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Los morenistas españoles respaldan las medidas del gobierno de Podemos para reprimir las luchas contra la inflación

El grupo de pseudoizquierda morenista Corriente Revolucionaria de Trabajadores (CRT) de España está redoblando sus esfuerzos para proteger el flanco izquierdo del gobierno del Partido Socialista (PSOE) y Podemos en medio del creciente enfado de la clase trabajadora contra la inflación y la guerra en toda Europa.

La CRT está aterrorizada por la creciente lucha de la clase trabajadora contra los aumentos masivos de precios que se utilizan para transferir a los trabajadores los costes de la guerra por delegación entre Estados Unidos y la OTAN contra Rusia en Ucrania. Están tratando de bloquear una revuelta de la clase obrera contra las burocracias sindicales nacionales, el gobierno de coalición PSOE-Podemos y la guerra mediante la promoción del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) vinculado a Podemos y del sindicato socialdemócrata de la Unión General de Trabajadores (UGT). Este es el contenido de un video-editorial publicado por el líder de la CRT, Santiago Lupe, en el sitio web de Izquierda Diario.

Exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, 13 de enero de 2020. (Foto AP/Manu Fernandez) [AP Photo/Manu Fernandez]

Lupe comienza, “La patronal dice que se niega a cualquier tipo de subida. Y ¿qué dicen las direcciones de CCOO y UGT? Que si la patronal no sube los salarios habrá conflicto.” Para que esta “amenaza” sea “creíble,” Lupe afirma, “habría que decirles: ¿a qué esperan para convocar asambleas en el centro de trabajo y para definir un plan de lucha? Habría que exigirles [a CCOO y UGT] la convocatoria inmediata de una huelga general como punto de inicio del anunciado ‘Otoño caliente’”.

Lupe luego enumera varias demandas nacionales que los sindicatos supuestamente promoverán bajo la presión de lo que él llama “la izquierda sindical y anticapitalista” como la CRT: una “subida de emergencia del 11 por ciento in todos los sueldos y pensiones,” su actualización mensual según la inflación,” “salario mínimo de al menos 1.500 euros,” una “jornada de 30 horas semanales,” “nacionalización de las eléctricas” y “establecer un control de precios por trabajadores y usuarios”.

Lupe concluye su vídeo lamentando que CCOO y UGT guarden silencio sobre 'las razones subyacentes de esta crisis: la guerra y la escalada imperialista de países de la OTAN, en preparación para disputar mercados y zonas de influencia con otras potencias'.

Lupe está fomentando la perspectiva fraudulenta de que los sindicatos, fuertemente vinculados al gobierno del PSOE y Podemos, pueden liderar una lucha contra una política inflacionaria global implementada por la clase dominante y la guerra entre Estados Unidos y la OTAN contra Rusia en Ucrania.

Esto es ridículo. Primero, se está desarrollando un 'otoño caliente', pero este es un fenómeno internacional. Los trabajadores de todo el mundo están luchando contra el exceso brutal de la carga de trabajo, la espiral creciente del coste de vida y los desastrosos estragos humanos causados por la pandemia. Hay crecientes luchas entre los trabajadores ferroviarios, el personal de atención médica, los trabajadores automotrices, los trabajadores de servicios, los educadores y otras secciones de la clase trabajadora en todo el mundo.

Lupe, sin embargo, está promoviendo la mentira de que los trabajadores españoles se enfrentan a una lucha puramente nacional sobre cuestiones puramente nacionales. El hecho es que ninguna de estas grandes amenazas que enfrenta la clase trabajadora (inflación, pandemia, guerra nuclear, cambio climático) puede abordarse a nivel nacional.

El desarrollo de un movimiento de la clase obrera contra estas amenazas existenciales requiere en todo momento la construcción de organizaciones obreras independientes, comités de base, que unan a los trabajadores en España e internacionalmente en una revuelta contra las burocracias sindicales nacionales.

En segundo lugar, los sindicatos no son instrumentos de lucha de clases, como afirma la CRT, sino herramientas del Estado capitalista y su política de guerra. CCOO y UGT han respaldado al imperialismo español, incluyendo llamamientos a los trabajadores a paros de 5 minutos para apoyar al régimen ucraniano de extrema derecha respaldado por la OTAN contra Rusia, defendiendo resoluciones a favor de la guerra y medidas de guerra doméstica como el último plan de ahorro de energía. Este plan, aprobado por el gobierno PSOE-Podemos, incluye límites al aire acondicionado y a la calefacción en invierno como parte de un esfuerzo de toda la UE para reducir la dependencia del gas ruso.

El gobierno PSOE-Podemos, como parte de la alianza de la OTAN, está plenamente involucrado en la guerra por el cambio de régimen y el desmembramiento de Rusia, arriesgándose a una guerra nuclear. En las últimas semanas, ha enviado vehículos blindados, baterías antiaéreas y toneladas de proyectiles de artillería a Ucrania. Madrid también ha prometido entrenar a las tropas ucranianas en las instalaciones militares de Zaragoza, donde unos 600 soldados ucranianos heridos ya están siendo tratados por médicos españoles.

Para librar una guerra en el extranjero y otra guerra de clases en casa, el gobierno español depende de CCOO y UGT para actuar como policía laboral doméstica, frenando la creciente oleada de oposición social. Durante el año pasado, han reventado una huelga tras otra.

Antes de la guerra, CCOO y UGT estrangularon una huelga de una semana de duración de 22.000 trabajadores del metal en Cádiz, en noviembre. Después de que los huelguistas ocuparan sus lugares de trabajo y derrotaran los intentos de la policía antidisturbios del gobierno PSOE-Podemos de retomar las fábricas, incluso desplegando tanquetas blindadas en los barrios obreros de Cádiz para aterrorizar a la población, los sindicatos suspendieron la huelga. Acordaron un aumento salarial del 2 por ciento cuando la inflación estallaba. Los trabajadores del metal enfrentan ahora un recorte del salario real del 8 por ciento.

En marzo, se estima que 75,000 pequeñas compañías de transporte junto a camioneros autónomos lanzaron una huelga de 20 días, protestando por el aumento de los precios del combustible. Las principales fábricas de compañías siderúrgicas multinacionales, fabricantes de automóviles y productores de azúcar tuvieron que cerrar sus operaciones debido a la falta de componentes. Los supermercados se enfrentaban a la escasez de arroz, harina, huevos y productos lácteos. La huelga costó al capital español miles de millones de euros.

CCOO y UGT se opusieron a la huelga, denunciando a los camioneros como 'grupos violentos' y pidiendo a los trabajadores que rechazaran cualquier solidaridad con ellos. Esto facilitó los esfuerzos del gobierno PSOE-Podemos para aplastar la huelga utilizando 23.000 policías, el mayor despliegue policial contra una huelga en la historia de España.

En mayo, decenas de miles de trabajadores del metal se declararon en huelga en Galicia y Cantabria. Los sindicatos una vez más vendieron las huelgas con aumentos salariales por debajo de la inflación del 4 por ciento. El mismo mes, los trabajadores textiles, maestros, médicos, taxistas y trabajadores de otras industrias también lanzaron grandes huelgas.

Una lucha tras otra, todas fueron traicionados. Las cifras del Ministerio de Trabajo de la semana pasada muestran que los convenios colectivos negociados entre los sindicatos y las direcciones empresariales de enero a agosto cubrieron a 7,1 millones de trabajadores, con un aumento salarial promedio del 2,6 por ciento. En medio de unos niveles de inflación desenfrenada del 10,4 por ciento, esto significa un recorte de 8 puntos porcentuales en los salarios reales.

La CRT, actuando como consejeros de la burocracia sindical, hace un llamamiento a estas burocracias antiobreras, generosamente pagadas por el estado por una suma de millones, a vigilar a la clase trabajadora y a agitar por una 'huelga general'.

La burocracia sindical puede perfectamente convocar una huelga general simbólica de un día como propone la CRT. Desde la crisis económica mundial de 2008, los sindicatos han llamado a cuatro huelgas generales de un día bajo una creciente presión. Ninguna ha logrado su objetivo nominal de revertir la austeridad, y las reformas laborales y de pensiones.

Este mes, los sindicatos tienen previsto organizar protestas para exigir aumentos salariales del 3,5 por ciento este año, del 2,5 por ciento en 2023 y del 2 por ciento en 2024, ¡todos drásticamente por debajo de los niveles de inflación! Ese es el carácter fraudulento de esas movilizaciones que están siendo activamente alentadas por el gobierno PSOE-Podemos. En palabras de la líder de Podemos, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, 'los sindicatos tienen toda la razón para salir a la calle contra la patronal.”

Los cálculos detrás de estas protestas, apoyados por tendencias pseudoizquierdistas como la CRT, es mantener el dominio sindical sobre la clase trabajadora y bloquear la oposición a Podemos, dejando libre a la clase dominante para llevar a cabo una guerra contra Rusia en Ucrania y llevar a cabo profundos ataques contra los niveles de vida de los trabajadores.

Se está acumulando una inmensa ira social contra el gobierno. En los últimos seis meses, los trabajadores en huelga y las horas de trabajo perdidas debido a conflictos laborales han aumentado en un 150 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado, con más de medio millón de huelguistas y casi 20 millones de horas de trabajo perdidas.

Una indicación de lo que temen UGT y CCOO es la oleada masiva de huelgas de los trabajadores británicos contra el colapso más profundo de los niveles de vida desde la Gran Depresión. Más de 200.000 trabajadores postales y ferroviarios luchan contra los empresarios que imponen de forma masiva acuerdos salariales por debajo de la inflación y atacan las condiciones y los derechos de jubilación. Han estado en el centro de una oleada de huelgas en verano que comenzó en junio e incluyó a telecomunicaciones, trabajadores de autobuses, estibadores, personal del gobierno local y abogados.

Citando a Gran Bretaña, Mariano Hoya, vicesecretario de política sindical de UGT, dijo al Huffington Post: ' Allá donde haya una capacidad de movilización habrá conflictos '.

“En España comenzará a pasar,” vaticinó, precisando que los sindicatos no descartan un 'efecto contagio' entre diferentes sectores de trabajadores. “el polvorín está,” agregó, especificando que “cuando llegue un sector potente, como pasó con la huelga del metal en Cádiz, que genere visualización mediática, entonces en el resto de los sectores se produce un efecto contagio enseguida.”

El World Socialist Web Site llama a construir comités de base para unir a los trabajadores en España, Gran Bretaña y a nivel internacional para construir una organización poderosa, la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB), para luchar contra la guerra y la inflación. La construcción de tal movimiento requiere una ruptura política con grupos pequeñoburgueses como el CRT e Izquierda Diario y la construcción de secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional en España y en todo el mundo.

(Publicado originalmente en inglés el 12 de septiembre de 2022)

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