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Tras la renuncia del presidente, se intensifica la agitación política en Sri Lanka

La aguda crisis política de Sri Lanka continúa sin tregua, tras las enormes protestas antigubernamentales que tuvieron lugar el sábado en el centro de Colombo y que llegaron al anuncio de que el presidente Gotabhaya Rajapakse y el primer ministro Ranil Wickremesinghe renunciarán. Esto se produce después de tres meses de continuas y extensas protestas que exigen la renuncia del presidente y el alivio de la grave crisis social causada por la inflación galopante y la grave escasez de productos esenciales, como el combustible, los alimentos básicos y los medicamentos.

Manifestantes gritan consignas en el lugar de la protesta en Colombo, Sri Lanka, el lunes 11 de julio de 2022. [AP Photo/Rafiq Maqbool] [AP Photo/Rafiq Maqbool]

Los manifestantes siguen ocupando las residencias oficiales del presidente y del primer ministro, además de las oficinas de la secretaría presidencial. La clase política y los medios de comunicación del país, junto con los jefes de las empresas y los líderes religiosos, están advirtiendo de la 'anarquía' mientras realizan maniobras desesperadas para instalar un gobierno interino de todos los partidos para ganar tiempo y mantener el dominio burgués.

El presidente Rajapakse debe dimitir mañana. El presidente del Parlamento, Mahinda Yapa Abeywardhane, anunció ayer que convocará al Parlamento el viernes para declarar vacante el cargo de presidente. 'El 19 de julio se convocarán las candidaturas a la presidencia y el 20 de julio se votará [en el parlamento] para elegir al nuevo presidente', dijo.

Según Abeywardhane, los líderes de los partidos parlamentarios también decidieron formar un gobierno de todos los partidos bajo el nuevo presidente y tomar medidas para continuar con el suministro de servicios esenciales. La elección del presidente y del primer ministro, así como la composición del gobierno interino, son objeto de intensas discusiones a puertas cerradas.

Incluso quién será el presidente en funciones fue objeto de una agria disputa en una reunión de todos los partidos convocada el pasado fin de semana. Según la Constitución, el primer ministro asume el papel en caso de la renuncia del presidente, y el presidente de la Cámara de Representantes es el siguiente. Como primer ministro, Wickremesinghe propuso asumir el cargo, pero todos los demás líderes del partido se opusieron con vehemencia.

El líder del Partido de la Libertad de Sri Lanka (SLFP, en sus siglas en inglés), Maithripala Sirisena, dijo en la reunión que tanto el presidente como el primer ministro debían irse, para dar al menos la apariencia de un cambio genuino. El SLFP y otros partidos de la oposición, como el Samagi Jana Balawegaya (SJB), el Janatha Vimukthi Peramuna (JVP) y la Alianza Nacional Tamil (TNA, en sus siglas en inglés), han estado presionando para que se forme un gobierno interino y están inmersos en una frenética carrera para determinar quién lo dirigirá.

Cualquiera que sea la composición de cualquier gobierno interino, cuando se forme, será intrínsecamente inestable desde el principio. De los 225 escaños parlamentarios, el partido de Rajapakse, el Sri Lanka Podujana Peramuna (SLPP), aunque profundamente dividido y escindido, sigue siendo el que tiene más escaños. El SJB tiene 54, el TNA 10 y el JVP 3, mientras que el SLFP y el Partido Nacional Unido (UNP, en sus siglas en inglés) de Wickremesinghe, junto con varios partidos tamiles y musulmanes de base comunitaria, tienen sólo un escaño cada uno. El SJB es una escisión reciente del derechista UNP y el SLPP del igualmente reaccionario SLFP.

La alineación parlamentaria es una medida de la decadencia y desintegración de la clase política bajo el impacto de la creciente crisis del capitalismo esrilanqués y mundial. Durante décadas, después de la independencia formal en 1948, la vida política en Colombo estuvo dominada por dos partidos: el UNP y el SLFP, que ahora se han visto reducidos a un rastro. La burguesía se enfrenta a su mayor crisis política en más de 70 años, con sus antiguos pilares políticos destrozados.

Detrás de las escenas, se está llevando a cabo una intensa actividad diplomática, con EE.UU. desempeñando un papel muy activo en un intento de estabilizar el dominio burgués. El temor en Washington y en las capitales de todo el mundo es que los trastornos revolucionarios en Sri Lanka den un impulso a la oposición en la clase obrera a nivel internacional, en medio de la continua pandemia del COVID-19 y la guerra por delegación de EE.UU. y la OTAN contra Rusia en Ucrania, que está alimentando la inflación desenfrenada.

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Resulta significativo que la embajadora de Estados Unidos en Colombo, Julie Chung, se deshiciera en elogios hacia el JVP tras una reunión con sus dirigentes el pasado jueves. Declaró que era 'un partido importante', con 'una presencia creciente' que 'resuena en la opinión pública en los últimos tiempos'. Aunque reconoció que había habido 'mucha retórica en el pasado', la reunión le pareció 'realmente refrescante y honesta', y concluyó: 'Creo que tenemos un buen entendimiento'.

El JVP, un partido radical pequeñoburgués, se formó en 1966 sobre la base de la 'lucha armada' y una mezcla ideológica de comunalismo cingalés, maoísmo y castrismo. Hace mucho tiempo que cambió sus trajes de faena en la selva y sus armas automáticas por un cómodo lugar en el establishment político. Sin duda, calcula que su postura radical vacía será útil, durante un tiempo, en unas condiciones en las que todos los partidos son vistos con profunda sospecha y hostilidad. El líder del JVP, Anura Kumara Dissanayake, se lanzó ayer al ruedo declarando que estaba dispuesto a llegar a hacer un gobierno interino.

Cualquier gobierno interino se enfrentará rápidamente a una intensa oposición popular. Lejos de abordar las apremiantes necesidades sociales de la clase obrera y las masas rurales, se verá obligado a aplicar los severos dictados de austeridad del Fondo Monetario Internacional (FMI) en un esfuerzo por garantizar un préstamo de emergencia. El país está en bancarrota y carece de reservas de divisas para comprar combustible, alimentos, medicinas y otros productos esenciales.

Sin embargo, el FMI insiste, en nombre del capital financiero internacional y de los acreedores del país, en la adopción de medidas drásticas que no harán más que aumentar el sufrimiento de los ciudadanos bajo unas condiciones en las que la hambruna se está generalizando, el sistema sanitario está al borde del colapso y los que tienen empleo no tienen medios para ir a trabajar debido a la falta de combustible. El mes pasado, la inflación anualizada alcanzó el 54,6% y la de los alimentos se disparó hasta el 80,1%. Sin embargo, todos los partidos parlamentarios, incluyendo el SJB y el JVP, declaran que no hay más remedio que ir a rogar al FMI y aplicar su programa.

El propio Parlamento ya es visto con intensa sospecha y hostilidad. Los eslóganes populares de los últimos tres meses no sólo incluyen 've a casa Gota' —es decir, Rajapakse dimisión— sino también 'vayan a casa 225' —en otras palabras, todos los parlamentarios deberían dimitir —.

En medio de esta intensa crisis política, están desempeñando varias organizaciones de pseudoizquierda un papel especialmente pernicioso, en particular el Partido Socialista de Primera Línea, que ha destacado en las protestas. Todas ellas, de un modo u otro, fomentan la peligrosa ilusión de que un gobierno provisional se someterá a la presión popular y pondrá fin al sufrimiento de las masas.

La agenda del FMI, con la que están comprometidos todos los partidos del establishment, no puede imponerse democráticamente ni pacíficamente. Sin la intervención política independiente de la clase obrera, cualquier gobierno interino se utilizará para ganar tiempo, confundir y desmoralizar a las masas, sembrar un comunalismo venenoso y preparar el camino para la represión policial-estatal y las formas dictatoriales de gobierno.

La presidencia ejecutiva del país tiene amplios poderes para instalar y destituir gobiernos, asumir cargos en el gabinete, llamar a los militares e imponer un régimen de emergencia. Gotabhaya Rajapakse podría hacer uso de todos o algunos de esos poderes hasta que, como se ha anunciado al menos, dimita mañana. Es significativo que su primera acción, tras refugiarse en un buque de la marina el pasado fin de semana, fuera reunirse ayer con los jefes militares del país. Cualquier sustituto como presidente asumiría estos poderes autocráticos.

El Partido Socialista por la Igualdad es el único partido político de Sri Lanka que lucha por la movilización de la clase obrera independiente y contra la burguesía y todos sus servidores políticos, sobre la base de una perspectiva socialista revolucionaria. Rechazó un llamamiento del SJB para participar en las conversaciones de todos los partidos el pasado fin de semana sobre un gobierno provisional y advirtió en una carta abierta que tal formación sólo sería el medio para imponer cargas aún mayores a los trabajadores.

Desde el principio, el PSI ha instado a los trabajadores a formar sus propios comités de acción, independientes de los sindicatos traidores, para luchar por sus intereses de clase. Ha propuesto una serie de políticas, incluyendo el repudio de toda la deuda externa, la incautación de la riqueza de los multimillonarios y la élite corporativa, y el control de los trabajadores sobre los medios de producción y distribución para ser utilizados para satisfacer las necesidades urgentes de los trabajadores. El PSI también ha advertido del peligro del gobierno dictatorial y ha pedido la abolición de la presidencia ejecutiva y la derogación de la batería de legislación antidemocrática que se dirige contra la clase obrera.

El programa del PSI es el internacionalismo socialista. Rechaza la sucia política comunal que ha sido continuamente utilizada por el establishment de Colombo y llama por la unidad de todos los trabajadores —sinhala, tamil y musulmán—. También insta a los trabajadores a dirigirse a sus hermanos y hermanas de clase de todo el sur de Asia y del mundo que se enfrentan a ataques similares a sus condiciones de vida. La lucha política del PSI en Sri Lanka proporciona lecciones cruciales que deben ser asumidas por los trabajadores a nivel internacional.

(Publicado originalmente en inglés el 11 de julio de 2022)

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