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El sitio web ‘Révolution permanente’ del NPA francés aclama el golpe proimperialista en Malí

La oposición popular creciente en Malí a la ocupación francesa del país está exponiendo la charlatanería pequeñoburguesa del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). El 18 de agosto, en medio de protestas crecientes, una junta de coroneles del ejército maliense destituyó al presidente Ibrahim Boubacar Keïta y declaró su lealtad a la fuerza de ocupación francesa. El sitio web Révolution permanente del NPA, vinculado al Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) de Argentina, reaccionó aclamando el golpe proimperialista.

En su artículo, Philippe Alcoy escribe: "El golpe fue recibido con escenas de júbilo en las calles de Bamako. Al menos por el momento. De hecho, este grupo de soldados dice que quiere una transición política civil que conduzca a 'elecciones generales creíbles' dentro de un 'tiempo razonable'. Los golpistas declaran que han tomado la decisión de actuar porque 'Malí se hunde día a día en el caos, la anarquía y la inseguridad por culpa de los responsables de su destino'".

Aunque Alcoy brevemente desaprueba las "medidas represivas como el establecimiento de un toque de queda y el cierre de fronteras" de la junta, aún así presenta el golpe como el comienzo de una revolución. Afirma que el golpe está "liderado sin duda por fracciones de las clases dominantes y el ejército actuando sin el consentimiento del gobierno francés". Incluso se refiere a la conocida reacción del socialdemócrata Marceau Pivert a la huelga general de 1936 en Francia: "¡Todo es posible!".

Declara, "Pero una cosa es cierta, Francia y sus aliados temen que el golpe de Estado en Malí pueda allanar el camino para situaciones similares en otros países de la región que atraviesan los mismos problemas políticos, sociales y económicos. ... Para el analista marfileño Franck Hermann Ekra, cuyas declaraciones fueron transmitidas por Liberation, es 'como si acabara de surgir un "modelo maliense". Y que, sobre todo en los países vecinos, todos finalmente se permiten pensar que "todo es posible", al comparar lo ocurrido en Malí con situaciones análogas, de rechazo al poder local, que viven en sus propios países'".

Esto es políticamente absurdo. El imperialismo francés no teme al golpe en Malí, de cuyos preparativos estaba al corriente sin dudas. Es más, una oleada de golpes semejantes en África constituiría no una revolución, sino una contrarrevolución neocolonial.

Una oleada histórica de huelgas y protestas se está extendiendo sin dudas por África. Huelgas de docentes y trabajadores ferroviarios en Malí; las manifestaciones de masas de 2019 contra el régimen militar argelino; protestas en la Costa de Marfil contra el presidente Alassane Ouattara, que asumió en 2011 gracias a la intervención militar de Francia; y protestas contra Keïta —todo ello refleja un estallido creciente de ira entre los trabajadores y las masas oprimidas de África contra el imperialismo.

En Malí hay protestas desde hace meses contra la ocupación francesa, lanzada en 2013, y las masacres étnicas entre milicias rivales que París tolera y utiliza para dividir y dominar Malí.

París apoya el golpe en Malí, sin embargo, porque el golpe es contrario a las protestas contra la guerra de los jóvenes y los trabajadores de Malí. Como el golpe de 2012 que allanó el camino a la invasión francesa de 2013, el golpe de 2020 empezó en la base militar Kita; y el general Ibrahim Dahirou Dembélé, quien fuera condecorado por sus servicios a la seguridad nacional francesa, fue de nuevo uno de sus líderes. Al tomar el poder, los dirigentes golpistas hicieron una declaración sin ambigüedades.

Pidieron que el ejército maliense siguiera trabajando con las tropas francesas (la Operación Barkhane), sus aliados europeos (Takuba), sus ayudantes de la ONU (Minusma), y sus ayudantes de los países del Sahel (Sahel G5). Declararon, "El Minusma, la fuerza Barkhane, el Sahel G5, la fuerza Takuba siguen siendo nuestros socios para la estabilidad y la restauración de la seguridad. Hacemos un llamamiento a ustedes, nuestros hermanos en armas, para seguir descargando sus misiones operativas de ley y orden".

El presidente Emmanuel Macron por su parte criticó brevemente el golpe antes de indicar que el ejército francés estaba contento de trabajar con la nueva junta: "No es necesario que ocupemos el lugar de la soberanía maliense. ... Nada debería desviarnos de la lucha contra los yijadistas".

De manera significativa, Révolution permanente calla acerca del papel de Oumar Moriko, el jefe de Solidaridad Africana para la Democracia y la Independencia (SADI), con el que el NPA lleva tiempo colaborando, y al cual llamó un "partido históricamente inspirado por el marxismo-leninismo".

Sobre el mediodía del día del golpe, Moriko lanzó un llamamiento a los jóvenes de la capital, Bamako, para respaldar a los golpistas, que estaban a la defensiva contra tropas leales a Keïta. De estos llamamientos se hizo eco todo el Movimiento 5 de junio-Agrupamiento de Fuerzas Patrióticas (M5-RFP) dirigido por el imán Mahmoud Dicko, que pertenece al SADI. Ahora, con su apoyo, la junta maliense sin duda está discutiendo cómo estrangular la oposición creciente a la ocupación francesa.

A medida que capas de trabajadores y jóvenes cada vez más amplias van entrando a la lucha, Révolution permanente está haciendo cuanto puede para empujarlos tras el imperialismo y la contrarrevolución. Esto es una advertencia para los trabajadores de África, de Francia y de todo el mundo. Luchar contra la opresión imperialista en los antiguos países coloniales y la austeridad de Estado policial en Europa requiere construir un movimiento internacionalista marxista, es decir, trotskista, en la clase trabajadora para luchar contra las mentiras populistas y las ilusiones promovidas por partidos de la pequeñoburguesía acomodada como el NPA.

Dirigentes estudiantiles de clase media de la generación de 1968 fundaron el NPA en 2009 para romper cualquier vínculo simbólico residual que estos "trotsko-guevaristas" tuvieran con la imagen de Trotsky, el codirigente de la Revolución de Octubre y fundador de la Cuarta Internacional. Integrado en operaciones del Partido Socialista (PS), un partido de la patronal, que durante décadas lanzó golpes y guerras en África, ellos son simpatizantes incondicionales del imperialismo contra la clase trabajadora.

En las guerras de la OTAN en Libia y Siria lanzadas en 2011, el candidato del NPA Olivier Besancenot pidió repetidamente que el ejército francés armara a los "rebeldes" islamistas contra los regímenes existentes. Así, el NPA está implicado en guerras que se han cobrado cientos de miles de vidas y convirtió en refugiados a más de 10 millones de personas. Ahora Révolution permanente —que ha intentado a veces pasarse un delgado barniz "izquierdista" criticando deshonestamente lo que llamada "la guerra imperialista en la Libia devastada", sin decir cuál había sido el papel del NPA— otra vez está apoyando las operaciones francesas en Malí.

Después de que Francia invadiera Malí, el WSWS explicó los intereses de clase materiales que subyacían al apoyo de tanto el SADI como el NPA a la guerra, que el NPA criticaba débilmente al principio. No hay mucho que añadir a este análisis del papel del NPA:

"Las guerras de Francia son ciertamente actos sucios de saqueo imperialista, por los cuales los trabajadores en Francia también pagan mediante las subidas de los impuestos y nuevos recortes sociales. Tienen por objetivo mejorar la posición estratégica de París y las ganancias de sus corporaciones petroleras y bancos. Pero esta es también la fuente del flujo de dinero que la burguesía dirige —mediante su financiación de la burocracia sindical, los programas en los medios de comunicación, y subvenciones a académicos "de izquierda"— hacia fuerzas pseudoizquierdistas como el NPA".

Esto también explica los intereses de clase que subyacen a la promoción que hace Révolution permanente de los golpistas malienses en Bamako. El golpe y la intervención del SADI están preparando represión y violencia contra la oposición a la guerra de Francia entre los trabajadores y los jóvenes. Alcoy por lo tanto añade algunas frases vacías para intentar distanciarse de la junta que ha promocionado a lo largo de todo su artículo:

"Es en este sentido que para los trabajadores y las clases populares de Malí, sería un error fatal depositar sus esperanzas de emancipación y una vida digna en esta junta militar. No sería menos catastrófico confiar en la coalición M5-RFP, poblada por figuras reaccionarias, o en las organizaciones islamistas. Y no hace falta decir que el peor de sus enemigos sigue siendo el imperialismo, especialmente en su forma más abiertamente militarista. Todas estas fuerzas son enemigas de los explotados y oprimidos de Malí y de todo el continente africano".

Hay solo unas pocas fuerzas para añadir a esta lista de la vergüenza: hay que decir que dentro de la coalición M5-RFP el elemento más cínico es el partido SADI y su aliado francés, el NPA, dentro del cual los más desvergonzados charlatanes son los simpatizantes de Révolution permanente. Para construir un movimiento internacional contra la guerra y el imperialismo, los trabajadores de Malí y África, así como los de Francia y Europa, tienen que construir partidos trotskistas, secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, en lucha contra la pseudoizquierda pequeñoburguesa.

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(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de agosto del 2020)

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