El abrumador voto bipartidista de la Cámara de Representantes el martes por la noche para aprobar el mayor presupuesto militar en la historia de Estados Unidos demuestra la realidad de la política capitalista. Se supone que demócratas y republicanos se pelean mutuamente por una serie de cuestiones sociales y políticas, pero están totalmente de acuerdo en financiar la maquinaria militar más grande y letal del mundo.
La votación de la Cámara por la Ley de autorización de la defensa nacional (NDAA, siglas inglesas) fue por un margen masivo, 335–78. Los demócratas apoyaron la aprobación en 195-37. Los republicanos apoyaron la aprobación por 140–40. Todos los líderes de los demócratas de la Cámara apoyaron la aprobación: la presidenta Nancy Pelosi, el líder de la mayoría Steny Hoyer, el látigo de la mayoría James Clyburn. A ellos se unieron los principales republicanos: el líder de la minoría Kevin McCarthy, el látigo de la minoría Steve Scalise y el republicano de mayor rango en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el copatrocinador del enorme proyecto de ley, Mac Thornberry de Texas.
El margen fue mucho más que los dos tercios requeridos para anular una amenaza de veto de Trump, aunque no está claro si Trump realmente hará un seguimiento de sus tuits exigiendo dos cambios en el proyecto de ley, ninguno relevante para sus propósitos básicos. El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, ya ha dicho que el Senado aprobará la NDAA en los próximos días. Es probable que el margen sea incluso más decisivo que en la Cámara.
Mientras se aprueba el mayor presupuesto del Pentágono, la Cámara y el Senado permanecen atrapados en un estancamiento prolongado que ha bloqueado el pago de un solo dólar del seguro de desempleo suplementario federal desde que expiró el beneficio el 31 de julio pasado.
Los $741 mil millones para el Pentágono son aproximadamente seis veces más que los $121 mil millones en beneficios de desempleo pagados a 60 millones de trabajadores desde que golpeó la pandemia de coronavirus.
El objetivo de la NDAA, según su preámbulo, es lograr "un impulso irreversible en la implementación de la Estrategia de Defensa Nacional" enunciado por el Pentágono en 2018, que identificó la "competencia estratégica" con Rusia y China, y no el terrorismo, como el "desafío preeminente" de la política militar estadounidense. Esto incluye, según las diversas subdivisiones del proyecto de ley masiva, lograr “Superioridad en el aire”, “Superioridad en los mares”, “Superioridad en la tierra” y, de acuerdo con las demandas de Trump, “Superioridad en el espacio".
No es difícil imaginar lo que el resto del mundo piensa de este impulso total de poder militar de los Estados Unidos "uber alles": China, Rusia y potencias imperialistas como Alemania, Gran Bretaña, Francia y Japón están comprometidos en los aumentos militar para igualar eso en Estados Unidos, acercando cada vez más el peligro de un enfrentamiento militar descontrolado entre grandes potencias, la mayoría de ellas con armas nucleares.
Muy lejos de tal apocalipsis, la carrera armamentista implica un despilfarro imperdonable de los recursos económicos necesarios para satisfacer preocupaciones sociales como la educación, la atención médica, el alivio de la pobreza y la seguridad de la jubilación.
Uno de los componentes individuales más grandes del presupuesto del Pentágono son las Operaciones de Contingencia en el Extranjero (OCO), financiados por una suma de $69 mil millones. Este es el gasto para las operaciones militares en curso donde se despliegan las fuerzas estadounidenses: principalmente Afganistán, Irak y Siria, así como el Golfo Pérsico, donde se encuentran vastos activos navales y aéreos contra Irán. La OCO también cubre las operaciones activas de guerra de misiles con drones en Asia Central, Oriente Medio y África del Norte.
El proyecto de ley destina miles de millones a los preparativos para enfrentar a Rusia y China, incluyendo la financiación total de la “European Disuasion Iniciative”, la concentración de la OTAN en las fronteras occidentales de Rusia y la “Pacific Disuasion Iniciative”, que proporciona $2.200 millones para actividades similares de las fuerzas navales y aéreas estadounidenses dirigidas contra China. La etiqueta "disuasión" es completamente engañosa: el Pentágono no busca evitar la agresión rusa y china, sino prepararse para la agresión estadounidense contra uno o ambos países, considerados como los principales obstáculos para mantener el dominio mundial estadounidense. Otros $250 millones se destinan a la “Ukraine Security Assistance Initiative”, mientras que $500 millones (y probablemente mucho más) están destinados a Israel.
Algunas otras disposiciones importantes del proyecto de ley incluyen:
Requerir que la Fuerza Aérea mantenga 386 escuadrones operativos que comprenden al menos 3.850 aviones de combate. Esto incluye $9.1 mil millones para comprar 93 aviones F-35 Joint Strike Fighter adicionales, 14 más de lo que solicitó la administración de Trump.
Añadiendo $108 millones a la adquisición de drones MQ-9 equipados para disparar misiles.
Adquirir otros siete aviones de transporte C-130J, utilizados para desplegar rápidamente tropas, tanques y artillería en nuevas zonas de guerra.
La adquisición de buques de guerra importantes adicionales para la Marina de los EE. UU., incluyendo un submarino de propulsión nuclear adicional de clase Virginia, con un costó aproximadamente de $3 mil millones, y submarinos más pequeños, barcos anfibios y aviones antisubmarinos P-8 adicionales.
Financiamiento para apoyar el rediseño y mejora de los sistemas de combate terrestres como artillería, tanques y vehículos blindados para el "futuro de la guerra contra competidores cercanos" (guerra con Rusia, China u otra potencia importante).
Equipar al ejército con 116 helicópteros adicionales, incluyendo 60 UH-60 Blackhawks, 50 AH-64E Apaches y seis de los gigantes MH-47G Chinook.
Financiamiento continuo para una modernización sistemática y generalizada del armamento nuclear estadounidense, que comenzó bajo Obama y continuó bajo Trump, incluyendo misiles disparados desde submarinos, misiles balísticos intercontinentales terrestres y bombarderos pesados capaces de realizar vuelos intercontinentales.
La legislación incorpora una serie de disposiciones para bloquear los movimientos militares anunciados por Trump en los últimos meses, retrasando la reducción de las tropas estadounidenses estacionadas en Alemania y Corea del Sur, por ejemplo, hasta la próxima administración. Trump no amenazó con vetar estos artículos, demostrando que sus amenazas de retiro eran solo con fines electorales o para extraer más dinero de los países que están siendo "protegidos" por las fuerzas estadounidenses.
La amenaza de veto se produjo sobre una disposición incluida en el proyecto de ley y una disposición que los redactores dejaron fuera a pesar de las incesantes demandas de Trump en sentido contrario.
La disposición a la que Trump se opone establece un procedimiento a través del cual todas las bases militares estadounidenses con nombres de comandantes confederados serán renombradas en el transcurso de los próximos tres años. Estos incluyen Ft. Bragg, Carolina del Norte y Ft. Hood, Texas, dos de los centros más grandes del ejército de EE. UU., así como Ft. Benning, Georgia y Camp A. P. Hill en Virginia.
La disposición que Trump ha exigido como una suma más a la NDAA derogaría la Sección 230 de la Ley de Comunicaciones de 1995, que libera a las empresas de redes sociales de la responsabilidad por cualquier cosa publicada por sus usuarios. Debido a esta disposición, Trump no ha podido demandar a Facebook y Twitter cuando han colocado mensajes de advertencia en sus tuits y publicaciones de falsedades descaradas o incitaciones a la violencia. Tanto los líderes del Senado como de la Cámara de Representantes rechazaron la demanda de Trump por considerarla ajena al presupuesto del Pentágono y que probablemente descarrilaría la legislación si se incluyera.
Sin embargo, lo que es más extraordinario, y casi no se informa en los medios, es el acuerdo cerrado entre el Partido Demócrata y el Partido Republicano sobre esta legislación. En condiciones en las que Trump desafía el resultado de las elecciones de noviembre y busca anular sus resultados mediante acciones inconstitucionales, los demócratas votan, no obstante, para proporcionar al "comandante en jefe" prácticamente un cheque en blanco.
Los líderes demócratas y republicanos de los comités que supervisan las políticas del Pentágono y los presupuestos militares dieron su apoyo unánime a la NDAA, y se jactaron de que el presupuesto militar ha sido aprobado por el Congreso por una gran mayoría durante 59 años consecutivos, y el presupuesto del año fiscal 2021 será el número 60.
Cuando se trata de la institución más crítica del estado capitalista, ni siquiera hay un sistema bipartidista en Estados Unidos, solo hay un partido: el partido del aparato de inteligencia-militar, que se requiere tanto para afirmar los intereses imperialistas estadounidenses en torno a el mundo y para defender a la aristocracia financiera contra la amenaza inminente del desorden social y el conflicto de clases en su país.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de diciembre de 2020)
