El lunes 10 de agosto, un tribunal de Pervomaisk, Ucrania, condenó al socialista ucraniano Bogdan Syrotiuk por alta traición bajo la ley marcial, y lo sentenció a 15 años de prisión por haber llamado a la unidad de los trabajadores rusos y ucranianos contra la guerra.
La respuesta al veredicto ha sido significativa y generalizada. Cerca de 500 personas en más de 40 países, entre ellos Ucrania y Rusia, han firmado la petición por la liberación de Bogdan o han escrito cartas de protesta desde la condena, y la petición ya suma más de 6.000 firmas. Historiadores, médicos, docentes y jubilados han escrito al tribunal exigiendo que se anule la condena.
Esta respuesta contrasta fuertemente con el silencio de los principales medios de comunicación en Estados Unidos y, en particular, del New York Times. El Times nunca ha informado sobre el caso de Bogdan, ni sobre su arresto y encarcelamiento el 25 de abril de 2024, ni sobre su condena el 10 de agosto.
El Times no puede alegar ignorancia. El martes 11 de agosto, David North, presidente del Consejo Editorial Internacional del World Socialist Web Site (WSWS), le escribió a Philip Pan, editor internacional del Times, pidiéndole al periódico que cubriera el caso. North señaló que, el mismo día de la condena de Bogdan, el Times había publicado un reportaje titulado 'Tribunal ruso prohíbe al único partido antibélico del país postularse al Parlamento', que mencionaba la condena de siete años impuesta al vicepresidente del partido Yábloko, Maxim Kruglov, por una publicación en redes sociales de 2022, mientras el periódico no había publicado nada sobre un ucraniano condenado a más del doble de esa pena.
'Si la supresión de la actividad política antibélica en Rusia merece una cobertura extensa —y ciertamente la merece—, entonces la condena de un socialista ucraniano a 15 años de prisión por actividades que incluyen la publicación de artículos antibélicos merece un escrutinio no menos serio', escribió North.
El Times no respondió. Una semana después de la condena de Bogdan, publicó un artículo en portada titulado 'Detenido por Rusia, un ucraniano siente un miedo 'aplastante'', con una versión de audio de nueve minutos. Informa sobre Artem Murdid, un trabajador bancario ucraniano arrestado en la Melitópol ocupada en marzo de 2023, y condenado por un tribunal ruso a cadena perpetua por cargos de terrorismo.
Cuatro periodistas trabajaron en el reportaje, entre Kiev, Berlín y Moscú. El Times tiene corresponsales dentro de Ucrania, en Kiev, a un día en automóvil de la región de Nikoláiev donde Bogdan fue juzgado y encarcelado.
El Times publicó el relato de Murdid sobre la tortura, admitiendo con sus propias palabras que es 'imposible de verificar', justificando la publicación porque es 'coherente con decenas de testimonios'. Pero el caso de Bogdan no requiere tal justificación: el veredicto es un documento público, los peritajes existen por escrito, los artículos del WSWS citados como traición están publicados y cualquiera puede leerlos. Para Bogdan Syrotiuk, el Times no ha dedicado ni una línea.
El reportaje sobre Murdid presenta el encarcelamiento de civiles ucranianos por parte de Rusia —entre ellos, escribe el Times, personas 'detenidas por cantar canciones proucranianas, publicar pensamientos proucranianos en redes sociales o transferir dinero a cuentas bancarias ucranianas'— como evidencia del carácter del Estado ruso. El mismo periódico, sin embargo, oculta el carácter del Estado ucraniano, que encarcela a sus propios ciudadanos por publicar artículos antibélicos, los mantiene en prisiones que el Comité contra la Tortura de la ONU encontró, en abril de 2025, hacinadas y con escasez de alimentos y agua, y gobierna bajo ley marcial sin elecciones.
El reportaje del Times contabiliza aproximadamente 2.600 civiles ucranianos verificados bajo custodia rusa por acusaciones relacionadas con la guerra, de los cuales, afirma, 'casi 900' han sido acusados o condenados, citando a la Iniciativa Mediática por los Derechos Humanos. Según la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, sin embargo, se han abierto unos 20.000 casos penales bajo los estatutos ucranianos sobre traición y colaboración desde que comenzó la guerra. Las dos cifras miden lo que se les permite saber a los lectores del 'periódico de referencia'. Un recuento de procesamientos en tiempo de guerra se pone en portada, mientras que el otro se pasa en silencio.
La cobertura del Times sobre la persecución política en Rusia es voluminosa. El periódico ha publicado una serie de reportajes sobre ucranianos detenidos en prisiones rusas —'Ucranianos relatan la brutal represión rusa en territorios ocupados' (30 de octubre de 2024), 'Los ucranianos atrapados en el nuevo Gulag de Rusia' (29 de noviembre de 2025) y ahora el de Murdid— y sobre rusos encarcelados por criticar la guerra. El lunes publicó su segundo reportaje en una semana sobre el prohibido partido Yábloko, 'Excluido de la papeleta, un partido se convierte en vasija del descontento de los rusos'.
En cuatro años y medio de guerra, el Times no ha publicado ningún reportaje sobre las condiciones en las prisiones de Ucrania ni sobre los procesamientos por traición contra ciudadanos ucranianos por sus opiniones políticas. Sus columnistas, en cambio, instan a los estadounidenses a luchar por su democracia 'con la misma fuerza... con que los ucranianos luchan por salvar la suya', como rezaba el titular de Thomas Friedman el 23 de septiembre de 2025.
El doble estándar es una política de propaganda de guerra deliberada, dirigida a demonizar a Rusia y a promover la dictadura del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, como un bastión de la democracia frente al 'autoritarismo' ruso. El Times no puede informar sobre el caso de Bogdan porque este hace estallar esa narrativa.
Desde 2016, el Times ha sido el órgano principal de la facción de la clase dominante estadounidense centrada en el Partido Demócrata y las agencias de inteligencia, que ha hecho de la confrontación con Rusia el objetivo central de la política exterior estadounidense. Su campaña sobre la 'injerencia rusa' en las elecciones de 2016 atacó al presidente estadounidense Donald Trump desde la derecha, por ser insuficientemente hostil hacia Moscú, y preparó a la opinión pública para la guerra en Ucrania. Desde febrero de 2022, el Times ha encabezado la campaña proguerra.
Es el buque insignia periodístico de sectores sustanciales de la cúpula de inteligencia y militar que presionan por una intervención estadounidense más profunda contra Rusia. Más allá de esas capas, el Times y el Partido Demócrata hablan en nombre de sectores de la clase media-alta para quienes la hostilidad hacia Rusia es un artículo de fe.
La relación del Times con las agencias de inteligencia se remonta décadas atrás. En octubre de 1977, Carl Bernstein informó en Rolling Stone que Arthur Hays Sulzberger, el editor del Times, había 'firmado un acuerdo de confidencialidad con la CIA en la década de 1950', y que, según un funcionario de la CIA, el periódico había servido de fachada para empleados de la CIA.
El silencio del Times sobre la persecución de Bogdan es enteramente coherente con este papel. Su objetivo es proporcionar propaganda de guerra, destinada a generar apoyo público para la escalada de la guerra con Rusia.
Esta escalada está teniendo lugar ahora. En la madrugada del domingo, Ucrania lanzó unos 600 drones contra Moscú, según el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, y misiles y drones rusos alcanzaron Kiev esa misma noche. Bogdan fue encarcelado por oponerse a la guerra de EE.UU.-OTAN, mientras rechazaba la invasión rusa y llamaba a la unidad de los trabajadores ucranianos y rusos.
Los trabajadores deben extraer las lecciones del silencio del New York Times y de los sectores del Partido Demócrata que representa. Al estar totalmente comprometidos con los intereses del imperialismo estadounidense, que usa a la juventud ucraniana como carne de cañón en una guerra con Rusia, han abandonado toda defensa incluso de los derechos democráticos más básicos, incluida la libertad de expresión.
Los trabajadores y los jóvenes que buscan defender los derechos democráticos y oponerse a la guerra mundial deben organizarse independientemente de toda facción del establishment político y de sus voceros mediáticos corporativos. La defensa de Bogdan, y de los derechos democráticos en Ucrania y en todas partes, recae en la clase obrera.
La defensa de Bogdan tiene hasta el 9 de septiembre para presentar una apelación, y su impugnación de la detención, presentada ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la primavera de 2025, sigue pendiente.
El World Socialist Web Site insta a sus lectores a sumar sus firmas en wsws.org/freebogdan. Escriban al Tribunal de Distrito de la Ciudad de Pervomaisk, a inbox@pm.mk.court.gov.ua, y al Tribunal de Apelaciones de Nikoláiev, a inbox@mka.court.gov.ua, con copia a freebogdan@wsws.org, exigiendo que se anule la condena y que Bogdan sea liberado de inmediato.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 17/08/2026).
