Crece el enojo según trabajadores exigen protección ante condiciones insalubres

19 marzo 2020

Existe una indignación cada vez mayor entre los trabajadores de los Estados Unidos e internacionalmente por el hecho de que les siguen ordenando trabajar en medio de la pandemia de coronavirus, mientras no se toman medidas para proteger sus vidas y medios de vida.

El martes por la tarde, los trabajadores de una fábrica de Fiat Chrysler en Tipton, Indiana, se reunieron fuera de la fábrica antes de que empezara su turno para protestar por el hecho de que se les obligara trabajar, incluso cuando se prohíben aglomeraciones de personas fuera del trabajo en todo el estado. La gerencia les dijo que los despedirían si no trabajaban, una amenaza que fue apoyada por el sindicato United Auto Workers (UAW) durante una reunión con toda la planta que se llevó a cabo para intimidar a los trabajadores para que regresaran a la línea.

El mismo día, decenas de trabajadores de la planta de Lear Seating en Hammond, Indiana, se negaron a trabajar, obligando a cerrar la fábrica de repuestos y la cercana Planta de Ensamblaje de Chicago. Los conductores de autobuses de Detroit también se han negado a trabajar por las condiciones inseguras.

Obreros construyen camionetas Ford en la planta de Louisville, Kentucky (AP Photo/Timothy D. Easley)

Esto sigue a un paro de los trabajadores del taller de pintura de la armadora Warren Truck de Fiat Chrysler en los suburbios de Detroit el lunes y otro paro similar de los trabajadores canadienses de Fiat Chrysler el jueves pasado en Windsor, Ontario. Los trabajadores de la industria automotriz y otras industrias han participado en huelgas generalizadas en Italia y España por verse forzados a seguir trabajando en medio de una cuarentena nacional.

Varios trabajadores de la industria automotriz ya han dado positivo, incluyendo en la planta de ensamble de Sterling Heights en las afueras de Detroit. No cabe duda de que, como resultado de la decisión criminal de mantener la producción, un número mucho mayor de trabajadores ya están infectados.

Las plantas manufactureras en todo EE. UU. siguen operando. Boeing, que está solicitando un rescate de decenas de miles de millones de dólares del Gobierno, está obligando a los trabajadores a mantener las operaciones, incluso cuando los altos directivos han sido instruidos a trabajar desde casa. Varios trabajadores de Boeing ya han contraído el coronavirus, y ciertamente se ha extendido mucho más.

Los trabajadores de la industria de servicios, quienes entran en contacto con cientos de personas cada día, siguen trabajando.

Amazon está contratando a cientos de miles de trabajadores para satisfacer el aumento de la demanda de compras en línea. Mientras que los gerentes trabajan en casa, las horribles condiciones en los almacenes de Amazon siguen siendo las mismas. Un trabajador le dijo a Buzzfeed News: “No ofrecen soluciones preventivas, solo el pago para los trabajadores después de que nos hayamos infectado, lo que no ayuda a frenar la propagación de la pandemia ni a aliviar el sufrimiento [y] el riesgo de muerte por contraerla”.

En otras palabras, Amazon considera que la vida de sus trabajadores es prescindible, y cualquier licencia pagada que ofrezca a los que contraigan el virus se considera parte del costo del negocio, más que compensado por el aumento en las ganancias.

No hay razón para que los trabajadores de las industrias no esenciales para el funcionamiento de la sociedad sigan trabajando. Los trabajadores de las industrias esenciales, como en la salud, deben gozar de condiciones de trabajo seguras. Los trabajadores médicos de todo el país están indignados por el hecho de que se les está obligando a realizar sus trabajos críticos en condiciones altamente peligrosas sin el equipo de seguridad más básico.

Otros trabajadores han sido despedidos o han sufrido un fuerte recorte de sus horas e ingresos. El desempleo ya está comenzando a aumentar y se estima que podría llegar hasta el 20 por ciento. Los conductores de Uber y Lyft y otros trabajadores de la economía casual siguen expuestos a condiciones peligrosas si consiguen trabajo.

Los sindicatos han bloqueado a cada paso los esfuerzos de los trabajadores por adoptar medidas colectivas para proteger su salud y seguridad y las de sus comunidades. Para estos lacayos corporativos, los intereses de lucro de las empresas tienen prioridad sobre las vidas de los trabajadores que dicen representar.

El martes pasado, el UAW, una organización criminal cuya cúpula ha sido objeto de cargos o amenazas de cargos de corrupción federal, anunció que no tomaría ninguna acción. En cambio, dijo que solo trabajaría con las empresas que pongan en marcha “nuevas medidas que aumenten la adhesión a las recomendaciones de los CDC sobre el distanciamiento social en los lugares de trabajo”.

El UAW anunció este acuerdo presentándolo como un “cierre parcial”. De hecho, la producción continuará, con una reducción de los turnos a lo sumo. El objetivo es mantener las líneas en funcionamiento para extraer hasta el último centavo de ganancias de trabajadores cuyas vidas están en peligro.

El martes por la noche, los trabajadores respondieron con indignación en las redes sociales. Los comentarios en la publicación de Facebook del UAW anunciando el acuerdo incluyeron: “Así que, una vez más, no se hará nada, y los trabajadores no están protegidos”; “¿Qué tal un paro masivo?”; “Cierren las plantas ya”; “Ustedes [el UAW] pasaron horas hablando y concluyeron hacer exactamente lo que ya estábamos haciendo... ¡suena como las negociaciones del contrato!”.

¡Para prevenir la propagación del virus y salvar millones de vidas, todos los lugares de trabajo no esenciales deben ser cerrados inmediatamente! No se debe esperar hasta que algún trabajador ponga su vida en peligro. Toda la producción debe ser redirigida a la producción de bienes esenciales y urgentes, incluyendo equipos de atención médica. Los trabajadores continuarán trabajando con gusto cuando sepan que lo que están haciendo salvará vidas, pero este trabajo debe realizarse en condiciones seguras, supervisado por científicos y profesionales de la salud.

Todos los trabajadores que sean despedidos deben recibir un pago completo, financiado por las empresas y los recursos del Estado. Todos los trabajadores deben tener acceso a una licencia remunerada por enfermedad. Los pagos de alquiler, hipotecas y servicios públicos deben suspenderse durante la crisis del coronavirus para garantizar que cualquier trabajador que vea reducida su renta pueda cubrir sus necesidades básicas.

La afirmación de que “no hay dinero” para satisfacer estas demandas es la más absurda de todas. Todas estas corporaciones han acumulado miles de millones en ganancias a través de la explotación de sus trabajadores. Se le ha entregado trillones de dólares a Wall Street. Estos recursos deben ser dirigidos a satisfacer las necesidades sociales urgentes.

Para luchar por estas demandas, los trabajadores deben formar comités de base en las fábricas y lugares de trabajo, independientes de los sindicatos corruptos, para defender su salud y seguridad.

Los trabajadores deben utilizar todos los medios a su disposición, incluidas las redes sociales, para organizar la oposición, celebrar reuniones y debates, llegar a los trabajadores de otras industrias y coordinarse con los trabajadores a nivel internacional. Los derechos de los trabajadores no pueden garantizarse mediante la acción individual, sino sólo mediante la lucha colectiva.

Esto debe combinarse con un programa de acción para defender a toda la clase obrera, incluyendo demandas para proporcionar pruebas completas, atención médica gratuita e igualitaria para todos, y una reasignación masiva de recursos para luchar contra el virus mortal. Se necesitan tomar trillones de dólares de las manos de la oligarquía financiera y ponerlos a disposición de una respuesta coordinada globalmente a la pandemia.

Como lo declaró ayer el Comité Nacional del Partido Socialista por la Igualdad: “El principio esencial que debe guiar la repuesta a la crisis es que las necesidades de la clase obrera deben asumir una prioridad absoluta e incondicional por sobre toda consideración a las ganancias corporativas y las riquezas privadas. No es una cuestión de lo que la clase gobernante diga que puede costear, sino lo que las masas del pueblo necesitan”.

Ahora es el momento de organizarse y luchar por este programa. Millones de vidas están en riesgo.

(Publicado originalmente en inglés el 18 de marzo de 2020)

Tom Hall y Joseph Kishore