Público informa de que la inteligencia española facilitó el ataque terrorista de 2017 en Barcelona

por Alex Lantier
22 julio 2019

En una noticia explosiva, el sitio de noticias Público afirma que el Centro Nacional de Inteligencia de España (CNI) siguió intensamente la célula terrorista del Estado Islámico (EI) que llevó a cabo los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona, hasta el mismo día del atentado. Lejos de arrestar a la célula antes de que ejecutara los atentados, que dejó 21 muertos y 130 heridos, el CNI los dejó proceder. Funcionarios de la sede del CNI en ese entonces intentaron borrar el archivo del dirigente de la célula, Abdelbaki Es-Satty, al empezar las investigaciones sobre el atentado.

La noticia de Público constituye una prueba prima facie del comportamiento criminal en las altas esferas del Estado español —en complicidad con agencias de inteligencia de otras potencias de la OTAN que lanzaron la guerra subsidiaria islamista en Siria de la cual surgió el EI. Los gobiernos de la OTAN y los principales medios estadounidenses y europeos han reaccionado con un silencio ensordecedor.

La noticia de Público, basada en documentos brindados por el CNI a funcionarios policiales que investigaban el atentado y entrevistas con la policía y el CNI, empieza detallando cómo los vínculos de Es-Satty con el CNI se volvieron conocidos. El atentado de Barcelona fue desencadenado de manera inesperada, cuando Es-Satty se hizo explotar a sí mismo sin querer en una casa segura en Alcanar donde la célular estaba construyendo bombas. Al esfumárseles el escondite, los supervivientes de la célula decidieron precipitadamente atropellar peatones con un camión en Las Ramblas de Barcelona. Varios murieron después, en un tiroteo con las fuerzas de seguridad en Cambrils.

En las ruinas de la casa de Alcanar, los investigadores encontraron una hoja de papel con una dirección de correo electrónico, adamperez27177@gmail.com, y una contraseña, PEREJUAN18. Según Público, “Para los investigadores que descubrieron este mensaje, no había dudas de que el controlador de Es-Satty del CNI había creado una dirección de correo electrónico para comunicarse con él.

La cuenta de Gmail, de la cual Público da pantallazos, contenía dos borradores de mensajes “en perfecto español”. El primero, fechado el 24 de mayo de 2017, dice: “Veo que has podido entrar, no tienes más que dejar escrito un mensaje como este, como borrador, y yo lo leeré. Ya puedes empezar a escribir cosas. Gracias, amigo”. El segundo dice: “No tienes nada que escribirme o es que no puedes hacerlo. Hoy es lunes 19 de junio”.

Es-Satty era conocido por el CNI, que confirmó tres meses después de los atentados de Barcelona que era un informante. Nacido en Marruecos en 1973, había viajado por primera vez a España en 2002, donde se lo detuvo acusado de tráfico de personas. Cooperó con la Operación Chacal, una investigación de los atentados con bomba de Al Qaeda de 2004 en Madrid, y estuvo preso más tarde de 2010 a 2014 por tráfico de hachís. En la cárcel compartió celda con Rachid Aglif, responsable de los atentados con bomba de Madrid de 2004, y se dijo que estableció una “amistad especial” con él.

La inteligencia de la OTAN sabía que Es-Satty estaba vinculado con la actividad de Al Qaeda a los niveles más altos. La inteligencia francesa y el CNI concluyeron conjuntamente tras la Operación Chacal que los atentados de 2004 en Madrid fueron ejecutados con explosivos pagados con hachís. Según documentos del CNI dados a los investigadores de la policía y citados por Público, “Satty era visto por Instituciones Penitenciarias (IP) como un islamista, quien demostró ser un radical desde el principio de su condena en la cárcel de Castellón”.

Sin embargo, según la noticia de Público, el CNI encubrió agresivamente a Es-Satty. Cuando lo llevaron ante un juez para ser deportado tras cumplir su condena, sus abogados tenían documentos que el juez consideró prueba de que él estaba “firmemente asentado” en España —a pesar de que la mayor parte de su tiempo en España lo había pasado en la cárcel por narcotráfico. Público declara que sus “fuentes [de inteligencia] sostienen que el CNI arregló las recomendaciones y avales que abrieron las puertas a Es Satty para que fuera admitido como imán del oratorio de Ripoll”.

Al tiempo que protegían a Es-Satty, el CNI y otras agencias a ambas márgenes del Atlántico dedicaron recursos masivos para monitorear su célula. Quizás los documentos más notables revelados por Público son los que conciernen a la vigilancia intensiva por parte del CNI de los miembros jóvenes e inexpertos de la célula que fueron a Francia justo antes de los atentados. Funcionarios franceses confirmaron que estaban implicados en esta vigilancia.

Público dice que estos documentos “surgieron debido a un error de edición de los servicios secretos, que revelaron que en la víspera de la masacre de Las Ramblas, espías españoles estaban monitorizando y transcribiendo todas las conversaciones (en sus teléfonos móviles) de la gente que llevó a cabo los asesinatos”.

Omar Hichamy y Younes Abouyaaquoub, el hombre que embistió con un vehículo a la multitud que había en Las Ramblas, viajaron a París el 11-12 de agosto de 2017. El CNI apuntó las autovías por las que viajaron, y las horas a las que llegaban a varios barrios parisinos y se acercaban a varios monumentos, incluyendo a la Torre Eiffel. Tiene consignado que los dos compraron una cámara por €129 en la tienda Fnac-St. Lazare. Las dos llamadas telefónicas que hicieron durante el viaje fueron analizadas al detalle.

Un documento del CNI publicado por Público informa: “Las llamadas procedían de los números de teléfono vinculados a Omar y Younes (34600314111 y 34612526378), pero resultaron ser las dos veces entre Mohamed Hichamy y Younes Abouyaaquoub, quien abreviaba sus frases para no revelar sus actividades concretas”.

Las afirmaciones de que el CNI no estaba al tanto de que estos jóvenes estaban implicados en un complot terrorista no tienen sentido. El CNI dedicó un extraordinario nivel de vigilancia a estos dos jóvenes, que no tenían antecedentes penales. El CNI, escribe Público, estaba “escuchando y transcribiendo todas las conversaciones entre esos jóvenes musulmanes, quienes supuestamente todavía no estaban relacionados con ningún complot yihadista —ejecutando los controles de inteligencia más exhaustivos posibles, que requieren recursos materiales y humanos considerables”.

Unos pocos días antes, además, agencias estadounidenses le habían dado a Madrid informes detallados de que la célula estaba preparando atentados. El 31 de julio de 2017, agentes de Exeintel, una agencia privada estadounidense cuya cuenta de Twitter dice que brinda “inteligencia procesable” que “solo estará accesible a cuerpos policiales”, chateó online con Abouyaaquoub. Ellos luego enviaron una notificación de “alerta roja” a Madrid, informando de que él se había jactado torpemente de que su célula estaba preparando ataques terroristas.

El diario El Nacional publicó pantallazos de su chat por internet con Abouyaaquoub, quien escribió: “Tendríamos que atacar múltiples pueblos pequeños y cuando llegue la policía, movernos a otro lugar y lo atacamos. No podrán defenderse de nosotros”. Exeintel posteriormente quitó las capturas de pantalla de su sitio web.

Sin embargo, el CNI simplemente siguió monitorizando la célula, incluso mientras juntaba químicos y chatarra para hacer bombas y después, tras la explosión en Alcanar, se decantó por un nuevo atentado. “El servicio secreto español siguió vigilando y monitoreando a los terroristas hasta el mismo día de los atentados en Las Ramblas”, escribe Público, y añade, “No fue hasta la mañana después de la masacre que el archivo de Es-Satty fue borrado del registro central del CNI”. Ese borrado, informa Público, solo puede hacerse desde la sede central del CNI en Madrid.

Esta explicación evidencia los vínculos entre las agencias de la OTAN y los terroristas islamistas, desarrollados a lo largo de la guerra de Siria que lleva ya ocho años, que están detrás de todos los ataques del EI en Europa. Los atentados a Charlie Hebdo y del 13 de noviembre de 2015 en París, los atentados con bomba del 22 de marzo de 2016 en Bruselas, el atentado de la navidad de 2016 en Berlín y el atentado con bomba de 2017 en Manchester, todos fueron llevados a cabo por redes monitoreadas de cerca por agencias de inteligencia.

Estos atentados fueron luego utilizados para justificar medidas de Estado policial de gran alcance. Estas iban desde la represión a los manifestantes del G20 en Hamburgo y el cierre de Bruselas, hasta la intensificación de los poderes policiales en torno al estado de emergencia en Francia, que culminó con el envío del ejército contra los “chalecos amarillos” que protestan contra la desigualdad social. Los acontecimientos en España evidencian cómo esos ataques impopulares a los derechos democráticos y sociales básicos proceden basándose en la criminalidad estatal.

El CNI no impidió los atentados de la célula de Es-Satty mientras Madrid buscaba una justificación para imponer la ley marcial antes del referéndum sobre la independencia de Cataluña del primero de octubre de 2017. Funcionarios estatales estaban consternados al estallar protestas de masas en Barcelona, que denunciaban la complicidad del Estado en el atentado. La represión policial brutal al referéndum sobre la independencia fue seguida por un gran desplazamiento a la derecha en la política oficial: el juicio farsa de los presos políticos nacionalistas catalanes, la rehabilitación del dictador fascista español del siglo XX, Francisco Franco, y la promoción del partido franquista Vox.

No se ha dado ninguna explicación creíble hasta ahora de la incapacidad del CNI de actuar para evitar los atentados. El año pasado, el PSOE y los derechistas Ciudadanos y Partido Popular vetaron en el Congreso exigencias de que se investigara el papel del CNI en los atentados. La pregunta que se plantea es si el CNI y agencias de inteligencia aliadas permitieron que sucedieran esos atentados para dar, por métodos criminales, un pretexto para intentar imponer un régimen fascista en España y a lo largo de Europa.

(Publicado originalmente en inglés el 20 de julio de 2019)