El coronavirus mata a más de 2.600 personas en toda Europa en un fin de semana

por Alex Lantier
24 marzo 2020

La pandemia del coronavirus se disparó en toda Europa este fin de semana, con más de 2.600 muertes, la mayoría de ellas en Italia, seguida de España, Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, Bélgica y Alemania. Los estragos de este fin de semana por sí mismos casi igualan a la cifra total de muertos de tres meses en China, donde empezó la epidemia.

Solo el domingo hubo 1.287 muertes y 17.303 nuevos casos, e Italia, España y Francia registraron cifras récord de fallecidos por la epidemia. El total en el continente en su conjunto alcanzó 168.803 casos y 8.785 muertes.

Los estragos por la pandemia en Europa ahora llegan a más del doble que el impacto en China, donde hubo 81.054 casos y 3.261 muertes. A nivel mundial, ha habido 335.377 casos declarados de coronavirus y 14.611 muertes.

Soldados franceses discuten dentro de un hospital militar de campo construido en Multhouse, al este de Francia, lunes 23 de marzo de 2020 (AP Photo/Jean-Francois Badias)

Un tercer epicentro de envergadura es Irán, donde ha habido al menos 21.638 casos, inluyendo 1.685 muertes, mientras el número de casos en los Estados Unidos se ha ido a las nubes a más de 32.000, con 400 muertes. También hay un rápido crecimiento en el número de casos en África y en América Latina.

Aunque Italia, España y Francia están bajo cuarentenas a nivel nacional, así como grandes partes de Alemania, el contagio se está extendiendo sin parar por toda Europa, después de que los gobiernos se negaran a adoptar órdenes de refugiarse en el lugar o hacer cualquier esfuerzo serio para parar de verdad el contagio combinando cierres con pruebas, rastreo de contactos y poner en cuarentena a todos los que estuvieran infectados o que hubieran estado en contacto con infectados.

Italia, el país más golpeado hasta el momento, vio 5.560 nuevos casos y 651 muertes el domingo después de los 6.557 nuevos casos y el récord de 793 muertes el sábado, para un total de 59.138 casos y 5.476 muertes. El sábado, el primer ministro Giuseppe Conte anunció que todas las fábricas cerrarían indefinidamente excepto las "estrictamente necesarias ... para garantizarnos bienes y servicios esenciales". Funcionarios de Lombardía, la región más golpeada, advirtió de que medidas más estrictas, como la prohibición de que cualquier persona salga de la casa, podría adoptarse según los hospitales siguen desbordados con pacientes críticamente enfermos respirando con dificultad.

Aunque llegó a Italia ayuda militar rusa y un grupo de médicos cubanos, la Unión Europea (UE) todavía se niega a brindar ayuda al país devastado. Se produjo un incidente diplomático este fin de semana por el robo de un envío de 680.000 mascarillas de China a Italia en la República Checa, cuyo gobierno inicialmente negara que se hubiera robado nada. El gobierno checo, sin embargo, ahora está enviando máscaras y respiradores a Italia.

Los responsables de la sanidad italiana señalaron al leve descenso en el número de infectados y muertes el domingo, así como al hecho de que solo el 30.4 por ciento de los nuevos casos fueron en Lombardía, como señales de que el contagio podría estar haciéndose más lento. El período de incubación del virus típicamente va de tres a siete días y puede llegar a 14. Mientras órdenes de confinamiento para evitar una expansión mayor de la enfermedad entraron en vigor hace más de una semana, muchos de los que ya estaban infectados y que estaban incubando el virus en ese momento se podría esperar que ya hayan empezado a mostrar síntomas.

Sin embargo, los funcionarios también advirtieron sobre no hacerse falsas esperanzas. "Espero y todos nosotros esperamos que estas cifras se confirmen en los días siguientes. Pero no bajen la guardia", comentó el jefe del servicio de protección civil italiana Angelo Borrelli.

En España, hubo 3.925 nuevos casos y 288 muertes el sábado y 3.107 nuevos casos y 375 muertes el domingo, llevando el total a 28.603 casos y 1.756 muertes. Una de las personas enfermas es el querido cantante de ópera, Plácido Domingo, quien fuera recientemente víctima del movimiento derechista #MeToo. Es más, el 12 por ciento de los casos confirmados (3.475) son médicos, enfermeras o personal de sanidad, lo que está devastando el sistema sanitario que ya está desbordado de pacientes en áreas clave como Madrid.

El sábado, el presidente del gobierno español Pedro Sánchez advirtió de que "lo peor está por llegar". Mientras los españoles en cuarentena caceroleaban para protestar por su gestión de la pandemia, Sánchez se comprometía a organizar más tests masivos de coronavirus. El gobierno de Sánchez ha prolongado el estado de alarma y cuarentena por lo menos hasta el 11 de abril.

En Francia, donde murió el primer médico por coronavirus en Compiègne, el número total de casos se elevó a 16.018 con 674 muertes, incluyendo a 112 solo el domingo. El ministro de sanidad Olivier Véran también dijo que creía que el número real de casos en Francia está entre 30.000 y 90.000. Sin embargo, ignoró desvergonzadamente llamamientos de profesionales de la salud para que lleve a cabo tests masivos para identificar y aislar a todos los enfermos antes de que puedan extender la enfermedad a otros. En cambio, Véran dijo que Francia aumentaría los tests "una vez que se levanten las órdenes de confinamiento", es decir, en algún momento indefinido en el futuro.

En Alemania, las noticias dicen que los políticos están considerando un cierre a nivel nacional según el número de enfermos subía de 2.488 el domingo a 24.852. En medio de temores crecientes de infecciones por coronavirus en hogares de la tercera edad, nueve ancianos residentes de un asilo han muerto y treinta personas se infectaron, incluso parte del personal del hogar, en la ciudad de Würzburg, donde 166 personas ya se han enfermado. Entre los que se están autoaislando, además, está la canciller alemana Angela Merkel, que las noticias dijeron que entró en contacto con un médico que más tarde dio positivo por el virus.

En Gran Bretaña, 48 personas murieron y 665 se enfermaron el domingo, llevando el total a 281 muertes y 5.683 casos —incluso el primer adolescente que muere por coronavirus, de dieciocho años de edad, en Gran Bretaña.

El primer ministro Boris Johnson está siendo cada vez más criticado por su negativa a actuar ante la pandemia. Después de que su asesor científico Patrick Vallance dijera que "no era deseable" impedir que los británicos contrajeran la enfermedad —afirmando que esto impediría que generaran inmunidad— Johnson se vio obligado a negar una noticia del Sunday Times de que su consejero ultraderechista Dominic Cummings había defendido la idea de "dejar que se mueran los viejos".

La pandemia está haciendo que salten a la vista rápidamente las profundas divisiones de clase a nivel internacional. La aristocracia financiera está determinada a dejar que la enfermedad siga su curso, siempre que pueda salir de ella más rica que nunca antes. Mientras el Banco Central Europeo ha impreso €750 mil millones desde que empezara la pandemia para salvar a las bolsas y a los súper ricos, y los Estados nacionales están ofreciendo cientos de miles de millones de euros en garantías financieras para las corporaciones, la patronal en toda Europa exige que los trabajadores sigan trabajando para seguir generándole ganancias.

Está creciendo entre los trabajadores de la sanidad y los trabajadores industriales, sin embargo, la ira hacia la actitud irresponsable de la élite gobernante ante esta pandemia mortal. Amazon ha dejado de entregar productos no esenciales en Italia, después de paros la semana pasada y amenazas de huelga por parte de los trabajadores de Amazon en Francia.

Después de que una oleada de huelgas espontáneas en Italia obligara a Conte a adoptar la orden inicial de confinamiento, los profesionales de la salud están criticando duramente las políticas de austeridad de décadas de la UE que han recortado los presupuestos para sanidad y han devastado hospitales.

En España, un comprador de suministros de hospital habló para El Español para criticar la incapacidad del gobierno del Partido Socialista Obrero Español y Podemos para solicitar mascarillas y respiradores de emergencia. "No los compró a tiempo, es un escándalo", dijo. "Mientras tanto están debatiendo sobre las elecciones locales en el País Vasco y Galicia o preguntando si la ley de Montero sobre libertad sexual estaba creando conflicto en la coalición gobernante. ¡Qué estupideces, con el coronavirus cerniéndose sobre todo ello! ¡Qué pérdida de tiempo!".

En Francia, un grupo de 600 médicos se han querellado con el primer ministro Edouard Philippe y la anterior ministra de sanidad Agnès Buzyn ante la Corte de Justicia de la República (CJR) por su manejo de la pandemia. Están acusando a Philippe y a Buzyn de haberse "abstenido voluntariamente de tomar o lanzar medidas" contra "un peligro para la seguridad de la gente". Después de que Buzyn admitiera que había advertido a Philippe del peligro de la pandemia desde enero, el grupo está exigiendo una investigación criminal de Philippe y la incautación de sus ordenadores.

En medio de un conflicto de clase creciente, mientras los trabajadores se enfrentan al Estado y los bancos para intentar conseguir recursos sociales para luchar contra la pandemia, la élite gobernante —ayudada por la burocracia sindical y sus aliados políticos de la pseudoizquierda— se está moviendo para suprimir la oposición. Obsesionada con dar ayudas a los bancos y los súper ricos, está preparando ataques a los salarios y los derechos democráticos básicos y acelerando medidas hacia formas autoritarias de gobierno.

Mientras el gobierno socialdemócrata de Portugal votaba el estado de emergencia el 18 de marzo, suspendiendo el derecho constitucional a la huelga por primera vez desde la caída de la dictadura fascista de Salazar en 1974, España desplegaba el ejército en casa para hacer cumplir el Estado de alarma. En Francia, el gobierno adoptó una ley para un nuevo estado de emergencia durante la crisis del coronavirus que permite a la patronal recortar una semana de vacaciones y eliminar restricciones a la duración de la semana laboral —incluso después de que haya pasado la crisis del coronavirus. Estas medidas surgieron de las conversaciones entre la patronal y los sindicatos.

En Alemania, el viernes, el sindicato IG Metall utilizó la crisis del coronavirus como pretexto para abandonar las conversaciones con los empleadores y aceptar contratos sin aumentos de salario —diciendo que esto era necesario para proteger la actividad de los negocios. El dirigente del partido La Izquierda Dietmar Bartsch aclamó las políticas de Merkel, tuiteando, "La fracción del partido La Izquierda apoyará todas las medidas que demanden la solidaridad para evitarle daños a la nación, a la gente y a la economía".

La defensa de la salud de los trabajadores, su sustento y los derechos democráticos después de años de austeridad de la UE y represión policial-estatal requiere una revolución social y una ruptura con este establishment podrido. La lucha por contener la pandemia, cobrar salarios decentes durante las cuarentenas, y conseguir atención médica gratuita y decente para todos es una lucha política internacional. Esto requiere la organización de la clase trabajadora en toda Europa y el mundo en comités de base de acción, independientes de los sindicatos, y una lucha por transferir el poder político a la clase trabajadora.

(Publicado originalmente en inglés el 23 de marzo de 2020)