¿Eres un estibador en la Columbia Británica? Contácta nos aquí o completa el formulario al final de este artículo para expresar de forma anónima las condiciones de tu lugar de trabajo y comunicar sus puntos de vista sobre cómo se puede ganar esta lucha. Bajo condiciones en las que la burocracia sindical se ha sometido a un gobierno liberal favorecedor de las grandes empresas mientras se dispone a imponer un contrato proempresa, es más importante que nunca que los trabajadores rompan la orden de silencio del ILWU.
El Sindicato Internacional de Estibadores y Almacenistas de Canadá (ILWU, por sus siglas en inglés) anunció el viernes por la noche que 7.400 estibadores de la costa occidental votaron en contra del acuerdo tentativo dictado por el gobierno y recomendado por la burocracia sindical. Esta valiente posición es una reprimenda contundente al gobierno liberal federal, a la Asociación Patronal Marítima de la Columbia Británica (BCMEA, por sus siglas en inglés), y a la burocracia del ILWU liderada por el presidente Rob Ashton, todos los cuales conspiraron para imponer a los trabajadores un deplorable acuerdo de rendición.
Al votar 'No', los estibadores han demostrado su determinación para continuar luchando por aumentos salariales que estén a la par de la inflación, protección laboral contra la automatización y el fin a la subcontratación. Sin embargo, la tarea urgente que ahora enfrentan es salir de la camisa de fuerza impuesta por el liderazgo del ILWU y llevar a cabo una lucha política de la clase trabajadora contra el gobierno de Trudeau, respaldado por los sindicatos, y sus aliados socialdemócratas del Nuevo Partido Democrático (NDP, por sus siglas en inglés).
El gobierno de Trudeau ya dejó claro en una declaración que emitió en respuesta al rechazo del acuerdo que no tolerará que se reanude la huelga y que para detenerla está preparado a recurrir a 'todas las opciones y eventualidades'. Para oponerse a este asalto encabezado por el estado, es necesaria la construcción de comités de base en cada puerto para preparar la acción de huelga y la extensión de la lucha a otras secciones laborales en Canadá y EE. UU., incluyendo a los estibadores estadounidenses en el ILWU, que están trabajando sin contrato, para desafiar todos los esfuerzos del gobierno por ilegalizar la acción laboral e imponer una rendición.
El liderazgo sindical del ILWU ha recalcado que hará todo lo posible para evitar nuevas acciones de huelga. En un breve comunicado de prensa anunciando el repudio de la base al acuerdo que ellos habían previamente recomendado, la burocracia del ILWU no tuvo otra sugerencia más allá de suplicar a los patrones que regresen directamente a la mesa de negociaciones en vez de negociar a través del BCMEA. El sindicato evitó proporcionar una fecha de huelga, la cual debe ser provista 72 horas antes de cualquier huelga según las leyes de 'relaciones laborales' propatronales de Canadá. Tampoco proporcionaron detalles sobre la cuenta total de votos.
La sugerencia de Ashton y los demás burócratas del ILWU de que se puede negociar un 'acuerdo justo' con las rapaces compañías navieras como parte del proceso de 'negociación colectiva' es una farsa. Desde el principio, el gobierno de Trudeau ha intervenido a favor de los empleadores y ha dejado claro que no tolerará ningún resultado que no sea la imposición de un contrato que proteja las enormes ganancias de las compañías de carga y operadoras de terminales y que asegure las cadenas de suministro del imperialismo canadiense.
A principios de este mes, el Ministro de Trabajo, Seamus O’Regan, invocó el Código Laboral antiobrero de Canadá para romper la huelga de 13 días de los estibadores. O’Regan se aprovechó de una cláusula legal que le otorga 24 horas a un mediador designado por el gobierno para redactar un acuerdo tentativo, seguidos de otro lapso de 24 horas para que la BCMEA y el ILWU lo acepten. Después de que el ILWU se rindió sin lucha alguna ante este ultimátum insensato, la huelga fue dada por terminada.
Si los burócratas del sindicato y el gobierno pro-guerra y pro-austeridad de Trudeau se hubieran salido con la suya, esto habría significado el fin de la lucha. Pero una reunión del Caucus Longshore del ILWU se sintió obligada a rechazar el acuerdo y a relanzar la huelga bajo la presión de la fuerte oposición de la base. Una vez más, O’Regan intervino, prevaleciendo sobre la Junta de Relaciones Industriales de Canadá (CIRB, por sus siglas en inglés), la cual no es elegida democráticamente, para emitir una orden de emergencia de 'cese y desista' contra el ILWU para poner fin de inmediato a la huelga 'ilegal'. El ILWU no sólo aceptó este descarado ataque a los derechos democráticos de los trabajadores sino que incluso fue más allá al aceptar poner a votación de todos los miembros este podrido acuerdo dictaminado por el gobierno, con todo y la recomendación de votar a favor.
En su declaración sobre el rechazo de este acuerdo tentativo dictaminado por el gobierno, O’Regan se refirió explícitamente a la reunión del 19 de julio del Grupo de Respuesta a Incidentes (IRG, por sus siglas en inglés) del gobierno de Trudeau. El IRG incluye a varios ministros del gobierno, y a los jefes de las agencias militares y de espionaje. El propósito de este grupo es el de responder a asuntos que afectan a los 'intereses nacionales' y a la 'seguridad nacional' de Canadá.
Con base en estas discusiones secretas, O’Regan declaró que el gobierno tiene la intención de apoyarse en el antidemocrático CIRB para imponer el acuerdo vendido. El ministro de Trabajo señaló en su declaración, 'Como ministro de Trabajo, me amparo en la autoridad que me otorga la Sección 107 del Código Laboral de Canadá para preservar la paz industrial. He dirigido a la Junta de Relaciones Industriales de Canadá que determinen si el rechazo laboral al acuerdo tentativo ha eliminado la posibilidad de una resolución negociada.
'Si la Junta determina que ese es el caso, he emitido instrucciones para que se le imponga a las partes un nuevo convenio colectivo o que se les imponga un arbitraje obligatorio final para resolver los términos pendientes del convenio colectivo'.
En otras palabras, el mismo grupo de funcionarios asignados por el gobierno para declarar “ilegal” a la huelga de los estibadores será el que decidirá quién le dará la pastilla venenosa a los trabajadores. El único asunto que aún queda por determinar es si el CIRB impondrá directamente el contrato vendido o usará la pantalla de un árbitro 'imparcial', es decir, un títere pro empresarial, para asegurarse de la imposición de lo que aún se refiere absurdamente como un 'convenio colectivo'. En el caso extremadamente improbable de que el CIRB no siga las órdenes del gobierno, la referencia de O’Regan a 'todas las opciones' subraya que el gobierno sigue dispuesto a aplicar una ley de vuelta al trabajo para criminalizar futuras huelgas u otras acciones laborales.
Esta agresividad desplegada por el gobierno en su intervención surge del hecho de que para la clase gobernante en su conjunto, está mucho más en juego que los términos del próximo contrato de los estibadores. La huelga de principios de este mes de 7.400 trabajadores en 30 puertos de la Columbia Británica representó un desafío objetivo a las dos potencias imperialistas gemelas de América del Norte: los Estados Unidos y Canadá.
Para empezar, ésta interrumpió la guerra de estas potencias contra Rusia en Ucrania al interrumpir el transporte de equipo militar y otros suministros críticos. En segundo lugar, la huelga socavó los esfuerzos para consolidar a América del Norte como un bloque económico capaz de librar guerras comerciales y finalmente conflictos militares contra los rivales geoestratégicos de Washington y Ottawa en todo el mundo.
Los muelles de la Columbia Británica son un componente clave en la entrega a nivel continental de materias primas y mercancías fabricadas para abastecer a los sectores económicos que son indispensables para asegurar la dominación global del imperialismo canadiense y estadounidense. Por último, la élite gobernante de Canadá está totalmente comprometida con el concepto de aumentar la 'competitividad global' del país, es decir, aumentar la explotación despiadada de los trabajadores, para así impulsar la rentabilidad corporativa.
Tanto el liderazgo del ILWU como toda la burocracia sindical son muy claros en su apoyo por este plan. Los sindicatos, incluyendo el Congreso Laboral de Canadá (CLC) y Unifor, son un elemento clave del apoyo para el gobierno Liberal de Trudeau. Resumiendo el carácter antiobrero de la burocracia, la líder del CLC, Bea Bruske, envió un mensaje de felicitaciones a O’Regan después de que se anunció que éste retuvo su puesto como Ministro de Trabajo en la reciente remodelación del gabinete de Trudeau.
Los estibadores deben responder a la agenda de guerra de clases encabezada por el gobierno de Trudeau y sus partidarios en la burocracia sindical y el NDP con su propia lucha política. Esto requiere que a pesar de las amenazas e intimidaciones del gobierno, continúen su valiente voto de 'No' con un poderoso llamado de apoyo a toda la clase trabajadora de América del Norte. Éste debe incluir un llamado directo a los estibadores estadounidenses, quienes han sido obligados a trabajar sin contrato durante más de un año y que son miembros del mismo ILWU que está conspirando para apuñalar por la espalda a los estibadores canadienses.
La lucha también ser ampliada a otras secciones laborales en toda América del Norte, incluyendo a los casi 20.000 trabajadores del sector automotriz canadiense y a más de 140.000 trabajadores del sector automotriz estadounidense cuyos contratos expiran este septiembre. Todas las secciones de trabajadores tienen un interés directo en derrotar las medidas draconianas empleadas por el aparato estatal para imponer recortes salariales reales y el desmantelamiento de las condiciones y derechos de los trabajadores portuarios.
Lo favorable de las condiciones queda demostrado por el hecho de que los estibadores son tan solo el grupo más prominente de varios grupos de trabajadores que recientemente han rechazado contratos vendidos negociados por las burocracias sindicales. Esto incluye a más de 1.400 trabajadores que llevan más de un mes en huelga en National Steel Car en Hamilton, Ontario, alrededor de 250 trabajadores de Windsor Salt que han estado en las líneas de piquete desde febrero y 3.700 trabajadores de supermercados de la cadena Metro en el área metropolitana de Toronto que se declararon en huelga durante el fin de semana.
El llevar a cabo tal lucha exige forzosamente que los estibadores se liberen de la orientación nacionalista y procorporativa del ILWU. Deben construir comités de base para ampliar la lucha y darle un liderazgo político dirigido en contra de la agenda gubernamental a favor de la guerra y de la austeridad.
Como escribió recientemente el Partido Socialista por la Igualdad, “La lucha para movilizar a los trabajadores de América del Norte en apoyo de los estibadores canadienses tiene como propósito el desarrollo de una contraofensiva liderada por los trabajadores en contra de la austeridad capitalista y de la guerra imperialista. La derrota de este impulso de la elite gobernante para usar el poder estatal con el propósito de imponer sueldos bajos, condiciones inseguras de trabajo y métodos de explotación brutal, planteará la necesidad de una lucha política por el poder de los trabajadores. Esto permitirá que los recursos de la sociedad se redistribuyan para garantizar a todos empleos decentes y seguros y poner fin a las ganancias corporativas desenfrenadas a expensas de la salud y el bienestar de la gente trabajadora y sus familias”.
¡Haz oír tu voz! ¿Por qué crees que los trabajadores portuarios deberían estar luchando? ¿Cómo son las condiciones en tu lugar de trabajo? Protegeremos tu anonimato.
(Publicado originalmente en inglés el 30 de julio de 2023)
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