Español

El ICE detiene a viajeros en los aeropuertos de EE. UU. en una redada cada vez más amplia propia de un estado policial

La administración de Trump ha abierto otro frente en su operación de deportación masiva, desplegando a agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) vestidos de civil para detener a trabajadores y viajeros en aeropuertos de todo Estados Unidos.

Un vuelo de la Agencia de Inmigración y Aduanas de EE. UU. (ICE) que despegó del Aeropuerto Internacional del Condado de King (Boeing Field), el martes 19 de agosto de 2025, en Seattle. [AP Photo/Lindsey Wasson]

Los agentes de inmigración han llevado a cabo detenciones en los mostradores de check-in, las puertas de llegada y las pasarelas de embarque en al menos 15 aeropuertos en las últimas semanas, según documentos revisados por el New York Times y entrevistas con abogados que representan a más de 25 personas de más de una docena de países.

Entre las personas detenidas se encuentran un ingeniero que esperaba la prórroga de su visa de trabajo, varios recién casados con ciudadanos estadounidenses, una ex au pair con autorización de trabajo emitida por el gobierno y un solicitante de asilo ugandés con anemia falciforme que utiliza una silla de ruedas. A ninguno se le acusó de haber cometido un delito.

Las detenciones están siendo facilitadas por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que proporciona a ICE información de pasajeros recopilada originalmente con el pretexto de la seguridad aérea.

Documentos obtenidos por el grupo de vigilancia American Oversight revelan que el ICE y la TSA firmaron un acuerdo formal de intercambio de datos en mayo de 2025. En virtud de dicho acuerdo, el ICE proporciona nombres a la TSA, la cual los compara con sus bases de datos de Secure Flight e informa a los agentes de inmigración cuando una persona tiene programado viajar.

Este acuerdo convierte cada punto de control de seguridad aeroportuaria en una redada de inmigración. La información de los pasajeros de aerolíneas que tienen visas vencidas, solicitudes pendientes de residencia permanente o peticiones de prórroga sin resolver puede ser entregada a ICE antes de que lleguen al aeropuerto.

Cada año, cientos de miles de inmigrantes y visitantes extranjeros se quedan más tiempo del permitido por sus visas. En muchos casos, una visa vence mientras una solicitud de prórroga, asilo u otro estatus legal sigue pendiente. Muchos han recibido autorización de trabajo del gobierno federal y han vivido abiertamente en el país durante años.

Anteriormente, las personas en estas circunstancias rara vez eran detenidas mientras esperaban una decisión, a menos que se les acusara de cometer un delito. Ahora se les considera “blancos fáciles” para ayudar al gobierno a cumplir su cuota de 2,000 detenciones migratorias diarias.

“Este gobierno está trabajando diligentemente para garantizar que los extranjeros que se encuentran ilegalmente en nuestro país ya no puedan volar, a menos que sea para salir del país y autodeportarse”, declaró el Departamento de Seguridad Nacional.

Esta declaración significa que a cientos de miles de personas se les privará de la posibilidad de volar dentro de Estados Unidos. También demuestra que las detenciones en los aeropuertos tienen como objetivo aterrorizar a los inmigrantes para que abandonen sus procesos legales pendientes y se vayan del país.

El 13 de julio, personas que se encontraban en el Aeropuerto Internacional Harry Reid de Las Vegas grabaron a agentes del ICE vestidos de civil y enmascarados que intentaban detener a Phu Nguyen, un ciudadano australiano de 57 años nacido en Vietnam.

Loading Tweet ...
Tweet not loading? See it directly on Twitter

Nguyen ingresó por primera vez a Estados Unidos con una visa en 2013. El Departamento de Seguridad Nacional afirma que se quedó más tiempo del permitido por esa visa, pero no lo ha acusado de cometer ningún delito.

Chris Motley, quien tenía previsto viajar con Nguyen en el mismo vuelo a Los Ángeles, grabó a un agente no identificado que derribaba a Nguyen al suelo mientras este gritaba pidiendo ayuda. El agente intentó esposar a Nguyen al tiempo que intentaba arrebatarle el celular a Motley para impedir que siguiera grabando.

Una aparente segunda agente, una mujer que llevaba una cubrebocas quirúrgica y una capucha, se encontraba cerca. Un agente de la TSA se colocó entre Nguyen y la multitud que se iba agolpando, en un intento por impedir que los transeúntes presenciaran y grabaran la agresión.

A medida que la indignación crecía entre los pasajeros, los agentes abandonaron el intento de arresto y se alejaron, dejando a Nguyen en el piso con una esposas en una muñeca. Posteriormente, la policía de Las Vegas verificó su nombre en su base de datos, no encontró órdenes de aprehensión pendientes y le quitó la esposas.

Nguyen fue examinado por personal médico y se le permitió abordar su vuelo. Agentes del ICE lo arrestaron en Los Ángeles al día siguiente. Permanece detenido en el Centro de Procesamiento del ICE de Adelanto, en California, en espera de los procedimientos de deportación.

Una semana después de la agresión a Nguyen, agentes del ICE detuvieron a Chantal Morales Rojas, de 27 años, cuando intentaba abordar un vuelo de Southwest Airlines de Denver a Oakland, California.

Rojas, una ex au pair e ingeniería de software que vive en Oakland, había viajado a Denver para participar en un torneo de Ultimate Frisbee. Pasó por el control de seguridad de la TSA sin incidentes.

Según su amiga Alicia Dantzker, un hombre no identificado vestido de civil se acercó a Rojas y le preguntó si respondería algunas preguntas sobre su visa. Rojas se negó. El hombre no llevaba nada que lo identificara como agente de inmigración.

Posteriormente, varios hombres más vestidos de civil aparecieron cerca de la puerta de embarque y observaron a Rojas y a sus acompañantes durante aproximadamente 30 minutos. Al sentirse amenazada, Rojas preguntó a los empleados de Southwest si podía embarcar antes de tiempo. Estos accedieron y escanearon su boleto.

Dantzker dijo que ella y Rojas lograron llegar a la pasarela cuando los agentes no identificados se abalanzaron sobre ella y la puerta detrás del grupo se cerró de golpe. Dantzker comenzó a grabar mientras los agentes rodeaban a Rojas.

El primer hombre afirmó que tenía una orden de arresto contra ella y le preguntó si quería verla. Cuando un abogado que viajaba con el grupo exigió repetidamente que los agentes mostraran la supuesta orden, estos se negaron. Los agentes sacaron a la fuerza a Rojas de la pasarela y la encarcelaron en el campo de concentración de ICE, de gestión privada, en Aurora, Colorado.

ICE afirmó que Rojas ingresó a Estados Unidos en octubre de 2024 y se quedó más tiempo del permitido tras la vencimiento de su visa en enero de 2025. Su abogada, Laura Lichter, dijo que la versión de la agencia era falsa.

“Chantal llegó a Estados Unidos legalmente a principios de 2023 con una visa de visitante de intercambio J-1 como au pair”, dijo Lichter a Caló News. “Cumplió con las reglas de su programa y, antes de que este terminara, presentó oportunamente una solicitud ante las autoridades de inmigración de EE. UU. que le permitió permanecer en el país mientras su caso estaba pendiente.

“Durante más de tres años, ha seguido viviendo aquí con autorización federal y ha trabajado legalmente con una autorización de empleo emitida por el gobierno de EE. UU.”, agregó Lichter.

Rojas vivió abiertamente, superó repetidas verificaciones de antecedentes y recibió autorización de trabajo del mismo gobierno federal que ahora la ha encarcelado.

El video de su detención provocó una indignación generalizada. Una campaña en GoFundMe creada para cubrir sus gastos legales recaudó más de 100.000 dólares en 48 horas. El martes, un juez de inmigración fijó una fianza de 3.000 dólares, lo que permitió que Rojas quedara en libertad mientras se resuelve su caso.

El ICE no ha revelado cuántas personas ha detenido mediante la redada en los aeropuertos, y el acuerdo con la TSA permanecerá vigente indefinidamente a menos que el gobierno lo rescinda. Está previsto que se revise solo una vez cada cinco años.

El despliegue de ICE en los aeropuertos comenzó durante el cierre parcial del gobierno a principios de este año. Los demócratas respondieron con silencio. Cinco días después de que se enviaran agentes de inmigración a los principales aeropuertos, el senador de Vermont Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez, ahora promocionada como una posible candidata presidencial demócrata en 2028, no habían dicho nada.

En ese momento, el World Socialist Web Site advirtió: “La presencia de ICE en los aeropuertos es particularmente siniestra. Se utilizará para impedir que salgan del país no solo los inmigrantes, sino también los opositores políticos del gobierno. Es la prefiguración física de un estado policial”.

Esa advertencia se ha confirmado.

Además del Partido Demócrata, la colaboración de la burocracia sindical en la redada cada vez más amplia del ICE en los aeropuertos quedó al descubierto con la detención, el 14 de julio, del auxiliar de vuelo de Southwest Airlines, Lorenzo “Enzo” Thompson, en el Aeropuerto Internacional de Nashville, tras regresar de un viaje de trabajo.

Thompson llegó legalmente a Estados Unidos desde Jamaica en 2021 en busca de protección contra abusos que ponían en peligro su vida. Según una campaña de recaudación de fondos organizada en su favor, no tiene antecedentes penales, cuenta con un permiso de trabajo válido y tiene un caso de inmigración pendiente.

Thompson es miembro cotizante del Sindicato de Trabajadores del Transporte de Estados Unidos, Local 556, el sindicato afiliado a la AFL-CIO que representa a los auxiliares de vuelo de Southwest.

El sindicato esperó ocho días antes de emitir un comunicado en el que reconocía que «uno de nuestros miembros fue detenido» por el ICE mientras estaba trabajando. No mencionó a Thompson por su nombre.

El comunicado indicaba que el sindicato estaba “en comunicación” con su familia y su abogado y que “seguiría monitoreando la situación de cerca”. Informó a los miembros que los amigos y familiares de Thompson habían establecido un fondo para sus gastos legales y expresó su esperanza de una “resolución rápida”.

El sindicato no exigió la liberación inmediata de Thompson. No condenó al ICE, ni convocó a una huelga ni propuso ninguna acción colectiva por parte de los trabajadores de Southwest. En cambio, derivó a los miembros consternados por el secuestro de su compañero de trabajo al equipo de Manejo del Estrés por Incidentes Críticos del sindicato para recibir “apoyo confidencial entre compañeros”.

Nada expone más claramente el papel del aparato sindical. Un miembro del sindicato con autorización de trabajo es detenido por la Gestapo de inmigración mientras realiza su trabajo, y la burocracia responde “monitoreando” su encarcelamiento y derivando a los trabajadores a una recaudación de fondos y a una línea de ayuda para el manejo del estrés.

La transformación de los aeropuertos en puestos de control de un estado policial interno no podría llevarse a cabo sin la complicidad del Partido Demócrata y la burocracia de la AFL-CIO. Buscan aislar a cada víctima, reducir cada secuestro a un caso legal individual e impedir la movilización del inmenso poder social de la clase trabajadora.

La defensa de los inmigrantes y de los derechos democráticos requiere la construcción de comités independientes de base en cada aerolínea, aeropuerto, lugar de trabajo y barrio. Estos comités deben organizar acciones colectivas para exigir la liberación inmediata de Thompson y de todos los trabajadores encarcelados por el ICE, el fin de la red de vigilancia de la TSA y el ICE, y la abolición del ICE y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. La clase trabajadora debe oponerse al ataque contra todos los trabajadores, sin importar su nacionalidad o su supuesto estatus migratorio.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 29 de julio de 2026)

Loading