En menos de una semana, casi un millón de trabajadores del sindicato United Auto Workers (UAW) de la industria automotriz de Estados Unidos comenzarán a enviar sus votos en las elecciones más importantes en la historia de la organización.
Las papeletas serán enviadas por correo a los 900.000 miembros activos y jubilados del UAW a partir del lunes 17 de octubre. Un monitor nombrado por un tribunal para supervisar las elecciones nacionales del UAW debido a un escándalo de corrupción de años declaró que las papeletas rellenadas deben ser depositadas en el correo a más tardar el viernes 18 de noviembre para que lleguen antes de la fecha límite del 28 de noviembre.
De los candidatos para presidente del UAW, se ha vuelto cada vez más claro que solo uno está avanzando un programa que representa las necesidades de las bases obreras: Will Lehman, un socialista y trabajador de segundo nivel salarial en la planta de Mack Trucks en Macungie, Pennsylvania. El World Socialist Web Site ha endosado a Lehman para presidente del UAW y llama a los miembros del UAW a que voten por él en las próximas semanas.
Lehman ha colocado la lucha por el poder de las bases en el centro de su campaña. Al animar y asistir a los trabajadores para que formen una red de comités de base en cada fábrica, está liderando un movimiento de masas para abolir la dictadura de la burocracia del UAW y transferir el control de todas las decisiones en cada planta a manos de los trabajadores de base.
La campaña de Lehman está resonando poderosamente con el clima de rebelión y militancia cada vez más predominante en la clase obrera, particularmente entre las filas cada vez más grandes de empleados temporales y “suplementales” de bajos salarios. En todas las fábricas y almacenes que han visitado en Míchigan, Ohio, Indiana, Kentucky y otros estados, Lehman y sus partidarios se han topado con desdén hacia la corrupta burocracia del UAW y apoyo a la demanda de colocar el poder en manos de las bases.
Cabe notar que el internacionalismo de Lehman y su llamado a unir a los trabajadores de distintos países en una lucha común están generando un interés particular. “En mi planta, los burócratas del UAW nos dicen que necesitamos competir con los trabajadores de GM fuera de EE.UU. para mantener nuestros empleos”, le indicó recientemente un trabajador temporal y a tiempo parcial de GM Flint al WSWS. “Todos construimos las mismas camionetas y GM emplea a trabajadores de todo el mundo, entonces ¿por qué deberíamos limitar nuestra lucha solo a EE.UU. o México o detrás de cualquier frontera? Apoyo la campaña de Will porque busca unir a los trabajadores no solo en EE.UU. sino más allá de las fronteras con nuestras plantas hermanas en Silao [México] y Oshawa [Canadá]”.
Si los burócratas en la sede del UAW, llamada “Casa de la Solidaridad”, se hubieran salido con la suya, los trabajadores ni siquiera hubieran podido votar por la dirigencia nacional del sindicato. La única razón por la cual hay elecciones directas para presidente del UAW y otros puestos de la junta directiva es por el escándalo de corrupción cada vez más amplio del UAW, que demostró que muchos de los más altos cargos del sindicato estaban aceptando sobornos de las empresas y malversando las cuotas de los trabajadores. En un referéndum ordenado por un tribunal el año pasado sobre la implementación de elecciones directas, la gran mayoría de los trabajadores votaron a favor de instituir “un voto por miembro” para los cargos de mayor rango del sindicato.
Afrontando una elección que no quería, el aparato del UAW ahora espera minimizar lo más posible la participación en la votación. Los trabajadores automotores le han comunicado al WSWS que los están manteniendo sistemáticamente desinformados. Muchos de sus compañeros ni siquiera sabían de la elección.
El apagón mediático sobre las elecciones del UAW también involucra a la prensa corporativa. El New York Times y otros medios nacionales han guardado silencio sobre las elecciones por meses. En el caso del New York Times, guarda silencio a pesar de que su excorresponsal laboral líder, Steven Greenhouse, fue el moderador de los debates entre candidatos del UAW el mes pasado. Mientras tanto, los noticieros en Detroit, el centro de la industria automotriz estadounidense, tan solo han publicado informes superficiales y poco frecuentes.
El silencio de la prensa sobre las elecciones del UAW refleja un profundo nerviosismo y hostilidad hacia la campaña de Lehman. El aparato del UAW y sus socios en la élite corporativa y política consideran a Lehman un “intruso socialista” en unas elecciones que la clase gobernante esperaba restringir a representantes y defensores de la burocracia sindical.
Las organizaciones supuestamente de “izquierda” como los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) y el grupo Labor Notes con el que están estrechamente ligados han acatado este apagón informativo del UAW y la prensa. Ambos están apoyando a Shawn Fain, un burócrata veterano del UAW, y la lista “UAW Members United” en las elecciones. Pero las revistas Jacobin, afiliada al DSA, e In These Times, así como Labor Notes, han guardado un silencio casi absoluto sobre las elecciones del UAW.
Si bien se hacen llamar socialistas, estas organizaciones de hecho representan a las capas más acomodadas de la clase media-alta, incluyendo a muchos oficiales sindicales altamente remunerados. Son sumamente hostiles a la campaña de Lehman porque sus intereses materiales y afinidades están completamente ligados a la burocracia sindical que él busca abolir. Sin embargo, prácticamente no pueden promover a su propio candidato, Fain, porque eso conllevaría reconocer la existencia de Lehman, la alternativa de las bases y un socialista auténtico.
Lo que teme la clase gobernante más que nada es que la campaña de Lehman esté destruyendo el mito de que los trabajadores en EE.UU. son hostiles hacia el socialismo. El apoyo cada vez mayor a Lehman en todo el país es una prueba viviente de que la clase obrera no le tiene miedo al socialismo, si no que le atrae cada vez más.
En incontables discursos y discusiones con los trabajadores a lo largo de su campaña, Lehman ha explicado el socialismo y la división de la sociedad en clases irreconciliables en términos claros y convincentes. “Lo que todos los trabajadores viendo esto necesitan entender es que nosotros somos los que generamos todas las ganancias”, declaró durante el debate de candidatos a presidente del UAW. “Todos los demás son parásitos de esas ganancias. Todos los burócratas, todas las empresas. No los necesitamos. Ellos nos necesitan a nosotros. Nosotros somos los que estamos en las fábricas, los enfermeros en los hospitales, los maestros en las escuelas, somos los que hacemos que la sociedad avance. No son los patrones. Somos nosotros, la clase trabajadora, y nosotros deberíamos poder decidir cómo distribuir esas ganancias”.
La campaña de Lehman marca una nueva etapa en el desarrollo de la lucha de clases. Tras décadas en que las burocracias sindicales se han integrado en las estructuras de la gerencia corporativa, su capacidad para sofocar la resistencia obrera se está derrumbando en una industria tras otra y en un país tras otro.
Bajo condiciones de guerras cada vez mayores, alta inflación, una recesión en ciernes y ataques al empleo, los trabajadores están buscando frenar y revertir las concesiones interminables que les han impuesto en materia salarial y de condiciones laborales. Desde inicios de 2021, esta rebelión ha asumido la forma de votos masivos en rechazo a los contratos respaldados por las burocracias sindicales, incluyendo en Volvo Trucks, John Deere y las autopartistas Dana y Ventra.
Este proceso no se limita a los trabajadores del sector automotriz. Los esfuerzos de los ejecutivos sindicales ferroviarios para hacer valer las demandas de las empresas, con la ayuda del Gobierno de Biden y el Congreso, han enfadado a los trabajadores ferroviarios. El lunes, los trabajadores de mantenimiento de las vías férreas que componen el tercer mayor sindicato ferroviario, BMWED, votaron en contra de un convenio apoyado por el sindicato y la Casa Blanca.
La campaña de Lehman da una voz consciente a la rebelión en marcha y está coincidiendo con las profundas e instintivas aspiraciones de los trabajadores por la unidad.
Pero como lo explicó Lehman en un correo electrónico a los miembros del UAW: “La situación no cambiará a menos que actuemos. Como trabajadores, tenemos una fuerza tremenda pero nadie más que nosotros mismos luchará por lo que necesitamos. Ese es el propósito de mi campaña, pero no hago milagros. Tú tienes que tomar la decisión de asumir esta lucha”.
Lehman ha llamado a los trabajadores automotores y otros miembros del UAW a que formen comités electorales de base para prevenir cualquier intento de la burocracia del UAW de reducir la participación electoral y limitar las elecciones al aparato. Estos comités, indicó, deben informar a los trabajadores sobre las elecciones del UAW y sobre cómo votar; distribuirán información sobre la campaña de Lehman en las plantas; organizarán reuniones y piquetes informacionales para discutir las cuestiones planteadas por la votación; y sentarán los cimientos para la necesaria red de comités de base para seguir la lucha después de las elecciones.
La campaña de Lehman merece del apoyo activo de todos tanto dentro como fuera del UAW que estén de acuerdo: ¡El poder debe estar en manos de las bases obreras! Para encontrar más información sobre la campaña e involucrarte, visita WillForUAWPresident.org .
(Artículo publicado originalmente en inglés el 10 de octubre de 2022.)
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