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Perspectiva

¡Movilicen a la clase trabajadora contra los asesinatos policiales y la represión estatal en Francia!

Jóvenes reunidos en la plaza Concorde durante una protesta en París, Francia, 30 de junio de 2023. El presidente francés Emmanuel Macron urgió a los padres el viernes a mantener a los adolescentes en casa y propuso restricciones en redes sociales para aplacar las revueltas en toda Francia por el asesinato policial de un conductor de 17 años. [AP Photo/Lewis Joly]

Han estallado tres días de protestas masivas en Francia por el asesinato policial de Nahel, un joven de 17 años, en Nanterre, en las afueras de París. El Gobierno del presidente Emmanuel Macron está respondiendo con una represión brutal a manos de organizaciones policiales que están haciendo declaraciones abiertamente fascistizantes exigiendo violencia.

Las protestas y las revueltas en las ciudades de toda Francia se producen poco después de las protestas y huelgas masivas de millones de trabajadores contra los recortes jubilatorios de Macron, el mayor movimiento en Francia desde mayo de la huelga general de 1968. Estas manifestaciones fueron sofocadas y suprimidas por medio de la colaboración del aparato sindical y varios partidos de “oposición”.

Las revueltas y saqueos después del asesinato de Nahel reflejan la frustración de los jóvenes y trabajadores después de esta traición, que fue diseñada para darles la impresión de que no existe ningún camino hacia adelante en una lucha política contra Macron.

Macron está respondiendo con una brutal represión policial para continuar la ofensiva. Ayer, los ministros de Macron anunciaron toques de queda y prohibiciones de protestas en la mayoría de las ciudades y declarando que la policía militar utilizará vehículos acorazados contra los manifestantes. Sus funcionarios confirmaron que no hay ninguna opción “fuera de la mesa”, incluyendo un estado de emergencia que suspenda los derechos democráticos para que la policía pueda encarcelar o imponer arresto domiciliario a cualquiera sin un juicio.

Macron también ha exigido la censura del internet, solicitando que las redes sociales como TikTok y Snapchat tomen medidas para eliminar “el contenido más sensible” y que identifique al Gobierno los usuarios que “estén llamando al desorden y exacerbando la violencia”.

El comunicado conjunto declaró: “Ante estas hordas salvajes, pedir calma ya no basta. Debemos imponerla… No es hora para acciones sindicales, sino para combatir esta peste”.

La descripción de la policía de millones de trabajadores como una “peste” no solo demuestra la tóxica mentalidad de la policía, donde un oficial puede matar a sangre fría con un tiro a quemarropa a Nahel y luego mentir al respecto en los documentos oficiales hasta que una grabación lo desmintió. También pone de relieve la situación política que enfrenta la clase trabajadora. El Estado capitalista, encabezado por el “presidente de los ricos”, está movilizando a escuadrones policiales de asalto fuertemente armados para una guerra con los trabajadores.

Macron ha alentado estos sentimientos fascistizantes entre la policía. Reaccionó a las primeras grandes protestas de su mandato, las de los “chalecos amarillos” de 2018-2019 contra la desigualdad social, incitando a la policía antidisturbios con la afirmación de que el dictador, colaborador nazi y traidor convicto Philippe Pétain fue un “gran soldado”. A continuación nombró ministro del Interior a Gérald Darmanin, simpatizante de la organización fascistizante Action Française. Darmanin es ahora tristemente célebre por sus denuncias de los musulmanes y de la comida kosher y halal.

Esta crisis revela claramente los problemas políticos a los que se enfrentan los trabajadores a escala internacional, ya que estos mismos procesos esenciales están en marcha en países de todo el mundo. Hace tres años, el asesinato policial de George Floyd provocó protestas masivas en todo Estados Unidos y llamamientos por parte del entonces presidente Donald Trump a desplegar ilegalmente al ejército estadounidense contra los manifestantes, en lo que fue efectivamente un intento de golpe militar. Desde que una huelga general derrocó al presidente de Sri Lanka, Gotabhaya Rajapakse, el año pasado, el Gobierno ha perseguido implacablemente a quienes participaron en las protestas.

Es urgente que la clase trabajadora se movilice contra la represión militar-policial en defensa de los derechos democráticos, en Francia y a escala internacional.

Hay que recordar que la huelga general de mayo-junio de 1968 representó la respuesta de la clase obrera a las brutales acciones de la policía contra los estudiantes de la Sorbona. Ahora nos encontramos con un salvaje asesinato policial de un joven desarmado, seguido de detenciones masivas y represión contra las comunidades obreras de todo el país.

Los trabajadores de toda Francia están indignados por la imposición de recortes en las pensiones por decreto gubernamental, en abierto desafío a la voluntad de la inmensa mayoría de la población. Tres cuartas partes del pueblo francés se opusieron a los recortes, que Macron hizo aprobar sin ni siquiera una votación en el parlamento, enviando a la policía antidisturbios a agredir a cualquiera que hiciera huelga o protestara.

Durante la lucha, dos tercios de los franceses, en su inmensa mayoría de la clase obrera, dijeron a los encuestadores que querían detener a Macron paralizando la economía con una huelga general.

Los burócratas sindicales y los diversos partidos pseudoizquierdistas hicieron todo lo posible para distraer de la cuestión central: que Macron debe irse y que el poder debe ser transferido a la clase obrera.

El jefe sindical Laurent Berger denunció un “clima político peligroso” y una “locura que podría apoderarse de este país con la violencia.” Berger no criticaba la violencia de los policías de Macron, sino las protestas de los trabajadores y los jóvenes contra el mandatario. Esto se debe a que las burocracias sindicales no son opositores, sino servidores y defensores de la maquinaria del Estado policial.

Los partidos pseudoizquierdistas de la clase media acomodada se enfilaron todos en apoyo a que la burocracia pusiera fin a toda huelga efectiva contra Macron después del Primero de Mayo. La Nueva Unión Popular de Jean-Luc Mélenchon envió algunas peticiones impotentes a Macron, mientras que Juan Chingo, del grupo Révolution Permanente, declaró que la situación “no era revolucionaria”.

Esta situación supuestamente “no revolucionaria” se ha convertido ahora en un estallido del malestar social en todo el país.

Los trabajadores no pueden dejar que la juventud luche por su cuenta. Todas las acciones del Gobierno, que están adquiriendo un carácter cada vez más temerario y autoritario, se dirigirán contra toda manifestación de oposición a los dictados de las corporaciones y la élite financiera.

El giro hacia la violencia policial y las formas dictatoriales de gobierno, en Francia e internacionalmente, está inextricablemente conectado con los niveles extremos de desigualdad social y la escalada bélica del imperialismo de EE.UU. y la OTAN. Frente a la ira social de las masas, las élites capitalistas gobernantes responden con violencia.

El Parti de l'égalité socialiste (PES), la sección francesa del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), llama a la construcción de comités de base entre los trabajadores y la juventud para movilizar la oposición a las nuevas medidas de Estado policial que Macron está preparando.

Los comités de base deben coordinar las huelgas y protestas contra las medidas de Macron, defender a las personas víctimas del Estado policial, y organizar la oposición de las masas obreras a Macron que aún siga desmovilizada en un movimiento para derrocarlo.

Un movimiento de las masas obreras puede y debe ser construido para tumbar su Gobierno, el cual está podrido hasta la médula. Esto exige una ruptura despiadada con las burocracias sindicales y sus apéndices pseudoizquierdistas y la construcción de comités de base en la clase trabajadora, hacia los cuales los trabajadores pueden transferir el poder estatal en Francia e internacionalmente como parte de una lucha por el socialismo.

(Publicado originalmente en inglés el 30 de junio de 2023)

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