Cómo el WRP traicionó al trotskismo:1973-1985

14. Todo el poder al Concejo Metropolitano del Gran Londres (GLC)

Declaración del Comité Internacional de la Cuarta Internacional
23 enero 2019

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Este es el decimocuarto de 43 capítulos que se publicarán diariamente. Originalmente fueron publicados como el Volumen 13, no. 1, de la revista Fourth International en el verano de 1986.

En 1985, después de un proceso prolongado de degeneración, el Workers Revolutionary Party, la sección británica del CICI, rompió en definitiva con el trotskismo. En mayo y junio de 1986, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional se reunió y realizó un exhaustivo análisis de las cuestiones teóricas, políticas e históricas involucradas en el colapso del WRP. “Cómo el WRP traicionó al trotskismo: 1973-1985” fue una labor clave en rearmar al movimiento y prepararlo para las batallas políticas en torno a la construcción de una dirección revolucionaria en la clase obrera. Estas lecciones son vitales para el desarrollo de nuevas secciones del CICI internacionalmente.

Si la lucha del partido por unas elecciones generales entre 1975 y 1979 lo transformó involuntariamente en un instrumento de la política conservadora, su campaña por los concejos comunales de 1981 en adelante lo hizo un agente consciente de la traición socialdemócrata. De ahora en adelante, todo el trabajo de la dirección del WRP se concentró en desarrollar una alianza antiobrera con secciones del Partido Laborista y la burocracia sindical. Esta nueva línea fue inaugurada en la práctica, con algunos problemas, en enero de 1981.

Enfrentándose a las demandas de los conservadores de cortar los servicios locales, los concejales laboristas de Lambeth, dirigidos por Ted Knight, tuvieron que decidir entre luchar contra el gobierno y defender estos servicios, o buscar una manera de evitar una confrontación, a expensas de la clase trabajadora, mediante el aumento de las tasas de impuestos locales.

El WRP se opuso al aumento de las tasas de impuestos. En el News Line del 7 de enero de 1981, un editorial titulado “No hagan el trabajo sucio” advertía:

Los concejos locales que suban las tasas para derrotar los recortes de los conservadores están jugando con fuego. No solo es económicamente absurdo —el incremento en las tasas simplemente no puede compensar los recortes— sino que significa el suicidio político.

Es peligroso por otras razones. Descarga el peso de las medidas de los conservadores sobre las familias obreras, que ya se enfrentan a los problemas más terribles en términos de desempleo y costes exorbitantes de gas, electricidad, calefacción y transporte público.

También azota a la clase media y torna a potenciales aliados anticonservadores en enconados opositores de los laboristas y los sindicatos. Esto es lo que quieren los conservadores.

Pero un día más tarde, el 8 de enero de 1981, el News Line informó de que Lambeth había sido obligado a subir las tasas. Para el 9 de enero de 1981, estaba apoyando el aumento de las tasas en su editorial: “Si el Concejo no se hubiese decidido a favor de una tasa suplementaria hubiese resultado en un gran desfalco financiero, enfrentándose a un déficit de 11,2 millones de libras y a una intervención por parte de los comisionados del gobierno. Eso solo ayudaría a los conservadores y sería horrible para el futuro de los distritos”.

Siete años antes, el WRP había planteado una política revolucionaria para defender los servicios sociales. Había declarado: “Vivienda, salud y educación son servicios públicos que tendrían que tener prioridad en el bienestar de la nación. La nacionalización de la tierra, de los edificios y la industria de los materiales de construcción, de los bancos, de la industria farmacéutica es la única base para el desarrollo de estos servicios.

“La deuda de estos servicios esenciales con los bancos y los prestamistas debe ser rechazada inmediatamente. Los concejales laboristas deben ser obligados a repudiar las deudas y brindar los servicios esenciales” (WRP Perspectives, adoptadas el primero de agosto de 1974).

Esta política fue tirada por la borda para alinear al partido detrás de los reformistas de Lambeth. Healy hizo arreglos para la publicación de una edición especial de 24 páginas del News Line el 17 de enero de 1981, que incluía un suplemento de ocho páginas dedicado a alabar a los concejales de Lambeth y a Ted Knight. Una declaración editorial llamaba a una conferencia en Londres sobre la “Crisis de gobierno local” para “dar apoyo total al Concejo de Lambeth controlado por los laboristas” el cual, afirmaba, “ha adoptado una posición correcta y decisiva”.

Denunciando el ataque hecho por varios grupos revisionistas contra la decisión de Lambeth de aumentar las tasas, los fraseólogos del News Line escribieron:

Los concejales de Lambeth son los primeros en admitir que no pueden continuar subvencionando los recortes de los conservadores con aumentos de las tasas. Su coste político sería desastroso y, económicamente, no se pueden hacer.

Pero este no es el argumento. La cuestión en Lambeth es que, si declaran la bancarrota, serían expulsados de sus cargos por el gobierno central, lo que permitiría la entrada de los comisionados conservadores. La alternativa es quedarse y luchar contra las políticas depresivas de Thatcher-Heseltine. …

No creemos que Lambeth ni ningún otro concejo laborista tenga que suicidarse políticamente. Su tarea es quedarse en el cargo y hacer campaña por el desarrollo del movimiento de masas contra los conservadores y por la unidad de todos los sectores de la comunidad contra las políticas depresivas de Thatcher. …

Sería ridículo y reaccionario abandonar la lucha de Lambeth ahora, que es lo que los revisionistas quieren, antes de que se inicie la guerra.

Este era simplemente el lenguaje del cretinismo parlamentario, en que el destino de la clase trabajadora se hace dependiente de la defensa de la carrera de pequeños políticos reformistas.

Healy no hizo ningún intento por mantener en línea sus libros políticos. Solo dos años antes, había insistido en el derrocamiento del gobierno laborista bajo condiciones en las que el WRP admitía que los conservadores llevarían a cabo salvajes ataques contra la clase trabajadora en la eventualidad de ganar las elecciones. ¡Ahora el mismo Healy estaba argumentando que “sería ridículo y reaccionario” que los laboristas “se suicidaran políticamente” … al desafiar a los conservadores!

Para el 19 de enero de 1981, el News Line estaba llamando a los obreros, en un editorial de toda una página, a que “se mantengan firmes al lado del Concejo de Lambeth”. Se inventó una excusa vergonzosa para los laboristas, denunciando a todos aquellos que se opusieran a su decisión de aumentar las tasas. Bajo esas circunstancias, las artimañas de Healy hicieron que el uso del término “revisionismo” no tuviera ningún significado. A grupos pequeñoburgueses se les dio nueva estatura mediante la traición de los dirigentes del WRP:

Los revisionistas toman la cuestión de la resolución de “no al aumento de las tasas” y la convierten en una cuestión moral. El sábado, la usaron para atacar a los concejales de Lambeth sin dar ninguna consideración a una situación objetiva muy cambiada y la imperante necesidad de construir el frente anticonservador desde bases decisivas como Lambeth.

No existe tal cosa como una solución mediante el aumento de las tasas, y el concejo de Lambeth nunca dijo que la hubiese. Pero la mayoría en el concejo tuvo toda la razón al introducir una tasa suplementaria la semana pasada para mantener la línea correcta contra Thatcher y mantenerse en sus cargos electos. …

Los que entregan las viejas conquistas sin luchar nunca pueden alcanzar nuevas conquistas. Los que predican tal solución son en realidad “gente de Thatcher” porque están hablando “su” lenguaje. …

Dicho de otra manera, detrás de sus falsas palabras “izquierdistas” y del hecho de que hablan sobre adoptar una “posición militante” contra los conservadores, está el atolondramiento de sacar a los laboristas de Lambeth y poner a los conservadores.

Esto no es más que la retórica del estalinismo empleada por el WRP para cubrir su oportunismo y denunciar a los que se oponen a los socialdemócratas. Esta intervención demostró que el WRP estaba siendo conscientemente transformado en un apéndice de la socialdemocracia, completando así su deserción del troskismo al campo del centrismo. Para 1981, el WRP estaba defendiendo explícitamente al Estado capitalista contra la clase trabajadora, incluso justificando ataques contra el movimiento obrero citando los problemas fiscales con los que se confrontaban los funcionarios del gobierno.

De manera similar, el News Line del 20 de enero de 1981 denunció a los que atacaron el aumento de las tasas por no reconocer que “estamos viviendo bajo el capitalismo; y el capitalismo en la fase de una enorme crisis en la cual los derechos del Estado del bienestar están siendo destruidos por el ultrareaccionario gobierno conservador”.

Esta línea derechista, aunque desarrollada por Healy, caló hondo en una capa de profesores socialdemócratas que habían estado roncando a sus anchas desde hacía años dentro del WRP —quienes solo salían de sus guaridas académicas cuando se les necesitaba para pronunciarse a favor de Healy en una lucha faccional en contra de los que defendían la línea proletaria al interior del partido. Entre los que salieron de manera entusiasta en defensa de los reformistas de Lambeth estaba nada menos que Tom Kemp de la Universidad de Hull. Kemp comparó a los opositores al aumento de las tasas con los estalinistas alemanes que hicieron campaña en 1931 al lado de los fascistas para destituir al gobierno socialdemócrata en el infame “referéndum rojo”. Desgraciadamente, el artículo de Kemp tendría que haber sido escrito dos años antes.

A lo largo de su retorcido artículo, Kemp muestra una chispa de intuición sobre el verdadero significado del “viraje a Lambeth”:

Da una oportunidad para infundir respeto por el Workers Revolutionary Party entre sectores del movimiento obrero que recién comienzan a alejarse del reformismo. Respecto a esto, amplía y profundiza una relación con las corrientes centristas que pueden superar muy rápidamente lo que se veía como el peligro revisionista del futuro (News Line, 21 de febrero de 1981).