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Perspectiva

La lucha de clases y la batalla para erradicar el COVID-19

Más de un año y medio desde el inicio de la pandemia de COVID-19, está emergiendo un movimiento entre los padres, maestros, estudiantes, trabajadores y científicos que lucha por políticas para erradicar el coronavirus a nivel global.

El 15 de octubre, se realizó la segunda huelga escolar convocada por la madre británica Lisa Díaz. Las huelgas el 1 y 15 de octubre fueron llamadas para exigir el cierre de las escuelas inseguras para detener la transmisión del coronavirus entre los niños, quienes se han visto obligados a regresar a las aulas bajo condiciones en las que los Gobiernos están abandonando todas las medidas para contener la pandemia.

Izquierda: Trabajadores de John Deere en Waterloo, Iowa (fuente: Facebook del Local 838 del UAW); centro: un simpatizante de la #HuelgaEscolar2021; derecha: trabajadores de servicios en huelga en Chicago el año pasado (WSWS Media)

Las huelgas han sido internacionales en forma y contenido. Los padres y los trabajadores en todo el mundo publicaron declaraciones e hicieron videos apoyando la huelga, incluyendo en Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Alemania, Francia, Polonia, Turquía, Sri Lanka, Australia y Nueva Zelanda. El hashtag (etiqueta) #SchoolStrike2021 [#HuelgaEscolar2021] fue tuiteada casi 7.500 veces el día del evento, convirtiéndose en tendencia en Reino Unido, y ha sido utilizada casi 40.000 veces en las últimas tres semanas. Díaz ha llamado a que haya huelgas escolares todos los viernes.

Lo que distingue la huelga del 15 de octubre de la última es que se produce contra el trasfondo de un movimiento huelguístico que ha crecido rápidamente en las últimas dos semanas, revelando la fuerza social con el poder para obligar la implementación de una política de erradicación global.

La semana pasada, más de 10.000 trabajadores de la empresa de maquinaria agrícola y de construcción John Deere iniciaron la primera huelga en la empresa en 35 años, después de que los trabajadores rechazaran un acuerdo respaldado por el sindicato United Auto Workers (UAW) por 90 por ciento. Una huelga de 60.000 trabajadores de producción televisiva y cinematográfica en California fue cancelada en el último momento el sábado por la noche cuando el sindicato International Alliance of Theatrical Stage Employees (IATSE) anunció un acuerdo tentativo con los productores de Hollywood. Las noticias del acuerdo provocaron una amplia oposición entre los trabajadores en redes sociales, ya que saben que el acuerdo de “última hora” no cumple sus demandas.

Las huelgas continúan entre los trabajadores de producción de alimentos en Kellogg’s, los mineros del carbón de Alabama y los enfermeros en Nueva York, Massachusetts y Minnesota. En el paro de labores más grande a nivel global, aproximadamente 170.000 trabajadores metalúrgicos en Sudáfrica se acercan al final de su segunda semana en huelga, exigiendo aumentos salariales que compensen por la acelerada inflación.

A pesar de que muchos de los trabajadores involucrados en estas luchas no lo entienden aún, existe un vínculo profundo entre la lucha contra la pandemia y la lucha de clases. Las condiciones que combaten los trabajadores existían en gran medida antes del COVID-19, pero se han empeorado dramáticamente por la respuesta criminal de la élite gobernante, que subordinó toda decisión importante a su afán de lucro.

La pérdida de vidas humanas está llegando a un nivel sin precedentes fuera de tiempos de guerra. El total de muertes reportadas por COVID-19 en EE.UU. se acerca rápido a 750.000 tras la muerte de más de 20.000 personas por el virus en las últimas dos semanas. No obstante, las cifras oficiales siguen siendo sumamente incompletas. Hasta 17 millones de personas en el mundo, incluyendo más de un millón en EE.UU., pudo haber muerto desde el inicio de la pandemia cuando se toman en cuenta los decesos no reportados, según los modelos del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud en la Universidad de Washington.

Solo en EE.UU., más de 1.500 personas siguen muriendo en promedio cada día por el coronavirus, casi el doble del ritmo hace un año, antes de que hubiera vacunas disponibles. Estados Unidos se acerca al invierno con un nivel significativamente mayor de casos, hospitalizaciones y muertes por día que en 2020, cuando los viajes por la temporada de fiestas y el mayor tiempo en espacios interiores contribuyó al peor aumento de la pandemia hasta la fecha.

Pero nadie se daría cuenta de la horrenda escala de muertes masivas en curso si se guiara por los reportes de los medios tradicionales. La prensa corporativa, en cambio, ha estado trabajando extra para manipular la opinión pública con afirmaciones de que la pandemia ya casi se acaba, como dijo falsamente muchas veces antes. Un reporte de septiembre en el New York Times alega, “Incluso cuando el virus se propaga y parece encaminado a volverse endémico, podría volverse una amenaza menos letal que pueda ser manejada con vacunas actualizadas periódicamente para proteger contra variantes”.

En la medida en que la pandemia sigue siendo un tema de discusión en los informes noticiosos y los discursos políticos oficiales su propósito es hacer valer los límites aceptables para el debate: entre una estrategia de “inmunidad colectiva” —a saber, dejar que el virus haga estragos en la población sin ninguna restricción del todo— y la “mitigación” o mantener las escuelas y lugares de trabajo abiertos con requisitos mínimos de uso de mascarillas y vacunación mientras alegan que los confinamientos, el cierre de escuelas, el pago de licencias para los trabajadores y las pruebas y rastreo de contactos universales se pasan de la raya.

Los intentos para obligar a la población a rendirse ante el virus han sido rechazados por epidemiólogos y expertos de salud pública de principios. “El lema de aprender a vivir con el virus equivale al de inmunidad colectiva a través de infecciones naturales del año pasado”, le dijo el Dr. Eric Feigl-Ding de la Federación Estadounidense de Científicos al WSWS en una entrevista el mes pasado. En cambio, dijo, “Deberíamos apuntar a cero; deberíamos apuntar a lo más bajo humanamente posible”.

El encubrimiento de la prensa del impacto mortal continuo del COVID y los intentos de adormecer a la población van de la mano de la campaña para eliminar cualquier protección restante contra el virus en los lugares de trabajo a fin de acelerar la producción lo más posible.

Los trabajadores de autopartes de Dana Inc. en Ohio le dijeron al WSWS que el coronavirus se está “expandiendo como la pólvora” en su fábrica y que el gran número de trabajadores en casa por enfermedad ha empeorado la falta ya existente de personal. Mientras tanto, los sindicatos están presidiendo condiciones desastrosas sin hacer nada para proteger a los trabajadores, coincidiendo con su conducta a lo largo de toda la pandemia. El UAW y el sindicato United Steelworkers (USW) han mantenido a los trabajadores de Dana en sus puestos por medio de extensiones diarias del contrato y muchos han tenido que trabajar más de 60 horas semanales a pesar de que el 90 por ciento votó en contra del convenio propuesto por el sindicato en septiembre.

Las empresas y sus representantes políticos responden con cada vez más desesperación a las interrupciones en la cadena de suministro originadas en su propio manejo criminal de la pandemia. La semana pasada, el Gobierno de Bien anunció planes para mantener el Puerto de Long Beach en California abierto 24/7 con el apoyo del sindicato International Longshore and Warehouse Union (ILWU), que inevitablemente involucrará demandas brutales para los estibadores, quienes ya se encuentran al borde del colapso.

Pero el movimiento cada vez más grande para erradicar el COVID-19 y la resistencia cada vez mayor de la clase obrera a los nieles crecientes de explotación están siendo impulsados por la misma causa objetiva subyacente: la crisis y el colapso del capitalismo. Después de permitir que una catástrofe social de proporciones sin precedentes asolará la población, los Gobiernos burgueses están buscando descargar los costos de la crisis continua en los lomos de los trabajadores, implementando jornadas más largas y nuevos ataques a los salarios y prestaciones.

La tarea que enfrentan los socialistas y todos los que quieran poner fin a la pandemia de una vez y por todas es trabajar incansablemente para fusionar estos movimientos, concientizarlos sobre sus objetivos comunes y desarrollar una estrategia común que se base en defender las necesidades de la gran mayoría de la población mundial, la clase obrera.

Como escribió el Consejo Editorial Internacional del World Socialist Web Site el 5 de octubre: “La clase obrera no pude avanzar en la lucha contra la pandemia sin la ayuda de la ciencia y la implementación de las medidas científicamente necesarias para frenar la pandemia depende de la construcción de un movimiento en la clase obrera”.

El 24 de octubre, el WSWS y la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB) están coauspiciando una reunión en línea, “Cómo poner fin a la pandemia: el caso a favor de la erradicación”, que trazará el camino a seguir. En el evento, varios científicos y trabajadores evaluarán el estado real de la pandemia y las políticas y medidas necesarias para erradicar el virus y prevenir la pérdida innecesaria de más vidas. Urgimos a todos nuestros lectores a que hagan planes para asistir a esta reunión de importancia crítica y que la promuevan en redes sociales y otras partes para que alcance a la mayor audiencia posible.

(Publicado originalmente en inglés el 17 de octubre de 2021)

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