Washington endurece sanciones para reducir a “cero” exportaciones de petróleo de Irán

por Bill Van Auken
24 abril 2019

Con el levantamiento de las exenciones que permitieron a cinco países grandes seguir comprando petróleo iraní, Washington inició una nueva fase mucho más peligrosa de sus sanciones económicas ilegales y unilaterales contra Irán.

Las exenciones se otorgaron en noviembre pasado, cuando el Gobierno de Trump impuso una segunda ronda de sanciones punitivas diseñadas para sofocar todas las exportaciones energéticas iraníes y congelar el acceso de Irán al sistema bancario mundial, a fin de hacer que su economía se derrumbara. Los países en cuestión eran China, India, Turquía, Japón, Corea del Sur, Grecia e Italia, así como la isla de Taiwán. Las exenciones para los últimos tres caducaron cuando terminaron las importaciones en curso de petróleo iraní. Ahora, las excepciones para los otros cinco finalizan el 2 de mayo, lo que los expondrá a penalidades que incluyen multas y quedar fuera de los mercados de EUA.

Al anunciar la acción estadounidense el lunes, su secretario de Estado, Mike Pompeo, utilizó el lenguaje de un gánster que amenazaba con represalias contra cualquiera que se atreviera a desafiar los dictados de Washington.

"Ya no otorgaremos exenciones", dijo. "Vamos a cero. Vamos a cero en todos los ámbitos. Continuaremos aplicando sanciones y monitoreando el cumplimiento. Cualquier nación o entidad que interactúe con Irán debe hacer su diligencia y errar por el lado de la precaución. Los riesgos simplemente no van a valer los beneficios”.

Las exenciones se concedieron originalmente con una demanda de Washington de que los respectivos países redujeran sus importaciones de petróleo de Irán y encontraran sustitutos para el crudo iraní. También tenían el objetivo de prevenir un corte repentino de todo el petróleo iraní, lo que provocaría un alza en los precios mundiales del petróleo y posibles repercusiones políticas sobre un aumento en el precio pagado por la gasolina en los propios Estados Unidos.

La noticia de la decisión de Estados Unidos de eliminar las exenciones hizo que los precios mundiales del crudo subieran un 3 por ciento en las primeras horas del lunes, con los futuros del crudo llegando a más de 74 dólares por barril, el mayor incremento en seis meses.

En el caso de China, la cantidad de petróleo iraní que se está importando solo ha aumentado en los últimos seis meses.

Incluso antes del anuncio formal de Pompeo, las noticias de la inminente acción de los Estados Unidos llevaron a un fuerte reproche de Beijing.

"China se opone a las sanciones unilaterales y las llamadas ‘jurisdicciones de brazo largo’ impuestas por Estados Unidos", dijo el lunes el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del país. “Nuestra cooperación con Irán es abierta, transparente, legal y legítima, por lo que debe ser respetada. Nuestro Gobierno se compromete a defender los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas y desempeñará un papel positivo y constructivo en la defensa de la estabilidad del mercado energético mundial".

El retiro de la exención para las importaciones chinas de petróleo iraní prepara el escenario para otra confrontación entre Washington y Beijing, ya que ambas potencias están en medio de negociaciones supuestamente dirigidas a evitar una guerra comercial de plena escala provocada por la Administración Trump.

Mientras que los funcionarios del Gobierno y las fuentes de la industria energética han indicado que India, que depende de las importaciones para aproximadamente el 80 por ciento de sus necesidades energéticas, ha logrado encontrar alternativas al petróleo iraní, el repentino levantamiento de las exenciones plantea problemas para los aliados de EUA, Turquía, Japón y Corea del Sur.

Turquía es el que más depende de las importaciones de petróleo con Irán, con el que comparte una frontera de aproximadamente 480 kilómetros. Ibrahim Kalin, un asesor principal del presidente de Turquía, estuvo en Washington la semana pasada presionando a los funcionarios estadounidenses para que extendieran la exención a las importaciones de petróleo iraní al país.

"En términos de petróleo, Irán es uno de nuestros principales proveedores de petróleo, y dejamos en claro que no solo nos gustaría seguir comprando petróleo de Irán, sino que también Irán es un país vecino", dijo Kalin a los medios de comunicación después de las conversaciones. “Tenemos una larga frontera con Irán, tenemos vínculos culturales".

El ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlüt Çavuşoğlu, publicó un mensaje en

Twitter diciendo que "Turquía rechaza las sanciones e imposiciones unilaterales sobre cómo llevar a cabo las relaciones con sus vecinos".

Tanto Japón como Corea del Sur dependen de tipos particulares de petróleo iraní para sus industrias petroquímicas y no han encontrado sustitutos listos.

Antes de que la Administración de Trump abrogara unilateralmente el acuerdo nuclear de Irán de 2015, conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (siglas en inglés, JCPOA), en mayo del año pasado y comenzara a imponer sanciones estadounidenses cada vez más estrictas, Irán exportaba aproximadamente 2,5 millones de barriles por día (bpd). Esa cantidad, que ha caído a menos de 1 millón de bpd, pero todavía representa el 40 por ciento de los ingresos del Gobierno.

Todos los demás signatarios del acuerdo JCPOA —Rusia, China, Reino Unido, Francia, Alemania y la Unión Europea— insisten en que Irán ha cumplido con todas sus obligaciones de limitar su programa nuclear. Esta evaluación ha sido verificada por el Organismo Internacional de Energía Atómica, el organismo de la ONU encargado de garantizar el cumplimiento del tratado por parte de Irán.

Las acciones de la Administración de Trump provocaron gran hostilidad de las principales potencias europeas, todas las cuales vieron la firma del JCPOA como la apertura de Irán a las inversiones de los principales conglomerados de energía europeos y al aumento del comercio.

La Casa Blanca emitió un comunicado diciendo que la decisión sobre las exenciones tenía como objetivo "negar al régimen [iraní] su principal fuente de ingresos".

"La Administración de Trump y nuestros aliados están decididos a sostener y expandir la campaña de máxima presión económica contra Irán para poner fin a la actividad desestabilizadora del régimen que amenaza a los Estados Unidos, a nuestros socios y aliados y la seguridad en Oriente Próximo", dijo.

Esta política, que el Gobierno de los Estados Unidos ha denominado "presión máxima" contra Irán, también vio al Gobierno de Trump a principios de este mes tomar la acción sin precedentes de designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), una parte integral del ejército de Irán, como una organización terrorista extranjera. La acción fue tomada a pesar de objeciones dentro del mismo Pentágono y la CIA, que temen que provoque una designación recíproca hacia el personal militar y de inteligencia de los EUA que opera en la región.

El intento de los Estados Unidos de calificar a Irán como la principal fuerza "desestabilizadora" en Oriente Próximo ha sido continuada tanto bajo Gobiernos demócratas como republicanos desde la Revolución iraní de 1979 que derrocó la dictadura monárquica del sha apoyada por los Estados Unidos, un pilar del dominio imperialista en Oriente Próximo.

Esta narrativa de los Estados Unidos solo se ha intensificado tras invadir y ocupar Afganistán e Irak, ambos países fronterizos con Irán, y desatar guerras de cambio de régimen en Libia y Siria. Las víctimas de estas guerras suman millones.

Bajo la Administración de Trump, el eje de la política de Oriente Próximo de EUA ha sido la creación de una alianza antiiraní compuesta por Israel, Arabia Saudita y los otros jeques petroleros suníes del golfo Pérsico, donde Washington les suministra cantidades masivas de armas a los enemigos regionales de Irán.

La Administración de Trump cuenta con que sus aliados regionales como las dictaduras monárquicas, particularmente Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, aumenten la producción de petróleo para compensar cualquier impacto de la disminución en el suministro de energía creado no solo por las sanciones contra Irán, sino también por las impuestas contra Venezuela. Otra importante limitante del mercado se debe a la escalada de la guerra civil en Libia.

Tal acción, por parte de los jeques petroleros sunitas, sin embargo, está lejos de ser segura. La monarquía saudí, que está a punto de presentar una oferta pública inicial (OPI) para su gigante petrolera estatal saudita Aramco en el mercado de valores, tiene muchos motivos para dar la bienvenida a un aumento en los precios del petróleo.

Teherán emitió una respuesta desafiante al anuncio de los Estados Unidos sobre el final de las exenciones. "Dada la naturaleza ilegal de estas sanciones, la República Islámica de Irán no ha otorgado ni otorgará ningún valor o crédito por las exenciones [a los clientes del petróleo iraní] sobre las sanciones [de EUA]", dijo el lunes el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Moussavi.

Mientras tanto, el comandante del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) advirtió que Irán podría cerrar el estrecho de Ormuz, un pasaje clave para el petróleo de Oriente Próximo con destino a Asia, si el bloqueo estadounidense impide que pase su propio petróleo.

"En caso de cualquier amenaza, no dudaremos en apoyar y defender las aguas de Irán. Defenderemos nuestro honor y tomaremos medidas recíprocas cuando se trate de proteger los derechos de Irán", dijo el comandante de la Armada del IRGC, el contraalmirante Alireza Tangsiri.

El impulso de Estados Unidos para efectuar un cambio de régimen en Irán destruyendo su economía ha exacerbado la crisis social y económica del país, con el Gobierno del presidente Hassan Rohani, que representa los intereses de la burguesía iraní, obligado a maniobrar entre las amenazas de un imperialismo estadounidense cada vez más rapaz y el movimiento desde abajo de la clase obrera en oposición a las condiciones de desempleo y austeridad y el retroceso de las limitadas concesiones sociales que los mullas hicieron cuando consolidaron su poder a principios de los años ochenta.

La agenda criminal de la Administración de Trump en Irán, su repudio al JCPOA y el desencadenamiento de la guerra económica contra Irán, ha puesto a Washington y Teherán en un rumbo de colisión, amenazando con iniciar una guerra en todo el Oriente Próximo que podría atraer a todas las principales potencias nucleares.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de abril de 2019)