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Podemos culpa a Marruecos de las muertes de migrantes en Ceuta

Los días 30 y 31 de julio, unas 70.000 personas entraron desde Marruecos en el enclave español de Ceuta, estimándose que unas 140 murieron ahogadas durante el trayecto. La mayoría de quienes lograron entrar fueron expulsados rápidamente por el Ejército y la policía españoles, desplegados por el Gobierno del Partido Socialista (PSOE)-Sumar. Las aproximadamente 13.000 personas que permanecen en Ceuta, entre ellas 2.500 menores, afrontan condiciones miserables, sin alojamiento, alimentación ni atención sanitaria adecuadas, y expuestas a los ataques de grupos fascistas.

La derecha y la extrema derecha españolas, encabezadas por el Partido Popular y Vox, han aprovechado la crisis migratoria de Ceuta para intensificar su campaña racista contra la inmigración, reclamando, en particular, un refuerzo de la presencia militar y policial a lo largo de la frontera.

Partidos pseudoizquierdistas como Podemos, antiguo socio de coalición del PSOE en el Gobierno, han respondido avivando las llamas del chovinismo español y responsabilizando a Marruecos de la crisis. Podemos ha denunciado la crisis como una acción deliberadamente provocada por Marruecos contra España, ha atacado a Marruecos calificándolo de “dictadura”, lo ha acusado de actuar en alianza con Washington e Israel y ha exigido una política más contundente contra Rabat.

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha desempeñado un papel central en esta campaña. Acusó al gobierno de actuar por 'miedo' a Marruecos y de permitir que Marruecos utilizara la migración para presionar a España. Culpó al gobierno de convertir Ceuta 'en una gran cárcel a cielo abierto' y de 'cavar su propia tumba' por 'miedo' a Marruecos. Belarra también atacó al primer ministro Pedro Sánchez, afirmando que ' ha intentado erigirse como la oposición a Trump y va a terminar su mandato como lo que es, un presidente rendido ante Marruecos y sus aliados EE. UU. e Israel.'

En sucesivas declaraciones, Belarra pidió romper relaciones con Rabat, amenazando en la práctica a Marruecos con la guerra. “Hay que romper relaciones diplomáticas con Marruecos”, declaró. Posteriormente, sostuvo que “no es de recibo que Marruecos se vaya de rositas ante esta crisis”.

Llegó incluso a afirmar que “el único que tenía intereses en que esto pasara era Marruecos”, y volvió a reclamar la ruptura de relaciones. En otra intervención, denunció a Marruecos como “el principal aliado de Estados Unidos e Israel en África” y acusó a Sánchez de “proteger” a Rabat.

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, describió la llegada masiva de migrantes como un “acto hostil de guerra híbrida” por parte de Marruecos contra España y exigió una respuesta más contundente. Posteriormente, declaró: “Hay que romper todo tipo de relaciones con la dictadura marroquí hasta que deje de usar a las personas como armas arrojadizas y como instrumentos de presión”.

Estas declaraciones dejan al descubierto el carácter proimperialista de Podemos. El partido que se presentó ante los trabajadores y la juventud españoles en 2014 como una fuerza a favor de la “democracia radical” ha confirmado lo que el WSWS viene explicando desde hace años: es un partido pequeñoburgués y pseudoizquierdista, plenamente integrado en el Estado capitalista español. Denuncia el imperialismo de Washington, pero exige a su vez una respuesta más contundente del imperialismo español contra Marruecos.

Bajo Trump, Washington está trabajando con la extrema derecha española para intentar derrocar a Sánchez, mientras busca utilizar a la monarquía marroquí como instrumento de su política exterior. Pero esto no legitima la defensa de Podemos del imperialismo español, ni convierte esto en una política antifascista o en una defensa de los derechos democráticos. Al contrario, la primera pregunta que hay que hacerse es: ¿Qué hizo Podemos cuando estuvo en el gobierno?

En junio de 2022, el Gobierno del PSOE y Podemos presidió una de las matanzas de refugiados más mortíferas ocurridas en una frontera europea en la historia reciente, cuando las fuerzas fronterizas españolas y marroquíes atacaron a miles de personas que intentaban llegar a España, dejando al menos 100 muertos. Podemos no era un crítico externo de esta política. Estaba en el gobierno y compartía la responsabilidad por la matanza masiva de migrantes. Tras la masacre de Melilla, Podemos se unió al PSOE, PP y Vox para bloquear una investigación parlamentaria.

Hoy Podemos denuncia a Marruecos como una 'dictadura', describe los acontecimientos en Ceuta como una 'guerra híbrida' contra España y pide la defensa de la 'soberanía española'. Pero en el gobierno, no dudó en colaborar con el imperialismo estadounidense y con la monarquía marroquí. De hecho, la masacre de Melilla de 2022 tuvo lugar apenas unos días después de que el Gobierno del PSOE y Podemos presionaran a toda la alianza de la OTAN, durante una cumbre celebrada en Madrid ese mismo año, para que definiera la migración procedente de África como una forma de “guerra híbrida” que exigía una respuesta militar.

Cuando los funcionarios de Podemos hablan de defender las 'fronteras españolas' en África, defienden la presencia territorial del Estado español en el norte de África, así como la historia de conquistas, ocupación militar y dominio colonial que la precedió. España fue y sigue siendo una potencia imperialista en el norte de África.

El Protectorado español en Marruecos, establecido en 1912 como resultado de la partición colonial franco-española del territorio marroquí, formó parte del proceso de expansión imperialista europea que dividió África entre las grandes potencias.

La defensa de ese protectorado fue marcada por una brutalidad extrema. Durante las guerras intermitentes contra las tribus del Rif entre 1909 y 1927, las campañas de “pacificación” emprendidas por Madrid masacraron a civiles, bombardearon mercados y poblaciones y utilizaron bombas incendiarias para prender fuego a aldeas indefensas y tierras de cultivo. Madrid empleó las violaciones y los ataques con gas venenoso como armas de guerra contra la población civil.

Estas guerras formaron a toda una generación de oficiales coloniales, entre ellos el general Francisco Franco, que posteriormente aplicaron sus métodos para llevar a cabo asesinatos en masa contra la clase obrera española durante el golpe de Estado fascista de julio de 1936, la posterior Guerra Civil y las cuatro décadas de dictadura franquista.

La independencia de Marruecos en 1956 no puso fin a la presencia colonial española en el norte de África. España conservó no solo Ceuta y Melilla, sino también el territorio de Ifni, en la costa atlántica, así como la denominada África Occidental Española, que incluía lo que posteriormente se convertiría en el Sáhara Occidental. La reivindicación marroquí de estos territorios dio lugar a la llamada Guerra de Ifni, entre 1957 y 1958, cuando el Ejército de Liberación de Marruecos atacó las posiciones españolas en Ifni y el Sáhara.

Con el apoyo militar de Francia, que entonces libraba una sangrienta guerra en la vecina Argelia para defender su dominio colonial, Madrid respondió en Ifni con bombardeos aéreos, el uso de napalm y ataques indiscriminados contra civiles. España solo cedió Ifni a Marruecos en 1969, y mantuvo el control del Sáhara Occidental hasta 1975. Ese año, en medio de la crisis terminal de la dictadura franquista, transfirió la administración del territorio a Marruecos y Mauritania sin consultar a la población.

La oposición de los trabajadores africanos y de las masas oprimidas al imperialismo español y la desintegración del dominio colonial español desempeñaron un papel importante a la hora de impulsar una ofensiva política de la clase obrera en España contra la dictadura franquista. La retirada de España del Sáhara en 1975-1976 alentó la oleada de huelgas combativas en España que finalmente condujo a la caída del franquismo.

La transición de 1978 al gobierno parlamentario en España no fue una revolución socialista. En cambio, el estalinista Partido Comunista de España trabajó para estabilizar el gobierno capitalista sobre la base de las instituciones parlamentarias. Las luchas de la clase trabajadora en los años 70, por significativas que fueran, no derrocaron el imperialismo español.

En 2002, España y Marruecos estuvieron a punto de entrar en un conflicto militar por una disputa fronteriza en torno a una pequeña isla frente a la costa marroquí, la isla Perejil, conocida en Marruecos como isla de Leila

La defensa por parte de Podemos de la 'soberanía española' sobre Ceuta y Melilla y sus amenazas contra Marruecos no son democráticas. Podemos busca vincular a los trabajadores y la juventud a una oposición proimperialista a la política gubernamental, aislarlos de las tradiciones de lucha revolucionaria y defender el dominio capitalista en España.

No existe solución a la crisis que ha causado la muerte de migrantes en Ceuta y Melilla dentro del sistema capitalista de estados-nación. La pobreza que obliga a decenas de miles de personas a abandonar África y la austeridad que empobrece a los trabajadores en España no son problemas nacionales separados, sino expresiones de la crisis del capitalismo mundial. Solo la unificación internacional de la clase trabajadora, a través de la lucha por el poder político y la reorganización socialista de la sociedad, puede poner fin al imperialismo, las crisis sociales y la guerra.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 17 de septiembre de 2025)

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