Cómo el WRP traicionó al trotskismo:1973-1985

5. La expulsión de Alan Thornett

Declaración del Comité Internacional de la Cuarta Internacional
12 enero 2019

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Este es el quinto de 43 capítulos que se publicarán diariamente. Originalmente fueron publicados como el Volumen 13, no. 1, de la revista Fourth International en el verano de 1986.

En 1985, después de un proceso prolongado de degeneración, el Workers Revolutionary Party, la sección británica del CICI, rompió en definitiva con el trotskismo. En mayo y junio de 1986, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional se reunió y realizó un exhaustivo análisis de las cuestiones teóricas, políticas e históricas involucradas en el colapso del WRP. “Cómo el WRP traicionó al trotskismo: 1973-1985” fue una labor clave en rearmar al movimiento y prepararlo para las batallas políticas en torno a la construcción de una dirección revolucionaria en la clase obrera. Estas lecciones son vitales para el desarrollo de nuevas secciones del CICI internacionalmente.

Un mes después de la fundación del WRP, el impacto del embargo árabe del petróleo forzó al gobierno de Heath a imponer una semana laboral de tres días al mismo tiempo en que los mineros preparaban una huelga nacional en apoyo de sus demandas por mejoras salariales. Cuando el National Union of Mineworkers (NUM, Sindicato Nacional de Mineros) empezó una huelga total en enero de 1974, Heath decidió llamar a elecciones generales con la esperanza de ganar apoyo popular para emplear violencia estatal y aplastar la huelga. Por el contrario, la huelga continuó a lo largo de la campaña electoral y ganó un amplio apoyo de vastas secciones de la clase media que viraban hacia el Partido Laborista. El WRP había estado llamando al derrocamiento del gobierno de Heath, nuevas elecciones y el retorno de un gobierno laborista. En su programa de transformación de liga a partido, había insistido en que “esta demanda de la elección de un gobierno laborista basado en políticas socialistas es el paso indispensable para preparar a la clase obrera para la toma del poder porque significa sobre todo romper con el reformismo” (ibid., págs. 132-33).

El Partido Laborista retornó al poder como un gobierno en minoría, lo que tendría profundas consecuencias para el WRP. Habiendo basado la fundación del partido solo cuatro meses antes en la lucha por derrocar a los conservadores y volver a un gobierno laborista, la realización de esta perspectiva en un lapso tan corto creó una seria crisis dentro de la nueva organización. Cientos de personas habían sido atraídas al partido en base a esta tarea específica y, en la euforia que siguió al retorno de los laboristas al poder, empezaron a alejarse del partido antes de que su educación política real como trotskistas hubiera siquiera comenzado.

El amplio acuerdo entre el partido y la clase trabajadora que existió durante el glorioso período del movimiento anticonservador ahora se enfrentaba a la realidad del gobierno laborista, cuya primera acción fue resolver la huelga de los mineros en base a las demandas del sindicato. La dirigencia del WRP se vio obligada a redefinir su programa y volver a subrayar su identidad trotskista y su oposición a los socialdemócratas en gobierno. Sin embargo, las concesiones que ya había hecho al centrismo en los dos años anteriores significaron que la reorientación no se podía llevar a cabo sin crear fricciones dentro de la propia dirección. Más aún, en medio de estos cambios, ¡el imperio centrista francés atacó de nuevo! Dos cobardes renegados de clase media que abandonaron el partido durante los primeros días de la represión de los conservadores —Robin Blick y Mark Jenkins— empezaron a colaborar con la OCI formando el grupo “Bulletin” con el propósito de crear una facción dentro del WRP. La meta específica de estos bribones —quienes se convertirían al final en abiertos anticomunistas— era destituir a Healy de la conducción del partido. Existía un terreno fértil para sus operaciones en forma de la confusión política y teórica que surgió del programa fundacional que había traído un influjo de nuevos reclutas, incluyendo a un gran sector de obreros, sobre una base centrista. Más allá, los antiguos miembros del partido no habían asimilado realmente los principios básicos y las lecciones políticas de la lucha contra la OCI.

En el verano de 1974, como se ha documentado, Blick y Jenkins establecieron contacto secreto con Alan Thornett y otros miembros del Comité Central del WRP. Thornett, quien tenía un puesto importante en el sindicato de la planta de British Leyland en Cowley, era el secretario del brazo industrial del partido, la All Trades Unions Alliance (Alianza Pansindical). La región occidental del partido que él representaba había crecido considerablemente durante el período anticonservador.

El grupo Blick-Jenkins atacó al WRP desde la derecha. Ridiculizó su énfasis en la profundidad de la crisis económica y sus advertencias acerca de los peligros de un golpe militar en 1973-74 (el cual se confirmó posteriormente en un informe detallado publicado en la prensa capitalista, sobre la crisis dentro del gabinete conservador durante la huelga minera), denunció las críticas del WRP a las burocracias del Partido Laborista y el Trades Union Congress (TUC, Congreso de Sindicatos), y específicamente atacó el Workers Press por desenmascarar a Wedgewood (Tony) Benn.

Sus ataques demostraron ser efectivos precisamente porque grandes sectores del partido estaban políticamente desarmados frente al gobierno laborista. Más aún, Thornett, quien había desarrollado una relación cercana con sectores de trabajadores en base a las desviaciones centristas sobre “derechos básicos” del período de 1973-74, ahora se resistía al retorno de la dirección del WRP a realizar ataques rigurosos contra el gobierno laborista, específicamente bajo condiciones en las que retenía precariamente el poder y se confrontaba con la necesidad inminente de convocar nuevas elecciones.

La facción de Thornett nació patizamba. Le mintió a la dirección del partido y a la militancia acerca de sus verdaderos orígenes. Mientras que criticaba a la dirección de Healy por no haber sido capaz de aplicar el método del Programa de Transición, desarrollaba una concepción totalmente nueva dentro del movimiento trotskista —la creación de un “programa de transición” para las facciones, en el que la minoría, partiendo de lo que estimaba que las bases del partido estaban dispuestas a aceptar, gradualmente introducía demandas adicionales estratégicamente dirigidas a la sistemática inmovilización de los trotskistas y la conquista del poder por parte de los revisionistas, culminando con una contrarrevolución contra la Cuarta Internacional—.

En un sentido político, Thornett abdicó de cualquier derecho a dirigir el WRP cuando colaboró en secreto con tres desertores (John Archer, que se había unido a la OCI, y Blick y Jenkins) quienes escribieron su programa y su plataforma. El hecho de que él violara los preceptos más fundamentales del centralismo democrático y actuara como agente de fuerzas hostiles y antipartidarias fue comprobado por una declaración escrita por su gurú, Robin Blick, el 4 de noviembre de 1980:

Esta declaración se debe a que la conducción de la Workers Socialist League [WSL, Liga Socialista de los Trabajadores, fundada por Thornett después de la escisión] se niega a dar un balance verídico de su propio origen. Hasta ahora me he abstenido de comentar sobre las polémicas entre el WRP y la WSL en cuanto al papel del grupo Bulletin y el mío en los acontecimientos que llevaron a la expulsión de la oposición de Thornett hace seis años. Sin embargo, creo que es hora de que los miembros de la WSL conozcan los hechos. La dirección de la WSL ya ha tenido suficiente tiempo como para aclarar los hechos. …

Las semillas de la oposición de Thornett fueron sembradas con la publicación, desde enero de 1974, del “Bulletin” al principio por mí y por Mark Jenkins, otro antiguo miembro de la SLL (ahora WRP). Ese Bulletin fue enviado a todos los miembros del WRP cuyas direcciones teníamos, sin importar la actitud que creyéramos que tuvieran hacia este. Fue así como cayó en manos de Kate Blakeney, miembro del Comité Central, entre otros en la región occidental del WRP. Alan Thornett fue uno de ellos. …

Nuestro primer contacto con el WRP de la región occidental fue con Kate Blakeney, quien se reunió con Mark Jenkins en casa de ella, a fines de agosto. Siguió otra reunión al poco tiempo, esta vez conmigo y Mark Jenkins. Kate Blakeney dijo estar de acuerdo en gran parte con las críticas que el Bulletin le hacía al WRP. Nos dijo que existía una oposición no oficial y un poco secreta en la región occidental compuesta por ella, Alan Thornett, John Lister, Tony Richardson, y posiblemente algunos otros. No tenía ninguna plataforma clara, ningún entendimiento de cómo había fracasado el WRP, pero se estaba formando con gente que por distintas razones no estaba satisfecha con las acciones nacionales del WRP. Particularmente se sentían muy hostiles a la súbita promoción a puestos dirigentes, por parte de Healy, de conversos al trotskismo provenientes de la alta sociedad, especialmente Vanessa Redgrave.

No pudo haber una acusación más condenatoria de los orígenes sin principios, pequeñoburgueses y sindicalistas de la camarilla de Thornett que, como toda oposición de derecha, inicialmente se unió por su hostilidad hacia el “régimen” del partido y no fue hasta después que articuló su política. Blick luego describió que la facción se estableció,

a mediados de septiembre de 1974, en una salida de la carretera M4 cerca de Riding, por la noche.

La reunión se llevó a cabo en el coche de Alan Thornett. Él había traído a Kate Blakeney. Conmigo estaba Nick Peck, un antiguo miembro de la SLL, quien me había llevado al encuentro. En la primera reunión discutimos sobre la crisis del WRP y las opiniones de Alan Thornett sobre ésta y sus posibles causas, también sobre la situación en Cowley y los efectos adversos de las políticas sectarias del WRP en sus actividades industriales allí y a nivel nacional. Acordamos reunirnos otra vez, con el propósito de regularizar nuestra colaboración política en la lucha contra la conducción de Healy.

Qué grupo tan cobarde y canalla: basándose en su política industrial y su “rendimiento nacional”, en medio de la noche y en una desierta carretera de servicio, planeaba derrocar una dirección establecida desde hacía tiempo que había desempeñado un papel histórico en el movimiento trotskista. ¡No hubo referencias al trotskismo ni a la Cuarta Internacional, como si el destino de la dirección del WRP no fuera de la incumbencia del CICI!

En los próximos días —esto fue a mediados de septiembre—, Alan Thornett y Kate Blakeney no solo acordaron colaborar con el grupo Bulletin (esto significaba, en vista al problema de seguridad, conmigo) sino que también integrarían en dicha colaboración a la mayor cantidad posible de camaradas de la región occidental que fueran de confiar y con los que estuvieran suficientemente de acuerdo como para llevar a cabo una lucha común contra Healy. Alan Thornett iba a preparar una declaración para presentarla al Comité Central del WRP y, en base a eso, establecer una corriente opositora, explotando las libertades que Healy se vería obligado a permitirle de acuerdo con los estatutos del WRP respecto a los derechos de las minorías y facciones.

Esto demuestra el fraude de las afirmaciones posteriores de Thornett acerca de que la dirección del WRP le había negado sus derechos. Perdió esos derechos cuando organizó su facción de tal forma anarquista.

Acordamos que yo les daría cualquier ayuda, principalmente política y literaria, que Alan y sus simpatizantes pudieran necesitar para conducir esta lucha. Fue en base a este entendimiento que yo elaboré sustanciales secciones del primer documento de oposición de Alan Thornett.

Fui principalmente responsable de:

(a) La sección del Programa de Transición

(b) La sección sobre el control obrero

(c) La sección sobre el corporativismo

(d) La sección sobre la socialdemocracia

También fui invitado a hacer sugerencias y adiciones en otras secciones del documento. Esto mismo se aplicó al segundo documento, solo que, en esa ocasión, fui responsable de una pequeña parte, mayormente aquellas secciones sobre el control obrero y las facciones. Ambos documentos fueron reimpresos en “La batalla por el trotskismo” de la WSL como si fueran solo de ellos.

También ayudé a Alan Thornett a preparar su discurso para el Comité Central y para la asamblea del aniversario del Workers Press, en el cual desarrolló algunos de los temas contenidos en su primer documento de oposición sobre control obrero y demandas transitorias.

Los contactos se realizaban a diario, a través de llamadas telefónicas y, por lo menos una vez a la semana, pero a veces hasta dos o tres veces, con visitas, ya fuera yendo yo a Oxford o Reading, o miembros de la región occidental del WRP viniendo a mi apartamento en Acton. También se realizaron encuentros con François de Massot y otros dirigentes participantes de la oposición de la región occidental, estando yo presente en todas esas ocasiones.

A pesar de las inevitables diferencias políticas, esta colaboración siguió durante la expulsión de la oposición justo antes de la conferencia del WRP en 1974. Por cierto, antes de cada encuentro (ya fuera en Londres o en Oxford) entre Alan Thornett y Healy, Alan Thornett me contactaba para discutir la mejor manera de presentar su caso y contestar cualquier argumento que expusieran Healy u otros dirigentes del WRP. Después de estos encuentros, yo recibía un reporte detallado, generalmente por teléfono, pero, algunas veces, si la reunión era en Londres, en persona, apenas acababan. Yo estaba informado de los asuntos del Comité Central mucho antes de que las bases de la militancia del WRP se enteraran, si se enteraban del todo. (De hecho, esto había sido así desde agosto, cuando se realizó el primer contacto con Kate Blakeney.)

Alan Thornett se apoyó en el grupo Bulletin también para la preparación técnica de su segundo documento, que se lo escribió a máquina (o copió) John Archer el mismo día del congreso del WRP en el cual lo distribuiría. Incluso la localidad donde se realizaría el congreso fue descubierta por el grupo Bulletin, permitiendo que los miembros del WRP expulsados fueran desde la región occidental a repartirlos.

Recuerdo bien cuando yo llegué a Oxford en tren en octubre de 1974 armado con una máquina de escribir y me llevaron a una casa donde pasé toda la noche elaborando una sección del segundo documento presentado por Alan Thornett.

Alan Thornett

Blick concluyó su declaración con el siguiente consejo:

Cuanto más tiempo continúe la conducción de la WSL negando lo que sabe que es cierto y presentando como verdad aquello que sabe que es falso, más fácil le será al WRP extraer dividendos políticos de las falsedades diseminadas por la WSL, acerca de su pasado. Con esta declaración, espero persuadir a los que están implicados en estos acontecimientos a que al menos den un recuento verídico de estos (citado de una copia de la carta original).

Este documento confirmó la acusación de Healy de que Thornett estaba operando como un agente político de fuerzas hostiles al partido. Las protestas de la camarilla de Thornett acerca de las violaciones de sus derechos eran totalmente deshonestas e hipócritas. El verdadero carácter de cualquier facción partidaria se pone de manifiesto en los métodos que utiliza. Al buscar la ayuda de fuerzas abiertamente hostiles a su propio partido, Thornett se había dirigido objetivamente a destruir el WRP. Entrando en una conspiración contra el partido del cual era miembro, demostró que no estaba interesado en corregir a los otros dirigentes, preservar la unidad del WRP sobre una base principista, ni educar a su militancia.

El hecho de que Thornett conspirara contra su propio partido y luego denunciara a la conducción de violar los estatutos fue el colmo de la duplicidad política. Healy, quien tenía por entonces acumulados 45 años de experiencia dentro del movimiento comunista, podía reconocer una camarilla antipartidaria apenas aparecía. Sin embargo, es algo completamente diferente si la dirección tuvo o no razón políticamente en expulsar a Thornett por razones organizativas antes de una discusión exhaustiva sobre las diferencias políticas, independientemente de sus orígenes. Esto no se trataba de sabiduría después de los hechos. El movimiento trotskista había adquirido, antes de que Thornett apareciera en escena, una gran experiencia en relación con las minorías antiprincipistas —la más famosa de las cuales fue la tendencia de Shachtman-Burnham-Abern—. La experiencia le ha enseñado al movimiento trotskista que la clarificación política de los cuadros debe ser la prioridad en cualquier lucha entre facciones, inclusive en aquellas con camarillas desleales.

En una discusión con un miembro del ILP en 1935, Trotsky recalcó que “es mejor dejar que las tendencias pequeñoburguesas se expresen plenamente para que se desenmascaren ellos mismos” (Trotsky, Writings on Britain, Vol. 3, New Park, pág. 123).

En esa cita, Trotsky se refería a una oposición leal. Pero el punto que quería aclarar es aplicable en muchas otras circunstancias. Si Healy se hubiera inclinado a trabajar en base a las lecciones de las luchas pasadas de la Cuarta Internacional, habría recordado la forma en que Cannon manejó la facción de Morrow-Goldman en 1945-46. Esta experiencia fue una parte importante de la formación política del propio Healy.

James P. Cannon, Felix Morrow y Albert Goldman

Felix Morrow y Albert Goldman formaron una oposición contra las mayorías dirigidas por Cannon en el Comité Político y el Comité Central del SWP en torno a una amplia gama de asuntos. Colaboraron estrechamente con Jock Haston, el secretario nacional del Revolutionary Communist Party (RCP, Partido Comunista Revolucionario), en el cual Healy estaba en una minoría. Demandando la unidad con los shachtmanistas, Morrow y Goldman operaron como una facción del Workers Party (Partido Obrero) dentro de la dirección del SWP. A comienzos de 1945, Cannon descubrió que Morrow y Goldman le habían dado a Shachtman un recuento detallado de las reuniones del Comité Político e incluso las minutas. Se habría justificado totalmente que los expulsara del partido; más aún, habría contado con el apoyo de la mayoría de la militancia del SWP si hubiera tomado esa medida.

Sin embargo, Cannon descartó estas medidas organizativas por dos razones. En primer lugar, temía que las diferencias con Morrow y Goldman no se habían desarrollado lo suficiente como para justificar una ruptura, a pesar de sus acciones provocadoras. Intuyó correctamente que ellos reflejaban vagos sentimientos de “unidad” de otras secciones del partido que, habiéndose unido al trotskismo después de 1940 en el transcurso de una rápida expansión del SWP al final de la Segunda Guerra Mundial, no entendían completamente las diferencias fundamentales entre el SWP y el grupo centrista pequeñoburgués de Shachtman. También reconoció que existía cierta confusión en las secciones europeas de la Cuarta Internacional acerca de la naturaleza de la minoría. Ambos, Morrow y Goldman, gozaban de considerable prestigio en la Cuarta Internacional: el último como abogado de Trotsky y el primero como el autor de Revolución y contrarrevolución en España. Cannon creyó que habría sido un serio error el aceptar una ruptura en estas condiciones porque no resolvería las cuestiones políticas que dieron origen a la minoría. En segundo lugar—y esto era para Cannon un factor de suma importancia—, la ruptura no hubiera concretado, en ese momento, en base a diferencias que los sectores políticamente conscientes de la clase trabajadora hubieran entendido claramente.

Por lo tanto, a iniciativa de Cannon, el Comité Político del SWP le dirigió una carta redactada con tacto a Morrow y Goldman en la cual indicaba que no existían las bases suficientes para una ruptura y los invitaba a reunirse con el Comité Político para resolver las diferencias organizativas y crear las condiciones óptimas para discusiones políticas posteriores. Esta no fue una maniobra realizada a corto plazo para ganarse a la opinión pública del partido a su favor. Como resultado de esta intervención, la lucha interna con la facción Morrow-Goldman duró un año más, hasta que Goldman renunció para unirse a los shachtmanistas en mayo de 1946. Morrow fue expulsado en base a diferencias programáticas irreconciliables en noviembre de 1946, tras habérsele permitido dirigirse al congreso del partido. En ese momento las diferencias eran tan claras que ni él mismo se consideraba socialista. Se salió de la sala de conferencias y abandonó el movimiento revolucionario casi inmediatamente. Poco después se hizo partidario del imperialismo estadounidense.

En el curso de esta intensa lucha, se establecieron claramente las implicaciones de las diferencias entre el trotskismo y la tendencia de Shachtman en términos de las fuerzas sociales reales que representaban dentro del movimiento obrero. La imposibilidad de conciliar estas diferencias, algo que se había establecido cuando su desarrollo era aún embrionario en 1940, se verificó nuevamente bajo condiciones en las que los lazos políticos de Shachtman con la burocracia sindical derechista asumieron una forma política directa, bajo el peso de la Guerra Fría.

Ninguna clarificación de ese tipo se llevó a cabo durante la lucha contra Thornett, la cual terminó casi al mismo tiempo que empezó. En vez de reconocer que la habilidad de la OCI de establecer, a través de Blick y Jenkins, una facción dentro del WRP era el producto directo de no haber desarrollado la lucha contra el centrismo, la dirección de Healy agravó el error previo con una maniobra organizativa.

Hubo otros factores que se debieron considerar. La plataforma de Thornett estaba basada parcialmente en la línea política sobre la que se fundó el partido. Su oposición a presentar candidatos del WRP en las dos elecciones de 1974 fue el producto inevitable de la concentración programática del partido en la elección del gobierno laborista como la base de la existencia del WRP. Habiendo atraído a muchos obreros al WRP a partir de esto, era entendible que Thornett reaccionara contra lo que vio como una reversión al “sectarismo”. Es más, las diferencias que expuso relacionadas con el uso del Programa de Transición —específicamente sobre la consigna del control obrero y la nacionalización sin compensación— reflejaban las presiones de aquellos elementos obreros que se habían unido al partido en base a su línea anticonservadora y que no habían sido ganados a la política socialista revolucionaria. En este sentido, a pesar de sus métodos sin principios, Thornett representaba a un amplio sector dentro del WRP. Su confusión política era responsabilidad de Healy y Banda, quienes debieron entonces haber ganado a este sector al trotskismo genuino. Tras haber invitado a los trabajadores a unirse al partido para colocar a los laboristas de vuelta en el poder, fue, hablando políticamente, mala educación botarlos cuando se resistieron a organizar una oposición revolucionaria contra los socialdemócratas, especialmente en condiciones en las que existía una seria preocupación de que el gobierno minoritario laborista estaba a punto de ser depuesto por los conservadores. La tendencia de Thornett representaba poderosos sentimientos socialdemócratas en la clase trabajadora británica y una medida organizativa contra los que articulaban esta tendencia solo podía tener un efecto adverso en el trabajo del partido en los sindicatos.

Para empeorar las cosas, las diferencias políticas planteadas por Thornett, tal y como se habían desarrollado en el otoño de 1974, no habían alcanzado el nivel en que una escisión era justificable frente a la clase obrera. No era suficiente con que Healy y Banda tuvieran la corazonada, por astuta que fuera, de que Thornett estaba funcionando como agente de la OCI. En 1940, Trotsky le advirtió a Cannon que no tomara medidas organizativas prematuras contra la minoría insistiendo en que “debéis actuar no solo sobre la base de vuestras apreciaciones subjetivas, por muy correctas que sean, sino en base a los hechos objetivos, observables por todo el mundo”. Y advirtió que la impaciencia organizativa “irá acompañada frecuentemente por la indiferencia hacia la teoría” (En defensa del marxismo, Akal, Madrid, pág. 185).

Healy luchó contra Thornett movilizando el aparato del partido, apoyándose en los académicos y profesionales de clase media para intimidar a la minoría y preparar el caso organizativo a favor de la expulsión. Se usó violencia física contra el grupo de Thornett. Elementos como Cyril Smith fueron desenterrados de sus apartamentos de Londres para ayudar a Healy a montar una comisión de control mientras que llevaron a Slaughter, quien llevaba años guardando un silencio malhumorado en Leeds, a Londres para desempeñar el papel de cura en la ejecución de Thornett, proporcionando una bendición marxista apropiada mientras que Healy bajaba el hacha. Healy no trató a los herejes dentro del partido al estilo de Trotsky sino al de Enrique VIII y lo único que consiguió con eso fue colocar sobre la cabeza de Thornett un halo de mártir.

La expulsión de Thornett le costó al partido cientos de miembros y destruyó su sección más importante en la industria básica. El resultado directo de esos métodos políticamente irresponsables de facciones fue inclinar la base social del partido hacia la clase media. Fuerzas como Redgrave y Mitchell adquirieron prominencia mientras Healy, herido por la deserción del obrero con quien había colaborado tan estrechamente, reaccionó con amargura por lo que consideró una traición personal.

Encima de la ruptura con la OCI, la expulsión burocrática de Thornett fue un desastre político para el WRP. En primera instancia, se evadieron cuestiones internacionales fundamentales. Se dejaron sin resolver problemas básicos relacionados con la línea política del movimiento en Reino Unido. Independientemente de los fines, las intenciones y la orientación de Thornett, la aparición de su facción estaba ligada a los problemas cruciales del desarrollo del Workers Revolutionary Party y de la clase trabajadora inglesa. La llegada al poder del Partido Laborista en marzo de 1974 y su reelección en octubre de 1974 colocaron presiones políticas inmensas sobre la vanguardia marxista y demandaban claridad teórica, sin la cual siempre se degenera el ingenio táctico en maniobras oportunistas.

En este sentido, la lucha contra Thornett fue la primera prueba importante de la habilidad de la dirección del WRP para luchar contra la socialdemocracia. Como Healy debió haber recordado, sus propios choques con Haston en el antiguo RCP surgieron en torno al delicado problema de la relación de la vanguardia marxista con el Partido Laborista. La Internacional discutió el problema exhaustivamente y creó los medios para poner a prueba las posiciones en pugna. Healy dirigió una facción interna mientras que Haston mantuvo la dirección del “Partido Abierto”. Finalmente se verificó que la posición de Healy era la correcta y esta experiencia tuvo un papel primordial en su surgimiento como líder de la sección británica.

En 1974, la dirección del WRP se enfrentó a la necesidad de desarrollar tácticas a largo plazo en relación con la lucha contra el Partido Laborista. Como preparación para ganarse a las masas dentro del Partido Laborista, tenía primero que ganarse a los trabajadores dentro de su propio partido. Y ya que un número sustancial de ellos había seguido a Thornett, era la responsabilidad de un líder con experiencia crear las condiciones para que estos trabajadores entendieran que el análisis del partido era correcto. Si no se intentaba esto, era precisamente por la confusión que existía en el terreno de Healy.

Mientras la ofensiva anticonservadora crecía, especialmente después de las huelgas masivas que irrumpieron en defensa de los estibadores conocidos como los Cinco de Pentonville en el verano de 1972, la dirección de la SLL que, a diferencia de todos los grupos revisionistas pequeñoburgueses, estaba extremadamente confiada en que la clase obrera podía echar y echaría al gobierno conservador, llegó a creer que la victoria del gobierno laborista prepararía el terreno para un enfrentamiento final con los socialdemócratas. Healy, quien había realizado un serio estudio de la Revolución de Cromwell, llegó a trazar paralelismos entre el venidero gobierno laborista y el Parlamento largo de 1640. Con esta analogía, trató de anticipar la situación que surgiría cuando los laboristas, retornando al poder por medio de la fuerza de los sindicatos, se confrontarían con las demandas de la clase trabajadora por cambios radicales incompatibles con el capitalismo y en condiciones en las que la inestabilidad financiera mundial se profundizaba cada vez más.

Pero la historia tomó un camino que Healy no había previsto. Desde 1974 en adelante se enfrentó a un Parlamento de otro tipo. La caída de los conservadores y el retorno de los laboristas produjeron una nueva serie de ilusiones en la viabilidad de la socialdemocracia. Esto se reflejó, en primer lugar, dentro del mismo WRP. La inhabilidad de la dirección de Healy avanzar la lucha política y teórica paciente que exigía la aparición de la oposición de Thornett significó, dentro del contexto de la lucha de clases en Reino Unido, que la socialdemocracia le había ganado una importante batalla al WRP. Bajo la consigna de salvar al WRP de agentes de la OCI, Healy realizó una carnicería política que debilitó enormemente su organización. Lejos de lograr ninguna claridad política como resultado de la lucha interna del partido, el movimiento trotskista en Reino Unido salió de la lucha aún más desorientado que en cualquier período de los veintiún años anteriores.

Cabe añadir que en ningún momento antes de la expulsión de Thornett se le informó al Comité Internacional de la lucha en la sección británica. Healy obviamente creía que al CICI no le tocaba desempeñar ningún papel independiente en los asuntos del WRP y que simplemente era un apéndice organizativo del movimiento británico. En este aspecto, no hay pruebas de que la opinión de Thornett fuera diferente de la de Healy.