrió a las fuerzas islamistas vinculadas con Al Qaeda para derrocar y asesinar a Gadafi en Libia.

No hay ninguna diferencia esencial entre estas intervenciones criminales y la guerra de Estados Unidos para derrocar a Assad y establecer un régimen títere en Siria.

Entre los principios socialistas descartados por la ISO está la distinción que marcan los marxistas entre las naciones opresoras y las naciones oprimidas. Siria es una nación oprimida, una antigua colonia de Francia que durante mucho tiempo ha estado sujeta a la subversión y la intriga de Estados Unidos. Desde los días de Marx hasta Lenin y Trotsky hasta el presente, los socialistas genuinos no han basado su actitud hacia los ataques militares de las potencias imperialistas contra las naciones oprimidas en las credenciales democráticos de los Gobiernos de los países seleccionados.

El Gobierno de Asad, como el Gobierno iraní y todos los Gobiernos en Oriente Próximo, es un régimen burgués. No es por represivo que perdió el visto bueno de Estados Unidos. Washington no tiene problemas para aliarse y armar a los jeques petroleros saudíes o a la sangrienta dictadura militar de Sisi en Egipto. Asad ha sido blanco de una operación de cambio de régimen porque está aliado con Rusia e Irán, y por lo tanto, es visto por Estados Unidos como un obstáculo para su impulso hegemónico en la región rica en petróleo de Oriente Próximo y el continente euroasiático que limita.

Es tarea de la clase obrera siria poner fin al Gobierno de Asad con los métodos de la lucha de clases y la revolución socialista internacional, en oposición tanto al imperialismo como a la clase gobernante local, no en alianza con el imperialismo. Los marxistas no concesionan la lucha contra la burguesía en ninguna parte del mundo a una u otra potencia imperialista, las cuales operan para subyugar, explotar y saquear a otros países, así como a su "propia" clase trabajadora.

La ISO ataca la concepción marxista del imperialismo. Para los marxistas, el término tiene un significado histórico objetivo. Continuamos viviendo en la época del imperialismo.

Lenin definió al imperialismo como una etapa definida en el desarrollo histórico del capitalismo: la última etapa. Fue y sigue siendo una época de guerras y revoluciones. Sus características esenciales son la monopolización de la economía, el dominio del capital financiero y la división de todo el planeta por un puñado de países avanzados. Significa, en palabras de Lenin, "reacción hasta el final de la línea".

Con base en estos fundamentos científicos, sin frases moralistas, los marxistas determinan su actitud ante una guerra determinada. Las cuestiones centrales son los intereses de clase perseguidos por los diversos campos, ya sea que los países involucrados sean naciones opresoras o naciones oprimidas, y cuáles son los verdaderos objetivos de la guerra. Estas preguntas solo pueden responderse examinando los antecedentes históricos y el contexto internacional en el que estalla la guerra.

La ISO no dice nada sobre el contexto histórico de la guerra que están librando Estados Unidos, la OTAN y sus aliados regionales en Siria. De hecho, Estados Unidos ha estado involucrado en una guerra perpetua durante más de un cuarto de siglo, desde la disolución de la Unión Soviética en 1991. Cada una de estas guerras ha sido justificada con mentiras, más notoriamente la farsa de "armas de destrucción masiva" utilizada como pretexto para la invasión de Irak en el 2003. En todas estas guerras de agresión, EUA ha empleado propaganda para demonizar a los líderes de los países seleccionados, generalmente figuras que previamente habían colaborado con Washington en sus actividades globales predatorias.

La lista incluye a Manuel Noriega de Panamá (invadido en 1989), Sadam Huseín de Irak (1991 y 2003), Mohamed Farrah Aidid de Somalia (1992), Slobodan Milosevic de Serbia (1999), los talibanes de Afganistán (2001), Muamar Gadafi de Libia (2011) y ahora Bashar al Asad de Siria. La mayoría de estos líderes han terminado encarcelados, muertos o ambos, y no hay duda de que Asad sigue hoy en la mira del ejército estadounidense.

Además, Estados Unidos ha estado interviniendo en Siria desde que Francia le otorgó la independencia en 1946, comenzando con el derrocamiento orquestado por la CIA del régimen nacionalista burgués de izquierda de Shukri al-Quwatly en marzo de 1949. En diciembre del mismo año, Adib Shishakli llegó al poder en un golpe organizado con el apoyo de EUA. El hecho de que el nieto con el mismo nombre, un empresario de derecha con estrechos vínculos con la familia real saudita, sea una figura destacada en la oposición es indicativo de los tipos políticos que lideran hoy la oposición anti-Asad.

Estados Unidos ha estado trabajando para desestabilizar y finalmente eliminar el régimen de Asad por más de 15 años. A pesar de la colaboración de Siria con EUA en los primeros días de la "guerra contra el terrorismo", el actual asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, entonces subsecretario de Estado en la Administración de George W. Bush, pronunció un discurso en el 2002, intitulado "Más allá del eje del mal", en el que agregó a otros tres países, Siria, Libia y Cuba, a la lista de Bush de Irak, Irán y Corea del Norte como los países más directamente en la mira del imperialismo estadounidense.

Washington promulgó la Ley de Restauración de la Soberanía Libanesa y la Responsabilidad de Siria del 2003, que impuso sanciones contra el régimen de Asad. Tras el asesinato en 2005 del magnate de los negocios proestadounidense y ex primer ministro de Líbano, Rafiq Hariri, que Washington culpó inmediatamente a Asad, Estados Unidos intensificó su ofensiva contra Siria, forzando la retirada de las tropas sirias del Líbano.

Según cables diplomáticos publicados por WikiLeaks, el Departamento de Estado de Estados Unidos proporcionó $6 millones a un grupo islámico, el Movimiento por la Justicia y el Desarrollo. Esto financió a la televisión anti-Asad Barada y diversas actividades subversivas en Siria. Estados Unidos también canalizó $12 millones en su Iniciativa de Asociación de Oriente Próximo entre el 2005 y 2010.

En 2011, el periódico israelí Haaretz publicó detalles de otro complot inspirado en los Estados Unidos contra Siria. Informó que, en el 2008, el asesor de seguridad nacional saudí y embajador por largo tiempo en Washington, el príncipe Bandar bin Sultan, y Jeffrey Feltman, un veterano diplomático estadounidense en Oriente Próximo y secretario de Estado adjunto para asuntos de dicha región, habían recaudado $2 mil millones para desestabilizar a Siria y derrocar al régimen de Asad.

Cuando estallaron las protestas contra el régimen de Assad en marzo del 2011, Estados Unidos ya tenía toda una infraestructura organizacional de activos de la CIA y políticos emigrados muy bien financiada para ganar rápidamente el control y canalizar a la oposición detrás de las intrigas del imperialismo yanqui. sus aliados regionales Israel, Arabia Saudita y los otros jeques petroleros sunitas del golfo Pérsico.

La "revolución democrática" respaldada por la CIA en Siria

Un elemento central de los ataques de la ISO contra cualquier oposición a la intervención estadounidense en Siria es la afirmación de que la guerra civil en el país es una "revolución democrática". Según su narrativa fraudulenta, Estados Unidos no respalda a ninguna milicia islamista, sino que al movimiento anti-Asad es una "expresión genuina de indignación popular".

El artículo del 1 de mayo se muestra particularmente indignado por la declaración (correcta) en Jacobin de que "el esfuerzo de la CIA para derrocar al Gobierno sirio ha sido uno de los programas de acción encubierta más costosos en la historia de la agencia". La ISO rechaza esta afirmación, aunque no hace ningún esfuerzo por refutar los hechos citados para respaldarlo, incluido un artículo en el New York Times que señala que la CIA ha gastado $1 mil millones en sus operaciones en Siria.

La ISO intenta negar lo que es un hecho innegable: que las principales fuerzas desplegadas contra el Gobierno sirio en el país son las milicias islamistas, las más activas de las cuales están vinculadas a Al Qaeda. Los partidarios de esta "revolución" compiten entre sí por dinero y armas de las potencias regionales e imperialistas, principalmente de EUA. Entre ellas, se encuentran las fuerzas que se infiltran en Siria desde Libia, Rusia, Turquía y otros países con ayuda de la CIA y las agencias de inteligencia occidentales aliadas.

Esta llamada revolución no ha producido un solo documento programático y no tiene voceros reconocidos internacionalmente. La ISO nunca busca definir el carácter de clase de su "revolución".

De hecho, prefiere no nombrar a los líderes políticos de su "revolución" porque están, virtualmente sin excepción, asociados a los Gobiernos de EUA y las otras potencias imperialistas. El Consejo Nacional Sirio, que se formó en el verano del 2011 e inmediatamente fue presentado por los medios estadounidenses como la dirección legítima de la oposición anti-Asad, estaba dominado políticamente por la Hermandad Musulmana respaldada por Arabia Saudita y Qatar y liderada por empresarios emigrados, abogados y políticos con viejos vínculos con el Departamento de Estado de EUA, la CIA y las agencias de inteligencia de las potencias imperialistas europeas. Su cabecilla inicial era un rico abogado establecido en Chicago.

Agitando por una guerra que afirma falsamente oponerse

La ISO presenta una descripción extremadamente distorsionada de los acontecimientos en Siria para encubrir la responsabilidad de Washington de la destrucción de una sociedad entera, incluyendo el asesinato y la mutilación de cientos de miles de personas y la transformación de millones más en refugiados sin hogar. Busca legitimar la mentira oficial de Estados Unidos de que la culpa de esta sangrienta catástrofe recae totalmente en Asad y s sus aliados "imperialistas", Rusia e Irán. Calumnia a los opositores de la guerra estadounidenses, calificándolos de apologistas de Asad y denuncia al Gobierno de EUA por no haber suministrado armas más avanzadas a las milicias islamistas que integran los "rebeldes".

Sin embargo, al mismo tiempo, hablando contradictoriamente, afirma oponerse a la intervención de Estados Unidos en el país. Los autores del artículo del 1 de mayo escriben: "Como socialistas revolucionarios, reconocemos que las intervenciones militares de EUA en cualquier lugar van en contra de los intereses de todos los trabajadores. Estamos de acuerdo en que la intervención de Estados Unidos en Siria y en otros lugares debería ser opuesta inequívocamente".

Esta es una mentira descarada. Lejos de oponerse a la intervención militar de EUA, la ISO ha estado haciendo campaña durante años para que se amplíe. El artículo del 1 de mayo del Socialist Worker reitera el frecuente ataque de la ISO a las Administraciones de Obama y Trump por no haber provisto suficientes armas a los llamados "rebeldes", denunciando al Gobierno por "negarles el armamento antiaéreo que sería necesario para combatir la guerra aérea del régimen".

Apenas unas semanas antes de los ataques con misiles del 14 de abril contra Siria, Eric Ruder, un destacado miembro del ISO y escritor para Socialist Worker, firmó una carta abierta publicada en la New York Review of Books junto a otros 200 académicos, escritores y periodistas de "izquierda", bajo el titular "El mundo debe actuar ahora en Siria".

Publicada en medio de una campaña de propaganda coordinada en los medios de comunicación occidentales sobre la ofensiva del Gobierno ruso y sirio contra los grupos islamistas anti-Asad en el suburbio oriental de Guta (Ghouta) en Damasco, la carta fue un llamamiento abierto a Estados Unidos y otras potencias imperialistas a lanzar una intervención militar directa contra el régimen (ver: "Un nuevo llamado de 'izquierda' para una intervención imperialista en Siria"). Menos de siete semanas después, Estados Unidos, Reino Unido y Francia utilizaron el pretexto de un presunto ataque con gas en Duma (Douma) en el este de Guta para lanzar su ataque con misiles contra instalaciones sirias.

En septiembre del 2013, después de que el Gobierno de Obama se retractara de los planes para bombardear Siria, culpando al Gobierno de Asad por un supuesto ataque con gas sarín en el este de Guta, sin presentar ninguna prueba de su participación en el evento, la ISO emitió una denuncia apopléjica de Washington por no implementar sus planes de guerra. El S ocialist Worker publicó una diatriba escrita por Michael Karadjis de la Alianza Socialista en Australia. Decía, en parte:

"Aterrorizados por la revolución popular, a lo largo de estos dos años y medio, Estados Unidos y especialmente Israel han contemplado felizmente la matanza y, a pesar de las quejas hipócritas sobre el régimen, EUA se ha asegurado de no enviar un solo arma o bala a la oposición armada hasta ahora ... Los sirios promedio estarían encantados de ver un ataque estadounidense si destruyera las armas de destrucción masiva "convencionales" que Asad ha utilizado contra ellos en los últimos dos años y medio... De hecho, la idea de que Estados Unidos alguna vez haya querido intervenir en absoluto, incluso en esta crisis actual, es, en mi opinión, también una gran ilusión del pensamiento de la izquierda occidental".

Después del ataque con misiles por parte de EUA Contra bases aéreas sirias en abril del 2017, la ISO publicó un artículo de Joseph Daher y Frieda Afary denunciando el ataque por no ir lo suficientemente lejos. Escribieron:

"Sin embargo, en este punto, podemos decir que este ataque, que se anunció con anticipación al Gobierno ruso, no indica ningún cambio estratégico en la política de Estados Unidos sobre el futuro de Siria o el régimen de Asad... Claramente, ninguna solución pacífica y justa en Siria se puede lograr con Bashar al Asad y su camarilla en el poder. Es el mayor criminal en Siria y debe ser procesado por sus crímenes en lugar de ser legitimado por los poderes imperialistas internacionales y regionales".

La próxima conferencia "Socialismo 2018" tendrá lugar en el contexto de una crisis global geopolítica, económica y social cada vez más profunda; una guerra cada vez mayor en Oriente Próximo; un peligro creciente de una guerra mundial; y una crisis política sin precedentes en los Estados Unidos, el centro del imperialismo mundial. Esta crisis se intensifica enormemente con la reactivación de la lucha de clases en EUA y a nivel internacional.

Aquellos que asistan a la conferencia del ISO en julio deberían estar al tanto del historial probélico de la organización y oponerse a los intentos de dirigir el creciente sentimiento izquierdista detrás del imperialismo estadounidense.

El autor también recomienda:

El imperialismo estadounidense y la guerra con fuerzas mercenarias en Siria

[19 de septiembre de 2013]

(Artículo publicado originalmente en inglés el 16 de mayo de 2018)