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El programa del CICI se intersecta con una nueva oleada de lucha obrera

El sábado 4 de mayo el Comité Internacional de la Cuarta Internacional celebró el Mitin En Línea Internacional por el Primero de Mayo de 2019, el sexto Mitin por el Primero de Mayo en línea anual celebrado por el CICI, el movimiento trotskista mundial. En el mitin se escucharon discursos sobre diferentes aspectos de la crisis mundial del capitalismo y las luchas de la clase trabajadora internacional de 12 destacados miembros del partido mundial y sus secciones y organizaciones simpatizantes de todo el mundo.

En días sucesivos, el World Socialist Web Site está publicando el textos de los discursos pronunciados en el mitin. Abajo está el discurso de Wije Dias, el secretario general del Partido Socialista por la Igualdad (Sri Lanka). El 8 de mayo, el WSWS publicó el informe de apertura al mitin, a cargo de David North, el director de la junta editorial internacional del WSWS y director nacional del Partido Socialista por la Igualdad (EUA).

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Un cambio notable que uno puede encontrar, en la nueva oleada de luchas obreras en todo el mundo, es una tendencia en aumento a que los trabajadores se liberen de la camisa de fuerza sindical y emprendan iniciativas independientes para tomar el control de sus luchas.

Como revolucionarios marxistas, somos muy conscientes de que esta medida es totalmente inadecuada para garantizar la victoria de estas luchas. Pero es la indicación más clara de lo agudo de la crisis de liderazgo con la que se confrontan los trabajadores, y también un importante primer paso hacia impulsar a la clase trabajadora a buscar programas y liderazgos alternativos para sus luchas.

Trotsky escribió en el documento fundacional de la Cuarta Internacional, el Programa de Transición y las tareas de la Cuarta Internacional, que la crisis de la humanidad se reduce a la crisis de dirección revolucionaria de la clase trabajadora.

No todos los días los trabajadores se vuelven conscientes de esta crisis. Sucede en tiempos de crisis aguda en el sistema político en su conjunto. Los trabajadores están empezando a reconocer esta crisis y están dirigiéndose hacia buscar soluciones alternativas.

Vivimos ahora en uno de esos períodos de la historia, y somos el único movimiento que ha luchado contra todos aquellos que dieron por perdido el papel revolucionario de la clase trabajadora en sacar a la humanidad de la ciénaga capitalista. En esta lucha, nos hemos preparado para emprender la tarea de dar el programa y la dirección que los trabajadores de todas partes están buscando en la época actual.

Este es el secreto tras las nuevas experiencias que todas las secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional están emprendiendo ahora en cada continente. Nuestras experiencias recientes han sido una justificación poderosa de la intersección de los desarrollos objetivos de la lucha de clases y la perspectiva del movimiento trotskista mundial.

Los trabajadores mexicanos de Matamoros lanzaron su lucha desafiando los dictados de los dirigentes sindicales y se han atraído el apoyo de jóvenes, estudiantes, sectores profesionales y capas de la clase media. También, no dudaron en enviar sus saludos a la conferencia de Detroit de trabajadores de base, convocada por el Partido Socialista por la Igualdad de los EUA. El giro hacia forjar la unidad internacionalista de los trabajadores en lucha quedó explícito en esta acción, y solo el movimiento trotskista está preparado para brindarle una orientación socialista.

De la misma manera, los trabajadores del comité de acción fundado por el PSI srilanqués en la hacienda Abbotsleigh, durante la huelga de 100.000 trabajadores de plantaciones, se unieron a un piquete que exigía la liberación de Julian Assange y Chelsea Manning, encarcelados por exponer los crímenes militares de las potencias imperialistas. También aprobaron una resolución a tales efectos y se ofrecieron a ocupar su lugar en la campaña internacional que están llevando a cabo el CICI y el WSWS.

Estos acontecimientos no pueden tratarse como unos fenómenos aislados peculiares a esos países. Son simbólicos del potencial revolucionario contenido en el desarrollo general de las luchas en desarrollo de la clase objetivamente internacional, la clase trabajadora. Ya sean los profesores de cada Estado de los EUA, o el movimiento de los “chalecos amarillos” en Francia, o los trabajadores en la vecina India, donde, hace no muchos meses, fuimos testigos de una huelga general de varios millones de empleados públicos, las condiciones sociales y los temas políticos a los que se enfrentan todos estos trabajadores son muy similares.

La generalización de las condiciones sociales de los trabajadores en los países desarrollados así como los países históricamente atrasados, es el producto de la larga descomposición de la economía capitalista, que inicialmente afloró en 2008 en la forma del derrumbe de enormes conglomerados financieros estadounidenses. Esto ha creado una polarización social insoportable en cada país, hasta en China, donde los alardes por el ascenso sin obstáculos del desarrollo capitalista, bajo los descendientes de la burocracia estalinista, están desdibujándose rápidamente.

Es esta crisis global del capitalismo lo que incita el giro a la derecha de las élites gobernantes. Washington lleva la delantera entre las potencias imperialistas en los preparativos bélicos, al costo humano que sea, para reafirmar su hegemonía mundial perdida. La continuación del giro a Asia que empezó bajo Barack Obama ahora está siendo acelerada bajo Donald Trump, integrando a la India y a Sri Lanka más estrechamente en la agresiva estrategia militar estadounidense contra China.

Bajo estas condiciones, la importancia histórica de la perspectiva del CICI y del PSI por una Unión de Repúblicas Socialistas del Sur de Asia ha asumido una relevancia sin precedentes. Esto se puso de manifiesto claramente en los trágicos acontecimientos que tuvieron lugar hace dos semanas en Sri Lanka, donde perecieron más de 250 hombres, mujeres y niños, mientras no menos de 500 resultaron gravemente heridos.

La razón más importante para llevar a cabo el atentado terrorista reaccionario en Sri Lanka, que fue organizado por el ISIS en colaboración con un pequeño grupo de jóvenes musulmanes, es la estrecha colaboración del gobierno Sirisena-Wickremesinghe con la estrategia de guerra dirigida por los EUA, que ya ha causado una vasta destrucción de vida y de condiciones sociales en el Medio Oriente. Toda la evidencia que ha aflorado hasta ahora indica que el gobierno supo del atentado con mucha antelación, pero no hizo nada por impedirlo, porque estimó que tal provocación podría utilizarse para crear aún más divisiones entre los trabajadores y los oprimidos, que están amenazando con volver a la lucha.

El Secretario de Defensa srilanqués, Hemasiri Fernando, se fue de la lengua cuando le dijo a un corresponsal de la BBC que ellos “no esperaban que los atentados fueran de esta magnitud”. Aunque sin querer, la declaración reveló que el gobierno deseaba una provocación, pero a menor escala. La implicación del ISIS, que estaba ante una derrota en su aventura fútil contra las principales potencias y fue echado de Siria, causó que los atentados terroristas fueran más allá de las expectativas deleznables de la élite gobernante.

Ahora, tanto la élite gobernante srilanquesa como los EUA y sus aliados se han puesto a explotar la situación posterior al atentado terrorista, para introducir a toda prisa medidas de Estado policial aún más draconianas y antidemocráticas contra toda la población, y hacer de la isla un centro más abierto para la agresiva maquinaria bélica imperialista. Hordas de funcionarios del FBI y del Pentágono ya se han personado en la isla para “colaborar con las investigaciones”.

Solo la clase trabajadora, a escala mundial, y basada en el programa del socialismo internacional, por el que lucha el CICI, puede poner fin a la guerra imperialista y los preparativos fascistas y de Estado policial de las clases gobernantes. Una clase trabajadora políticamente independiente tiene la capacidad histórica de atraerse a los granjeros pobres, las comunidades oprimidas, los jóvenes y estudiantes desempleados, las clases medias y profesionales, y alejarlos de los reaccionarios grupos terroristas aventureros que, en última instancia, les hacen el juego a los designios de las élites gobernantes.

La tarea vital de movilizar a la clase trabajadora en base a este programa, contenido en la teoría trotskista de la revolución permanente, depende de construir los partidos revolucionarios de masas del CICI en cada país en todo el mundo.

(Publicado originalmente en inglés el 11 de mayo de 2019)

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