La audiencia de Julian Assange en Londres: Reino Unido avanza juicio fraudulento e ilegal

25 octubre 2019

La audiencia de Julian Assange en el tribunal de magistrados de Westminster en Londres el lunes fue una farsa de juicio despreciable. Cualquier pretensión de que fuera de alguna manera un proceso legal para hacer valer la ley y respetar los derechos de los acusados ha sido descartada.

Assange, quien desafió a los Gobiernos más poderosos revelándole al mundo los crímenes de guerra y corrupción, se mostró demacrado y atormentado por lo que un experto líder de la ONU describió como tortura.

Craig Murray, un exdiplomático británico y actual activista de derechos humanos, escribió estar “impactado por la cantidad de peso que ha perdido mi amigo, la velocidad con la que ha perdido pelo y por la apariencia de envejecimiento prematuro y enormemente acelerado. Tiene una cojera pronunciada que nunca había visto antes. Desde su arresto ha perdido más de 15 kg en peso”.

: Fundador de WikiLeaks, Julian Assange [crédito: AP Photo/Matt Dunham]

Murray declaró que su “apariencia física no fue tan impactante como su deterioro mental. Cuando le pidieron que diera su nombre y fecha de nacimiento, tuvo dificultades evidentes por varios segundos para recordar ambos”.

En una grave advertencia, Murray escribió: “Todos en la corte ayer vieron como un de los mejores periodistas y uno de los disidentes más importantes de nuestros tiempos está siendo torturado a muerte por el Estado, frente a nuestros ojos”.

Con toda la venganza de la élite gobernante británica, la jueza Vanessa Baraitser ni siquiera ocultó su hostilidad hacia Assange, su equipo legal y simpatizantes.

Baraitser rechazó los argumentos de los abogados de Assange, los cuales debieron resultar en la inmediata finalización del proceso de extradición de Reino Unido a EUA y su liberación de prisión. Esto incluyó el hecho de que existen tratados que prohíben explícitamente una extradición de Reino Unido a EUA con base en ofensas políticas, además de que la CIA estadounidense estaba espiando ilegalmente a Assange bajo asilo político en la Embajada de Ecuador en Londres. El monitorio incluyó grabaciones de audio y video de las reuniones confidenciales de Assange y el robo de sus documentos legales.

Lejos de estar bajo el escrutinio de la corte, la audiencia fue efectivamente manejada por bribones de la CIA, quienes dieron indicaciones abiertamente a los fiscales británicos. Como lo señaló el periodista investigativo John Pilger, la corte estaba “repleta de oficiales estadounidense; con sus instrucciones visibles ejerciendo el control”.

Finalmente, Braitser rechazó una solicitud para un retraso de tres meses de la audiencia completa sobre la extradición de Assange programada para febrero. Con dificultad para hablar, Assange declaró; “Esta superpotencia ha tenido 10 años para preparar su caso… Yo ni siquiera puedo acceder a mi trabajo escrito… Tienen una ventaja injusta en el manejo de documentos… Esto no es igualitario, lo que sucede aquí”.

Baraitser declaró desdeñosamente que Assange podría hablar con sus abogados después si no entendía los procedimientos. Ni la jueza ni los otros representantes judiciales británicos han explicado por qué ha sido mantenido prácticamente en aislamiento en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh a pesar de que su sentencia privativa bajo cargos fraudulentos expiró en septiembre.

El miserable espectáculo judicial no fue reportado de manera seria por ninguna publicación corporativa grande en el mundo. Todos han buscado encubrir lo que reveló: de que la venganza estadounidense de nueve años contra Assange ha sido una persecución ilegal política desde el principio.

En cada paso, el Guardia, el New York Times y todo un conjunto de medios corporativos han funcionado como los asistentes del Gobierno estadounidense en sus esfuerzos para destruir al fundador de WikiLeaks.

Han promovido incesantemente la fraudulenta investigación sueca sobre conducta sexual inapropiada contra Assange, lo cual fue la base fraudulenta para su arresto a manos de la policía británica en 2010, obligándolo a buscar asilo en la Embajada de Ecuador en junio de 2012.

Los periodistas acomodados afirman que Assange se estaba “ocultando de la justicia”. Encubrieron el hecho de que nunca recibió cargos por ningún crimen en Suecia y de que una de las mujeres involucradas dijo que había sido “forzada por la policía” para presentar la queja. Los periodistas corporativos rechazaron la insistencia de Assange de que las acusaciones suecas procuraban teñir su nombre y proveer una ruta alternativa para su extradición a EUA por las exposiciones de WikiLeaks de crímenes de guerra estadounidenses.

Todas las advertencias de Assange se han cumplido. El velo pseudoizquierdista de la campaña en su contra, incluyendo la farsa sueca, ha quedado expuesto como un fraude. Incluso antes de ser extraditado a EUA, Assange ya encara un proceso fraudulento judicial en Reino Unido.

Pero las publicaciones corporativas no han revertido su posición. La cascada difamaciones ha continuado, a medida que mantienen a la población privada de información sobre las graves implicaciones de la persecución de Assange.

Por su parte, las innumerables organizaciones pseudoizquierdistas corruptas, desde el Socialist Workers Party (SWP, Partido de los Trabajadores Socialistas) británico hasta la ahora difunta International Socialist Organization (ISO, Organización Internacional Socialista) respaldaron las mentiras fabricadas por la CIA de que Assange debía responder a las acusaciones suecas. Desde la revista Jacobin en Estados Unidos, a Socialist Alternative en Australia, han guardado silencio sobre el intento de asesinato en moción lenta de Assange a medida que avanza este año. Jeremy Corbyn, el líder del Partido Laborista británico, quien ocasionalmente afirma ser socialista, se ha rehusado a defender al fundador de WikiLeaks.

El caso es una lección abyecta en el carácter podrido de todas las instituciones oficiales: desde las cortes, la prensa, la élite política, incluyendo su ala pseudoizquierdista. Todos están precipitándose hacia el autoritarismo, en medio de la crisis más profunda del capitalismo desde los años treinta y el resurgimiento de la lucha de clases.

Assange solo será liberado por un movimiento político de las masas obreras, la base social para la defensa de los derechos democráticos. En todo el mundo, millones de obreros están entrando en luchas explosivas, desde los 48.000 trabajadores automotores en huelga en EUA a los cientos de miles que protestan en Chile y Ecuador.

El World Socialist Web Site llama a los trabajadores a que asuman la lucha por la liberación inmediata de todos los prisioneros de la guerra de clases, incluyendo a Assange y Chelsea Manning, la valiente denunciante encarcelada por el Gobierno de Trump por rehusarse a rendir falso testimonio contra Assange.

Hace aproximadamente 90 años, el movimiento obrero socialista avanzó una campaña en defensa de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, quienes fueron imputados fraudulentamente por el Gobierno estadounidense por su activismo político. Dicha lucha, la cual movilizó a millones de trabajadores internacionalmente, desempeñó un papel clave en la política mundial y ha quedado marcado en la historia como una de las más importantes luchas contra una persecución estatal. El caso de Assange es para esta generación lo que el caso de Sacco y Vanzetti fue en los años veinte.

La persecución del fundador de WikiLeaks pretende sentar un precedente para la supresión de toda la oposición al militarismo, el autoritarismo y la ilegalidad gubernamental. Su defensa debe ser la punta de lanza de una contraofensiva de la clase obrera por todos los derechos sociales y democráticos contra las guerras imperialistas.

No hay tiempo que perder. La advertencia de Craig Murray, de que “al menos que Julian sea liberado en poco tiempo, será destruido” es un llamado de advertencia que necesita ser respondido por todos los defensores de los derechos democráticos, por medio de una campaña activa por la libertad inmediata de Assange. En los suburbios de la clase obrera, en las fábricas y en las universidades, todos los trabajadores y jóvenes necesitan ser informados de la situación crítica de Assange y ser movilizados por su libertad, incluyendo por medio de reuniones, campañas y mítines.

Contáctenos hoy para formar parte de esta lucha crucial.

(Publicado originalmente en inglés el 23 de octubre de 2019)

Oscar Grenfell