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Perspectiva

Los trabajadores y jóvenes estadounidenses se están volcando hacia el socialismo

Una sección de la concentración masiva “Sin Reyes” en Ciudad de Nueva York, 28 de marzo de 2026

Varias nuevas encuestas de opinión, publicadas en los últimos días, han ofrecido indicios del notable giro hacia la izquierda que se está produciendo entre los trabajadores y los jóvenes estadounidenses. En un país donde el anticomunismo es prácticamente una religión de Estado, y donde las posiciones socialistas han sido excluidas en gran medida de la política oficial durante casi un siglo, cerca del 40 por ciento de los votantes registrados afirmó que consideraría votar por un candidato socialista a la presidencia.

Según la encuesta del Washington Post e Ipsos, publicada el jueves, esta cifra alcanza el 46 por ciento entre los votantes menores de 30 años, y al 64 por ciento entre los votantes del Partido Demócrata.

Pese a este rápido crecimiento del apoyo al socialismo —o más bien, a causa de él—, el resultado de la encuesta se publicó inicialmente bajo el titular: “La mayoría de los estadounidenses dice que no respaldaría a un socialista democrático para la presidencia”. Los editores del Post, que trabajan para un periódico propiedad del multimillonario Jeff Bezos, saben de qué lado les conviene estar.

De manera aún más significativa, según una encuesta de CNN realizada por SSRS, también publicada el jueves, cerca de un tercio de los demócratas e independientes con inclinación demócrata se identifican como “socialistas democráticos”. De estos, el 59 por ciento tiene menos de 45 años, frente al 46 por ciento de los demócratas que no se identifican como socialistas democráticos. Dos tercios se describieron como muy propensos a votar en las elecciones legislativas de 2026, el 99 por ciento de ellos por los demócratas.

La encuesta de CNN encontró que quienes se identifican como socialistas democráticos “tienen menos probabilidades de contar con un título universitario (66 por ciento frente a 54 por ciento) y más probabilidades de ganar menos de 100.000 dólares al año (76 por ciento frente a 65 por ciento)”, en comparación con los demócratas que no se identifican como socialistas democráticos. Los votantes negros se mostraron más abiertos a apoyar a un socialista demócrata que los votantes blancos.

Esto desmiente la afirmación, repetida incesantemente en los medios, de que el apoyo al socialismo es un sentimiento propio de la clase media-alta blanca, ligado a cuestiones de estilo de vida y no a la economía. El apoyo al socialismo está impulsado por la experiencia de la nueva generación de la clase obrera, que claramente ha comenzado a comprender que el capitalismo solo le ofrece un futuro sombrío de guerra, pobreza y ataques contra los derechos democráticos.

Esto constituye una confirmación de un principio básico del marxismo: que el ser social determina la conciencia social. El Partido Socialista por la Igualdad anticipó precisamente este desarrollo. Su programa de 2010 afirmaba que “el cambio en las condiciones objetivas” —la profundización de la crisis del capitalismo estadounidense y mundial— “llevará a los trabajadores estadounidenses a cambiar de opinión” respecto del socialismo. Lo que entonces era una proyección científica se ha convertido en un fenómeno amplio.

Ambas encuestas muestran una fuerte correlación entre el apoyo al socialismo y la oposición a la guerra de Trump contra Irán y al genocidio israelí en Gaza respaldado por EE.UU. Cerca de la mitad de los socialistas democráticos, un 48 por ciento, afirmó que se entusiasmaría con un candidato que apoyara recortar el respaldo estadounidense a Israel.

Quienes se identifican como socialistas democráticos se oponen abrumadoramente a la guerra contra Irán, un sentimiento compartido por el público estadounidense en su conjunto. Una encuesta independiente realizada por Quinnipiac College y publicada el miércoles encontró que el 66 por ciento se oponía al manejo que Trump ha hecho de la guerra, mientras que el 60 por ciento se oponía a la guerra misma. Ambas cifras fueron las más altas desde que Trump lanzó la guerra de agresión el 28 de febrero.

Las encuestas confirman que los resultados de las primarias demócratas en Nueva York y Colorado el mes pasado, en las que candidatos vinculados a los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) o respaldados por ellos ganaron las nominaciones en cuatro distritos congresionales, derrotando en el proceso a tres legisladores demócratas de larga trayectoria, no son una excepción.

Las primarias en el centro industrial del país podrían dar mayor expresión a este giro hacia la izquierda en las próximas dos semanas. En Míchigan, el exfuncionario de salud pública Abdul El-Sayed está empatado en las encuestas con la legisladora Haley Stevens, de cara a la contienda del 4 de agosto por la nominación demócrata al Senado. El-Sayed cuenta con el apoyo de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, mientras que Stevens tiene el respaldo del establishment del Partido Demócrata, la gobernadora Gretchen Whitmer y el lobby proisraelí.

En la contienda primaria de Wisconsin por la nominación demócrata a gobernador, la miembro del DSA, Francesca Hong, legisladora estatal, lleva una ventaja considerable en las encuestas frente a dos candidatos más conocidos y con mucho mayor respaldo en el establishment del partido, el alcalde de Milwaukee, David Crowley, y el exvicegobernador Mandela Barnes. Esa votación se llevará a cabo el 11 de agosto.

Es notable que el creciente apoyo al socialismo se dé en condiciones en que ambos partidos capitalistas, tanto los demócratas como los republicanos, son despreciados por la mayoría de los votantes. Cuando CNN les preguntó cuál era el partido del cambio, cuál se preocupaba por gente como ellos, cuál combatía la corrupción y cuál lograba resultados, más votantes respondieron “ninguno de los dos” a cada pregunta que quienes respaldaron a uno u otro partido. Una mayoría le dijo a CNN que la mayor parte de los miembros del Congreso debería ser destituida en noviembre.

Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada el fin de semana pasado encontró exactamente el mismo nivel de apoyo para las ideas del socialismo democrático que para las ideas de los republicanos MAGA, con un 27 por ciento cada una: una cifra notable, dado que menos de la mitad de los encuestados dijo comprender las políticas del socialismo democrático, mientras que las políticas MAGA reciben una publicidad incesante por parte de los medios corporativos, el Partido Republicano y la administración Trump.

Debe decirse que las encuestas de opinión solo ofrecen una expresión distorsionada del sentimiento popular, afectada por la propaganda mediática, por la forma en que se formulan las preguntas, y por cómo se selecciona a los encuestados y se “pondera” demográficamente sus opiniones. Además, se realizan dentro del marco de un sistema bipartidista controlado por las corporaciones, que presenta al capitalismo como la única base económica posible de la sociedad.

El movimiento inicial hacia la izquierda de millones de trabajadores, bajo el impacto de la guerra en escalada, la disrupción económica y el impulso hacia la dictadura, ha adoptado la forma inicial de victorias electorales del DSA. Pero el DSA no es el vehículo del movimiento que se está desarrollando en la clase obrera. Es un obstáculo: una facción del Partido Demócrata, uno de los dos partidos de Wall Street y el Petágono, cuya función es canalizar la creciente oposición de los trabajadores y los jóvenes de vuelta hacia el marco de la política capitalista.

El contenido esencial de esta radicalización, sin embargo, no es reformista, y no podrá ser contenido dentro de ese marco. La misma crisis que está haciendo qu los trabajadores y a jóvenes se opongan al capitalismo los llevará a enfrentarse al Partido Demócrata. Como declaró el WSWS en su declaración de Año Nuevo del 4 de enero de 2025: “Los últimos cinco años han estado dominados por la respuesta de la clase dominante a la crisis capitalista. Los próximos cinco años estarán dominados por una erupción explosiva de la lucha de clases, que ya está en marcha”.

El crecimiento del apoyo al socialismo registrado en estas encuestas no resuelve el problema político esencial, sino que lo plantea con mayor agudeza. El sentimiento de masas todavía no es un movimiento político consciente. Lo que se requiere es la construcción de una dirección revolucionaria dentro de la clase obrera, capaz de clarificar qué es realmente el socialismo y cómo puede alcanzarse.

Los trabajadores y los jóvenes deben examinar seriamente las cuestiones históricas fundamentales del siglo XX, sobre todo la lucha librada por León Trotsky contra el estalinismo. Los trabajadores y los jóvenes de hoy deben atender la advertencia de Trotsky: “¡Jóvenes, estudien la política!”.

El socialismo puede alcanzarse, y solo se alcanzará, mediante la movilización política independiente de la clase obrera en lucha contra el sistema capitalista, en Estados Unidos y en todo el mundo.

Esto exige un programa socialista genuino: la independencia política de la clase obrera respecto de ambos partidos de la clase dominante; la expropiación de la oligarquía financiera y la transformación de los bancos y las corporaciones en servicios públicos bajo control democrático; la reorganización de la vida económica para satisfacer las necesidades humanas y no el lucro privado. Las encuestas registran un comienzo. La cuestión esencial es su dirección política consciente: la construcción de una dirección revolucionaria dentro de la clase obrera, en Estados Unidos y a nivel internacional.

Esto significa construir el Partido Socialista por la Igualdad en Estados Unidos y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Instamos a los trabajadores y a los jóvenes a que se unan a nosotros.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 31 de julio de 2026).

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