El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, realizó una rápida gira por Colombia, Ecuador y Perú del 8 al 10 de septiembre, firmando acuerdos que convierten la campaña estadounidense de un año de asesinatos extrajudiciales en el mar en una estructura permanente de integración militar, económica y policial a lo largo de la costa pacífica de América del Sur.
Rubio expuso el propósito de la gira en un ensayo publicado al comenzar el viaje, titulado “Un hemisferio que cumple”. Los actores extrahemisféricos, “específicamente de China”, entran a la región con promesas que enmascaran prácticas depredadoras, contratos opacos y deuda insostenible; cuando activos nacionales críticos caen bajo el control de otra nación, los países pierden el derecho a determinar su propio destino.
Esto fue escrito semanas después de que el Pentágono adquiriera parte de los yacimientos petroleros de Venezuela, tras la captura en enero del presidente de ese país, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores. La objeción de Washington no es al control extranjero de los activos nacionales. Es al control en manos de cualquier otra potencia.
El mismo ensayo hace explícita la transacción: después del terremoto del 10 de agosto, que mató al menos a 331 personas en Colombia, la administración proporcionó más de 27 millones de dólares en ayuda de emergencia, y “a cambio” Colombia adoptó una nueva postura sobre la seguridad fronteriza y la inmigración. La ayuda ante desastres se plantea abiertamente como palanca de negociación.
En Barranquilla, el martes, el presidente Abelardo de la Espriella le pidió a Rubio que financiara lo que él llama el “Plan Patriota del Siglo XXI”. El nombre es una referencia deliberada. Es el Plan Colombia 2.0, y se está extendiendo a todo el continente.
El Plan Colombia fue firmado en 1999 por Bill Clinton y Andrés Pastrana como un programa antinarcóticos. Washington volcó 2.800 millones de dólares en ayuda militar entre 2000 y 2005, cifra que el Pentágono elevó después a 4.500 millones de dólares, junto con la fumigación aérea de glifosato sobre cultivos campesinos y una vasta expansión de las fuerzas armadas colombianas.
La producción de cocaína nunca fue suprimida. Lo que se construyó fue una máquina de contrainsurgencia dirigida contra los pobres rurales y urbanos. La Jurisdicción Especial para la Paz de Colombia encontró en abril que al menos 7.837 civiles fueron asesinados por las fuerzas armadas entre 1990 y 2016, y presentados como guerrilleros muertos en combate —los “falsos positivos”— para inflar el número de bajas a cambio de ascensos y permisos. En total, entre 450.000 y 800.000 personas han muerto en el conflicto, y 8 millones han sido desplazadas.
La propuesta de De la Espriella revive y renueva esta operación con inversiones en drones, radares, aeronaves, helicópteros, defensa aérea, ciberdefensa, fuerzas especiales, despliegues de tropas y la reactivación de la fumigación aérea. Rubio la recibió favorablemente.
En Colombia se firmaron directamente dos memorandos, y ninguno de los dos tiene que ver con las drogas. Uno cubre minerales críticos y tierras raras, con el objetivo de posicionar a Colombia dentro de las cadenas de suministro estadounidenses de baterías y alta tecnología. El otro cubre la cooperación nuclear civil. Los dos gobiernos también abrieron conversaciones sobre una base militar conjunta, y De la Espriella confirmó que Colombia se ha sumado a la alianza Escudo de las Américas establecida por la administración Trump, cuya sede regional se ubicará en Medellín.
Rubio viajó luego a Quito, Ecuador, el miércoles. Allí anunció la modernización del tratado bilateral de extradición, mientras se acerca a su conclusión un acuerdo de “tercer país seguro”, bajo el cual Washington deportaría a solicitantes de asilo hacia Ecuador, replicando el arreglo con El Salvador. Designó a la banda Los Tiguerones como organización terrorista extranjera, prometió un guardacostas de 110 pies y cinco embarcaciones interceptoras, y promovió la inversión de Google, Palantir y SpaceX, todas contratistas profundamente integradas en el aparato militar-de-inteligencia estadounidense.
Washington también sancionó a siete ecuatorianos por recibir sobornos de bandas criminales: un exdirector de prisiones, varios jueces y un exasambleísta. Todos son exfuncionarios.
Las sanciones fueron un intento de encubrir la corrupción generalizada y los vínculos con el narcotráfico de las personas con quienes se reunía Rubio, lo cual desmiente cualquier pretensión de que las operaciones militares estadounidenses y la flagrante injerencia electoral para ayudar a instalar a estos gobiernos estén dirigidas a combatir el narcotráfico.
Se ha incautado cocaína repetidamente en contenedores bananeros pertenecientes a Noboa Trading, el conglomerado de la familia del presidente Daniel Noboa, y los informes policiales fueron enterrados. Mónika Silva Koniuszek, quien documentaba esos vínculos, fue hallada muerta en junio; el gobierno lo calificó de suicidio hasta que la autopsia mostró un golpe en la cabeza y estrangulamiento. Gloria Alexandra Bravo Cedeño, la fiscal de Manta que investigaba los ataques estadounidenses contra embarcaciones pesqueras ecuatorianas, fue asesinada a tiros junto con su hermana seis días después. Un fixer de la BBC, René Cobos Merchán, fue asesinado el 23 de agosto por hombres encapuchados con chalecos militares ecuatorianos.
El anfitrión de Rubio en Bogotá no es diferente. De la Espriella construyó su fortuna como abogado defensor de jefes paramilitares de las AUC, desde hace tiempo vinculados a los cárteles de la droga, y estableció una fundación en 2004 para promover las negociaciones del gobierno de Álvaro Uribe y los esfuerzos por proteger a los paramilitares. La propia CIA había descubierto vínculos del propio Uribe con Pablo Escobar, el célebre líder del cártel de Medellín.
Estos son los hombres que Washington presenta como la respuesta a las drogas.
De manera significativa, el terreno para la visita de Rubio fue preparado por el Pentágono. La semana pasada, el comandante del Comando Sur de EE.UU., general Francis L. Donovan, se reunió con los ministros de Defensa de Colombia y Ecuador, y acordaron un plan para expandir significativamente su cooperación militar a lo largo de la frontera entre Ecuador y Colombia, pasando de misiones episódicas en asociación con EE.UU. hacia operaciones combinadas sostenidas.
La gira de Rubio coincidió con la sexta operación estadounidense contra embarcaciones ecuatorianas en menos de dos semanas. El método ha cambiado: en lugar de incinerar los barcos con drones, ahora las tropas los abordan, detienen a las tripulaciones y hunden las embarcaciones. Esto no es, sin embargo, contención humanitaria. Abordar requiere soldados, y los soldados requieren bases e inmunidad.
Las familias de pescadores en Manta han contradicho todo relato oficial, insistiendo en que las “estaciones flotantes de reabastecimiento” eran sus propias embarcaciones, dedicadas a la pesca, no al transporte de drogas. Lo que se está ensayando en el mar se está planificando abiertamente para operaciones terrestres, incluido el despliegue permanente de EE.UU. a lo largo de la costa pacífica, con las fuerzas locales como auxiliares.
Este aparato no está dirigido contra los cárteles. Está dirigido contra la clase obrera de todo el hemisferio.
En octubre de 2019, un levantamiento contra los recortes a los subsidios de combustible dictados por el FMI obligó al presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, a trasladar la sede del gobierno fuera de Quito. Siguieron huelgas masivas en 2022 y 2025. Hoy, más del 70 por ciento de los ecuatorianos desaprueba a Noboa, y los votantes rechazaron las bases militares extranjeras por más del 60 por ciento en noviembre, un resultado de referendo que él anuló por decreto.
En Colombia, el paro nacional de 2021 contra la reforma tributaria de Iván Duque sacó a millones a las calles, y fue respondido con asesinatos policiales. De la Espriella ganó la segunda vuelta de junio por menos de un punto porcentual, y ya enfrenta la ira de masas por la chapucera respuesta al reciente terremoto.
Se trata de gobiernos sin mandato popular, que intentan imponer programas de austeridad social en el contexto de un colapso económico mundial. Como tales, requieren un instrumento para aplastar la resistencia.
Rubio viajó para instalar el aparato político necesario para defender al dominio burgués frente a la oposición desde abajo, y para hacer avanzar el “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe, el cual afirma el dominio estadounidense sobre el hemisferio como un teatro de confrontación entre grandes potencias con China. América Latina está siendo integrada como un frente de una tercera guerra mundial emergente.
La última escala de Rubio fue Lima, donde se reunió con la presidenta Keiko Fujimori, hija del dictador de la década de 1990, quien fusionó poderes de emergencia, escuadrones de la muerte y privatización masiva.
El carácter de estos socios desecha la afirmación de que algo de esto proteja a los estadounidenses, o a cualquiera, de las drogas. Un abogado de paramilitares vinculados al crimen organizado, una dinastía bananera cuyos contenedores transportan cocaína, y la corrupta hija de un exdictador están siendo armados por Washington para bombardear a trabajadores, campesinos y pescadores.
Ningún partido en ninguno de los dos países se opone genuinamente a la subordinación de sus países al imperialismo estadounidense, ya que todos defienden los intereses capitalistas y seguir siendo “competitivos” para las inversiones, los créditos y el comercio. Las fuerzas nominalmente “de izquierda” encabezadas por los expresidentes Gustavo Petro en Colombia y Rafael Correa en Ecuador han apoyado e impuesto, desde hace tiempo, la acumulación militar, los vínculos más estrechos con Washington y los ataques contra los derechos sociales y democráticos.
No hay salida a esto dentro de la política capitalista. Solo la unificación de los trabajadores en todo el hemisferio, en una lucha política independiente contra el imperialismo y el sistema de ganancias, puede detener la tercera guerra mundial emergente y el giro hacia el fascismo.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 10/09/2026).
