Español

En respuesta a debacle electoral, el New York Times exige que Demócratas se muevan más a la derecha

La autopsia del New York Times sobre la debacle electoral del Partido Demócrata el 2 de noviembre alcanzó una conclusión enteramente predecible: los Demócratas tienen que mover más a la derecha.

En su artículo de opinión publicado el viernes, “Demócratas deniegan la realidad política bajo su propio peligro”, el consejo editorial del Times llama las elecciones, particularmente la derrota del candidato gubernativo Terry McAuliffe en Virginia, “una pesadilla política para el Partido Demócrata” que requiere “una conversación honesta… sobre cómo volver a las políticas y valores moderados que alimentaron las victorias Demócratas en 2018 y que ganaron la presidencia para Joe Biden en 2020”.

Los Demócratas, escribe el Times, han estado “moviendo a la izquierda sobre tantas prioridades y tanta mensajería” y “han perdido la vista de qué puede unir al número más grande de estadounidenses”.

Añade, “Un Partido Demócrata nacional que habla sobre políticas progresistas a costa de ideas bipartidistas, y que se concentra en Trump en vez de ideas prospectivas, corre el riesgo de convertirse en un Partido Demócrata al margen que solo atrae la izquierda”.

El periódico escribe más tarde que Biden “no ganó la primaria porque prometía una revolución progresista”, citando con aprobación la declaración de representante demócrata Abigail Spanberger: “Nadie lo eligió para que fuera FDR [Franklin Delano Roosevelt]. Lo eligieron para que fuese normal y para acabar con el caos”.

La afirmación de que el Partido Demócrata desde la victoria electoral de Biden ha estado “promoviendo políticas progresistas” es absurda. La queja del Times se concentra en el proyecto de ley “Build Back Better” de la administración de gasto social y clima. “Las preocupaciones”, escribe el Times, “de estadounidenses más centristas sobre un apuro de gastar dinero de contribuyentes, un apuro de expandir el gobierno, no deben ser desestimadas”.

De hecho, “Build Back Better” ha sido gradualmente recortado hasta virtualmente nada, con todos los elementos no directamente relacionados con los intereses de las corporaciones, incluida la expansión de labor barata, removidos sistemáticamente. En particular, durante el curso de “negociaciones” orquestadas con Demócratas derechistas del Congreso, todas las medidas que tasarían a los ricos, que según las encuestas son abrumadoramente populares, han sido eliminadas.

El Times se aprovechó de las elecciones en Virginia para exigir que la legislación se eviscere más. En respuesta, los Demócratas retrasaron la votación sobre el proyecto el viernes, y en vez aprobaron un proyecto de ley de infraestructura bipartidista diferente, endorsado por el gran negocio, como ha sido demostrado por Demócratas derechistas como senadores Joe Manchin y Kyrsten Sinema.

Bajo las condiciones de una crisis social masiva, una pandemia que ha matado a más de un millón de personas en Estados Unidos, preocupación creciente entre obreros sobre el coste creciente de bienes de consumo, la ira sobre décadas del crecimiento de desigualdad social, y desilusión amplia con los dos partidos políticos, el Times concluye… los Demócratas tienen demasiado entusiasmo de “expandir el gobierno”.

Sobre la afirmación de que los Demócratas han estado “concentrándose en Donald Trump” desde la inauguración de Biden en enero, la verdad es el contrario. Los Demócratas han estado buscando encubrir el significado de la intentona golpista fascistizante de Trump del 6 de enero, y Biden ha marcado su administración con el llamado de mantener un Partido Republicano “fuerte”, según proclamó inmediatamente después de su inauguración.

La implicación del artículo del Times es que se debe abandonar cualquier investigación sobre el papel de Trump y sus cómplices del Partido Republicano en el intento de derrocar las elecciones y la Constitución, para pasar adelante.

El engaño fundamental del artículo del Times, sin embargo, es el de que no habla en absoluto. Las políticas derechistas del Partido Demócrata están relacionadas con su promoción incesante de la política identitaria y racial, dirigiéndose hacia estratos privilegiados de la clase media alta. Es esta estrategia política, vinculada con el carácter de clase del Partido Demócrata, que se naufragó el 2 de noviembre.

El mismo Times ha jugado el papel principal en promocionar las políticas de conflicto racial, particularmente a través de su “Proyecto de 1619”. En una reunión con el personal del periódico realizada el 12 de agosto de 2019, el editor ejecutivo del Times Dean Baquet explícitamente afirmó que “la raza y el entendimiento de la raza deben ser una gran parte de cómo tratamos de la historia estadounidense… [R]aza durante el próximo año será una gran parte de la historia estadounidense”.

Es decir, el Times, hablando por el Partido Demócrata, se esforzaría para poner la raza en el centro de la política estadounidense. El “Proyecto de 1619” revelado dos días más tarde, se dedica a la falsificación de la historia estadounidense, presentándola como una historia de conflicto racial sin fin, en que afroamericanos han hecho una guerra solitaria por la democracia contra el racismo blanco.

¿Cuáles son las preguntas que les preocupaban a los Demócratas antes de las elecciones del martes?

El mes pasado, los Demócratas en la ciudad de Nueva York removieron una estatua de Thomas Jefferson del Ayuntamiento, basándose en que ella “simboliza la base asquerosa y racial en que América fue fundada”. El Times, en su propia narración de la decisión, declaró que el retiro de la estatua formaba una “parte de un cálculo amplio y nacional sobre la desigualdad racial”.

Como anticipaba el World Socialist Web Site, el ataque racialista contra la Revolución y la Guerra Civil estadounidenses ha sido un regalo para los Republicanos y la ultraderecha. Hace un año, comentando sobre la guerra de facciones dentro del Times sobre el “Proyecto de 1619”, escribimos:

Los estadounidenses de clase trabajadora, tanto negros como blancos, se inspiran en los grandes e indestructibles logros de las dos revoluciones estadounidenses. Creen que la igualdad humana es un principio por el que hay que luchar y hacer realidad, no un “mito fundacional”, como se burló el Times. Los ataques a estilo linchamiento contra las estatuas de Jefferson, Washington, Lincoln y Grant, alentados en Twitter por Hannah- Jones, los enfurecen y les disgustan. Peor aún, la clara conexión de estos ataques con el Proyecto 1619 ha permitido que Trump y sus partidarios fascistas se posicionen como custodios de la herencia democrática de la Revolución Estadounidense y la Guerra Civil.

McAuliffe, un fiel del establishment Demócrata, empleó esta estrategia en Virginia, concentrándose durante los últimos días de su campaña en exigencias de tener menos docentes blancos en las salas de clase, como si esto tuviese algo que ver con la crisis de educación pública en Virginia y por todo el país.

Otra campaña de mayor importancia antes de las elecciones del noviembre fue el esfuerzo exitoso por los Demócratas de remover a su propio gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, con base en un escándalo sexual fraudulento. El Times, de nuevo, jugó el papel esencial en solicitar y promover una campaña que utilizaba un escándalo fabricado para ajustar cuentas dentro del Partido Demócrata, mientras elevaban cuestiones del sexo y género, otro fundamento de la política de la clase media alta.

Todo esto no tiene nada que ver con los intereses de estratos amplios de trabajadores, lo que sea su raza o género. Las elecciones en Virginia y las derrotas sufridas por el Partido Demócrata por todo el país son el producto esta política.

Tan predecible como la utilización de la debacle en Virginia para justificar la repudiación del menor rastro de reforma social es la campaña de echar la culpa por la derrota de los Demócratas al supuesto racismo inherente de trabajadores blancos.

El columnista del Times Charles Blow, en su propio comentario en las elecciones en Virginia (“La ansiedad racial blanca supera otra vez”) concluye que “Youngkin [el vencedor Republicano] exitosamente activó y desencadenó la ansiedad racial blanca”. La culpa por la debacle de los Demócratas no resta con las políticas derechistas de los Demócratas ellos mismos, argumenta él, sino con obreros blancos: “Podrías decir que los Demócratas cometieron algunos errores en Virginia. Absolutamente. Pero, para ganar, Demócratas también deberían haber estrujado los temores de gente blanca, que es como jugar a golpea al topo”.

Varios comentarios de personajes alineados con el Partido Demócrata en las redes sociales eran más explícitos. “Este país simplemente ama la supremacía blanca”, declaró Jemele Hill, una escritora contribuyente para The Atlantic. “Las votantes mujeres blancas son los soldados del patriarcado supremacista”, proclamó Mona Eltahawy, fundadora del boletín Feminist Giant, en respuesta a encuestas mostrando que una mayoría de mujeres blancas votaron por Youngkin.

La gente así reside un millón de millas de la clase obrera. No importa que encuestas demuestran que la cuestión dominante motivando a votantes en Virginia fue la situación económica, con votantes que decían que la economía no era buena o era pobre votando mayormente por Youngkin.

No, el fracaso de elegir a Demócratas es, según los apologistas del Partido Demócrata, un producto de “ansiedad racial blanca”.

La clase obrera no mueve a la derecha, y no está motivada por la animadversión racial. La derrota de los Demócratas coincide con un movimiento huelguístico creciente por todo Estados Unidos, incluida la huelga en curso de más de 10.000 trabajadores de John Deere en Iowa, Illinois, y otros estados. Trabajadores de Deere, muchos de los que son blancos, votaron a rechazar un contrato respaldado por el UAW el mismo día que la derrota de McAuliffe, la más reciente en una serie de derrotas de acuerdos respaldados por sindicatos, incluido el rechazo de tres contratos por trabajadores de Volvo Trucks en el estado Virginia más temprano durante este año.

Las elecciones también coinciden con la catástrofe en curso producida por la respuesta de la clase dirigente a la pandemia, que ha matado a más de un millón de personas solo en Estados Unidos. Los Demócratas, no menos que los Republicanos, están determinados a terminar todas las restricciones contra la propagación del virus, que sigue matando a más de 1.100 personas en Estados Unidos cada día.

McAuliffe expresó la indiferencia de la clase dirigente entera hacia las muertes en masa cuando él relató incorrectamente que “4.000 residentes de Virginia” habían fallecido, cuando el verdadero número de víctimas, según cifras oficiales, es más de 14.000.

Los intereses de obreros no encuentran ninguna expresión dentro de cualquier facción del establishment político, ni la política cada vez más fascistizante de los Republicanos ni las políticas obsesionadas con la raza de los Demócratas. Mientras el Partido Demócrata contempla su “pesadilla política” y mueve más a la derecha, una ola de lucha de clase vendrá estallando sobre él.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 5 de noviembre de 2021)

Loading