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Perspectiva

El huracán Ian y la negligencia maligna de la élite gobernante estadounidense

Las muertes confirmadas en Florida por el huracán Ian aumentaron a 101 el lunes, cinco días después de que una poderosa tormenta de categoría 4 arrasara el área de Cape Coral y Fort Myers con 1 millón de habitantes. La tormenta dejó un rastro de destrucción a través del centro de Florida antes de salir por el Atlántico y volver a tocar tierra en Carolina del Sur. Se espera que las muertes sigan aumentando según avanzan los esfuerzos de búsqueda y rescate casa por casa.

Un vehículo alto maneja por una comunidad inundada tras el huracán Ian en North Port, Florida, lunes, 3 de octubre de 2022. [AP Photo/Gerald Herbert]

En la madrugada del miércoles, Ian sostuvo vientos de 185 km/h, más de 30 pulgadas de lluvia en algunos lugares y una marejada ciclónica monstruosa de 3,7 metros que cubrió miles de hogares y empujó botes lejos de la costa. Las casas fueron despedazadas por los vientos o arrancadas desde sus cimientos por las olas. En el peor momento, más de 2,4 millones de floridanos se quedaron sin electricidad. Las estimaciones actuales de los daños superan los $63 mil millones.

A pesar de las advertencias tempranas de los meteorólogos sobre el rápido fortalecimiento de la tormenta cuando se dirigía hacia el suroeste de Florida, los oficiales del condado Lee, que incluye las ciudades de Cape Coral y Fort Myers, no emitieron una orden de evacuación obligatoria para las áreas afectadas por las marejadas hasta 24 horas antes de la llegada del huracán. Esto dejó a decenas de miles de personas con muy poco tiempo para reaccionar y puso en riesgo incontables vidas.

Como ocurre en todas las tormentas en Estados Unidos, al no haber ningún apoyo financiero para asistir en la evacuación, los pobres, las personas sin techo, los adultos mayores y las personas sin acceso a un automóvil o bus no tenían ninguna otra opción más que sobrevivir la tormenta como pudieran. Muchos tuvieron que subir a los áticos de sus hogares por las rápidas inundaciones, mientras que otros fueron golpeados por el viento y las olas intentando sobrevivir la tormenta en sus botes.

Después de un comienzo sosegado, la temporada de huracanes del Atlántico de 2022 se dirige a ser una de las más mortales y con mayores daños en la historia estadounidense.

Menos de dos semanas antes de que el huracán Ian golpeara Florida, el territorio estadounidense de Puerto Rico sufrió una inmensa destrucción por el huracán Fiona también de categoría 4. Dejó toda la isla a oscuras y mató a 25 personas. Casi exactamente cinco años después del catastrófico huracán María, que mató a casi 3.000 personas en la isla, Fiona causó inundaciones devastadoras, borrando la poca recuperación desde la tormenta anterior. El huracán también causó destrozos en la costa Atlántica de Canadá, donde mató a tres personas y dejó más de $2 mil millones en daños.

El presidente Joe Biden viajó a Ponce, Puerto Rico, el lunes para ver la situación y declaró a una audiencia: “Tenemos que estar seguros de que estaremos listos para cuando el próximo huracán golpee Puerto Rico”. Sin embargo, apenas anunció $60 millones en ayuda federal, una miseria ante los daños estimados en $10 mil millones y los más de $12 mil millones que el Congreso acaba de aprobar para intensificar la guerra contra Rusia en Ucrania. Biden planea visitar Florida el miércoles para ofrecer migajas similares.

El domingo, la directora de Biden de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, Deanna Criswell, anunció en el programa “State of the Union” de CNN que casi todas las personas del país deberían pagar un seguro contra inundación, admitiendo efectivamente que dejarán a su suerte a decenas de millones de personas. “Si vives cerca del agua o donde llueve, puede inundarse”, dijo Criswell, adicionando, “Solo porque no estés obligado a pagar un seguro contra inundaciones no significa que no tienes la opción para comprarlo”.

En la actualidad, el Gobierno federal cubre menos de 40.000 dólares en costes de reconstrucción y otros 40.000 dólares por daños a la propiedad para quienes no tienen seguro de inundación. Esto significa que la mayoría de las familias afectadas por Ian y Fiona no serán reembolsadas completamente y tendrán que recuperarse solas por años.

Mientras tanto, lo único que hizo el exgobernador y actual senador republicano de Florida, Rick Scott, fue sugerir una propuesta de códigos de construcción más estrictos y esfuerzos para reprimir el “fraude” en el mercado de seguros, que dificulta que los afectados por las tormentas obtengan el apoyo financiero al que tienen derecho.

Una vez más, ante una catástrofe previsible y repetidas advertencias, la élite gobernante estadounidense ha dejado clara su indiferencia asesina por la salud y la seguridad de la población. Al igual que con el enfoque de “dejarlo correr” ante la pandemia, que ha provocado más de un millón de muertes innecesarias, los residentes de Florida fueron abandonados a su suerte ante el huracán Ian. No hubo ningún plan para evacuar a los más vulnerables de la población, muchos de los cuales son ancianos y discapacitados.

Las promesas de los demócratas de hacer frente al cambio climático se han derrumbado, incluso cuando sus efectos mortales se dejan sentir cada vez más en Estados Unidos y en todo el mundo. No se está haciendo nada para proteger a la población del cambio climático y menos aún para reducir las emisiones de combustibles fósiles que lo impulsan. Los especuladores corporativos e inversores esperan seguir lucrando de la construcción de ciudades enteras como Cape Coral y Fort Myers, que los científicos han advertido que son muy vulnerables a los efectos del cambio climático como la subida del nivel del mar y la intensificación de los huracanes.

El Partido Socialista por la Igualdad (PSI) exige la asignación inmediata de miles de millones de dólares como ayuda de emergencia a todos los afectados por las tormentas en Puerto Rico, Florida y otros lugares. Se le debe entregar una compensación completa a todos los que han visto sus hogares dañados o destruidos. Hay que proporcionar viviendas de emergencia a todos los afectados, de forma gratuita.

Para hacer frente al peligro constante de los huracanes, deben destinarse cientos de miles de millones a la construcción de la infraestructura social necesaria. Cuando se aproxima un huracán, los individuos no pueden ser dejados a su suerte para salirse de su paso. Deben establecerse sistemas de evacuación de emergencia en todas las zonas propensas a los huracanes para que cualquier persona en peligro tenga acceso a un transporte gratuito y a un refugio seguro.

Este sistema puede pagarse poniendo fin a los cientos de miles de millones que se gastan cada año en el ejército estadounidense y sus instrumentos de muerte y destrucción. Pedimos que se ponga fin de inmediato a las decenas de miles de millones de dólares que se envían para expandir la guerra de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia en Ucrania, una guerra que amenaza al mundo con la aniquilación nuclear.

Por último, para hacer frente a la amenaza que supone el cambio climático, el PSI exige la expropiación de los grandes bancos y las grandes empresas y su transformación en servicios públicos bajo el control democrático de la clase trabajadora. Los trabajadores en todo el mundo producen toda la riqueza de la sociedad. Deben tomar el control de esta riqueza y ponerla al servicio de los intereses de toda la humanidad. Solo transformando la economía y reorganizándola sobre bases científicas y socialistas se salvarán innumerables vidas y se evitarán desastres como el de Ian y Fiona.

(Publicado originalmente en inglés el 3 de octubre de 2022.)

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