La elección de dirigentes de 2026 del sindicato United Auto Workers (UAW) terminó en una debacle para la burocracia sindical. Más del 90 por ciento de los afiliados boicoteó la votación. Con todo el aparato sindical a su disposición, Shawn Fain ha sido “reelegido” con los votos de apenas el 6 por ciento de los afiliados.
En la elección se expresaron dos tendencias opuestas. Fain representó la inercia burocrática del aparato, que cerró filas detrás de él. Will Lehman, el trabajador socialista de Mack Trucks que se postuló para la presidencia, representó el desarrollo de una rebelión de las bases y una orientación socialista e internacionalista creciente en la clase obrera. En condiciones en las que se impidió en la práctica que su campaña llegara a los afiliados, los votos que obtuvo fueron de gran importancia.
El World Socialist Web Site examinó los resultados publicados por el monitor designado por el tribunal, región por región y local por local. En los próximos días se ofrecerá un análisis más detallado, pero estos son algunos de los hechos más destacados:
- Aproximadamente 1,1 millones de afiliados activos y jubilados tenían derecho a votar. Solo se contabilizaron 98.029 papeletas, una participación del 8,9 por ciento, con 97.043 votos para la presidencia. Más de un millón de afiliados, nueve de cada diez, no votaron.
- Fain recibió 66.166 votos. Eso representa el 68 por ciento de los votos emitidos para la presidencia, pero apenas el 6 por ciento del total de afiliados, aproximadamente uno de cada 17. Es menos de lo que obtuvo en la segunda vuelta de 2023. Incluso esta cifra incluye los votos de miles de funcionarios, empleados y designados cuyos puestos dependen del aparato.
- En 2022, en la primera elección directa de dirigentes del sindicato, se emitieron 104.776 papeletas, con 103.495 votos para la presidencia. Ya entonces fue la participación más baja de cualquier elección sindical nacional en la historia de Estados Unidos. Este año, tras el primer mandato de Fain, votaron unos 6.700 afiliados menos.
- En 2022, las dos facciones de la dirección —la que rodeaba al entonces presidente Ray Curry y la que se agrupaba en torno a Fain— recibieron juntas 78.530 votos en la primera ronda. Este año, Fain y su vicepresidente Rich Boyer, que se postuló contra él, recibieron 79.034, casi exactamente la misma cifra. El voto del aparato se mantuvo estable mientras los afiliados se mantuvieron al margen.
- El número de papeletas disminuyó en siete de las nueve regiones del sindicato. En la Región 9A, que abarca Nueva York y Nueva Inglaterra, cayó casi a la mitad, de 4.492 a 2.346. Disminuyó un 17 por ciento en la Región 8, un 14 por ciento en la Región 4 y un 11 por ciento en la Región 1A. El único aumento sustancial se produjo en la Región 6, en el oeste. Se debió casi por completo a los trabajadores académicos de la Universidad de California, donde la votación local se duplicó, aunque siguió representando una fracción mínima de sus afiliados.
- En las Regiones 1 y 1A, el área metropolitana de Detroit y el centro histórico del sindicato, se emitieron 26.380 votos de más de 300.000 afiliados activos y jubilados: menos del 9 por ciento. Fain recibió unos 16.800, menos del 6 por ciento de los afiliados de ambas regiones. En el Local 600, que incluye el complejo Ford Rouge en Dearborn, se emitieron 2.999 votos de un total de 24.006 afiliados, alrededor del 12 por ciento. Fain recibió 2.280, menos de uno de cada diez afiliados del sindicato local.
- En el Local 155 de Warren, Michigan, que incluye a Dana, Magna y otros fabricantes de piezas con salarios bajos, se emitieron 273 votos de más de 5.600 afiliados: menos del 5 por ciento. En el Local 2093, correspondiente a la planta de American Axle en Three Rivers, Michigan, donde el UAW puso fin a una huelga de casi 1.000 trabajadores en junio, solo se emitieron 179 votos.
- De los 420 locales que devolvieron alguna papeleta, la mitad emitió 63 votos o menos para la presidencia y 190 locales emitieron menos de 50. Los 50 locales más grandes representaron más de la mitad de todos los votos emitidos.
- Entre los trabajadores académicos de la Universidad de Columbia, unos 3.000 afiliados emitieron 29 papeletas, menos del 1 por ciento. Allí el UAW intervino para bloquear una huelga contra la guerra y el ataque a los derechos democráticos. Más de 4.000 trabajadores de posgrado de Harvard se declararon en huelga esta primavera. En la elección sindical, cinco meses después, su local emitió 53 papeletas, alrededor del 1 por ciento de los afiliados y una caída frente a las 308 de 2022.
- Estas cifras exageran la participación. Los totales de votos de cada sindicato local incluyen a jubilados, que constituyen la mayoría de los afiliados con derecho a voto, mientras que las cifras de afiliación citadas cuentan solo a los trabajadores activos. La participación entre los trabajadores de las plantas fue aún menor. Al mismo tiempo, existe un profundo descontento entre los cientos de miles de jubilados que también podían votar.
La conclusión que se desprende de estos hechos es ineludible. Documentan el aislamiento de una burocracia que carece de raíces entre los trabajadores a los que afirma representar. Los trabajadores de base la perciben con indiferencia y hostilidad.
Los partidarios de Fain atribuirán esto a la apatía. Es falso. La elección se celebró después de un verano de rebelión en las plantas de autopartes. En Nexteer, en Saginaw, Michigan, los trabajadores rechazaron tres acuerdos provisionales y votaron en un 86 por ciento a favor de la huelga. El UAW ignoró el resultado de la votación de huelga e impuso un cuarto acuerdo mediante una votación celebrada dentro de la planta, en instalaciones de la empresa. Los trabajadores de Dana y Bridgewater rechazaron por amplios márgenes los contratos respaldados por el UAW.
Cuando se pidió a los trabajadores que votaran sobre los contratos, acudieron a rechazarlos. Cuando se les pidió que votaran por la dirección del sindicato que les impuso esos contratos, se mantuvieron al margen.
Otro factor es que muchos trabajadores simplemente no sabían que se estaba celebrando una elección o no recibieron papeletas. En 2022, Lehman presentó ante un tribunal federal, el supervisor judicial y el Departamento de Trabajo pruebas de que muchos trabajadores nunca recibieron papeletas y no sabían que había elecciones. No se hizo nada y este año los trabajadores volvieron a informar de problemas para recibirlas. El propio Lehman tuvo que solicitar la suya repetidamente.
Para el aparato, la elección sirvió para resolver sus divisiones internas. Ante una rebelión creciente, cerró filas en torno a Fain. Este incorporó a figuras de la antigua Corriente Administrativa a su lista United UAW, la misma capa que había denunciado cuatro años antes por traicionar a los afiliados y oponerse a las elecciones directas de toda la afiliación. Las facciones pseudoizquierdistas del Partido Demócrata, incluidos los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés), también apoyaron a Fain. Estas fuerzas aceptan y celebran la exclusión de los afiliados porque su base es la propia burocracia.
La campaña de Lehman fue la única que desafió al aparato como tal. Planteó abolir la burocracia y transferir el poder a comités de base en los lugares de trabajo.
En todo el sindicato, Lehman recibió 1.936 votos, el 2 por ciento de los emitidos para la presidencia, frente a los 4.777 de 2022. Obtuvo votos en 293 locales de todas las regiones. Pero el dato más importante de su votación es la diferencia entre su total general y los resultados en los lugares donde los trabajadores conocían su trayectoria y su programa.
Lehman trabaja en Mack Trucks, en Macungie, Pensilvania. En el Local 677 del UAW, que representa a los trabajadores de esa planta, obtuvo 67 de 301 votos, el 22 por ciento, y quedó en segundo lugar detrás de Fain. Su porcentaje subió desde el 18,6 por ciento de 2022, mientras que el de Fain cayó del 37 al 32 por ciento.
El descenso de los votos de Lehman refleja la caída de la participación, que favoreció al aparato, y las condiciones en las que se desarrolló su campaña. En la convención de 2022 se adoptaron una serie de reglas que se aplicaron por primera vez este año. Con el pretexto engañoso de que el World Socialist Web Site debía tratarse como un empleador, se dictaminó que su apoyo a Lehman era una contribución prohibida. Se le impidió al WSWS respaldarlo públicamente. Su Boletín de los Trabajadores Automotores, seguido por decenas de miles de trabajadores durante la campaña de 2022 y el medio más importante para llegar a ellos, no pudo utilizarse para promover la campaña.
También se prohibió que las personas que no fueran afiliadas aportaran “nada de valor” a un candidato, mientras que el aparato tenía a su disposición los enormes recursos de la propia organización. Estas restricciones se dirigieron directamente contra la campaña de Lehman. También limitaron severamente su capacidad para utilizar los costosos correos electrónicos organizados a través del supervisor judicial, incluso para informar a los trabajadores de que se celebraba una elección.
A pesar de ello, Lehman obtuvo un apoyo significativo allí donde su campaña llegó directamente a los trabajadores. Esto incluye a trabajadores de los Tres de Detroit, Deere, Caterpillar y Nexteer en Michigan, Ohio, Indiana, Kentucky y otros estados. Entre los trabajadores académicos de la Universidad de Washington quedó en segundo lugar. En la Universidad de California recibió 285 votos de trabajadores académicos y, en el Local 1115, empató en el segundo puesto entre los científicos del estado de California. En una unidad del Local 6000, que representa a empleados del estado de Michigan, obtuvo el 7 por ciento. En la planta de sistemas de transmisión de Mack Trucks en Hagerstown, Maryland, obtuvo más del 6 por ciento.
Quienes votaron por Lehman lo identificaron como un socialista opuesto al aparato y emitieron un voto con conciencia de clase. Lehman utilizó la campaña para popularizar la lucha por el poder de las bases, la unidad internacional de la clase obrera y el socialismo.
La abstención masiva es la indicación más clara del posible apoyo a una alternativa. Los cientos de miles de trabajadores que no votaron quieren una manera de luchar. A su modo, han llegado a la conclusión de que la UAW es un sindicato solo de nombre.
A lo largo de décadas, el UAW se ha transformado en un instrumento de la patronal y en un brazo corporativista del Estado. Su función es vigilar a la fuerza laboral, imponer los contratos que exigen las empresas y suprimir la oposición.
La elección confirma la posición defendida por Lehman y el WSWS: el desarrollo de la lucha de clases exige la formación de nuevas organizaciones. La oposición de los trabajadores no se desarrollará mediante la reforma de este aparato, sino mediante su abolición. Eso requiere nuevas organizaciones controladas por los propios trabajadores: comités de base en cada planta y lugar de trabajo, vinculados entre plantas, industrias y fronteras nacionales a través de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB).
La conclusión que se desprende necesariamente de la elección del UAW es la necesidad imperiosa de desarrollar esos comités, organizar la lucha de los trabajadores automotores y de otros afiliados al UAW, así como la de los trabajadores de todas las industrias, estén o no sindicalizados, en Estados Unidos e internacionalmente.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 12/10/2026)
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