Los trabajadores del complejo de General Motors en Silao, Guanajuato —una de las operaciones de ensamblaje automotriz más grandes y rentables de América del Norte— han emitido declaraciones exigiendo la libertad del socialista ucraniano Bogdan Syrotiuk, respaldando la campaña del trabajador automotriz socialista Will Lehman a la presidencia del United Auto Workers (UAW), y denunciando la palmadita en la mano recibida por el funcionario del UAW que amenazó de muerte a Lehman.
“Estamos dispuestos a formar comités de base para apoyar la campaña de Will Lehman y defender a Bogdan Syrotiuk”, le declaró un trabajador de Silao al WSWS. “Estoy en contra de su encarcelamiento porque no le dan el derecho a la libre expresión. Y segundo porque oponerse a una guerra inútil e invitar a los demás a que no participen también es su derecho y no deben de reprimirlo. Y menos de enviarlo a prisión. Esta es una acción totalmente reprobable”.
Las declaraciones de los trabajadores automotrices mexicanos, que vinculan ambos casos, atraviesan las divisiones nacionalistas que las corporaciones, los gobiernos y el aparato sindical fomentan sin descanso.
El 10 de agosto, un tribunal de Pervomaisk, Ucrania, condenó a Bogdan Syrotiuk, trotskista de 27 años y dirigente de la Joven Guardia de Bolchevique-Leninistas, a 15 años de prisión por “alta traición bajo la ley marcial”. Nunca se presentó evidencia alguna de espionaje, sabotaje o contacto con el ejército ruso. La acusación se sostuvo enteramente sobre seis artículos que Bogdan publicó en el World Socialist Web Site y su correspondencia con sus editores.
Su delito fue llamar a la unidad de los trabajadores rusos y ucranianos contra la guerra, y oponerse a la glorificación, por parte del gobierno de Zelenski, del colaboracionista nazi Stepán Bandera.
Bogdan ha estado encarcelado desde el 25 de abril de 2024, se encuentra en mal estado de salud, y se le ha negado la atención médica urgente que necesita durante más de un año. Quince años en el sistema penal ucraniano equivaldrían a una sentencia de muerte.
Tres semanas antes del veredicto en Ucrania, el 16 de julio, Raymond Jensen Jr., organizador pago del UAW Internacional, publicó una imagen generada por IA en la página de campaña de Will Lehman en Facebook, mostrando al candidato atado y amordazado, con sangre saliéndole de la boca, mientras un pistolero enmascarado le apuntaba con un fusil a la espalda.
El presidente del UAW, Shawn Fain, y toda la Junta Ejecutiva Internacional no dijeron nada durante dos semanas. Solo cuando Lehman lo confrontó directamente durante el debate presidencial del 30 de julio, Fain respondió: “Yo no apruebo esas cosas”, seguido de inmediato por: “Si te postulas a la presidencia, prepárate, hermano, porque las vas a enfrentar todos los días”.
El 4 de agosto, el monitor designado por las cortes suspendió a Jensen de su afiliación al UAW durante dos años, y lo inhabilitó permanentemente para postularse a cualquier cargo sindical electivo. Pero cuando los abogados de Lehman le pidieron a la oficina del monitor que confirmara que Jensen había sido destituido de su puesto, se les dijo que si continuaba recibiendo su salario era algo que le correspondía decidir al aparato sindical. El salario de Jensen es de 202.000 dólares al año.
Al habérsele retirado la afiliación, ya no se le pueden deducir las cuotas sindicales, lo que significa que el hombre que publicó una simulación de ejecución de un candidato de base podría recibir lo que equivale a un aumento salarial, financiado con las cuotas de los trabajadores a quienes amenazó.
Los trabajadores de Silao captaron el punto esencial de inmediato. “El monitor es un espejismo y espantapájaros para aparentar cambios en el UAW”, dijo uno. “Al que amenazó a Will Lehman solamente le quitaron la membresía pero le siguen pagando.” Añadió: “Las plantas hermanas en México tienen que oponerse a las amenazas a Will. Espero que estas declaraciones lleguen a los ojos y oídos de los que amenazan a Will”.
El monitor es plenamente capaz de actuar cuando así lo decide. En diciembre de 2025 forzó la salida del jefe de gabinete de Fain, Chris Brooks, de un puesto de 238.294 dólares al año, tras determinar que Fain y Brooks habían fabricado cargos contra la secretaria del UAW, Margaret Mock, en represalia por su negativa a autorizar gastos indebidos. Lo que está en juego no es la autoridad del monitor, sino sus prioridades.
Un segundo trabajador de Silao abordó las cuestiones de clase que subyacen a ambos casos. Sobre las convicciones socialistas de Lehman y Syrotiuk, dijo: “Habemos personas que tenemos pensamientos para que los trabajadores tengamos un nivel de vida mejor. En México, si tú dices eso, te van a decir, 'Pues para eso están los sindicatos. El sindicato está conformado por trabajadores activos'. Pues sí, pero ellos ponen a sus allegados”.
“Ahora, hay que ser realistas”, añadió. “Los gobiernos ven por sus intereses, por los accionistas de las empresas. Ellos no pierden nada. Los que toman las decisiones son los Gobiernos y los accionistas. Si los accionistas quieren que hagan guerras, pues ellos van a aportar dinero porque es para sus intereses. Y si sus intereses se ven amenazados, pues [actúan contra] uno que está en los más bajo del eslabón social, que es el proletariado. Yo les digo a mis compañeros como Will Lehman… En verdad no quiero que me sigan. Quiero que se pongan en contra, que hagan rebeldía cuando hay injusticias hacia ellos”.
“Así como el caso de Bogdan hay muchos en el mundo”, señaló, agregando que “aquí en el trabajo siguen las injusticias” y los trabajadores necesitan tomar mayor conciencia sobre todas ellas. Añadió: “Como el caso del chavo que falleció porque se desvaneció en GRX, a la semana ya nadie comentaba nada. Ahorita hay una señora que es una enfermera titulada, entró con nosotros a trabajar como operadora y la señora dice que el supervisor, el LED la ha hecho llorar dos veces por presión, porque nos presionan en el trabajo, que no debería ser así. Le digo: usted, ¿por qué se deja? Por eso a mí me tratan de rebelde”.
Por qué esta es la lucha de los trabajadores en toda América Latina
La conexión que estos trabajadores han establecido no es una mera solidaridad sentimental. Es un reconocimiento de que el mismo proceso se está desarrollando más allá de las fronteras.
Fain ha promovido durante tres años la conversión de las plantas automotrices a la producción militar, bajo la consigna de la Segunda Guerra Mundial del “Arsenal de la Democracia”. Un trabajador de Silao expresó directamente su preocupación sobre si se está considerando a su planta como un sitio de producción bélica. El arreglo durante la Segunda Guerra Mundial implicó que, a cambio de la retención automática de cuotas, la burocracia del UAW bajo Walter Reuther vigilaría a los trabajadores en nombre de la economía de guerra.
En 1941, además, la burocracia de los Teamsters instigó activamente el procesamiento bajo la Ley Smith que encarceló a 18 dirigentes del Partido de los Trabajadores Socialistas trotskista y del Local 544 de los Teamsters en Minneapolis, que se oponían a la entrada de Estados Unidos en la guerra. Un aparato sindical que colabora en el encarcelamiento de socialistas opuestos a la guerra no es una hipótesis. Es el precedente que Fain está reviviendo. La amenaza contra Lehman y la celda que retiene a Bogdan Syrotiuk son dos expresiones de una misma política.
En México, el mecanismo adopta una forma distinta. Los sindicatos “independientes” promovidos desde 2019 se han construido a través del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC, que el Departamento de Trabajo de EE.UU. describe sin ningún reparo como algo que le otorga a Washington una “influencia sin precedentes” para que las empresas estadounidenses “puedan competir de manera justa”. Silao fue el primer caso presentado bajo este mecanismo. Estas estructuras nunca tuvieron la intención de organizar a los trabajadores mexicanos contra GM ni contra el viejo y corrupto aparato sindical de la CTM. Fueron construidas para vigilar la cadena de suministro norteamericana en nombre del capital estadounidense, con el aparato de la AFL-CIO como intermediario, la misma función corporativista que Fain desempeña en Detroit.
Mientras tanto, América Latina está siendo convertida en un frente activo de la guerra mundial. EE.UU. lleva a cabo operaciones militares contra Venezuela, estrecha el asedio sobre Cuba, y expande las operaciones de la CIA y el Pentágono por México, Colombia, Ecuador y otros países. Más recientemente, el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia afirmó que un servicio de inteligencia occidental, trabajando con Kiev, se prepara para colocar armas rusas capturadas en México, Colombia y Venezuela, y fabricar “evidencia” en audio y video de que Moscú está armando a los cárteles. Cualquiera sea la procedencia de esta afirmación específica, los pretextos para una intervención militar en México se están ensamblando a plena vista.
Los trabajadores no pueden responder a nada de esto a través de un aparato sindical o un gobierno subordinado a las corporaciones y al imperialismo. Instamos a los trabajadores automotrices de todo México a hacer suyo el llamado de los trabajadores de Silao a construir comités de base, independientes de las burocracias sindicales y unidos internacionalmente a través de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base: ¡únanse a la lucha internacional por liberar a Bogdan Syrotiuk, exijan la destitución de Jensen de la nómina del UAW, y apoyen la campaña de Will Lehman!
(Artículo publicado originalmente en inglés el 20/08/2026)
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