Las tensiones por los refugiados en la frontera entre Polonia y Bielorrusia, el conflicto de Ucrania con Rusia y las acciones agresivas de la OTAN en el mar Negro amenazan con provocar un conflicto militar en Europa del este que involucre a las principales potencias del mundo.
El jueves, el presidente ruso Vladimir Putin declaró que, como parte de los ejercicios en el mar Negro, los bombarderos de la OTAN habían volado a 20 kilómetros de las fronteras de su país, un acto que describió como “cruzar la línea”. En abril de este año, en su discurso anual a la nación, Putin usó un lenguaje similar para advertir que su Gobierno tomaría acciones “asimétricas, rápidas y duras” cuando determine que se han cruzado “líneas rojas”.
En sus declaraciones de ayer en una reunión en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el líder del Kremlin acusó a Occidente de agravar la situación en Ucrania al proporcionar a Kiev, que actualmente está librando una guerra civil para retomar dos regiones separatistas prorrusas al este del país, con armas modernas. Dijo que además de sus maniobras a lo largo del flanco suroeste de Rusia, la OTAN ha estado realizando operaciones de entrenamiento muy cerca de otras partes de las fronteras de Rusia.
Simultáneamente, en un esfuerzo por demostrar que son París y Berlín, y no Moscú, los que están detrás del fracaso en sofocar la crisis en el este de Ucrania, el canciller ruso Sergei Lavrov publicó correspondencia privada con los Gobiernos de Francia y Alemania, indicando que Rusia ha estado insistiendo en conversaciones directas entre las partes en conflicto en un esfuerzo por implementar los Acuerdos de Minsk.
A medida que esto se ha ido desarrollando, hay informes en la prensa rusa de que las fuerzas ucranianas bombardearon partes de la República Popular de Lugansk, una de las áreas que buscaban separarse de Kiev, esta semana. El Gobierno del presidente Volodímir Zelenski, que recientemente envió 8.500 soldados adicionales a su frontera con Rusia, dijo que sus marines ahora están realizando simulacros cerca de la península de Crimea en el mar Negro.
Ucrania y sus partidarios occidentales exigen que Rusia retire las tropas concentradas a lo largo de sus fronteras con Ucrania, y Kiev y gran parte de los medios de comunicación declaran que Moscú está a punto de invadir. Después de reunirse con su homólogo ucraniano para dar garantías públicas del apoyo de Washington, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, por poco hace la misma acusación y afirmó: “Continuaremos pidiendo a Rusia que actúe de manera responsable y sea más transparente en la acumulación de las fuerzas alrededor de la frontera de Ucrania”. “No estamos seguros exactamente de lo que está haciendo el Sr. Putin”, agregó.
Mientras tanto, la situación a lo largo de la frontera entre Polonia y Bielorrusia sigue siendo tensa. El miércoles, las fuerzas polacas lanzaron gases lacrimógenos y utilizaron cañones de agua contra miles de refugiados, principalmente iraquíes, que intentaban ingresar al país para llegar a Alemania. Con Varsovia, Bruselas y Washington acusando a Minsk de participar en una “guerra híbrida” al supuestamente causar una crisis migratoria a lo largo de la frontera de Polonia, el mismo día que la canciller alemana, Angela Merkel, llamó al primer ministro polaco para declarar “la total solidaridad de Alemania con Polonia”.
El G7 emitió una declaración 24 horas después declarando que “condena la orquestación del régimen de Bielorrusia de la migración irregular a través de sus fronteras. Estos actos insensibles están poniendo en Riesgo la vida de las personas [sic]”.
“Estamos unidos en nuestra solidaridad con Polonia, así como con Lituania y Letonia, que han sido blanco de este uso provocativo de la migración irregular como táctica híbrida”, dijeron los ministros de Relaciones Exteriores de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y EE.UU.
Los hombres, mujeres y niños empapados con agua helada, gaseados y dejados a morir en los bosques a lo largo de las fronteras de Polonia huyen de países que han sido devastados por las mismas potencias que ahora aplauden su persecución sobre la base de la realidad invertida de que de alguna manera, el decrépito régimen dictatorial de Bielorrusia es la verdadera fuente de su miseria.
El imperialismo es implacable con sus víctimas. Al menos once refugiados han muerto congelados hasta ahora, y los voluntarios de los lados polaco y bielorruso que han estado tratando de llevar comida, tiendas de campaña y medicinas a los migrantes dicen que esperan encontrar muchos cuerpos más.
Tras el asalto del miércoles por las fuerzas polacas y una segunda conversación con Merkel, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko ordenó el traslado de mil refugiados a un hangar cercano donde se les da comida y refugio. Si bien miles más permanecieron en el bosque a un kilómetro y medio de distancia, su Gobierno dijo que el área está siendo despejada.
Tras su discusión con Merkel, Lukashenko comenzó a deportar migrantes, con casi 400 enviados de regreso a Irak el jueves y planea devolver a otros 5.000. Belavia, la aerolínea nacional de Bielorrusia, ha dejado de transportar personas de Afganistán, Irak, Líbano, Libia, Siria y Yemen que buscan volar a Minsk a través de Tashkent, Uzbekistán, pero no tienen documentos de entrada polacos. Otras aerolíneas también se niegan a proporcionar pasajes a los iraquíes que viajan desde Turquía, Irán y Dubái a Bielorrusia.
El secretario de Prensa de Lukashenko dijo el jueves que también se llegó a un acuerdo con Merkel para crear un corredor humanitario a través del cual 2.000 refugiados pueden llegar a la UE.
El carácter del arreglo hecho entre Lukashenko y Merkel sigue sin estar claro, y Berlín describió la discusión como simplemente un intento de “subrayar la necesidad de brindar atención humanitaria y opciones de retorno para las personas afectadas”. Minsk declaró que los dos líderes “acordaron que el problema se abordará a nivel de Bielorrusia y la UE, y que ambas partes designarán a funcionarios que entrarán inmediatamente en negociaciones para resolver los problemas existentes”.
Independientemente de los acontecimientos de los últimos dos días, está claro que la campaña contra el régimen de Lukashenko, que en última instancia está dirigida contra Rusia, continuará.
La UE está preparando nuevas sanciones contra Bielorrusia, y el martes la firma estadounidense de ciberseguridad Mandiat emitió un informe en el que afirma que tiene “gran confianza” en que una campaña de piratería y desinformación llamada “Ghostwriter” está “alineada con los intereses del Gobierno bielorruso” y “no puede descartar que haya habido contribuciones rusas”, aunque” no ha descubierto evidencia directa de tales contribuciones”.
La declaración de alguien “alineado con los intereses del Gobierno de Bielorrusia”, que podría significar cualquier cosa, incluidos promotores de alertas falsas, se ha tergiversado en la prensa occidental. Como dijo un artículo reciente de AP, que hay “pruebas forenses convincentes de que Bielorrusia estaba involucrada en la piratería informática”.
Estonia y Letonia, miembros de la OTAN, que criticaron a Merkel por reunirse con Lukashenko, han anunciado el despliegue inmediato de tropas en sus fronteras rusa y bielorrusa, respectivamente. Los dos países bálticos convocaron ejercicios militares rápidos esta semana. Antes de estos eventos, Lituania ya había comenzado a construir un muro de acero y alambre de púas en su frontera con Bielorrusia.
El martes, Alemania anunció que suspendería la certificación del Nord Stream 2, un gasoducto ruso-alemán que pasa por debajo del mar Báltico para entregar suministros a Europa. El proceso de poner en funcionamiento el ducto, que es de importancia económica y geopolítica crítica tanto para Moscú como para Berlín, supuestamente se está retrasando ahora porque Gazprom necesita crear una subsidiaria alemana para manejar sus operaciones europeas. Estados Unidos y países como Ucrania y Polonia se han opuesto durante mucho tiempo al oleoducto, pero Alemania había insistido en construirlo de todos modos.
El miércoles, John Bolton, quien se desempeñó como asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos bajo el presidente Donald Trump y ha ocupado cargos diplomáticos en todas las Administraciones republicanas desde Ronald Reagan, pidió la destitución de Lukashenko.
“Entonces, nuestra estrategia, creo, debería ser cómo sacar a Lukashenko del poder y encontrarle una bonita villa en la Riviera o algo así. [Es] algo que deberíamos considerar porque si él invita a Rusia a entrar, no creo que se vayan”, dijo Bolton.
(Publicado originalmente en inglés el 17 de noviembre de 2021)
