Un truco político del senador de Vermont Bernie Sanders terminará en una inutilidad predecible este fin de semana cuando el Senado apruebe un proyecto de ley de gasto militar de $741 mil millones, anulando el veto del presidente Trump la semana pasada.
El Senado inyectará esta suma récord en las arcas del Pentágono, alimentando una máquina de guerra americana dirigida contra la población de todo el planeta, sin tomar el pago de estímulo de $2.000 por persona sobre el que Sanders ha estado exigiendo un voto.
Sanders anunció el martes que se opondría a tomar una medida para anular el veto de Trump hasta después de que el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, acordara celebrar una votación sobre el pago de $2.000 aprobado por la Cámara de Representantes controlada por los demócratas el lunes por la noche.
Se presentó como rehén del voto de anulación de la defensa —crítico para el Pentágono y la gigantesca industria de armamento de EE.UU — hasta después de que el senador republicano aceptara aceptar mayores cheques de ayuda económica a los trabajadores americanos. Resultó, sin embargo, que esta postura heroica simulada fue una maniobra parlamentaria trivial que sólo retrasó el voto del NDAA [para el gasto militar] por unos pocos días.
McConnell se negó desdeñosamente a votar sobre el cheque de ayuda económica de 2.000 dólares, alegando que la mayoría de la gente no lo necesitaba. Luego puso en marcha la maquinaria del Senado para anular el veto del proyecto de ley de gastos militares. Cuando la primera moción de procedimiento llegó al Senado el miércoles por la noche, la votación fue de 80-12 para empezar a considerar, con la gran mayoría de los demócratas, así como los republicanos, poniéndose del lado de McConnell en lugar de Sanders.
Si Sanders continúa objetando un voto de anulación inmediato, un segundo voto de procedimiento para limitar el debate a 30 horas se llevará a cabo el viernes, seguido de una sesión proforma de toda la noche y un voto final para anular el veto de Trump en algún momento del sábado 1 de enero. El masivo proyecto de ley de autorización del Pentágono, que incluye decenas de miles de millones para bombas nucleares y naves de guerra adicionales, aviones de combate Stealth y otras armas, se convertirá en ley sobre el veto de Trump.
Por supuesto, Trump no se opuso a este nivel de financiación gigantesco, sólo a unos pocos asuntos secundarios en los que eligió hacer un tema como parte de su esfuerzo general para desarrollar un movimiento fascista masivo en América. Se opuso al retiro de las bases militares estadounidenses que llevaban el nombre de generales confederados, para apelar a los racistas nostálgicos de las glorias de Stonewall Jackson y Robert E. Lee. Y exigió que el NDAA incluyera una disposición que atacara a Facebook y Twitter por imponer leves restricciones a su capacidad de escupir mentiras e incitar a la violencia en los medios sociales.
En todo este proceso, Sanders ha demostrado la bancarrota de su perspectiva de que el Partido Demócrata puede ser transformado, a través de la presión política desde abajo, en un instrumento para el cambio progresivo. Sus grandiosas afirmaciones de "revolución política" a través del Partido Demócrata se han reducido a esto: un esfuerzo fallido para conseguir un aumento de $1.400 en la ayuda de socorro para los trabajadores, que la mayoría de los senadores demócratas, por no hablar de los republicanos, no estaban dispuestos a apoyar.
Sanders habló en el piso del Senado el miércoles sobre el sufrimiento masivo infligido por la pandemia del coronavirus y la catástrofe económica producida por ella. Le señaló a McConnell que su estado natal de Kentucky tiene 10 de los 25 condados más pobres de América, donde los cheques de $2.000 podrían evitar los desalojos, las ejecuciones hipotecarias y el hambre absoluta.
A McConnell, un multimillonario muchas veces, tanto por su matrimonio con una familia rica como por una carrera de 36 años en el Senado, no le podría importar menos la gente hambrienta y sin hogar de los Apalaches. Pero lo mismo ocurre con sus homólogos demócratas, como Joe Manchin en la vecina West Virginia, defensor de los jefes del carbón, y Mark Warner de Virginia, magnate de las telecomunicaciones antes de entrar en la política.
Además, al aceptar el cheque de $2.000 por persona, los demócratas de la Cámara y el Senado sólo entraron en acción después de que Trump declarara, para sus propios fines demagógicos, que el pago de 600 dólares por persona contenido en el proyecto de ley de alivio del coronavirus que firmó el domingo era "demasiado pequeño". Los líderes demócratas de la Cámara aprovecharon la oportunidad para avergonzar a los republicanos del Senado, en particular a los dos senadores de Georgia que se enfrentan a la segunda vuelta de las elecciones el 5 de enero.
El acuerdo implícito en la postura de Sanders es totalmente reaccionario. Si los republicanos aceptaran enviar cheques de $2.000 a los hambrientos y desposeídos trabajadores estadounidenses, dejaría de obstruir el enorme presupuesto militar que arma al imperialismo estadounidense para la guerra con China, Rusia, Irán o cualquier otro país que sea objetivo del aparato de inteligencia militar.
En lo que respecta al presupuesto del Pentágono, la posición de Sanders no tiene principios. No se opone al imperialismo, ni siquiera pronuncia la palabra. Defiende el "interés nacional" de Wall Street tanto como la más rabiosa derecha republicana. Sus desacuerdos son sólo tácticos —a qué países se debe apuntar y cuándo— y reflejan la preocupación de que desviar demasiados recursos al ejército podría agravar las tensiones sociales dentro de los Estados Unidos y poner en peligro el orden social capitalista, que él apoya y defiende.
Ninguna de estas consideraciones ha detenido a los pseudoizquierdistas que apoyan a Sanders de glorificar sus acciones como intransigentes y transformadoras. El sitio web de la revista Jacobin, la voz semioficial de los Demócratas Socialistas de EE.UU. (DSA), publicó un efusivo comentario, escrito por David Sirota, un antiguo portavoz de prensa de la campaña de Sanders, bajo el título, "Bernie Sanders está luchando por un cheque de $2.000 para usted en el Senado".
Sirota contrastó la inacción de los "Demócratas del Senado" con Sanders, a quien afirmó que "está prometiendo filtrar un veto del Pentágono para proporcionar ayuda real a millones de estadounidenses que luchan por sobrevivir". El senador de Vermont supuestamente estaba "cambiando el guión" usando las tácticas de "mano dura" de los republicanos contra ellos, tomando el presupuesto militar como rehén. Él estaba, en palabras de Sirota, "tirando de un McConnell en McConnell".
El escritor de Jacobi n continuó alabando a Sanders por llevar a cabo una táctica que había usado muchas veces antes en las maniobras del Congreso. "Cruzó el pasillo para encontrar un improbable aliado republicano (en este caso el senador Josh Hawley) para forjar una coalición izquierda-derecha..." Aparte de ocultar la desagradable realidad de que el verdadero "aliado" de Sanders en este esfuerzo era Trump, la adulación de Sirota fue prematura. Sólo unas horas después de que apareciera su artículo, el Senado votó a favor de seguir adelante con el veto militar, desestimando las objeciones de Sanders.
Ni Sanders ni sus partidarios de la p seudoizquierda dijeron una palabra sobre lo que realmente se necesita para defender las vidas y los medios de vida de los trabajadores contra la pandemia: no se trata de un pequeño pago único, sino una compensación total de ingresos de todos los trabajadores en ocupaciones no esenciales que les permita quedarse en casa hasta que la enfermedad esté bajo control.
Al hacer el papel de bufón de la corte en la última riña entre Trump, McConnell y el liderazgo demócrata en el Congreso, Sanders sólo está demostrando su futuro papel bajo la administración Biden. Hará todo lo posible para crear ilusiones en la posibilidad de una reforma progresiva por parte de un gobierno que profundizará los ataques a los trabajadores en América y en todo el mundo.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 30 de diciembre de 2020)
