Español

Hipocresía del presidente del sindicato UMWA, Cecil Roberts, después de rechazo de mineros de Warrior Met en Alabama

El lunes, Cecil Roberts, presidente durante mucho tiempo del sindicato United Mine Workers of America (UMWA), publicó una declaración en video sobre la huelga de dos semanas de 1.100 mineros del carbón en Warrior Met Coal en el centro de Alabama.

Aunque el video dura solo tres minutos y 19 segundos, y fue filmado desde la comodidad de su oficina en Washington, D.C., Roberts parecía nervioso e inestable mientras declaraba hipócritamente su apoyo a los mineros y decía una mentira tras otra. Sin duda, este es el resultado del hecho de que solo unos días antes, los mineros en huelga echaron al presidente del UMWA a gritos de la ciudad cuando intentó aprobar un contrato de cinco años favorable a la empresa. “La situación se puso hostil allí”, le dijo un minero al World Socialist Web Site. Los mineros del carbón rechazaron el acuerdo por 1.006 a 45 votos y luego se grabaron quemando los contratos y tirándolos a un barril.

Roberts omite convenientemente estos detalles. Su video comienza, casi incoherentemente: “Recientemente convoqué una huelga en nuestras operaciones en Alabama, en cuatro sindicatos locales, en Warrior Met, y muchas personas podrían ver esto y decir: '¿Por qué hiciste eso?'. Durante los últimos cinco años, Warrior Met ha sido una terrible compañía para nuestra gente que trabaja ahí. Trabajando hasta 12 horas al día, siete días a la semana, entre las condiciones más peligrosas de la industria minera en América del Norte”.

Después de describir las condiciones inseguras y el hecho de que muchos trabajadores se ven obligados a trabajar durante las vacaciones, Roberts dice: “Mucha gente mira esto y dice: 'Entonces, ¿cómo terminó de esa manera, ya que los contratos del UMWA son generalmente mucho mejores?’. Eso es absolutamente un hecho, pero tenemos algo aquí que abarca todo lo que está mal con las leyes en Estados Unidos, comenzando con las leyes de quiebras. En 2016, Jim Walters Industries se declaró en quiebra, y esta empresa Warrior Met fue creada por inversores de Wall Street, y así es como terminamos con un contrato como el que tenemos”.

Es necesario decir varias cosas. En primer lugar, Roberts no decidió convocar la huelga por su cuenta. Si por él fuera, nunca habría convocado una huelga. Hace cinco años, el UMWA firmó un contrato que imponía un recorte salarial de $6 la hora, y está claro que el sindicato estaba dispuesto a aceptar un contrato que restaurara menos de una cuarta parte del recorte salarial por hora durante un período de cinco años, como lo demostró el acuerdo alcanzado por Roberts. Pero el hecho de que la compañía haya obtenido una producción y ganancias récord extraídas de los trabajadores, les entregara todas las bonificaciones de productividad a los supervisores, mantuviera su brutal política de absentismo y entregara a sus altos ejecutivos pagos multimillonarios provocó tal enojo que la UMWA no tuvo más remedio que llamar a una huelga.

Como dijo un minero al WSWS, “En secreto, los supervisores muestran las nuevas casas que compraron con sus bonificaciones. Es humillante. Con todo el acoso, no podíamos esperar a unirnos a los piquetes. Cuando los maldices mientras se dirigen a las minas, es terapéutico”.

Incapaz de contener su hostilidad hacia la acción militante de los mineros, Roberts dijo en un comunicado de prensa que anunciaba la huelga el 1 de abril que “nadie en su sano juicio quiere ir a la huelga”. De hecho, durante sus 25 años como presidente del sindicato, Roberts no ha convocado una sola huelga significativa. En las casi tres décadas transcurridas desde la última huelga de los mineros de Peabody en 1993, el UMWA se ha coludido con los patrones de las minas de carb[on y sus inversores de Wall Street en la reestructuración de la industria y la destrucción de los puestos de trabajo, los salarios, las pensiones y las condiciones laborales de los mineros. El UMWA, que alguna vez tuvo medio millón de miembros, y más de 100.000 en 1980, ha caído a 35.000 miembros, de los cuales apenas 20.000 son mineros.

De 2010 a 2019, más de 50 empresas de carbón de EE. UU. Se declararon en quiebra, incluidas Peabody, Alpha Natural Resources, Patriot Coal Company, Walter Energy y James River Coal.

Durante cada quiebra, Roberts y la dirección del UMWA permitieron pasivamente que estos acuerdos fueran borrados o ayudaron activamente a la empresa hacerlo. Tal fue el caso de la quiebra de Patriot, donde el UMWA acordó permitir que el fondo de pensiones de los trabajadores fuera aniquilado y reemplazado por una Asociación de Beneficios para Empleados Voluntarios (VEBA) a la que Patriot proporcionó $15 millones en efectivo, una fracción de sus costos en salud actuales, que ahora promedian casi $7 millones al mes. A cambio, el sindicato tenía garantizada una participación del 35 por ciento en las acciones de la empresa reestructurada, convirtiendo a Roberts & Co. en socios activos en la explotación de los mineros del carbón.

En el video, Roberts afirma que “fue el sindicato en 2016 el que salvó las pensiones y el seguro médico. Pero aún así terminamos con un contrato que se nos impuso principalmente porque perdimos nuestro derecho a representar a los trabajadores allí”. Esta es una mentira descarada. Los expertos en quiebras del UMWA trabajaron con Walter Energy en cada paso del proceso de quiebra, asegurando que los intereses financieros e institucionales de la burocracia del UMWA estuvieran protegidos incluso cuando las ganancias duramente obtenidas por los trabajadores se destruyeron “para poner los costos de la compañía en línea con las realidades de nuestra industria”, como dijo el jefe de Walter Energy, ahora Warrior, Walter Scheller.

En ese momento, Roberts mintió públicamente a los trabajadores, asegurándoles que la quiebra no afectaría los términos y condiciones de empleo de los mineros. En realidad, Roberts le otorgó a Walter Energy y a su sucesor, Coal Acquisition LLC (ahora Warrior Met Coal), concesiones masivas en forma de recortes salariales de $6 la hora, despidos masivos y recortes de pensiones y beneficios.

Las preocupaciones de Roberts sobre el gas metano y otros peligros mortales en Warrior Met no son más sinceras. El UMWA ha colaborado directamente con Warrior y su predecesor para destripar los protocolos básicos de seguridad. En 2001, una acumulación de gas metano en la mina No. 5 de Warrior Met (en ese momento bajo Walter Energy) provocó una explosión que mató a 13 mineros.

Esta fue también la causa principal del desastre de la mina de 2010 en la mina Upper Big Branch de Massey Energy en West Virginia, que trágicamente se cobró la vida de 29 mineros. En ambos casos, la dirección ignoró las advertencias hechas por los sensores de gas instalados para medir los niveles de metano a fin de continuar la producción de carbón. Y en ambos casos, estos fueron desastres que ocurrieron bajo la supervisión del UMWA. Durante la época del desastre de West Virginia, el peor en 40 años, Joe Main, exdirector de seguridad de UMWA, dirigía la Administración de Salud y Seguridad de Minas de Obama (MSHA), que no fue menos cómplice.

En su declaración, Roberts dijo que convocó la huelga para “solucionar los problemas” con Warrior, y “luego los miembros votaron, podían tener un contrato que mejorara sus terriblemente malas condiciones de trabajo, o podían optar por la huelga. Y optaron abrumadoramente por la huelga”, nuevamente dejando de lado que los mineros de base hicieron eso desafiando el contrato entreguista que el UMWA estaba dispuesto a aceptar. Roberts luego concluye: “No hacemos huelga en el UMWA para perder. Hacemos huelga en el UMWA para ganar”.

Tal declaración sería ridícula si el resultado de las huelgas traicionadas por el UMWA y Roberts personalmente no hubiera llevado a la devastación de los mineros, sus familias y comunidades, que se han transformado en centros de desesperación económica y adicción a los opioides.

Los mineros del carbón de los Apalaches, el centro de Alabama y otras regiones siempre fueron los sectores más militantes y con conciencia de clase de la clase trabajadora estadounidense. En 1982, Richard Trumka y Cecil Roberts, ambos asociados con el movimiento Mineros por la Democracia del expresidente del UMWA, Arnold Miller, asumieron la presidencia y la vicepresidencia del UMWA, prometiendo “no más retrocesos, ni contratos entreguistas” así como “organizar las minas de carbón y traer estabilidad al sindicato”.

Lo que hicieron Trumka y Roberts, sin embargo, fue abandonar la política tradicional del UMWA de huelgas a nivel nacional para cerrar todas las minas, sindicalizadas y no sindicalizadas, hasta que todas las minas sindicalizadas tuvieran un contrato. La introducción de esta política de “huelgas selectivas” llevó al aislamiento de las huelgas de AT Massey (1985-1986) y Pittston (1989-1990), incluso cuando los mineros se enfrentaron a niveles de violencia por parte de las empresas y el Gobierno no vistos desde las guerras mineras de la década de 1920. La derrota de estas huelgas abrió las compuertas para los despidos masivos, la expansión de las minas no sindicalizadas, la escisión de activos y la creación de empresas ficticias y, finalmente, la ola de quiebras.

El 5 de abril marcó el 30 aniversario de la huelga de Pittston. Roberts fue el “líder, estratega y negociador en el lugar” durante la huelga de 10 meses. Durante la huelga, más de 50.000 mineros lanzaron una serie de huelgas salvajes para romper el aislamiento de los mineros de Pittston. En septiembre de 1989, Roberts puso fin a la ocupación de una instalación de limpieza de carbón antes de que miles de mineros llegaran a defenderla contra los guardias nacionales de Virginia.

En ese momento, un minero le dijo al Bulletin, un predecesor del World Socialist Web Site, “Cecil Roberts nos jaló la alfombra. Los sacó de la planta y nos dijo que nos fuéramos a casa. Los hombres estaban enfurecidos. Finalmente habíamos hecho algo de daño y nos dice que nos pongamos el rabo entre las piernas y que nos rindamos. Roberts presentó la excusa de que si nos quedábamos, el sindicato sería castigado con una gran multa. La verdadera razón fue que los líderes sindicales tenían una explosión en sus manos. Había demasiada gente y los líderes del UMWA salvaron la empresa”.

En enero de 1990, Trumka y Roberts finalizaron la huelga y aceptaron un contrato que concedía a la empresa todas sus demandas, como la producción las 24 horas del día y el fin de las contribuciones al fondo de beneficios de 1950 controlado por el sindicato.

Este es el historial real del UMWA. Toda la charla sobre la celebración de “manifestaciones de unidad” para movilizar “aliados locales y nacionales” es solo para ablandar a los mineros para facilitar la imposición de otro acuerdo lleno de concesiones. Los mineros de Warrior deben detener esto eligiendo su propio comité de huelga y negociación de las bases para exigir la restauración total de todas las concesiones, la abolición del sistema de huelga y el control de los trabajadores sobre la producción. Este comité de base deberá expandir la huelga extendiéndose y luchando por una acción común con los miles de mineros de BCOA cuyo contrato expira en diciembre, junto con los trabajadores siderúrgicos en huelga de ATI, las enfermeras de Massachusetts, los estudiantes de posgrado de Columbia University y New York University, y la creciente red de comités de base en Alabama y otros estados de educadores, trabajadores de Amazon y trabajadores automotrices.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 15 de marzo de 2021)

Loading