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La organización morenista CRT ofrece una alianza política con el gobierno PSOE-Podemos

La organización morenista española Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT), vinculada al Partido Socialista de los Trabajadores de Argentina, está reaccionando a la oposición creciente a la política criminal de "inmunidad colectiva" del gobierno del PSOE y Podemos pretendiendo ligarla al Estado capitalista.

Tras el anuncio de elecciones anticipadas en Madrid y la sucesiva intervención del dirigente de Podemos Pablo Iglesias exigiendo una lucha común "antifascista”, la CRT solicitó un frente político con éste. Mientras Podemos permanezca en el gobierno, esto es simplemente un llamamiento para crear un frente político con el gobierno del PSOE y Podemos contra la clase trabajadora.

En poco más de una semana, el principal periódico digital de la CRT, La I zquierda Diario, ha publicado ocho artículos apelando a partidos que trabajan dentro de Podemos para construir un "frente anticapitalista". Estos incluyen:

*Izquierda Revolucionaria y su frente estudiantil, el Sindicato de Estudiantes, ambos trabajan dentro de Podemos;

*Anticapitalistas, una tendencia política cofundadora de Podemos en 2014 junto a profesores estalinistas y que sigue manteniendo estrechos vínculos con Podemos tras dejar el gobierno PSOE-Podemos el año pasado.

*Corriente Roja, una tendencia que antes estaba dentro de la federación estalinista Izquierda Unida, ahora parte de Podemos, y que se después se unió a grupos nacionalistas e independentistas vascos y catalanes.

El PP ha convocado estas elecciones anticipadas a la Asamblea de Madrid para el 4 de mayo en un intento de aliarse con el partido fascista Vox y beneficiarse del derrumbe del partido derechista liberal Ciudadanos. La campaña está siendo enmarcado en términos que recuerdan a la Guerra Civil española de 1936-1939. La consigna electoral del PP es "comunismo o libertad", la misma que abanderó la coalición fascistizada Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) en vísperas de la Guerra Civil. Isabel Ayuso, la dirigente del PP madrileño, llegó a decir por televisión en hora de máxima audiencia, "Cuando te llaman fascista sabes que lo estás haciendo bien, entonces es que estás en el lado correcto de la historia".

A dos meses de que la intentona golpista de Trump del 6 de enero en Washington D.C. intentara subvertir las elecciones presidenciales estadounidenses, la alianza del PP con Vox señala al peligro creciente del fascismo para la clase trabajadora en el Estado español y en todo el mundo.

El bloque opositor entre el PSOE, Podemos y Más Madrid —una escisión derechista de Podemos dirigida por el fundador de Podemos Íñigo Errejón— no luchará, a pesar de todo, contra el peligro de un régimen fascista en España. De hecho, en los últimos años estos partidos han sido los principales responsables de implementar la política de "inmunidad colectiva" de la Unión Europea (UE) y la represión y la construcción de un Estado policial, a la vez que restaban importancia al peligro golpista de los mandos militares fascistas que se jactan abiertamente de preparar un golpe de Estado.

En medio de esta crisis, la CRT está pidiendo un frente político con Podemos y está ofreciendo hacer lo que pueda para revivir sus credenciales políticas mermadas. En un editorial en La I zquierda Diario, el dirigente de la CRT Santiago Lupe advierte: "La bancarrota del neorreformismo lo deja mucho peor ubicado que cuando emergieron para poder repetir el rol de contención y desvío al malestar social".

Este hecho no impide que la CRT estuviera dispuesto a llamar a votar a Podemos incluso después de que su política de “inmunidad colectiva” del COVID-19 se haya cobrado la vida de más de 100.000 personas en el estado español. Quejándose incoherentemente de que Podemos e Izquierda Unida no "reniegan abiertamente de toda perspectiva independiente" del gobierno del que forman parte, la CRT dice "ahora, imaginemos que UP [Unidas Podemos] llamara a defender un programa mínimamente independiente de los partidos capitalistas, contra los ricos, en defensa de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud. En un caso así, aunque su perspectiva estratégica fuera reformista, un voto crítico podría tener alguna utilidad".

La bancarrota de Podemos plantea una cuestión decisiva a la clase trabajadora de España y de Europa —la necesidad de una nueva dirección socialista y revolucionaria. La única manera de parar la política criminal de “inmunidad colectiva” de la Unión Europea es construir un movimiento político en la clase trabajadora que luche por expropiar a la aristocracia financiera y que transfiera el poder estatal a la clase trabajadora. Ello requiere una ruptura política decidida con Podemos y todos los partidos desacreditados pequeñoburgueses que orbitan a su alrededor.

La CRT, en cambio, aspira a no hacer más que brindar una tapadera política al gobierno español, cuya izquierda está expuesta por la ira creciente de la clase trabajadora por el papel reaccionario de Podemos. Espera aprovechar la amplia cobertura mediática que ha conseguido en los últimos meses desde el estallido de las protestas juveniles contra el encarcelamiento por parte del gobierno del PSOE y Podemos del rapero Pablo Hasél. Su programa combina demagogia de "izquierda" con un apoyo tácito a la política de la inmunidad colectiva de Podemos de priorizar los beneficios por encima de la vida humana.

Lupe declara: "Lo que necesitamos es una izquierda sin complejos, que defienda abiertamente un programa para que esta crisis la paguen los capitalistas. Que defienda medidas como el reparto de horas sin reducción salarial para acabar con el paro, la derogación de todas las reformas laborales, también las del PSOE, el adelanto de la edad de jubilación, impuestos a las grandes fortunas, la expropiación sin indemnización de las viviendas de los especuladores y grandes tenedores o la nacionalización bajo control de sus plantillas de las empresas que despidan o cierren y los sectores estratégicos".

De manera notable, Lupe no propone ninguna medida para la pandemia del COVID-19, que ya ha provocado 123 millones de contagios y 2,7 millones de muertos en todo el mundo. En España, la política del gobierno del PSOE y Podemos ha dejado más de 100.000 muertos y más de 3,2 millones de personas contagiadas. Su política de reabrir las escuelas y la economía para salvar los “beneficios del verano" están provocando otra ola que espera provocar decenas de miles de muertes evitables más.

La omisión de Lupe no es ninguna casualidad. Solo la puede hacer una tendencia que elabora su perspectiva basada en las maniobras de Podemos y con desprecio por la salud y la vida de la clase trabajadora. El hecho es que la CRT defiende la perspectiva de la inmunidad colectiva aplicada tanto por el gobierno del PSOE y Podemos como por el PP, respaldado por Vox, en la Comunidad de Madrid.

En vez de exigir parar el trabajo no esencial, que los trabajadores estén en cuarentena en casa con pleno salario, y ayuda para artistas y pequeños negocios, la CRT ha denunciado repetidamente las limitadas medidas de confinamiento y de distancia social del PSOE y Podemos, criticándolos desde la derecha. La CRT insiste en que las medidas cruciales de distanciamiento social están "limitando nuestras libertades y movimientos a discreción", tal y como plantearon en una declaración publicado en enero.

En otra declaración reciente, esta vez para las elecciones madrileñas, bajo el título "No basta con 'mover ficha', hay que romper el tablero: necesitamos un frente anticapitalista y de clase", la CRT defiende explícitamente las políticas de la inmunidad colectiva, mientras intenta reducir la lucha contra la pandemia como un problema presupuestario y de falta de personal.

Exigen "Un programa que, ante la grave crisis sanitaria, se proponga aumentar los presupuestos de sanidad y educación, y la intervención de todos los recursos de la sanidad privada que sean necesarios para combatir esta crisis, contratando a más personal y pasando a contrato fijo a todo el personal temporal e interino".

La referencia de la CRT a un aumento en el "presupuesto educativo" tiene como objetivo defender la continuación de la educación presencial. En septiembre del año pasado, cuando empezaba el semestre de otoño, la CRT defendió reabrir los centros educativos, al tiempo que reconocía que "no se puede garantizar" la seguridad de docentes y estudiantes. Esto era totalmente coherente con el PP de la Comunidad de Madrid donde su dirigente y presidenta autonómica, Isabel Ayuso, declaró, "a lo largo del curso es probable que prácticamente todos los niños, de una manera u otra, se contagien del coronavirus".

Esta política ha llevado a un desastre. Un artículo publicado por Crónica Global el mes pasado, antes del reciente recrudecimiento del virus, explicaba que el COVID-19 se estaba extendiendo rápidamente en las escuelas. En una comunidad, Cataluña, se "mantiene una aceleración constante ... Los alumnos de los colegios catalanes en cuarentena debido a contagios por Covid-19 han aumentado en 1.703 respecto a los que se contabilizaron" el día anterior, alcanzando los 26.284 (1,83 por ciento del total), "una cifra que significa un aumento global de 6.361 alumnos confinados en los últimos tres días".

Los aliados políticos de Podemos a los que apela la CRT han respondido para dejar claro que están firmemente orientados a Podemos. Por su parte, la CRT responde dejando claro que todavía está buscando una alianza con ellos, a pesar de que estas organizaciones se alíen con Iglesias y Podemos.

Corriente Roja ha publicado una declaración pidiendo el voto para Podemos si Iglesias incluye "más políticas sociales" en su programa. Declara, "Puede ser que estemos equivocados/as, pero les pedimos que más allá de los eslóganes den razones de peso a todos/as las que como nosotros/as no encuentran razones para ir a votarles. Nunca hemos hecho una religión de votar o no votar. Necesitamos una razón sólida, una, que vaya más allá del tan manido como fracasado 'parar a la derecha' y que demuestre el cambio en un terreno tangible para la vida de la clase obrera y la juventud".

A Izquierda Revolucionaria y al Sindicato de Estudiantes apenas aguantaron unas pocas horas antes de apoyar a Iglesias después de que publicara su vídeo electoral pidiendo una "frente antifascista", afirmando que van a "participar decidida y activamente, apoyando la candidatura de Pablo Iglesias con un programa de clase, socialista y antifascista".

La CRT se queja de esta decisión "lamentable" pero repite su llamamiento: "Por ello volvemos a insistir a las compañeras y compañeros que integran Izquierda Revolucionaria ... que compartan esta perspectiva: construyamos un frente anticapitalista y de clase".

Por su parte, Anticapitalistas ha pedido "el voto crítico para las dos formaciones que están a la izquierda del PSOE", es decir, Más Madrid o Podemos.

Después de la decisión, la CRT seguía dejando la puerta abierta a una alianza. Aunque critica esta decisión de sus "compañeras y compañeros", celebra la decisión de Anticapitalistas de mantener "asambleas abiertas" para debatir nuevos frentes políticos.

"Pero si la disposición a debatir es sincera" declara la CRT, "entonces no hay tiempo que perder para generar los marcos para un debate amplio entre quienes apostamos por una recomposición de una izquierda anticapitalista y revolucionaria para la lucha de clases. Nada impide comenzar a formar desde ahora un polo anticapitalista para levantar un programa de independencia de clase ante la crisis que atravesamos. Avancemos".

De hecho, Anticapitalistas formaba parte del gobierno PSOE-Podemos hace apenas un años, bajo la cual se atacaba a los inmigrantes, regaba al ejército con miles de millones de euros, y respondía con policías antidisturbios a las huelgas de los trabajadores de la siderurgia vasca y las protestas de los trabajadores de mensajería contra las condiciones inseguras debidos a la pandemia. También prohibió manifestaciones y concentraciones, argumentando cínicamente que las consideraciones sanitarias tenían que prevalecer por encima del derecho a protestas —mientras enviaba a millones de trabajadores de regreso al trabajo en medio de la pandemia. Esta excusa está siendo utilizada ahora de manera rutinaria por parte del gobierno PSOE-Podemos para prohibir manifestaciones.

Los antecedentes de Anticapitalistas demuestran irrefutablemente la hostilidad que tiene esta tendencia hacia la clase trabajadora. El intento de la CRT de proporcionar a Anticapitalistas con un nuevo disfraz izquierdista pone de manifiesto que ella misma es solo un ala apenas disfrazada de Podemos y del Estado capitalista.

Es una urgente necesidad construir una oposición socialista a Podemos. La cuestión decisiva a la que se enfrentan los trabajadores y los jóvenes del estado español y del mundo es asegurarse la independencia política respecto a todas estas fuerzas políticas de la clase media. Ello implica una ruptura consciente y decidida con la orientación de clase pequeñoburguesa y las tradiciones antimarxistas que representan Podemos y sus satélites. Hay que construir secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional en España y en todo el mundo.

(Publicado originalmente en inglés el 26 de marzo de 2021)

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