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Crece el apoyo militante a una huelga en el Complejo Silao de General Motors

El complejo de General Motors en Silao, Guanajuato [Photo by General Motors / CC BY-NC 3.0]

Está creciendo rápido un apoyo militante a una huelga entre los casi 7.000 trabajadores del Complejo Silao de General Motors en Guanajuato, México, a medida que se acerca un emplazamiento de huelga el 25 de marzo.

La planta produjo 300.000 vehículos el año pasado y es uno de los centros de producción de automóviles más importantes de Norteamérica.

El 4 de marzo, GM suspendió unilateralmente las negociaciones contractuales durante una semana tras rechazar la demanda del sindicato de un aumento general del 20 por ciento en salarios y beneficios, dejando sin resolver las reuniones que comenzaron a finales de febrero.

El Sindicato Independiente Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Automotriz (SINTTIA) fue sorprendido por el entusiasta llamamiento a establecer un comité de huelga, con 300 trabajadores inscritos.

La secretaria general de SINTTIA, Alejandra Morales Reynoso, destacó que las ganancias de GM se están disparando, señalando que en diciembre de 2025 las ventas de la compañía en México crecieron un 11,2 por ciento, y su canal premium, que incluye modelos ensamblados en Silao, aumentó un 27,7 por ciento, con la línea GMC logrando sus mejores resultados de ventas históricos.

En una entrevista con Conexión Global, Morales declaró: “No queremos llegar a la huelga pero estamos preparados para ello… Estamos solicitando el 20 por ciento directo al salario más cláusulas administrativas, que se les permita a las trabajadoras y trabajadores tomar sus vacaciones, mejorar tiempo para el comedor, así como el pago del transporte”.

Los trabajadores de base que han hablado con el World Socialist Web Site indican que existe un amplio apoyo a la huelga, pero insisten en que no se aceptará nada menos que el 20 por ciento completo.

“El 20 por ciento directo al salario y estamos decididos tope a tope”, dijo un trabajador. Él y los otros compañeros pidieron anonimato para evitar represalias.

Al mismo tiempo, existe una profunda desconfianza hacia las intenciones del sindicato debido a experiencias pasadas en que tales negociaciones terminaron en acuerdos traicioneros. Un trabajador de ensamble declaró al WSWS: “ay un trasfondo que ya hemos vivido donde se llega a un arreglo por parte de la dirigente y la empresa de tal forma que a ambos les conviene en sus intereses”.

Otro trabajador afirmó: “Eso ya está arreglado solo la van a hacer larga para que vean que sindicato está trabajando pero seguro que ya hay un acuerdo”. Un tercer trabajador resumió el escepticismo generalizado diciendo: “Lo de la huelga, muchos pensamos que es puro teatro”.

Existen muchas otras demandas que ni siquiera ha planteado el SINNTIA, entre ellas, mejores normas de seguridad tras accidentes recientes. “Se requiere además una real inspección por parte de la STPS [Secretaría de Trabajo y Protección Social], para detectar áreas con riesgos de salud”, afirmó uno de los miembros.

En temas relacionados, los trabajadores también denuncian aceleraciones excesivas e intolerables y la reducción de los descansos, situaciones que el sindicato solo ha abordado con una petición vaga e insuficiente de más tiempo para comer. Un trabajador explicó: “En algunas áreas se hace lo que le llaman rotación o se corre línea y es seguir metiendo camionetas o transmisiones o motores en el horario de comida y snack en pausas mandando a la mitad de la gente y después a la otra mitad así funciona su sistema”.

Otro señaló que, a pesar de su etiqueta de 'independiente', el sindicato sigue estando controlado por el Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS), el mismo bufete de abogados que ayudó a fundar SINTTIA. A su vez, está vinculado al Centro de Solidaridad, una organización dirigida por la burocracia sindical estadounidense de la AFL-CIO y financiada por la Fundación Nacional para la Democracia, una agencia del gobierno estadounidense fundada en 1983 para llevar a cabo abiertamente el tipo de operaciones de influencia política que antes realizaba de forma encubierta la CIA.

Los orígenes del SINTTIA confirman estas preocupaciones. Como documenta el WSWS, el grupo de base Generando Movimiento se formó a principios de 2019 mediante reuniones periódicas en las que los trabajadores activos discutían cómo expulsar al sindicato gansteril de la CTM.

Los valientes esfuerzos del grupo culminaron en una campaña democráticamente decidida para oponerse a hacer horas extras y amentar el ritmo de trabajo, en solidaridad con la huelga nacional de GM de 40 días en Estados Unidos, que comenzó en septiembre de 2019 y obligó temporalmente a GM a detener la producción en Silao. Este incipiente puente transfronterizo para la lucha de clases fue sistemáticamente saboteado cuando miembros del Centro de Solidaridad y sus socios en el CILAS intervinieron con pagos en efectivo y promesas de cargos, eligieron a dedo a un liderazgo dócil y registraron legalmente al SINTTIA, marginando y destruyendo de hecho la organización independiente de Generando Movimiento.

Los sindicatos internacionales están intentando canalizar la ira en Silao hacia vías seguras para la empresa. IndustriALL Global, a la que está afiliada SINTTIA, y la Confederación Nacional de Trabajadores Metalúrgicos de Brasil (CNM/CUT) han emitido comunicados denunciando a GM por negarse a llegar a un acuerdo con el sindicato para evitar una huelga.

Los trabajadores de Silao ven estos gestos con creciente recelo, ya que estas organizaciones, como el Centro de Solidaridad, se especializan en declaraciones y delegaciones simbólicas precisamente para adelantarse a cualquier lucha internacional genuina que pudiera frenar la 'carrera hacia el abismo' impuesta por los gigantes automovilísticos mundiales.

“Ni tu ni nosotros ni nadie que no se agache y entre a su esquema de corrupción métodicamente disfraza jamás entrará”, declaró al WSWS uno de los tempranos simpatizantes de Generando Movimiento. “Los que iniciamos el proyecto realmente queríamos un cambio verdadero”.

La desilusión con SINTTIA ha generado tensiones internas, pero los trabajadores advierten que no son más que otra trampa. “Dentro de SINTTIA existe una corriente que se autodenomina Movimiento Azul, cuyo objetivo es deshacerse de los asesores y que la base tome el control del sindicato”, declaró un trabajador que ha asistido a asambleas del sindicato. “Pero creo que no son de fiar pues formaron parte del comité anterior”.

Otro agregó: “Yo creo que ellos son pan con lo mismo como un caballo de troya… Y son un tope o un bloqueo para los que si queremos un verdadero cambio ellos son su resguardo”.

Una trabajadora advirtió: “Claro así se manejan esas mafias. Falta unión en esas personas pero con la decepción del SINTTIA, ¿qué se puede esperar? hay que estar alertas porque hay rumores de deshacer tripulación [eliminar puestos] y esos endiosados [del sindicato] puede que les digan gracias”.

El temor a despidos masivos está bien fundamentado, ante informes de cierres de plantas en el norte de México y recortes de empleo a nivel internacional. Un trabajador citó informes de que Volkswagen se está preparando para despedir a 50.000 trabajadores y advirtió: 'Si la situación global está afectando a VW, GM no será la excepción'.

Esta comprensión apunta directamente al carácter internacional de la lucha que ahora surge en Silao. La acción solidaria de Generando Movimiento en 2019 con la huelga de GM en Estados Unidos demostró el poder de una coordinación transfronteriza, interrumpiendo brevemente la cadena de suministro de GM en Norteamérica.

Hoy en día, esta misma lógica se aplica con aún mayor rigor. En una época de guerra y crisis global, corporaciones como GM desempeñan un papel crucial en la política estatal y la producción bélica —como ya lo hicieron en la Segunda Guerra Mundial—, convirtiéndose así en un pilar estratégico de la clase dominante.

Los trabajadores de Silao son muy conscientes de la estrecha relación entre GM y el Estado. Uno de ellos recordó el rescate de GM por parte del gobierno estadounidense. En 2013, el gobierno vendió las acciones que aún conservaba tras rescatar a GM con casi 50.000 millones de dólares. El gobierno perdió un total de 10.000 millones de dólares en la operación, pero ya no posee acciones. Se trata de una empresa clave para la élite gobernante y el gobierno, debido a las ganancias que genera, la competencia con China y su capacidad para producir material militar.

El proyecto Generando Movimiento fue finalmente saboteado por la empresa, que trabajó en conjunto con la Embajada de los Estados Unidos y la AFL-CIO para imponer SINTTIA y bloquear el surgimiento de una organización genuinamente controlada por los trabajadores.

Esta sigue siendo una tarea pendiente: los trabajadores de GM Silao deben reconstruir un comité de base independiente y tomar inmediatamente el control de la lucha, uniendo su lucha con la de los trabajadores de Estados Unidos, Canadá y otros países.

Ya existe una red para emprender una lucha internacional eficaz contra las corporaciones transnacionales y toda explotación capitalista, la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base, cuya construcción es el eje central de la campaña del trabajador de Mack Trucks, Will Lehman, para presidente del sindicato estadounidense United Auto Workers.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 21 de marzo de 2026)

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