El presidente del sindicato United Auto Workers, Shawn Fain, emitió el lunes un comunicado en video en el que expresó su “solidaridad” con las protestas organizadas por el sindicato alemán IG Metall contra los recortes de empleos en VW, BMW, Porsche y otros fabricantes de automóviles. Las empresas automotrices de ambos lados del Atlántico obtuvieron miles de millones en ganancias, dijo, y «ahora quieren despidos, cierres de plantas y concesiones». La solidaridad internacional significa «que los trabajadores se mantengan unidos más allá de las fronteras, de las empresas y de los idiomas», afirmó, y concluyó: «IG Metall, el UAW está con ustedes en plena solidaridad».
Esta retórica sale de la boca de uno de los defensores más destacados de las medidas de guerra comercial de Trump. Fain se ha jactado repetidamente de que el UAW se reúne regularmente con funcionarios del gobierno para tratar los aranceles sobre autos y camiones pesados, mientras que no ha movido un dedo para defender a los miles de trabajadores en Canadá y México que están perdiendo sus empleos a causa de los aranceles respaldados por el UAW.
El fraude que subyace en las declaraciones de Fain queda al descubierto precisamente por la misma organización a la que él apoya. IG Metall está llevando a cabo, y no combatiendo, la masacre de empleos en Alemania. El 3 de septiembre, representantes de IG Metall votaron a favor de recortar otros 50.000 puestos de trabajo en Volkswagen durante una reunión secreta celebrada durante la madrugada en el consejo de supervisión, en el que el sindicato cuenta con representación. Esto se suma a los 35 000 empleos y al recorte salarial de hasta un 20 por ciento que IG Metall aceptó en diciembre de 2024, alegando que esto evitaría el cierre de plantas.
“Tenía la esperanza de que las medidas acordadas en 2024 ya fueran suficientes”, dijo el ejecutivo de VW, Thomas Schaefer, a principios de esta semana. “Desafortunadamente, no ha sido así. No tenemos absolutamente nada de tiempo que perder y, por lo tanto, intensificaremos significativamente nuestro programa de eficiencia una vez más”. En total, la industria automotriz alemana —con la complicidad de IG Metall— ha destruido unos 100.000 empleos desde 2019, a los que seguirán otros 125,000 para 2035.
Entre los trabajadores alemanes existe un amplio apoyo a la acción colectiva para luchar contra los recortes. Sin embargo, el “Día de Acción” del 21 de septiembre no incluyó ningún paro laboral. En su lugar, IG Metall organizó una serie de mítines durante los descansos que contaron con una asistencia bastante escasa. En Düsseldorf, 1.200 de los 5.000 trabajadores de Mercedes-Benz protestaron entre las 2:00 p. m. y las 2:30 p. m. En Ford, en Colonia, la protesta duró menos de cinco minutos y fue básicamente una sesión fotográfica. En Bosch, en Stuttgart, participaron 300 empleados de una fuerza laboral total de 15.000.
La presidenta de IG Metall, Christiane Benner, aprovechó el evento para pedir aranceles más fuertes contra China, más subsidios de la UE para los gigantes automotrices y la continuación de la “jubilación gradual”. Los sindicatos alemanes han respaldado el curso de rearme y guerra de Berlín, apoyando créditos de guerra de al menos 1 billón de euros (1,1 billones de dólares), la guerra comercial contra China y la austeridad.
Entre los trabajadores alemanes existe un amplio apoyo a las acciones colectivas para luchar contra los recortes. Sin embargo, el “Día de Acción” del 21 de septiembre no incluyó ningún paro laboral. En su lugar, IG Metall organizó una serie de mítines durante las horas de descanso que contaron con una asistencia bastante escasa. En Düsseldorf, 1.200 de los 5.000 trabajadores de Mercedes-Benz protestaron entre las 2:00 p. m. y las 2:30 p. m. En la planta de Ford en Colonia, la protesta duró menos de cinco minutos y fue básicamente una sesión fotográfica. En Bosch, en Stuttgart, participaron 300 empleados de una plantilla total de 15.000.
La líder de IG Metall, Christiane Benner, aprovechó el evento para pedir aranceles más fuertes contra China, más subsidios de la UE para los gigantes automotrices y la continuación de la “jubilación gradual”. Los sindicatos alemanes han respaldado el curso de rearme y guerra de Berlín, apoyando créditos de guerra de al menos 1 billón de euros (1,1 billones de dólares), la guerra comercial contra China y la austeridad.
En las protestas del lunes en Alemania, el Comité de Acción de VW, afiliado a la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB) distribuyó un comunicado en el que se decía: “No hay duda de qué lado están la dirección de IG Metall y su aparato burocrático. Todos saben que se pasaron al otro lado de la barricada hace mucho”. Presentó un programa de lucha que exigía la defensa de cada empleo, el fin del control del aparato de IG Metall y el rechazo a la producción bélica, instando a los trabajadores a formar comités de acción de base independientes y a contrarrestar el programa nacionalista de la burocracia sindical con la unidad internacional de la clase trabajadora. La burocracia del UAW ha codiciado desde hace mucho tiempo la posición que ocupa IG Metall dentro del Estado capitalista alemán y ha intentado, en diferentes momentos, emularla con puestos en las juntas directivas de los fabricantes de autos estadounidenses. Bajo el sistema de “codeterminación” sancionado por el Estado, la directora de IG Metall, Benner, recibió más de 380.000 euros (418.000 dólares) el año pasado solo por su membresía en el consejo de supervisión de VW —y forma parte de varios consejos—. Bernd Osterloh, ex presidente del consejo de trabajadores de VW, ganó hasta 750.000 euros (825.000 dólares EE. UU.) en ese cargo. Dos años antes de jubilarse, asumió el cargo de director ejecutivo de Traton, la filial de camiones de VW, con un salario anual de 2 millones de euros (2,76 millones de dólares EE. UU.) y pagos adicionales de 1,73 millones de euros (1,96 millones de dólares EE. UU.).
Las burocracias del UAW y de IG Metall formaron una alianza en 2015 con el objetivo explícito de expandir “el principio de ‘codeterminación’ entre la gerencia y los empleados mediante el establecimiento de consejos de empresa al estilo alemán u organismos similares para promover la representación de los empleados”. Ese es el significado de la declaración de Fain en el video de que “IG Metall nos respaldó” durante las campañas de organización sindical en las automotrices alemanas en los estados del sur de EE. UU.
Lo más fundamental es que el UAW promueve el mismo programa antichino y militarista desde la perspectiva de los intereses del imperialismo estadounidense, en lugar de los del imperialismo alemán. Al parecer, el video de Fain fue grabado previamente en la reunión del Programa de Acción Comunitaria del UAW celebrada en Lansing, Michigan, del 14 al 16 de septiembre, donde él y el candidato demócrata al Senado Abdul El-Sayed denunciaron la sugerencia de Trump de que las empresas chinas podrían construir fábricas en Estados Unidos como una “traición”, arremetiendo contra la «violación de los intereses de seguridad nacional» y el “trabajo esclavo” chino.
Esta es la misma basura chovinista que está detrás de las campañas de “Compre productos estadounidenses” y la destrucción de autos japoneses en la década de 1980, lo que condujo al asesinato del ingeniero chino-estadounidense Vincent Chin en Detroit. También es una señal de que se puede contar con la burocracia del UAW para reprimir la resistencia de la clase trabajadora contra las guerras del imperialismo estadounidense por la dominación mundial.
Fain ha invocado repetidamente el concepto de “Arsenal de la Democracia” de la Segunda Guerra Mundial para justificar la conversión de las plantas a la producción bélica, incluso mientras GM suministra componentes a Lockheed Martin para los misiles Patriot. En la Segunda Guerra Mundial, el UAW hizo cumplir el compromiso de no huelga para mantener en marcha la producción bélica. Hoy se prepara para desempeñar el mismo papel, imponiendo disciplina laboral para producir en masa los tanques, aviones, misiles y municiones necesarios para una nueva guerra mundial.
La “solidaridad” de Fain con IG Metall no es la solidaridad de los trabajadores, sino de los burócratas: un pacto de defensa mutua entre los estratos privilegiados cuyas posiciones dependen de la represión de la lucha de clases y de la subordinación de los trabajadores a sus respectivas clases dominantes nacionales. Fain se alinea con el aparato de IG Metall porque reconoce en él a una burocracia hermana que enfrenta la misma amenaza: el surgimiento de un movimiento independiente e internacional de las bases.
Esa amenaza se hizo evidente apenas unas horas antes de que se publicara la declaración de Fain en las redes sociales, cuando trabajadores de Estados Unidos, Europa, Canadá y México participaron en una reunión en línea con Will Lehman, el trabajador de base de Mack Trucks y candidato socialista a la presidencia del UAW. La reunión del 20 de septiembre, titulada “Por el poder de las bases y la unidad internacional de la clase trabajadora”, copatrocinada por la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB), esbozó una verdadera estrategia internacional contra el ataque global a los empleos, la guerra comercial, el militarismo y la dictadura.
Lehman dijo en la reunión: “Cualquier trabajador automotriz que recorra su propia planta puede ver que las piezas provienen de todo el mundo. Por lo tanto, la realidad es que no podemos estar separados unos de otros y tener éxito en ningún tipo de lucha. Al sindicato le gusta promover esta falacia. Lo han hecho durante décadas. Y han perdido. La razón por la que perdieron es porque son nacionalistas”.
La unificación internacional de la clase trabajadora —la fuerza más poderosa del planeta— requiere una rebelión contra el aparato sindical nacionalista y la construcción de organizaciones de base en cada lugar de trabajo. Requiere la transferencia del poder de los burócratas a la base, y la perspectiva del internacionalismo socialista por la que luchan el Partido Socialista por la Igualdad y la AIO-CB.
El llamado de Fain a IG Metall es un indicador de la crisis que enfrenta la burocracia sindical. La tarea de los trabajadores automotrices en Estados Unidos, Alemania, Canadá, México y en todo el mundo es responder a esta conspiración de los aparatos con la organización de su propio poder independiente.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de septiembre de 2025)
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