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Los multimillonarios inyectan sumas récord en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos

Las elecciones estadounidenses de 2026, que concluyen el martes, son las elecciones de mitad de mandato más costosas de la historia, y están siendo financiadas en un grado sin precedentes por un puñado de las personas más ricas del país.

El gasto en publicidad política alcanzó los US$11.210 millones hasta el 27 de octubre, según la empresa de seguimiento AdImpact, superando los US$11.200 millones gastados durante el ciclo de las elecciones presidenciales de 2024 y muy por encima de los US$8.900 millones gastados en las elecciones de mitad de mandato de 2022. Es la primera vez que unas elecciones de mitad de mandato cuestan más en publicidad que las elecciones presidenciales precedentes.

Los gastos independientes de los supercomités de acción política (super PAC) y otros grupos externos alcanzaron la cifra récord de US$2.000 millones a finales de septiembre, un aumento del 51 por ciento respecto al ciclo anterior de elecciones de mitad de mandato, después de ajustar por inflación, según el Centro Brennan para la Justicia. Hasta finales de agosto se habían gastado más de US$1.000 millones en 'dinero oscuro', procedente de organizaciones que no revelan la identidad de sus donantes.

Un análisis del New York Times publicado el domingo encontró que los 20 mayores donantes han aportado aproximadamente US$2.000 millones a las contiendas federales, basándose en los registros de la Comisión Federal Electoral hasta el 14 de octubre. Según IANS, el Washington Post sitúa el total aportado por los 50 principales donantes en unos US$2.800 millones.

A la cabeza de la lista del Times se encuentra Elon Musk, el hombre más rico del mundo, que ha aportado US$445,6 millones, la mayor cantidad donada por una sola persona en la historia moderna de Estados Unidos. Musk ha superado su propio récord de US$290 millones en las elecciones de 2024, cuando actuó como principal financista de Trump, así como el anterior récord para unas elecciones de mitad de mandato, de US$179 millones, establecido por George Soros en 2022, según el Centro Brennan.

Elon Musk se pronuncia durante una rueda de prensa con el presidente Donald Trump, a la derecha, mientras el secretario del Tesoro Scott Bessent, a la izquierda, y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, lo escuchan en el Despacho Oval de la Casa Blanca, 30 de mayo de 2025, Washington D.C. [AP Photo/Evan Vucci]

Musk ha concentrado su dinero en el Senado, gastando más de US$200 millones para elegir a Ken Paxton, el fiscal general de Texas, según el Times. Gran parte de ese dinero fue canalizado a través del Senate Leadership Fund, el super PAC alineado con el líder de la mayoría del Senado, John Thune, que transfirió dos donaciones de Musk, de US$75 millones y US$83 millones, al PAC de Texas al día siguiente de recibir cada una, informó el Texas Tribune.

Trump preside su propio fondo. MAGA Inc., su super PAC, ha recaudado alrededor de US$473 millones desde las elecciones de 2024, y la maquinaria política de Trump gastó unos US$277 millones en candidatos republicanos desde septiembre hasta mediados de octubre, informó el Times el 20 de octubre. Más de 100 contribuyentes han donado al menos US$1 millón, algunos de ellos con asuntos empresariales pendientes ante la administración. Trump declaró en Truth Social: 'He gastado, o estaré gastando, más de 400 millones de dólares para el día de las elecciones', tratando el dinero como si fuera suyo.

Otros importantes donantes republicanos incluyen a Richard y Elizabeth Uihlein, propietarios de la empresa de suministros para envíos Uline, con US$150 millones; el inversionista de fondos de cobertura Jeff Yass, con US$110,4 millones; y la magnate de los casinos de Las Vegas Miriam Adelson, con US$67,6 millones.

Industrias enteras han construido sus propias maquinarias electorales. El super PAC Fairshake, de la industria de las criptomonedas, comenzó el año con US$191 millones en efectivo disponible, y Leading the Future, de la industria de la inteligencia artificial, con US$50 millones, según Sludge. Los capitalistas de riesgo Marc Andreessen y Ben Horowitz, principales patrocinadores de ambos, han aportado US$116,4 millones. Solo Fairshake ha gastado alrededor de US$46 millones para impedir que el demócrata Sherrod Brown regrese al Senado por Ohio. El United Democracy Project, el super PAC del Comité Estadounidense de Asuntos Públicos de Israel (AIPAC), comenzó el año con US$96 millones.

Entre los 20 mayores grupos de gasto externo, el gasto de las organizaciones alineadas con los republicanos supera en más del doble al de las alineadas con los demócratas, según el Centro Brennan, en comparación con la casi paridad existente en 2014. Pero los demócratas no dependen menos de la aristocracia financiera. George y Alexander Soros han aportado US$103,4 millones, y Michael Bloomberg, US$84,8 millones, la mayor parte durante los últimos dos meses. Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, ha aportado US$41,8 millones, de los cuales US$16,5 millones fueron destinados a respaldar a James Talarico, el oponente demócrata de Paxton. Las organizaciones sin fines de lucro financiadas con dinero oscuro que sostienen a los super PAC demócratas de la Cámara de Representantes y el Senado han aportado conjuntamente más de US$200 millones.

Las restricciones legales sobre estos gastos han sido prácticamente eliminadas. En junio, la Corte Suprema anuló los límites a las cantidades que los partidos políticos pueden gastar en coordinación con sus candidatos. Los super PAC vinculados a las dirigencias de la Cámara de Representantes y el Senado de ambos partidos habían gastado US$494 millones hasta septiembre, aproximadamente diez veces su nivel de 2014, según el Centro Brennan.

La Comisión Federal Electoral (FEC), encargada de hacer cumplir las leyes de financiamiento de campañas, carece de quórum desde hace más de un año. Solo dos de sus seis puestos están ocupados, y no puede iniciar investigaciones ni imponer sanciones. Trump destituyó a la comisionada demócrata Ellen Weintraub a principios de 2025.

El dinero ha producido cifras récord en contiendas individuales, particularmente para los escaños del Senado estadounidense. La elección general en Texas entre Paxton y Talarico había registrado casi US$259 millones en publicidad hasta finales de septiembre, frente a US$202 millones en la contienda senatorial del estado en 2024. Más del 98 por ciento de los más de US$205 millones gastados por grupos externos apoyaron a Paxton, según el Tribune. Contando a los candidatos y los grupos externos, la contienda de Texas alcanzó alrededor de US$560 millones a finales de octubre, seguida por Ohio, con US$423 millones, y Michigan, con US$337 millones, según una recopilación de datos de la FEC y OpenSecrets.

El Washington Post informó el 7 de octubre que los republicanos habían gastado aproximadamente US$500 millones en contiendas competitivas para la Cámara de Representantes y el Senado desde el Día del Trabajo (primer lunes de septiembre), y que 'las encuestas no se han movido a su favor'. Los candidatos demócratas seguían empatados o por delante en las contiendas senatoriales de Alaska, Georgia, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Minnesota, Nuevo Hampshire, Carolina del Norte, Ohio y Texas. Las contiendas en Nebraska, Carolina del Sur e incluso Mississippi y Luisiana permanecen dentro del margen de error.

La hostilidad popular hacia la dominación de la política por el dinero está muy extendida. En agosto, los votantes de Alaska aprobaron la Propuesta Electoral 1, que restablece límites de US$2.000 a las contribuciones individuales a los candidatos estatales, por una proporción aproximada de tres a uno en los primeros resultados, según Alaska Public Media. En Michigan, una iniciativa ciudadana incluida en la papeleta electoral de mañana prohibiría el gasto político en las elecciones estatales por parte de empresas de servicios públicos reguladas y grandes contratistas gubernamentales.

La magnitud del gasto es una medida de lo que la clase dominante considera que está en juego. Ante la expectativa generalizada de que los republicanos pierdan la Cámara de Representantes, los oligarcas han concentrado su dinero en un puñado de escaños del Senado que decidirán si Trump conserva el control de la cámara que confirma a sus nominados y que juzgaría cualquier proceso de destitución. Un solo individuo (Musk) ha gastado más de US$200 millones para elegir a Paxton, quien encabezó los esfuerzos legales para revertir las elecciones de 2020.

Y en California, donde se someterá a referéndum la imposición de un extremadamente modesto 'impuesto a la riqueza', los multimillonarios encabezados por Sergei Brin, de Google, han gastado unos US$300 millones para derrotarlo, mientras que prácticamente toda la dirigencia del Partido Demócrata, encabezada por el gobernador Gavin Newsom, se opone a él, junto con un número considerable de burócratas sindicales.

Los sindicatos a nivel nacional han donado grandes sumas a los demócratas. El sindicato United Auto Workers (UAW), por ejemplo, gastó US$1,8 millones en contiendas federales solamente en octubre, incluidos US$600.000 destinados al candidato al Senado por Michigan, Abdul El-Sayed. Estas cantidades quedan empequeñecidas por el dinero que los multimillonarios están inyectando a los políticos de las corporaciones. Pero, al mismo tiempo, superan ampliamente la cantidad de dinero que sindicatos como el UAW, los Teamsters y United Steelworkers gastan en apoyo a las huelgas.

Las elecciones son una contienda entre facciones de la misma oligarquía financiera, llevada a cabo por dos partidos que esta financia y controla. Cualquiera que sea el resultado, las políticas del próximo Congreso en materia de guerra, transferencia de riqueza a los ricos y derechos democráticos estarán determinadas por los intereses de la clase que ha pagado por él. La clase obrera solo puede defender sus intereses rompiendo con ambos partidos y construyendo su propio movimiento político, independiente de las corporaciones y los multimillonarios y dirigido contra el sistema capitalista que los produce.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de noviembre de 2026)

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