Tamino Wilck
Aquí en Berlín, miles de estudiantes de secundaria, universitarios y jóvenes trabajadores salen hoy a las calles para manifestarse en contra de los recortes sociales, las escuelas en mal estado, el aumento del costo de vida y la reintroducción del servicio militar obligatorio. Forman parte de un movimiento a nivel nacional y europeo contra la guerra y la austeridad.
Esta oposición a las políticas del gobierno de Merz-Klingbeil está más que justificada. Nosotros, Los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social, apoyamos estas protestas.
Pero debemos hacernos la pregunta decisiva: ¿Cómo se puede detener a un gobierno que gasta cientos de miles de millones de euros en rearme y guerra, mientras destruye la educación, la salud y la seguridad social, y prepara a los jóvenes para morir en los campos de batalla de futuras guerras?
Nuestra respuesta es clara: la lucha por mejores escuelas, vivienda asequible, empleos seguros y un futuro sin guerra requiere la movilización independiente de la clase trabajadora —la gran mayoría que crea toda la riqueza y de la que se espera que cargue con todo el peso de la guerra y la crisis—.
Las protestas no deben limitarse a llamamientos al gobierno. Deben convertirse en el punto de partida de un amplio movimiento contra el capitalismo, el militarismo y la dictadura. Esto requiere un programa socialista: los grandes bancos y las grandes corporaciones deben ser expropiados y puestos bajo control democrático. Porque es el capitalismo el que, una vez más, nos está llevando a la barbarie y a la guerra.
Clemens Huber
Aquí en Erfurt, varios miles de jóvenes salen hoy a las calles para protestar contra la locura de la guerra y la catástrofe social. Y no están solos. Forman parte de las crecientes protestas juveniles en todo el continente y más allá. En España, las masas se manifiestan contra la vivienda inasequible; en Grecia, estudiantes, maestros y médicos protestan contra los recortes sociales; y en Italia y Portugal, los trabajadores y los jóvenes luchan contra el deterioro del nivel de vida y el militarismo.
Los problemas son los mismos en todas partes porque la causa es la misma: el capitalismo. En todas partes, las escuelas se están deteriorando, hay escasez de maestros y las familias apenas pueden pagar su renta, mientras que una pequeña capa de multimillonarios acumula una riqueza inimaginable.
Los estudiantes de secundaria y universitarios no pueden derrotar por sí solos las políticas bélicas y el poder de la oligarquía financiera. No somos un grupo aislado con intereses particulares. Somos la próxima generación de la clase trabajadora. Nuestros padres, nuestros hermanos mayores, nuestros vecinos: trabajan en fábricas, hospitales, centros de logística y escuelas. Son ellos quienes producen toda la riqueza de la sociedad. Sin su trabajo, la producción se paraliza. Este poder es la única fuerza que puede desafiar genuinamente al capitalismo.
Por eso llamamos a la creación de comités de acción de base en escuelas, universidades, lugares de trabajo y vecindarios —elegidos y controlados democráticamente, independientes de los partidos capitalistas y de las burocracias sindicales—. Estos comités deben unirse más allá de las fronteras nacionales en la Alianza Internacional de Trabajadores de Comités de Base. Su objetivo debe ser movilizar a los trabajadores en Alemania y en toda Europa para una lucha común y la preparación de una huelga general a nivel europeo.
Florian Hasek
Aquí en Stuttgart, miles de estudiantes y jóvenes trabajadores se han reunido para protestar contra la destrucción de la educación y las políticas de guerra. No se trata de fenómenos aislados. Ambos surgen de la misma crisis capitalista y de los intereses de la misma oligarquía financiera.
Mientras las escuelas se deterioran y las familias apenas pueden pagar su renta, en Alemania se están movilizando cientos de miles de millones de euros para el mayor refuerzo militar desde la Segunda Guerra Mundial. Se prevé una expansión masiva de la Bundeswehr y su preparación para una guerra directa contra Rusia. La reintroducción del servicio militar obligatorio es un componente central de estos preparativos bélicos.
El gobierno alemán ya está impulsando la escalada internacional de la guerra. Alemania es el mayor apoyo europeo de Kiev y está avivando la guerra contra Rusia con cada vez más envíos de armas. Al mismo tiempo, el gobierno alemán brinda apoyo político y militar a Israel en su horrible genocidio contra los palestinos en Gaza.
Más de ocho décadas después de la guerra de aniquilación de Alemania contra la Unión Soviética y del Holocausto, la clase dominante alemana demuestra así que, una vez más, está dispuesta a cometer los peores crímenes para imponer sus intereses imperialistas.
Por eso el movimiento debe oponerse a la locura de la guerra. Los preparativos bélicos contra Rusia, el genocidio en Gaza y el aumento del gasto militar son manifestaciones de la misma crisis que los ataques sociales. Quien lucha contra los recortes sociales también debe luchar contra la guerra, y viceversa. Ambos solo pueden derrotarse juntos, mediante la movilización internacional de la clase trabajadora contra el capitalismo.
Joshua Seubert
Aquí, en Kornmarkt, en Núremberg, se han reunido cientos de personas para luchar por sus intereses legítimos. Pero la represión por parte del Estado es enorme. Incluso antes de que comenzaran nuestras protestas, políticos de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y del Partido Socialdemócrata (SPD) advirtieron sobre supuestos brotes de violencia inminentes. La policía y el servicio de inteligencia interna prepararon operaciones a gran escala. La Unión Juvenil en Berlín-Mitte incluso exigió que se recurriera a la Bundeswehr para brindar «asistencia administrativa» y que se impidieran las protestas.
En Francia, podemos ver hasta dónde están dispuestos a llegar los gobiernos. Macron ha respondido a las protestas con brutal violencia policial. Más de 10 000 personas han sido detenidas y numerosos jóvenes han resultado gravemente heridos. Las armas de la policía han arrancado las manos de jóvenes y les han destrozado los ojos. Y, sin embargo, el movimiento sigue creciendo.
Esta represión sigue una lógica clara. Demuestra que los gobernantes no están dispuestos a hacer concesiones. Recurren a la violencia porque quieren imponer, frente a nuestra resistencia, las exigencias de los mercados financieros y los enormes costos del rearme.
Esto también queda demostrado por el hecho de que todos los partidos capitalistas apoyan las políticas de guerra y las medidas de austeridad. Aunque el Partido de Izquierda declara su solidaridad con las protestas, es responsable de severos recortes sociales y votó a favor de los créditos de guerra de un billón de euros en el Bundesrat. ¡Solo quiere llevar a nuestro movimiento a un callejón sin salida!
Nos enfrentamos a la misma pregunta que planteó Rosa Luxemburg hace más de un siglo: socialismo o barbarie. Al capitalismo no le queda nada más que ofrecer que la guerra, el fascismo y la miseria. En todas partes, las clases dominantes se preparan para reprimir la creciente oposición mediante medidas autoritarias y dictatoriales.
Pero la alternativa es real. La misma crisis que empuja a las clases dominantes hacia el rearme, la guerra y la dictadura está llevando a millones de trabajadores y jóvenes a la lucha. La cuestión decisiva es si esta resistencia se unirá en torno a un programa socialista consciente.
Hacemos un llamado a todos los jóvenes que quieran luchar contra la guerra, la desigualdad social y la opresión a que estudien el programa de los JEIIS y del Partido de la Igualdad Socialista y se sumen a la lucha por el socialismo internacional.
