El paro de más de 10.000 trabajadores de John Deere en Illinois, Iowa y otros estados comienza hoy una nueva semana en medio de crecientes declaraciones de preocupación en los círculos corporativos y políticos de que los sindicatos serán incapaces de contener la creciente ola de huelgas de los trabajadores que exigen una reversión de décadas de concesiones respaldadas por el sindicato.
Los trabajadores de Deere se declararon en huelga el 14 de octubre tras una votación casi unánime para rechazar un contrato presentado por el UAW, que incluía un recorte de facto de los salarios reales, la eliminación de las pensiones para los nuevos empleados y la continuación de la asistencia sanitaria y otras concesiones aceptadas por el UAW en contratos anteriores.
En un artículo publicado recientemente en el sitio web de información para inversores Seeking Alpha, el analista financiero Harrison Schwartz señala que el precio de las acciones de la empresa se ha duplicado desde 2019 y sus márgenes de beneficio han alcanzado un nivel récord del 13%. La fuerte subida de los precios del maíz, la soja y otras materias primas agrícolas ha impulsado un repunte de la demanda de nueva maquinaria agrícola, pero todo ello se ve amenazado por la huelga, advierte Schwartz.
Tras reconocer que 'Deere dispone de recursos para aumentar la remuneración y las prestaciones de los empleados', expresa la esperanza, aunque sin mucha confianza, de que el UAW pueda poner fin a la huelga rápidamente y lograr un acuerdo con un impacto mínimo en los resultados de la empresa. 'Es totalmente posible, si no probable, que los empleados de John Deere acepten un acuerdo antes de que pase mucho tiempo. Sin embargo, teniendo en cuenta que el 90% votó en contra de la oferta anterior, los trabajadores están envalentonados para conseguir importantes reivindicaciones.'
Harrison advierte que la creciente militancia de los trabajadores, expresada en la mayor ola de huelgas en generaciones, amenaza el régimen de bajos salarios y alta productividad del que ha disfrutado Wall Street durante décadas. Señalando la escasez de mano de obra y los millones de trabajadores que abandonan los empleos mal pagados, dice que 'el actual entorno económico ha vuelto a poner la pelota en el tejado de los trabajadores. En pocas palabras, los obreros de todo Estados Unidos tienen la capacidad de exigir salarios más altos, hecho que probablemente provocará fuertes retrocesos en los márgenes de muchas empresas. Se trata de una marcada diferencia con el entorno que ha reinado desde la década de 1960, que, empíricamente hablando, hizo que los ingresos se alejaran de los trabajadores hacia el capital (es decir, los inversores). Los inversores deberían tomar nota de este cambio para evitar exponerse a las empresas dependientes del sector obrero (sobre todo las manufactureras), a las que el cambio afectará probablemente con más fuerza'.
La dirección de Deere está decidida a evitar ese cambio de suerte. En el consejo de administración de Deere hay figuras de alto nivel asociadas a algunas de las mayores instituciones corporativas y financieras del mundo, como el gigante de la agroindustria Cargill, Cascade Assessment Management, que supervisa las inversiones de los milmillonarios Bill y Melinda Gates, General Electric Asset Management, Dupont y Verizon.
El UAW no está menos decidido a impedir una victoria de los trabajadores de Deere, ya que teme que desencadene una rebelión incontrolable de los trabajadores automotores y de otros trabajadores que han sufrido las décadas de concesiones que el UAW impuso a cambio de los millonarios sobornos de la empresa que se embolsaron sus altos funcionarios. Por eso, el UAW está haciendo todo lo posible para aislar la huelga y socavar la poderosa posición de los trabajadores de Deere.
El UAW ha mantenido a 3.500 trabajadores de Dana —un proveedor clave de la industria automovilística y de Deere— en el paro más de seis semanas después de que rechazaran un contrato favorable a la empresa presentado por el UAW y los United Steelworkers en más de un 90%. El sindicato está difundiendo ahora información sobre un acuerdo inminente, que no será diferente del primero, que contuvo aumentos salariales por debajo de la inflación y dio a la empresa vía libre para continuar con cantidades insoportables de horas extraordinarias forzadas.
La semana pasada, el UAW emitió un comunicado en el que decía: 'Los miembros del UAW de John Deere se declararon en huelga la medianoche del 14 de octubre, después de que la empresa no presentara un acuerdo que satisficiera las demandas y necesidades de nuestros miembros', sin reconocer que el presidente del UAW, Ray Curry, y el vicepresidente, Chuck Browning, trataron de imponer el podrido acuerdo con mentiras acerca de que el contrato de seis años contenía 'ganancias significativas para los trabajadores'.
Ahora, según los funcionarios locales del UAW, se supone que las 'conversaciones' con la empresa se reanudarán el lunes. Una vez más, el UAW mantiene a los trabajadores completamente a oscuras sobre el contenido de las reuniones. Esto se debe a que no se trata de negociaciones entre dos partes antagónicas, sino de una sesión de estrategia para discutir cómo vencer la resistencia de los trabajadores antes de tratar de imponer otro contrato favorable a la empresa.
Un trabajador de Deere de East Moline, Illinois, dijo al WSWS: 'No he oído nada. El rumor es que no han vuelto a la mesa desde que nos pusimos en huelga. La mayoría de nuestras actualizaciones vienen de la televisión y los medios sociales'. Otro trabajador dijo: 'Lo único que sé es que se supone que volverán a la mesa el lunes'. Los trabajadores que hablaron con el WSWS dijeron que el sindicato ni siquiera había pasado por el trámite de 'encuestar' a los trabajadores sobre las mejoras contractuales que querían, una estratagema en huelgas anteriores para fingir que el UAW estaba 'negociando duro', incluso cuando ignoraba por completo las demandas de los trabajadores.
A principios de este año, casi 3.000 trabajadores de Volvo Trucks en Virginia se rebelaron contra el UAW y rechazaron tres contratos de concesión respaldados por el sindicato, los dos primeros por más del 90%. El sindicato hizo todo lo posible para aislar su huelga de cinco semanas y puso a los trabajadores en raciones de hambre de $275 a la semana en beneficios de huelga a pesar de que el fondo de huelga, pagado por las cuotas de los trabajadores, está valorado en $790 millones. Después, el UAW forzó una nueva votación sobre el mismo contrato que los trabajadores rechazaron y afirmó que se había aprobado por 17 votos.
La valiente lucha de los trabajadores de Volvo contra la empresa y el UAW, que continúa hasta el día de hoy, fue sólo un preludio de la batalla en Deere. Los trabajadores de Virginia sólo pudieron mantener su lucha de meses formando el Comité de Base de los Trabajadores de Volvo, que operó con total independencia y en oposición al UAW y contrarrestó sistemáticamente los esfuerzos de Curry & Co. para sabotear la huelga y someterlos. El comité de base estableció líneas de comunicación directas con los trabajadores automotrices de Detroit y con los trabajadores de Volvo en Bélgica y otros países.
El recientemente formado Comité de Base de los Trabajadores de John Deere está liderando la lucha para unificar a todos los trabajadores de Deere, exigir la totalidad de los ingresos del fondo de huelga, y llamar a una acción de huelga conjunta con los trabajadores de Dana y a una lucha común con los trabajadores automotores y de Deere en todas las operaciones internacionales de la compañía.
Deere emplea a casi 70.000 trabajadores en todo el mundo en 102 operaciones, incluyendo plantas de fabricación agrícola, de construcción y forestal, centros de distribución e instalaciones de investigación y desarrollo en Francia, Alemania, China, India y Brasil.
En un esfuerzo transparente por darse una cobertura, el UAW Internacional publicó el sábado en su sitio web un vídeo de funcionarios del sindicato del metal en una fábrica de Deere en Catalão, Brasil, enviando saludos a los trabajadores en huelga en Estados Unidos. Pero no se trata de los trabajadores de Brasil —que son los aliados naturales de los trabajadores en huelga de EEUU— sino de burócratas sindicales que son odiados por los trabajadores brasileños tanto como los trabajadores estadounidenses odian el UAW. Los trabajadores de GM en la ciudad brasileña de São Caetano do Sul, en la región industrial ABC de São Paulo, están llevando a cabo actualmente una huelga desafiando al sindicato del metal, que ha hecho todo lo posible para sabotear su lucha contra los recortes de GM en los ingresos y beneficios de los trabajadores.
Para luchar contra un gigante transnacional como Deere, los trabajadores necesitan una verdadera unidad internacional y una coordinación de sus luchas más allá de las fronteras nacionales.
Los trabajadores han dado un paso decisivo al formar el Comité de Base de los Trabajadores de John Deere. Ahora este comité debe ampliarse para incorporar a trabajadores de todas las plantas y almacenes de Deere para romper el aislamiento de la lucha por parte del UAW y luchar por reivindicaciones que satisfagan las necesidades de los trabajadores, no lo que el UAW y la dirección digan que es aceptable. Debe hacerse un llamamiento directo a los trabajadores de Dana para que lleven a cabo acciones de huelga conjuntas, y a los trabajadores de la industria automovilística, Caterpillar, Volvo y otros trabajadores de Estados Unidos, y a los trabajadores de Deere de todo el mundo, para que se unan en una lucha común.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 17 de octubre de 2021)
