El jueves, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de las Naciones Unidas lanzó un llamado a las principales potencias solicitando la cifra récord de $41 mil millones para ayudar a los 183 millones de personas que más necesitan asistencia vital.
Este fue un gran aumento comparado a los $35 mil millones solicitados para 2021 y el doble de la cantidad solicitada hace solo cuatro años. Los fondos son necesitados en 63 países, casi un tercio de los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas, la mayoría de los cuales fueron fundados después de que los movimientos de liberación nacional tomaran el control de manos de las potencias coloniales que los habían gobernado.
En una conferencia de prensa anunciando el llamamiento el jueves, el director de OCHA y Coordinador de Ayuda de Emergencia, Martin Griffiths, enfatizó que el número de personas necesitadas “nunca ha sido tan alto”. Dijo: “La crisis climática está afectando ante todo y más gravemente a las personas más vulnerables del mundo. Los conflictos prolongados continúan y la inestabilidad ha empeorado en varias partes del mundo, especialmente en Etiopía, Myanmar y Afganistán”.
Lo peor está por venir.
El informe Panorama Humanitario Global 2022 de OCHA, publicado el mismo día, se basa en el trabajo de 37 agencias, incluidas varias agencias de la ONU y organizaciones internacionales de ayuda. Dijo que 274 millones de personas en todo el mundo necesitarán algún tipo de asistencia de emergencia el próximo año, un 17 por ciento más que los 235 millones en 2021, un récord. Una de cada 29 personas en el mundo, de una población de 7,9 mil millones, necesitará ayuda en 2022, un 250 por ciento más que en 2015, cuando una de cada 95 necesitó asistencia.
El informe señaló que la pandemia de COVID-19, alimentada por la desigualdad de las vacunas, ha devastado las economías, los medios de vida, los sistemas de salud y la educación. Las pruebas, el diagnóstico y el tratamiento del VIH, la tuberculosis y la malaria han disminuido. Las visitas prenatales se redujeron en un 43 por ciento y 23 millones de niños no recibieron sus vacunas básicas de la infancia en 2021. Con 2,2 mil millones de niños sin acceso a Internet en el hogar, muchos enfrentaron interrupciones en su educación.
La pandemia ha aumentado el sufrimiento y la pobreza extrema, que aumentó nuevamente después de dos décadas de declive. Las mujeres y los trabajadores jóvenes se vieron afectados de manera desproporcionada por la pérdida de puestos de trabajo. Unos 247 millones de mujeres viven con menos de 1,90 dólares al día. El hambre va en aumento y la inseguridad alimentaria ha alcanzado niveles sin precedentes, con 811 millones de personas (el 11 por ciento de la población mundial) desnutridas y la hambruna representa “una posibilidad real y aterradora en 43 países”.
Los conflictos políticos han golpeado duramente a la población civil. Más del 1 por ciento de la población mundial está desplazada y el 42 por ciento de los desplazados son niños. Millones de desplazados internos viven en campamentos o en condiciones de pobreza en las ciudades durante periodos largos, sin poder regresar a sus hogares.
Las necesidades humanitarias en Oriente Próximo y África son con creces las mayores, gracias a las guerras provocadas, alimentadas y financiadas por las potencias imperialistas para acceder a las materias primas y mercados a instancias de las corporaciones que representan. La prioridad de los oligarcas locales es ser competitivos para recibir inversiones extranjeras, mientras que siguen pagando intereses a los buitres financieros, expandiendo sus fuerzas armadas y suprimiendo las aspiraciones revolucionarias de la clase obrera y los campesinos pobres.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 45 millones de personas corren riesgo de hambruna en decenas de países, con Afganistán, Siria, Yemen, Etiopía y Sudán encabezando la lista. En Afganistán, más de 24 millones de personas necesitan urgentemente asistencia como resultado de cuatro décadas de guerra y ahora la peor sequía en 27 años.
Siria, que ha soportado más de 10 años de una guerra liderada por Estados Unidos para derrocar al régimen del presidente Bashar al Asad, enfrenta una falta de productos básicos debido a los graves daños a la infraestructura. El gasto familiar promedio excede los ingresos en un 50 por ciento de los hogares, en comparación con el 20 por ciento en agosto de 2020.
En Yemen, en guerra desde que Arabia Saudita, ayudado e instigado por Estados Unidos, Reino Unido y las potencias regionales, invadió a su empobrecido vecino del sur en abril de 2015, 16,2 millones de los 30 millones de habitantes enfrentan una aguda escasez de alimentos. Incluso con la asistencia humanitaria, el 40 por ciento de la población no tiene suficiente comida.
En Etiopía, 25,9 millones de sus 118 millones de habitantes necesitan ayuda como resultado de la guerra en Tigray y otras partes del país. La sequía y las enfermedades van en aumento, y muchos de los 4,2 millones de desplazados internos del país que buscan refugio en los pueblos y ciudades aumentan las presiones sociales y económicas. En Sudán del Sur, 8,4 millones de sus 11 millones de habitantes están necesitados, como resultado de la guerra civil en curso desde la independencia de Sudán en 2011, y después de tres años de inundaciones y enfermedades.
Además de Oriente Próximo y África, ha aumentado la demanda de asistencia humanitaria de las regiones de Asia, el Pacífico, América Latina y el Caribe. La situación en Birmania se ha deteriorado significativamente a raíz de la pandemia y el golpe militar del pasado mes de febrero, y 14,4 millones de los 55 millones de habitantes del país necesitan urgentemente asistencia humanitaria. En Haití, la enorme proporción de 43 por ciento de la población necesita ayuda, a raíz del terremoto de agosto pasado que afectó a 800.000 personas, además del terremoto aún más devastador de 2010, la pandemia y el deterioro de la situación económica.
A pesar de la desesperada necesidad, no se recibirán fondos para 2022. El llamamiento de OCHA de este año recaudó solo $17 mil millones, menos de la mitad de la cantidad solicitada, y las 10 emergencias con más fondos insuficientes recibieron menos de la mitad de lo que se necesitaba, lo que provocó recortes en las raciones de alimentos y los servicios vitales de atención médica. Griffiths reconoció esto y dijo: “Somos conscientes de que no vamos a obtener los $41 mil millones, por mucho que nos esforzaremos”. No explicó por qué era así ni las consecuencias para las personas más necesitadas del mundo.
No es que no haya recursos disponibles. Los multimillonarios más ricos del mundo vieron aumentar su riqueza astronómicamente el año pasado y fácilmente podrían pagar la factura completa. Según el Índice de multimillonarios de Bloomberg, el patrimonio neto de Elon Musk, fundador y director ejecutivo de Tesla y la persona más rica del mundo en diciembre de 2021 es de 311 mil millones de dólares, mientras que el del fundador de Amazon, Jeff Bezos, es de 201 mil millones de dólares. Sin embargo, los Gobiernos del mundo se niegan a cobrarles impuestos a los de su calaña.
Esto hace que la OCHA dependa de llamamientos a los países donantes que han tenido cada vez menos éxito.
Su organismo matriz de la ONU, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), se estableció en 1950 junto con la Convención de Derechos Humanos de 1951 y la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados para abordar las decenas de millones de refugiados desplazados por la fuerza y la crisis de los refugiados tras la Segunda Guerra Mundial, en el contexto político de la Guerra Fría. En ese entonces, la repulsión popular por el Holocausto se alineó con los intereses estratégicos de Washington al afirmar su hegemonía global, contener la influencia del régimen estalinista en Moscú y, sobre todo, reprimir la amenaza de la revolución social a escala global.
Sin embargo, el ACNUR y las agencias que generó en la década de 1990, como OCHA después del colapso de la Unión Soviética, siempre fueron financiados de manera ad hoc.
Su enfoque se basó principalmente en ayudar a los que estaban en los campamentos y defender el derecho a solicitar asilo en cualquier lugar menos en los centros imperialistas. Esto sentó el marco de un régimen global de refugiados, proporcionando el modelo para la respuesta a múltiples crisis en la década de 1960 en África, Oriente Próximo, América Latina y Europa en el contexto de la Guerra Fría.
En la actualidad, la mayoría de los desplazados internos no residen en campamentos, mientras que el derecho al asilo se está borrando.
No se mencionó el llamado en la prensa mundial, lo que atestigua hasta qué punto el hambre y la miseria no solo se están normalizando sino que se están convirtiendo en la política de elección, un arma en manos de las principales potencias imperialistas que representan a respectivos oligarcas corporativos y financieros, y de sus regímenes títeres en los países más pobres del mundo.
Washington ahora usa rutinariamente sanciones y sanciones secundarias para ejercer la “máxima presión” sobre Cuba, Venezuela, Irán y sus aliados en Siria y Líbano, por citar solo algunos, en un intento por obligarlos a seguir su línea. Israel ha bloqueado Gaza durante más de 14 años; Arabia Saudita ha sitiado a Yemen durante seis años y el Gobierno etíope está bloqueando la provincia rebelde de Tigray para someterlos con hambre.
Bani Adam, el poema escrito en el siglo XIII por Sa'adi, están inscritas en una alfombra de pared donada por Teherán a la sede neoyorquina de la ONU. Dice:
los seres son miembros de un todo,
En la creación de una esencia y alma
Si un miembro sufre de dolor,
Los otros miembros inquietos permanecerán
Si no tienes simpatía por el dolor humano,
¡No puedes llamarte humano!
Los trabajadores deben entender que poner fin a tal inhumanidad significa librar una lucha política contra el militarismo imperialista y la expropiación sistemática de las riquezas del planeta por parte de la élite empresarial y financiera. En todas partes, se ha explotado y reducido a la miseria a poblaciones enteras, mientras que los países que poseen valiosos recursos han sido blanco de ataques militares. La lucha no consiste en reformar el sistema capitalista, sino derrocarlo como parte de una lucha mundial por la reorganización socialista de la sociedad basada en las necesidades humanas, no en el lucro.
(Publicado originalmente en inglés el 5 de diciembre de 2021)
