El 3 de octubre, millones de personas protestaron en ciudades de toda España contra el desalojo de Maricarmen, una mujer de 87 años de edad, por el derecho a la vivienda y la necesidad de organizar una huelga general. En un contexto de huelgas en el sector público en Portugal, protestas contra el servicio militar obligatorio en Alemania y grandes movilizaciones de estudiantes de secundaria en Bélgica y Francia, esto puso de manifiesto la rápida radicalización de los trabajadores y los jóvenes en toda Europa. Un orden social basado en la desigualdad y décadas de políticas de austeridad y guerra imperialista se enfrenta a una oposición profunda y políticamente explosiva.
Los manifestantes ocuparon la Puerta del Sol en Madrid, así como plazas públicas en varias otras ciudades españolas, incluyendo Valencia, Barcelona, Sevilla y Santiago de Compostela. Los reporteros del WSWS acudieron a la Puerta del Sol en Madrid para entrevistar a trabajadores y jóvenes que están ocupando esta plaza.
Una joven trabajadora desempleada dijo al WSWS que el desahucio de Maricarmen, seguido de su muerte varios días después en el hospital, había provocado una gran indignación contra las instituciones capitalistas. “Una persona mayor que ha vivido durante décadas en la misma casa puede terminar en la calle porque una empresa quiere obtener una mayor rentabilidad”, dijo, trazando un paralelismo con la situación que enfrenta la juventud: “Nos dicen que debemos formarnos para encontrar un buen empleo y después el dinero que ganamos no nos llega ni para vivir ni para tener una vivienda digna. … No podemos pasar nuestras vidas trabajando solo para pagar el alquiler.”
Subrayó su oposición a todo el establishment político español, no solo a la derecha, sino también al Partido Socialista (PSOE) y a Sumar, que se presentan como fuerzas “progresistas”, pero aplican políticas contrarias a los intereses de los trabajadores: “los partidos que han gobernado no ofrecen soluciones, PSOE, Podemos y Sumar han participado en el Gobierno durante años, pero no han cambiado nada, seguimos igual.”
Añadió que apoyaba las llamadas que han circulado ampliamente entre los manifestantes a favor de una huelga general, y que “no llega con movilizarse un día solo”. La capacidad de la clase trabajadora para retener la producción de bienes y servicios es, dijo, “una fuente de presión que no puede sustituirse por apelaciones a la buena voluntad de los gobernantes”.
Defendió que la huelga debía organizarse por asambleas independientes de trabajadores y poner en marcha una confrontación más amplia con el régimen capitalista: 'debemos organizarnos para ganar esa huelga, pero después no hay que parar.'
Un estudiante universitario de 20 años que participaba en la ocupación de la Plaza del Sol dijo al WSWS que podía estudiar en Madrid solo porque no tenía que pagar un alquiler: “La única forma en la que he sido capaz de venirme aquí a Madrid a estudiar ha sido porque mi abuela ha tenido que entrar a una residencia y se ha quedado su casa libre; si no, no me hubiese sido posible alquilar un piso” Añadió que su infancia había estado marcada por constantes batallas legales dado que los propietarios de su casa querían desahuciar a su familia y recuperar la posesión de la vivienda.
“En la crisis del 2008 mis padres se separaron, ambos perdieron el trabajo y se nos embargó la casa”, dijo, incluyendo una orden judicial de desahucio cuando él era pequeño. Las batallas legales continuaron durante décadas. Añadió: “Tuvimos una notificación hace poco, pero el juicio todavía no se ha celebrado, está bastante paralizado. De momento eso es bueno, pero no sabemos qué va a pasar”. Comentó que temía por su madre “que no tendría dónde ir”.
Dijo que apoyaba una huelga general y subrayó su desconfianza hacia el PSOE, Podemos y los sindicatos vinculados a estos partidos, la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO): “Creo que no se puede confiar en las direcciones, en los sindicatos mayoritarios o en los partidos políticos que dicen ser más de izquierda para organizar la huelga. Creo que la movilización de la gente nos queda a nosotros. Y, de hecho, es lo que estamos haciendo desde la acampada”.
Explicó que los manifestantes en la Puerta del Sol están intentando establecer “nodos” en diferentes barrios y distritos de Madrid, es decir, “son grupos de vecinos de una zona que están tratando de llevar la huelga a los barrios”.
Por último, el WSWS habló con una médica de 36 años que se había incorporado al equipo sanitario de la acampada de la Puerta del Sol y que afirmó estar “bastante impactada” por la organización del campamento.
Destacó las enormes dificultades que enfrentan los trabajadores en España para encontrar vivienda: “La inmensa mayoría de mis amigos, los que no tienen una posición privilegiada de ser una familia que ya previamente tenía una alta renta o ser gente con altas titulaciones, ingenieros, médicos, que los dos estén trabajando con un buen contrato, les es imposible acceder a una vivienda teniendo a dos personas trabajando”.
“Me planteo a dónde va a llegar esto en los próximos diez años,” dijo, hablando sobre el continuo aumento de los costes del alquiler: “Cosa que creo que ni nuestros padres, ni nuestros abuelos, ni nadie han visto anteriormente”.
Ella nos explicó, “Soy médica … hasta el año pasado he estado trabajando con un buen sueldo en Andalucía y, por estar en paro, aunque mi pareja estuviera trabajando fija, se me consideraba de riesgo y me ha costado sangre, sudor y lágrimas encontrar un alquiler”. Añadió: “La presión y la dificultad para encontrar una vivienda, no ya de comprarla, porque es que ni siquiera estamos pudiendo alquilar, es brutal”.
Comentó que apoyaba una huelga general contra el gobierno. “Difícilmente una persona o una institución con privilegios va a renunciar a ellos sin ningún tipo de presión y por la buena voluntad de los mismos, porque eso sabemos que no existe, porque precisamente si no ya se hubiera hecho”. Y añadió: “Si nosotros, como clase trabajadora, nuestra fuerza es el trabajo, al final parar ese trabajo es lo que nos da ese poder ... realmente la única herramienta que disponemos hoy en día, tal y como están organizados los poderes, o al menos en este país, es eso”.
Subrayando que “La lucha debería ser desde abajo', indicó su desconfianza hacia los líderes de los sindicatos: “Creo que el hecho de que las grandes cabezas o los grandes grupos de sindicatos tengan puestos muy relacionados con la patronal ... les quita cierta visión de conjunto, de problemas y de perspectivas que surgen desde abajo”.
Cuando los reporteros del WSWS plantearon con ella la perspectiva de crear comités de acción para preparar una huelga general en España, así como en Francia e internacionalmente, respondió: “A mí me encantaría que hubiera una cooperación internacional, de verdad”.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de octubre de 2026)
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