La última manifestación juvenil del 13 de octubre confirmó la expansión del movimiento de estudiantes de secundaria y universitarios contra el estado policial y la austeridad en Francia. Este movimiento se está desarrollando en paralelo a la lucha masiva por la vivienda en España, las protestas de estudiantes de secundaria en Bélgica y las huelgas en Portugal e Irlanda. La participación en las marchas de protesta en toda Francia marcó un claro repunte en comparación con el 8 de octubre. Más de 450.000 personas se manifestaron en todas las ciudades más grandes de Francia.
Ante la jornada de acción del 17 de octubre, que surgió a partir de llamados en las redes sociales para revivir la protesta de los “chalecos amarillos” contra la pérdida del poder adquisitivo y la desigualdad social, los bloqueos se están intensificando. En varias escuelas secundarias y universidades cerradas por sus administraciones, los jóvenes han entrado a las instalaciones para llevar a cabo su propio bloqueo de instituciones donde ya no se imparten clases.
Sin embargo, más allá de la magnitud numérica del movimiento, la cuestión decisiva es la perspectiva política de esta lucha y cómo movilizar a la clase trabajadora de manera más amplia.
Una parte importante de la juventud y los trabajadores se está radicalizando en el transcurso de esta lucha, a raíz de las experiencias de la lucha de clases de los últimos años. Mayo de 1968, y la huelga general que estalló entonces a raíz de la indignación de los trabajadores ante la represión contra los estudiantes, está en la mente de todos. También lo está la bancarrota de la alianza intersindical, que traicionó las huelgas masivas de 2023 contra la reforma de las pensiones de Macron. Se está gestando un amplio rechazo a la explosión del gasto militar, la escalada de las guerras y el auge del neofascismo y el estado policial.
Las ideas del Parti de l’égalité socialiste (PES) y del WSWS están ganando un apoyo cada vez más amplio. Esto incluye el llamado a formar comités de acción para librar una lucha independiente e internacionalista desde las bases. Lo mismo ocurre con la crítica del PES al programa nacional de Jean-Luc Mélenchon para elegir un nuevo gobierno capitalista, supuestamente “populista de izquierda”.
La cuestión de una movilización revolucionaria de la lucha de clases contra la guerra, el fascismo y la represión policial está surgiendo en la conciencia de un sector cada vez mayor de trabajadores y jóvenes.
En el bloqueo de la Universidad París VIII en Saint-Denis, Thomas le dijo al WSWS: “Hemos llegado a una etapa de politización general que va muy claramente más allá de los temas sindicales. También está toda la imaginación revolucionaria de mayo del 68 que está comenzando a resurgir. La gente casi habla de un nuevo Mayo del 68… Lo que la gente quiere, si retomamos la imaginación del Mayo del 68, son también los objetivos del Mayo del 68: deshacerse del gobierno”.
Los llamados a un nuevo Mayo del 68 están vinculados, explicó Thomas, a la necesidad de superar el obstáculo que representan las direcciones sindicales, y al creciente interés en el tema del control obrero en las fábricas y el poder de los trabajadores. Dijo: “Los sindicatos han perdido su papel histórico. Ya no organizan a las masas. De todos modos, ya no existen los sindicatos de masas. Y además, ya no bloquean nada. Me sorprendió mucho enterarme de que, en mayo del 68, hubo gente que encerró a los patrones en las fábricas y mantuvo las fábricas cerradas bajo control obrero. Hoy en día, no hay nada parecido».
Cuando los reporteros del WSWS plantearon la cuestión de formar comités de acción en Francia y a nivel internacional, para movilizar a los trabajadores y a la juventud independientemente de los aparatos sindicales nacionales, Thomas respondió: “Estoy completamente de acuerdo en que la perspectiva debe ser internacionalista, que debe tratarse de la autoorganización general de estudiantes y trabajadores”.
En la manifestación del 13 de octubre en París, dos estudiantes, Eva y Luna, le dijeron al WSWS: “De hecho, es una ira que ha durado décadas y décadas, solo que hoy explotó”. Agregaron: “Incluso en universidades prestigiosas de París, cuyos nombres son reconocidos internacionalmente, tenemos problemas con los profesores, hay estudiantes que no tienen profesor”. Los estudiantes, dijeron, están “completamente desatendidos por la administración”.
Denunciaron la sangrienta represión policial y las detenciones masivas de los jóvenes en lucha: “Es completamente escandaloso. Se supone que Francia es un país de derechos humanos. Nuestra historia, después de todo, está marcada por muchas revoluciones. De todos modos, está mal, ningún país debería aceptar este tipo de violencia… Cuando ves al gobierno de Macron y cómo trató a los chalecos amarillos, cómo también trató las protestas de los agricultores hace unos meses, hubo muchísima represión de este tipo”.
Destacaron su acuerdo con la perspectiva del WSWS de unificar las luchas en Francia con las de toda Europa y a nivel internacional: “Lo más hermoso de este movimiento es que cada vez vemos más países europeos levantándose, y vemos que se trata, sobre todo, de un problema que no es necesariamente a escala de Francia, sino simplemente un problema global y europeo.
Así que tal vez también haya algo que hacer a escala de Europa y de la UE, simplemente porque la juventud está empezando a levantarse».En el bloqueo de Saint-Denis, Pierre le dijo al WSWS: “Para apoyar al movimiento de los estudiantes de secundaria, bloqueamos nuestra universidad. Pero la universidad, en respuesta, comenzó a bloquearse a sí misma bajando las persianas e impidiéndonos entrar a la universidad. Así que ahora nos estamos reuniendo frente a ella para discutir qué sigue para el movimiento. Y para lo que viene, nos gustaría que la universidad fuera un lugar de refugio para los estudiantes de secundaria y, por ejemplo, para los trabajadores en huelga, los obreros de fábrica, los trabajadores ferroviarios y la gente que trabaja en la terminal de autobuses de allá'.
Destacó el problema fundamental que plantea para la juventud y los trabajadores la escalada de la guerra y el gasto militar: “Hoy en día, al gobierno no le cuesta nada encontrar fondos para el ejército, cuyo presupuesto está recibiendo otro aumento más. Pero para la educación, que es un sector crucial —la educación es lo que forma a nuestra juventud, lo que se supone que nos introduce al mundo laboral—, ahí al Estado le cuesta mucho más encontrar recursos”.
Pierre también destacó que el movimiento se enfrenta a un intento de instaurar una dictadura que imponga la austeridad, como en 2023, sin siquiera una votación parlamentaria, recurriendo al artículo 49,3 de la Constitución: “Como has dicho, está destinando todo el dinero a la guerra. Pero además, hoy, esta mañana, dijo que van a recortar 54 mil millones del presupuesto. … Van a usar el 49.3 para aprobar las leyes. ¿Cómo podemos detener eso? Es muy complicado desde nuestra postura”.
Cuando el WSWS planteó la necesidad de una movilización revolucionaria de la lucha de clases y argumentó que los trabajadores y los jóvenes no pueden confiar la lucha contra el neofascismo y la guerra a una hipotética elección de Mélenchon en las elecciones presidenciales, Pierre expresó su acuerdo.
Explicó: “Ayer estuve en una asamblea general donde se discutía precisamente eso. … Lo que sabemos hoy es que hay un presidente, hay un gobierno, claro, pero hay muchas instituciones que siguen, y seguirán después de la elección de Mélenchon, dirigidas por macronistas”.
Sobre la necesidad de construir comités de acción y un movimiento de base independiente de los aparatos sindicales nacionales, Pierre señaló el intento de las direcciones sindicales de convocar movilizaciones muy espaciadas entre sí y que se suceden de forma inconexa: “La alianza intersindical, la CGT, etc., han convocado una movilización para el 5 de noviembre, así que podemos ver que, de todos modos, están un poco desconectados de la realidad… La alianza intersindical sigue siendo un sindicato político. Por eso también quieren su parte del pastel y su participación en las movilizaciones de los estudiantes de secundaria'.
Agregó: “Puede que haya un despertar en Europa, y este despertar debe alimentarse. Estas pequeñas chispas que tenemos deben alimentarse. Pero para que se alimenten, los estudiantes, como lo que estamos haciendo en París 8, tienen que volverse hacia los trabajadores, hacia los obreros de fábrica. Porque la revuelta partió de los estudiantes de secundaria, se extendió a los estudiantes universitarios y ahora tiene que extenderse al mundo del trabajo, a los trabajadores, a los obreros de fábrica”.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 15 de octubre de 2026)
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