El grupo pseudoizquierdista francés Lutte Ouvrière (LO, Lucha Obrera) ha reaccionado a los recientes disturbios provocados por el asesinato a manos de la policía de Nahel M, de 17 años, en el suburbio parisino de Nanterre el 27 de junio denunciando a la juventud de clase trabajadora involucrada.
El régimen del presidente Emmanuel Macron respondió a la revuelta de los trabajadores y jóvenes movilizando a 45.000 policías fuertemente armados para reprimir las protestas. Poco después del estallido de los disturbios, los sindicatos policiales declararon que estaban en 'guerra' con 'estas hordas salvajes'.” Con el apoyo verbal de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, la policía, ayudada por elementos de extrema derecha, reprimió brutalmente las protestas.
Más de 4.000 personas, en su mayoría adolescentes, fueron arrestadas durante las protestas que duraron una semana. El gobierno envió una circular a los fiscales estatales exigiendo una 'respuesta rápida, firme y sistemática' contra los detenidos y, si son menores de edad, contra sus padres. La primera ministra Elisabeth Borne amenazó: 'Si el marco legal existente no es suficiente, entonces, si es necesario, cambiaremos la ley'.
LO se ha posicionado detrás de esta represión estatal, denunciando no a la fuerza policial fascista y su violenta represión, sino a la juventud rebelde por causar daños significativos a la propiedad en los suburbios franceses.
En un editorial publicado el 5 de julio, 'La esperanza no está en la resignación ni en la violencia destructiva', La portavoz de LO, Nathalie Arthaud, escribió: 'La furia destructiva que ha golpeado a algunos barrios está causando consternación, preocupación e incluso ira. ¡Y por una buena razón! No es la burguesía la que ve su coche, su elegante restaurante o su campo de tenis o golf esfumarse. Son las mujeres y los hombres de las clases trabajadoras los que se encuentran privados de recursos, sin un centro social, sin una tienda para sus compras, sin transporte para ir al trabajo'.
Arthaud hace comentarios siniestros haciéndose eco de la línea policial de que las banlieues (suburbios) de Francia están llenas de aquellos que no conocen nada más que el crimen.
Ella escribe: 'Las acciones de aquellos que pasaron varias noches destrozando todo lo que tenían a su alcance, incluido el centro de vacaciones donde estaba inscrita su hermana pequeña, o el autobús médico donde su madre iba a recibir tratamiento, dan testimonio de una dramática falta de conciencia. Entre ellos también hay matones y traficantes de poca monta, a quienes no les importa mucho poner en peligro la vida de los habitantes'.
Oponerse al método políticamente inútil de los disturbios no cambia el hecho de que son una respuesta desesperada de los sectores más pobres y políticamente reprimidos de los trabajadores y jóvenes que han sufrido durante años ataques por parte del gobierno de Macron, con su fuerza policial fascista actuando como tropas de primera línea.
En condiciones en las que la policía asesinó a sangre fría a un joven desarmado y luego reprimió a los manifestantes con granadas, balas de goma e incluso vehículos blindados, acusar a los manifestantes de poner 'en peligro la vida de los habitantes' es una absurda calumnia a favor de la policía.
La respuesta de LO a los disturbios revela que, en la lucha entre la juventud empobrecida de la clase trabajadora y el estado capitalista de la clase multimillonaria, está firmemente del lado de esta última. Esto desenmascara la supuesta adhesión de LO al trotskismo como un fraude. LO se encuentra entre los 'eunucos despreciables' a los que Trotsky se refiere en su obra Su moral y la nuestra, que lloran la violencia de los oprimidos en su lucha contra sus opresores:
“¡Que eunucos despreciables no vengan a sostener que el esclavista que por medio de la violencia o la astucia encadena a un esclavo es el igual, ante la moral, del esclavo que por la astucia o la violencia rompe sus cadenas!”
En el mismo artículo, Arthaud pregunta: “Cómo obtener el respeto de la policía?” Mientras la policía asesina a estos jóvenes empobrecidos y los denuncia como hordas salvajes, ¡LO alienta a la juventud de la clase trabajadora a reflexionar sobre cómo pueden ganarse el respeto de los guardias armados del estado capitalista!
LO culpa de los disturbios a 'matones y traficantes' para encubrir su propio papel en la creación de las condiciones políticas que ahora existen en Francia. Si los jóvenes de la clase trabajadora sienten que la única forma en que pueden oponerse a la austeridad y la violencia policial es a través de disturbios, es porque saben que los sindicatos, y sus partidarios pseudoizquierdistas en partidos como LO, harán todo lo que esté a su alcance para suprimir su lucha.
Los disturbios se produjeron a raíz de protestas y huelgas masivas de millones de trabajadores, que duraron más de cuatro meses, contra los recortes de pensiones de Macron. Millones de trabajadores y jóvenes franceses han pasado por la experiencia de las burocracias sindicales procapitalistas y sus parásitos políticos pequeñoburgueses que estrangularon este movimiento, a pesar de que más de tres cuartas partes de la población se opusieron a la reforma de las pensiones y dos tercios estaban a favor de bloquear la economía con una huelga general para derrotar a Macron.
El papel de LO en esta traición no impide que Arthaud proclame cínicamente que 'la revuelta destructiva de esta juventud es la consecuencia de la ausencia de organización del campo obrero, de su falta de combatividad y politización'.
Esta es una mentira despreciable. Contrariamente a las afirmaciones de LO, existe una enorme ira social, manifestada en la reciente explosión de protestas juveniles contra el régimen de Macron y la violencia policial, y durante las huelgas contra la reforma de las pensiones. Sin embargo, los trabajadores y los jóvenes sienten que las organizaciones pseudoizquierdistas, como LO, y los sindicatos a los que apoyan no ofrecen ningún camino a seguir.
LO tiene sus raíces en las burocracias sindicales nacionales financiadas por el estado y las corporaciones y su marco de negociación en bancarrota con Macron. Es orgánicamente hostil a cualquier perspectiva revolucionaria. En lugar de movilizar a los trabajadores y jóvenes en una lucha para derrocar a Macron, desempeña un papel siniestro en la creación de confusión política dentro de la clase trabajadora y en canalizar toda oposición detrás de los sindicatos.
La revuelta juvenil contra la represión policial ha expuesto la bancarrota de LO y otras fuerzas pseudoizquierdistas como La France Insoumise de Jean-Luc Mélenchon y el Nuevo Partido Anticapitalista. Aunque estas organizaciones han recibido millones de votos en las elecciones y tienen varios miles de miembros, se oponen a la movilización independiente de la clase obrera contra las políticas de austeridad y la guerra de la OTAN en Ucrania dirigida por el gobierno de Macron en alianza con las burocracias sindicales.
En medio de la escalada de la guerra y el resurgimiento de la lucha de clases en Francia y en todo el mundo, esta situación objetivamente revolucionaria pone de manifiesto el abismo de clase que separa al Parti de l'égalité socialiste (PES), la sección francesa del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), de todo un entorno de clase media y grupos pseudoizquierdistas.
La represión policial tras el asesinato de Nahel M ha confirmado la advertencia hecha por el PSE durante las protestas masivas de los trabajadores contra los recortes de pensiones. El PES explicó que, si Macron gobierna en contra de la voluntad del pueblo, la única forma de avanzar para los trabajadores es lanzar una gran movilización política desde la base contra Macron. Su objetivo debe ser prepararse para una huelga general para derrocar a Macron y terminar con la presidencia francesa y sus poderes draconianos.
Esto requiere la formación de comités de base, independientes de las diversas burocracias sindicales, entre los trabajadores y jóvenes en fábricas, lugares de trabajo y barrios obreros para dirigir y ampliar la lucha política para derrocar al régimen de Macron.
El capitalismo está en medio de una crisis mortal, no menos grave que la que enfrentó cuando Hitler se preparaba para la guerra en Europa y Trotsky fundaba la Cuarta Internacional en 1938. La lucha por los derechos democráticos y sociales, que la burguesía está atacando internacionalmente en línea con la crisis económica y su impulso hacia la guerra, requiere la unificación de la clase obrera a nivel internacional basada en una perspectiva socialista revolucionaria.
LO es descendiente del grupo centrista Barta que proclamó su simpatía con el trotskismo en palabras, pero se negó a unirse a la Cuarta Internacional para luchar por su perspectiva revolucionaria internacional. Ochenta y cinco años después, el continuo rechazo de LO al internacionalismo revolucionario lo lleva a defender la represión del estado capitalista.
A medida que los trabajadores de toda Europa entran en luchas contra la austeridad y la escalada de la guerra, el programa histórico del trotskismo defendido por el CICI es más relevante que nunca. Luchar por este programa significa rechazar las posiciones reformistas, desmoralizadas y antitrotskistas de organizaciones pseudoizquierdistas como LO, y que los trabajadores y jóvenes se vuelvan hacia la construcción de la dirección revolucionaria del PSE.
(Publicado originalmente en inglés el 20 de julio de 2023)
