Trabajadores de toda Italia se declararon en huelga el jueves contra la austeridad, el genocidio y la guerra. La convocatoria partió de los sindacati di base, los sindicatos de base italianos. La movilización reunió a trabajadores del transporte, el tráfico aéreo, los puertos, las autopistas, la logística, la salud, las escuelas, las universidades, la administración pública y los servicios de bomberos, entre otros, en ciudades como Turín, Milán, Bérgamo, Bolonia, Florencia, Roma y Nápoles.
Fue la última de una serie de acciones de resistencia de la clase trabajadora en Italia. Se sumó a las huelgas nacionales de septiembre contra el genocidio de Gaza, a las de noviembre contra el presupuesto de austeridad y rearme del gobierno de Meloni, la Manovra 2026, y a la huelga y protesta del 18 de mayo contra la incautación israelí de la Flotilla Global Sumud. Cada una de estas acciones fue convocada por los sindicatos de base. En cada ocasión, las burocracias sindicales tradicionales de Italia —la Confederación General del Trabajo Italiano (CGIL), de dirección estalinista; la Unión del Trabajo Italiano (UIL) y la Confederación Italiana de Sindicatos (CISL)— se mantuvieron al margen.
La huelga del 29 de mayo fue convocada por una coalición de sindicatos que incluía a CUB (Confederación Unitaria de Base), SGB (Sindicato General de Base), SI Cobas (Sindicato Intercategorial Cobas), ADL Varese y USI-CIT. Estos sindicatos surgieron y crecieron precisamente porque los trabajadores de sectores críticos, como la logística, los puertos y la educación, llegaron a la conclusión acertada de que la CGIL, la CISL y la UIL servían para imponer concesiones y acuerdos de productividad a los trabajadores. Funcionan, como dijo un trabajador de logística al WSWS en Roma, «como jefes».
El ferrocarril nacional estuvo en huelga desde las 21:00 del 28 de mayo hasta las 21:00 del 29 de mayo, y el transporte aéreo durante todo el día, mientras que las huelgas del transporte local variaron según la ciudad. En Roma y Milán, las interrupciones afectaron principalmente al transporte municipal, con franjas de servicio garantizado solo dentro de los horarios legales que rodean el tráfico normal de las horas pico por la mañana y por la tarde. En Milán se inició una marcha de protesta desde la Piazza della Scala.
En Nápoles, los trenes y ciertas líneas de metro sufrieron retrasos, y los miembros de Si-Cobas organizaron un plantón en la Autoridad Portuaria para protestar por los despidos de miembros de base del sindicato y los envíos de armas a Israel. Los miembros del sindicato, incluyendo estibadores y trabajadores contratados de logística, metalurgia y salud, marcharon hacia las oficinas de Grimaldi, que controla las operaciones portuarias. Según se informa, obtuvieron un compromiso para mejorar las condiciones laborales de los aprendices, pero ningún compromiso respecto a Israel.
En Turín, se paralizaron el transporte ferroviario y aéreo, aunque el transporte municipal funcionó con normalidad. Hubo una concentración vespertina en la Piazza Costello y una marcha de protesta diurna organizada por la coordinación «Torino per Gaza». Alrededor de 100 manifestantes se reunieron cerca de las oficinas en Turín de la empresa de defensa Leonardo, aunque no se reportaron enfrentamientos, a diferencia de protestas similares el año pasado.
Los reporteros del WSWS en Roma hablaron con miembros del sindicato de base SI-Cobas, que organiza principalmente a trabajadores de logística, en una manifestación frente al Ministerio de Economía.
Bereket, un trabajador de Eritrea, dijo al WSWS que estaba en huelga contra una ley de «servicios mínimos» que el gobierno de extrema derecha de Giorgia Meloni está utilizando para limitar el derecho de huelga de los trabajadores. Dijo: «Estamos en huelga contra la Ley 146, que impide ir a la huelga cuando hay un problema en el almacén. Si no se respetan las normas de seguridad —o las normas de pago, o cualquier cosa dentro del almacén—, si tienes problemas, no puedes ir a la huelga».
Destacó que el derecho a la huelga es el arma fundamental de la clase trabajadora para defender sus derechos y su nivel de vida frente a la austeridad y la guerra: «En el almacén, el trabajo es la base de la vida. Si no hay trabajo, no hay vida, no se puede sobrevivir. Todo ha subido por culpa de las guerras que están haciendo los políticos: siguen subiendo los precios de todo… y el salario siempre se ha quedado igual. Así que pagamos la gasolina, el alto costo de vida, intentamos mejorar nuestro salario en el almacén, porque todas las cuentas suben, pero el salario no».
Meloni, añadió Bereket, «se ha opuesto a la lucha por los derechos de los trabajadores. Por eso, los sindicatos de base están luchando de verdad para lograr un cambio, tanto para los trabajadores como en general. Luchan por la atención médica, porque el dinero destinado a la salud se desvía hacia las armas, hacia la guerra, hacia otros lugares —en Irak, en Palestina—, tal como hacen todos los imperialistas capitalistas».
Al ser preguntado sobre la necesidad de la unificación internacional de las luchas de la clase trabajadora, Bereket dijo: «Nosotros, como trabajadores, junto con los sindicatos de base, luchamos a nivel internacional. No soy italiano, pero estoy del lado de los italianos, del lado de los trabajadores de otros países. Siempre salgo a manifestarme, contra la guerra y contra lo que hacen los políticos».
Leonardo, también de SI-Cobas, dijo al WSWS que estaba en huelga contra la guerra y la austeridad, ya que Italia destina miles de millones de euros al rearme y a la guerra. «Hoy la situación de los asalariados en Italia es terrible», dijo. «El gasto en ejércitos y en la guerra —un gasto ordenado por los gobiernos— sigue aumentando, y lo pagan los trabajadores: a través del aumento del costo de vida, el aumento del gasto militar, los recortes a la salud y los recortes a las pensiones». Añadió:
Con el aumento del gasto militar, se recortan la salud, las pensiones, los hospitales y las escuelas. Por eso, los trabajadores deben organizarse y oponerse a las guerras que libran los patrones para obtener sus ganancias. En Italia, en septiembre, hubo movilizaciones muy importantes en las que cientos de miles de trabajadores salieron a las calles contra el genocidio. Tenemos el deber de solidaridad internacional de oponernos a la guerra imperialista y a todas las guerras imperialistas. Dentro de nuestro sindicato tenemos más de cincuenta, sesenta nacionalidades diferentes —muchos trabajadores que provienen de escenarios de guerra. Así que hoy estamos en las calles contra el genocidio en Palestina, contra las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela, Cuba, Irán —pero contra todas las guerras libradas por gobiernos burgueses y pagadas por los trabajadores con sus propias vidas.
El crecimiento de la influencia de los sindicatos de base, añadió, fue producto de esta situación y de la creciente desilusión de los trabajadores con las burocracias de la CGIL, la UIL y la CISL. «Hoy en día, los trabajadores se dan cuenta, obviamente, de que los sindicatos confederales ya no protegen a los trabajadores; a menudo siguen la lógica de las empresas y los gobiernos», dijo Leonardo. «Y por eso, cada vez más, se están volviendo hacia los sindicatos de base».
Al ser preguntado sobre su sindicato, Leonardo dijo: «El SI-Cobas se fundó hace diez años en el sector de la logística. En ese sector, la situación era de esclavitud: trabajábamos en negro, doce o trece horas al día. A través de nuestras luchas y huelgas, conseguimos nuestros derechos, aumentamos los salarios y mejoramos las condiciones laborales en el lugar de trabajo. Hoy estamos aquí en las calles junto a decenas de trabajadores de la logística… Gracias a las luchas, los trabajadores mejoraron sus condiciones laborales».
Leonardo destacó su acuerdo con la necesidad de una lucha internacional: «Hoy es esencial construir la solidaridad internacional —como se hizo en los puertos y en ciertos sectores— y construir esta unidad internacional para reunir a los trabajadores de todo el mundo, primero y ante todo en Europa y luego a nivel mundial, y luchar contra las grandes empresas que siguen explotando a los trabajadores, para ser más efectivos en nuestra lucha».
Cuando se le preguntó sobre una lucha revolucionaria por el poder obrero y el socialismo por parte de los trabajadores en Europa, señaló tanto la crisis mortal del capitalismo como la desilusión de los trabajadores con los partidos existentes. Entre ellos se incluyen tanto partidos como Rifondazione (Partido de la Refundación Comunista), que surgió de la disolución en 1991 del Partido Comunista estalinista, como los descendientes de los renegados pablistas del trotskismo, como Sinistra Anticapitalista (Izquierda Anticapitalista). Desde 1991, han acumulado un largo historial de votos a favor de gobiernos proausteridad y pro-guerra.
Leonardo dijo: «Como compañeros en el sindicato, muchos de nosotros somos compañeros comunistas, somos anticapitalistas. Hoy nos queda claro que las contradicciones de este sistema son cada vez más fuertes. Italia ha tenido un poderoso movimiento obrero; en los últimos 30 años ese movimiento se ha debilitado, y en esto se puede ver cómo las contradicciones de este sistema han avanzado y crecido».
Señaló la falta de confianza de los trabajadores en los partidos establecidos de Italia, diciendo: «No creo que los partidos de izquierda que actualmente están en la oposición o en el parlamento sean partidos de los trabajadores».
Se plantean dos cuestiones fundamentales. En primer lugar, está la necesaria unificación de los trabajadores de base en la lucha, no en una organización nacional, sino en una internacional que pueda coordinar y supervisar la acción conjunta en los lugares de trabajo de muchos países diferentes para detener los envíos de armas, el genocidio y la guerra. La solidaridad internacional debe concretarse en la construcción de organizaciones internacionales de lucha.
En segundo lugar, la construcción de tal organización es inseparable de una lucha política por el internacionalismo socialista contra el estalinismo y el pablismo en la clase trabajadora. Como señaló el WSWS en su perspectiva sobre la huelga, «Huelga general del 29 de mayo en Italia: ¿Qué camino a seguir para la clase trabajadora?»:
Una tarea esencial del movimiento de masas emergente es superar la división de los trabajadores por lugar de trabajo, empresa, industria y país, que es fomentada deliberadamente por la burocracia sindical en nombre de la «competitividad» —es decir, las ganancias de las corporaciones—. Se debe desarrollar una contraofensiva internacional: uniendo a los trabajadores más allá de todas las divisiones en la lucha por un programa socialista común.
Con este fin, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) ha lanzado la Alianza Internacional Obrera de los Comités de Base (AIO-CB) como un medio mediante el cual los trabajadores puedan comenzar a coordinar sus luchas en todo el mundo.
El CICI es el partido mundial de la revolución socialista, fundado por León Trotsky en la lucha contra las políticas contrarrevolucionarias de la burocracia estalinista y todas aquellas tendencias que históricamente han buscado atar a la clase obrera al sistema de ganancias capitalistas, que es la fuente de la austeridad, la reacción fascista, el militarismo y la guerra.
Invitamos a todos los trabajadores italianos a ponerse en contacto con la AIO-CB, leer el World Socialist Web Site (wsws.org), que se publica diariamente en numerosos idiomas, y ponerse en contacto con la CICI para ayudar a construir su sección italiana.
Artículo publicado originalmente en inglés el 1 de junio de 2026)
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