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John Pilger (1939-2023): un valiente periodista antiguerra

En la víspera de Año Nuevo, la familia de John Pilger compartió la noticia de que el conocido periodista había fallecido el día anterior en Londres, a los 84 años. Nacido en Australia, Pilger había trabajado durante muchos años en Gran Bretaña, dividiendo su tiempo entre los dos países.

La carrera de Pilger en los medios abarcó décadas, comenzando a finales de la década de 1950 y continuando hasta los últimos años. Él fue un representante de una capa de reporteros radicalizados por la criminalidad de la guerra de Vietnam y comprometidos con los preceptos básicos del periodismo de investigación, incluida la denuncia de las guerras, las mentiras gubernamentales y los ataques a los derechos democráticos.

John Pilger abandona el Tribunal Superior de Londres después de la audiencia de apelación de extradición de Julian Assange el 12 de julio de 2011. [AP Photo/Kirsty Wigglesworth]

La trayectoria de la carrera de Pilger puso de relieve el repudio cada vez más abierto de estos principios por parte de los medios oficiales y la prensa. Si bien durante muchas décadas, las denuncias de Pilger fueron publicadas por los principales medios de comunicación y sus películas se distribuyeron ampliamente, en el último período de su carrera Pilger fue condenado en gran medida al ostracismo por los principales medios de comunicación. A pesar de su largo historial, la muerte de Pilger ha sido ignorada, incluso por los medios para los que alguna vez escribió.

La razón no es difícil de discernir. Esas publicaciones y sus reporteros principales ahora funcionan como descarados propagandistas de la guerra. La muerte de Pilger coincidió con la promoción de los medios de comunicación del genocidio israelí contra los palestinos en Gaza, uno de los peores crímenes de guerra de los últimos 80 años, así como con su respaldo a las confrontaciones lideradas por Estados Unidos con Rusia y China, que amenazan con una guerra mundial catastrófica.

Bajo esas condiciones, incluso reportajes ligeramente críticos, y mucho menos el periodismo antibélico, están completamente fuera de consideración según los medios establecidos. En el último período de su vida, Pilger condenó el ataque a Gaza y advirtió del peligro de un conflicto más amplio.

A lo largo de su amplia carrera, Pilger escribió o editó una serie de obras y dirigió docenas de documentales.

Entró en los medios de comunicación como aprendiz en Sydney en 1958, Pilger viajó a Europa poco después y se estableció en Londres. Ese fue un camino seguido por varios de sus contemporáneos. En medio de los 'swinging sixties' muchos jóvenes australianos se sintieron atraídos por Gran Bretaña, y Londres en particular. Pilger se convirtió en el corresponsal extranjero del Daily Mirror, incluso en Estados Unidos.

Como sucedió con muchos de su generación, la guerra de Vietnam, con su flagrante criminalidad y neocolonialismo, fue un punto de inflexión particular.

El primer documental de Pilger, The Quiet Mutiny, fue transmitido por el canal británico ITV en 1970. Trataba la creciente oposición a la guerra entre los reclutas, o 'grunts', obligados a llevar a cabo la mayor parte del combate. La película incluía escenas memorables de jóvenes de clase trabajadora declarando que no tenían ningún deseo de matar a los vietnamitas y que eran hostiles al gobierno de Estados Unidos y a sus comandantes.

Fue un signo de los tiempos que el documental ganó siete premios. La reacción del Estado estadounidense fue hostil, y Walter Annenberg, embajador estadounidense en Londres y amigo personal del presidente Richard Nixon, presentó una queja oficial a las autoridades de radiodifusión británicas.Pilger volvió a abordar la guerra de Vietnam en tres películas más. Entre ellos se encontraba Vietnam: Still America's War (1974), que desenmascaró el carácter falso de los Acuerdos de Paz de París de 1973, con las tropas estadounidenses que continuaron a supervisar y llevar a cabo operaciones asesinas un año después, aunque rebautizando a muchas de ellas como contratistas privados. In 1995 Pilger filmó Vietnam: The Last Battle (1995), que puso de relieve el número de víctimas de los bombardeos dos décadas después del final de la guerra, así como el crecimiento de la desigualdad a medida que el Partido Comunista de Vietnam recurría a políticas basadas en el mercado.

En 1979, Pilger estrenó Year Zero: The Silent Death of Cambodia, la primera de cinco películas que examinan los acontecimientos en ese país. 'Year Zero' destacó los bombardeos indiscriminados en la neutral Camboya durante la guerra de Vietnam, orquestados por Nixon y su Secretario de Estado, Henry Kissinger. Esto mató a miles de personas y creó las condiciones para que los Jemeres Rojos, de base campesina e inspiración maoísta, tomaran el poder antes de vaciar rápidamente las ciudades de Camboya y llevar a cabo asesinatos en masa.

John Pilger en Year Zero: The Silent Death Of Cambodia (1979) [Photo: John Pilger]

Filmada después de que Vietnam invadiera Camboya y expulsara a los Jemeres Rojos, Year Zero incluyó escenas impactantes de niños literalmente muriendo de hambre. La película es una acusación de la indiferencia de la 'comunidad internacional' ante la catástrofe humanitaria, pero Pilger también denunció la colaboración en curso de Estados Unidos y otras potencias imperialistas con los Jemeres Rojos, que fueron vistos como un posible contrapeso a un Vietnam alineado con la Unión Soviética.

En la década de 1980, Pilger también informaría sobre el financiamiento y armamento por parte de Estados Unidos a escuadrones de la muerte que tenían como objetivo a movimientos populares, como los sandinistas en Nicaragua.

Más tarde, Pilger entrevistó a Duane Clarridge, quien como jefe de la división latinoamericana de la CIA de 1981 a 1987, fue responsable de muchos de esos crímenes. Cuando se le preguntó a Clarridge qué le daba a Estados Unidos el derecho de derrocar gobiernos sudamericanos y llevar a cabo guerras sucias, declaró sin rodeos: 'La seguridad nacional... Que el mundo se acostumbre a esto, no vamos a aguantar tonterías'.

Pilger se opuso a la primera Guerra del Golfo y al abrumador régimen de sanciones de Estados Unidos contra Irak en la década de 1990. También condenó la invasión de 2003. En una entrevista con un periodista neozelandés, que vuelve a circular ampliamente en las redes sociales, Pilger denunció las mentiras de las armas de destrucción masiva, de las que el periodista se hacía eco sin cuestionarlas.

En 2010, Pilger produjo y dirigió The War You Don't See. Denunciaba a los medios oficiales por su complicidad en las guerras de Irak y Afganistán, y contrapuso a eso el trabajo de WikiLeaks y su editor Julian Assange.

Pilger se convertiría en uno de los defensores más consistentes de Assange, puesto en la diana por las denuncias de WikiLeaks sobre los crímenes de guerra generalizados de Estados Unidos y las violaciones de los derechos humanos asociadas con la 'guerra contra el terrorismo'. Pilger condenó el intento de incriminar a Assange con acusaciones infundadas de mala conducta sexual en Suecia y las difamaciones asociadas contra el editor de WikiLeaks.

Esta fue una de las razones del creciente aislamiento de Pilger en los círculos de los medios oficiales. La mayor parte de la prensa no solo repitió las mentiras y calumnias de Estados Unidos contra Assange, sino que desarrolló su propia propaganda contra él en una campaña que el relator de las Naciones Unidas sobre la tortura, Nils Melzer, describiría como un 'acoso público'.

Pilger también escribió sobre el papel de Estados Unidos y sus aliados en el golpe de Estado en Ucrania en 2014, destinado a instalar un régimen pro-OTAN como parte de la intensificación de la agresión contra Rusia. Su documental de 2016, The Coming War on China, es uno de los pocos largometrajes sobre esa cuestión fundamental, que amenaza la existencia misma de la humanidad. Estas posiciones iban en contra de lo que se estaba promoviendo en la prensa convenciona y condujeron a la inclusión efectiva de Pilger en la lista negra de la mayoría de los medios oficiales.

Pilger condenaría el creciente giro hacia la censura en internet. En 2018, escribió una declaración en respuesta a una campaña iniciada por el World Socialist Web Site en contra de la censura de sitios web izquierdistas y contrarios a la guerra por parte de Google y otros gigantes tecnológicos. Pilger escribió: “Algo ha cambiado. Aunque los medios siempre fueron una extensión laxa del poder capitalista, ahora están casi completamente integrados. La disidencia, antes tolerada en la corriente principal, ha retrocedido hacia un submundo metafórico a medida que el capitalismo liberal avanza hacia una forma de dictadura corporativa”.

En 2018 y 2019, Pilger se dirigió a mítines convocados por el WSWS y el Partido Socialista por la Igualdad (Australia) exigiendo la libertad de Assange y condenando la complicidad de los gobiernos australianos en su persecución.

John Pilger pronunciándose frente a un mitín del PSI en Sídney, 2019

A lo largo de su larga carrera, Pilger hizo películas sobre otros temas, incluidas las horribles condiciones sociales que afligen a la población aborigen de Australia y la opresión de los palestinos. Otros trataron el robo británico de las Islas Chagos, el crecimiento de la desigualdad social y los ataques a los derechos sociales fundamentales, incluido el desmantelamiento del Servicio Nacional de Salud británico.

Las películas de Pilger más impactantes eran las que denunciaban los crímenes del imperialismo estadounidense y las otras grandes potencias.

Las limitaciones de su trabajo estaban ligadas a las del periodismo burgués, incluso el de izquierda y radical, basado en un enfoque impresionista de los acontecimientos inmediatos y en una aceptación de facto del orden social imperante.

Algunas de sus obras estuvieron marcadas por la influencia de diversas formas de política radical de la clase media en bancarrota, incluidas las que promovieron a Hugo Chávez de Venezuela y otros nacionalistas burgueses latinoamericanos. La llamada Marea Rosa en ese continente ha terminado en un fiasco, con los nacionalistas burgueses de 'izquierda' implementando medidas de austeridad y ataques a los derechos democráticos, creando las condiciones para el crecimiento de fuerzas abiertamente fascistas.

Las limitaciones de Pilger fueron subrayadas por su apoyo en 1999 a la intervención australiana en Timor Oriental por falsos motivos humanitarios. Para las tendencias pseudoizquierdistas australianas, esa campaña marcó el comienzo de una entrada abierta en el campo imperialista, incluido el apoyo a las operaciones de cambio de régimen en Libia y Siria y la actual guerra por delegación de Estados Unidos y la OTAN contra Ucrania. Pilger, sin embargo, se pronunció en contra de esos conflictos.

La carrera de Pilger fue similar a la de otros reporteros de una edad similar, como Robert Fisk y Robert Parry. Seymour Hersh es uno de los pocos de esa generación que permanece activo. En el marco del periodismo burgués, mantuvieron un valiente compromiso con la investigación, incluso de las guerras y los crímenes de los gobiernos.

La desaparición de esta capa de periodistas es una medida de la crisis del propio sistema capitalista. Las élites gobernantes, que supervisan crímenes de guerra peores incluso que los expuestos por Pilger y preparan horrores aún mayores, no pueden tolerar ninguna crítica o denuncia dentro de los medios oficiales, ni siquiera limitada.

(Publicado originalmente en inglés el 9 de enero de 2024)

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