La clase obrera entra en lucha en Argelia

14 marzo 2019

Tras semanas de protestas de jóvenes contra el intento del presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, de buscar un quinto término en el poder, la clase obrera está emergiendo como la fuerza líder en la lucha contra el Frente de Liberación Nacional (FLN). Las huelgas se han expandido al transporte público, la industria automotriz, la educación y el crítico sector del gas natural, mientras millones marchan exigiendo la caída del régimen.

El movimiento en Argelia se encuentra en el corazón del resurgimiento internacional de la lucha de clases y la oposición política entre los trabajadores. En Francia, la profunda ira contra el presidente Emmanuel Macron estalló independientemente de los sindicatos en la forma del movimiento de los “chalecos amarillos”, en medio de una ola de huelgas contra las medidas de austeridad contra la Unión Europea (UE) desde Portugal a Berlín. Las huelgas de maestros por todo Estados Unidos, en las maquiladoras en México y a lo largo del Magreb están siendo organizadas por medio de las redes sociales y en oposición a las burocracias sindicales.

El FLN no cederá a las demandas de empleos, un mejor futuro y el fin de la dictadura bajo la camarilla de capitalistas en torno a Bouteflika. Con el respaldo de París y las otras potencias imperialistas, ha suspendido las elecciones del 18 de abril, buscando mantener a Bouteflika en el poder hasta que pueda poner fin a las protestas. Casi una década después de los levantamientos obreros que derrocaron a los dictadores respaldados por el imperialismo en Túnez y Egipto en 2011, se preparan nuevas luchas revolucionarias internacionales contra el capitalismo.

La lección del levantamiento tunecino y el egipcio es la necesidad de una vanguardia trotskista revolucionaria en la clase obrera. Sin esto, pese a las heroicas luchas de millones de trabajadores, los partidos pseudoizquierdistas de la clase media como los Socialistas Revolucionarios de Egipto y el Partido de los Trabajadores de Túnez pudieron bloquear una toma del poder de la clase obrera en ambos países. A casa paso de la revolución, avanzaron la mentira de que juntas militares o partidos islamistas apoyados por el imperialismo entregarían reformas demoráticas nacionales. Esto desarmó políticamente a la clase obrera y permitió, en última instancia, que la clase gobernante restaurara las viejas dictaduras.

El estallido de un movimiento de la clase obrera contra el FLN es una reivindicación histórica de la lucha del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) por el trotskismo. La “izquierda” pequeñoburguesa insistía en que la llegada del FLN al poder después de la guerra de independencia de Argelia (1954-1962) contra Francia probaría que no hacía falta ni una lucha de la clase trabajadora contra el capitalismo ni un partido marxista de la vanguardia obrera para la construcción de una sociedad democrática e incluso socialista. Hoy día, el movimiento de trabajadores argelinos exigiendo empleos, igualdad social y derechos democráticos contra el FLN hace añicos esta mentira.

La guerra de Argelia fue una lucha heroica que cobró cientos de miles de vidas y desafió el uso de tortura y represión masivas por parte del imperialismo francés. Sin embargo, a través de los acuerdos de Evian de 1962 que pusieron fin a la guerra, París no le entregó el poder en Argelia a la clase obrera, sino al FLN. A pesar de prometer la construcción del socialismo en Argelia en la Constitución de 1963, el FLN era un partido burgués. No se basaba ni en comités obreros en los centros de trabajo ni en la expropiación de la propiedad capitalista.

Sin embargo, varios grupos pequeñoburgueses y antimarxistas como los renegados pablistas del trotskismo encabezados por Michel Pablo y Ernest Mandel. Tras separarse en 1953 de la Cuarta Internacional, la cual se opuso a sus intentos de liquidar el movimiento trotskista en partidos estalinistas y burgueses-nacionalistas, los pablistas promovieron al FLN como uno de los muchos movimientos que supuestamente reemplazaría a la Cuarta Internacional. Estos iban de las guerrillas de Castro que tomaron el poder en Cuba en 1959 a los regímenes capitalistas que aparecieron tras la partición de India impuesta como parte de la independencia formal de Reino Unido en 1947.

Pablo alegó que la guerra de Argelia representaba “la revolución permanente y viva que se está transformando irresistiblemente de una lucha unida, nacional y antiimperialista a una revolución social profunda que busca su verdadera naturaleza y conquista —como una revolución proletaria y socialista—”. Con base en esto, aceptó un cargo como asesor del FLN hasta que tuvo que huir del golpe de Estado del general Houari Boumédiène en 1965 que derrocó al presidente Ahmed Ben Bella.

El CICI fue el único que luchó por elaborar una perspectiva socialista de revolución proletaria en Argelia. En oposición a los que promovían una reunificación carente de principios del CICI con los pablistas, liderados por Joseph Hansen en EUA, fue el turno de la sección británica del CICI en ese entonces, la Liga Socialista de los Trabajadores (SLL, por sus siglas en inglés), de defender el marxismo y el trotskismo. En 1963, el SLL escribió:

Hansen hizo un gran drama sobre la condena hecha por el SLL contra el acuerdo de Evian entre el Gobierno argelino y el imperialismo francés. Dijimos que era una “traición”. Hansen dijo que este era un error ultraizquierdista que no reconocía que por lo menos el acuerdo de Evian incluía la independencia nacional y debería ser acogido como una victoria. Procedimos desde un análisis de la tendencia de clase que se ha manifestado a través de la dirección del FLN al llegar a un compromiso con el imperialismo francés, previniendo que el pueblo argelino ganara sus propias demandas revolucionarias. Aquellos que se concentraron en la “victoria”… solo le ayudaron a Ben Bella a engañar a las masas y encarrillaron las energías de los socialistas tras alianzas con la burguesía en vez de la construcción de un partido revolucionario independiente.

Casi 60 años después, este análisis y la Teoría de la Revolución Permanente desarrollada por Trotsky, la perspectiva que guio la revolución de octubre de 1917 en Rusia, se han visto confirmados.

Trotsky estableció que, en países con un desarrollo capitalista atrasado, la clase capitalista, vinculada al imperialismo y temerosa de la clase obrera, no puede encabezar una revolución democrática. La lucha por demandas democráticas solo puede ser avanzada si pasa al marco de una revolución socialista, encabezada por la clase obrera y movilizando tras ella a las otras clases oprimidas en un derrocamiento de la burguesía y el establecimiento de un Estado obrero. Solo a través de la lucha por la revolución socialista mundial para expropiar a la clase capitalista y colocar la economía mundial bajo el control democrático de los trabajadores, pueden ser movilizados los recursos necesarios para construir una sociedad socialista y democrática verdadera en los antiguos países coloniales.

El régimen argelino, conectado al imperialismo y temeroso de los trabajadores, ha demostrado ser incapaz de construir una sociedad democrática, ni hablar de socialista. En vez de ser utilizada para desarrollar la industria, crear empleos con salarios decentes y mejorar los niveles de vida, la riqueza del gas natural argelino ha sido encauzada a las cuentas bancarias de una camarilla parasítica de capitalistas que orbitan la cúpula efelenista.

La lucha por los derechos democráticos solo puede proceder solo a través de una revolución socialista contra el FLN, encabezada por la clase obrera y movilizando tras ella a todas las clases oprimidas. El crecimiento de la lucha de clases internacional abre horizontes políticos enormes para los trabajadores en Argelia. La expropiación de la aristocracia financiera por parte de la clase obrera a una escala internacional pondría en manos de los trabajadores en los países excoloniales los recursos necesarios para construir una sociedad verdaderamente socialista y democrática. Sin embargo, nada de esto es posible con base en un programa nacionalista: en cambio, la lucha por el socialismo exige un giro decisivo hacia la clase obrera internacional.

Tales luchas requieren romper inflexiblemente con los descendientes políticos de Pablo. El Partido Socialista de los Trabajadores pablista (PST) y su aliado, el Partido de los Trabajadores de Louisa Hanoune, los cuales han apuntalado al FLN desde el nacimiento del PT durante la “democratización fracasada del FLN en los años ochenta, están preparando una trampa. Hoy día, el PST está llamando nuevamente a llevar a cabo una reforma democrática del FLN en alianza con el PT, grupos defensores de derechos humanos y los sindicatos progubernamentales del país. Escribe:

La izquierda del campo popular propone por su parte, de una forma más o menos coherente, una solución desde abajo que le dé al pueblo una voz y que reestablezca su papel como el único soberano por medio de la perspectiva de elegir una Asamblea Constituyente… El PST propone unir las fuerzas democráticas, anti libre mercado y antiimperialistas, aunando a todos los partidos, sindicatos y movimientos sociales que compartan esta perspectiva.

La tarea clave es preparar una lucha de la clase obrera por el socialismo, lo que significa un rompimiento irreconciliable de las fuerzas de la clase media como el PST. Su promesa de construir una democracia constituye propaganda proveniente de burócratas sindicales, académicos y profesionales aterrados ante el movimiento desde abajo que atenta contra los privilegios que derivan de sus lazos con el FLN. Desesperados por encadenar a los trabajadores y jóvenes al régimen y, como en Egipto y Túnez, organizar una derrota, están aclamando la maniobra del FLN de mantener a Bouteflika en el poder como “un primer paso hacia atrás” y un modelo de lo que puede lograr el movimiento en marcha.

La base para una lucha socialista contra estas tendencias yace en la perspectiva histórica y política del CICI. Para los trabajadores y jóvenes que están entrando en luchas revolucionarias, el giro ahora es hacia la construcción de secciones del CICI en Argelia y en todos los países del mundo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de marzo de 2019)

Alex Lantier