El gobierno alemán está respondiendo a las protestas masivas de los jóvenes contra los recortes sociales, el rearme y la guerra con una intensificación agresiva de sus políticas reaccionarias. Mientras el canciller Friedrich Merz y el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, intentan intimidar al movimiento con amenazas, acusaciones de extremismo y agitación racista, el gobierno sigue adelante sin tregua con sus ataques sociales y los preparativos para una guerra directa contra Rusia.
Esta respuesta subraya la importancia política de las manifestaciones masivas del 31 de octubre, en las que participaron más de 120.000 jóvenes en más de 30 ciudades alemanas. Las protestas contra la destrucción de la educación, el aumento vertiginoso del costo de vida, el militarismo y el servicio militar obligatorio forman parte de un movimiento internacional. Cuentan con un amplio apoyo: según una encuesta de Forsa publicada el martes, el 83 por ciento de los encuestados expresó su simpatía por las manifestaciones.
El portavoz del gobierno, Stefan Kornelius, dejó claro el lunes con qué descaro está respondiendo el gobierno alemán a esta oposición social. Cuando se le preguntó si las protestas habían llevado a Merz a reconsiderar sus políticas, declaró: «El canciller se siente alentado a continuar con sus políticas». Kornelius se refirió explícitamente a las reformas previstas de los sistemas de pensiones y de salud y defendió el enorme aumento del gasto militar.
El mensaje es inequívoco: el gobierno no tiene intención alguna de hacer concesiones a los jóvenes. Pretende imponer sus políticas de devastación social, militarización y expansión del aparato estatal de manera aún más agresiva.
El ministro del Interior, Dobrindt (Unión Social Cristiana, CSU), aprovechó los disturbios que se produjeron al margen de las manifestaciones —en su gran mayoría pacíficas— para incitar al odio contra grupos de izquierda y de migrantes. Afirmó que las protestas habían sido secuestradas por la noche por «grupos violentos de izquierda y migrantes alborotadores». Dobrindt habló de alteraciones del orden público y exigió castigos severos.
Merz respaldó esta campaña. «La violencia no tiene cabida en nuestras calles, y mi gobierno no mostrará tolerancia alguna al respecto», declaró el lunes. Cualquiera que atacara a agentes de policía o saqueara tiendas sentiría el «peso de la ley».
Aunque los representantes del gobierno enfatizaron que la gran mayoría se manifestó pacíficamente y fingieron compartir las preocupaciones de los jóvenes, al mismo tiempo están utilizando disturbios aislados para intimidar al movimiento y justificar una represión más intensa.
El ministro del Interior de Hesse, Roman Poseck (Unión Demócrata Cristiana, CDU), incluso cuestionó si las nuevas protestas juveniles anunciadas para el 20 de noviembre podrían «llevarse a cabo en absoluto en la forma prevista» y no descartó una prohibición.
Los sindicatos policiales están brindando su apoyo. El Sindicato Alemán de Policías (DPolG) exige que las alteraciones del orden público se reclasifiquen como delitos graves con una pena mínima de un año de prisión. Los sospechosos acusados de disturbios graves deberían, por regla general, permanecer en prisión preventiva hasta la conclusión de sus procesos. El sindicato también exige deportaciones sistemáticas. El Sindicato de Policías (GdP) presiona para que se dicten sentencias aceleradas antes de las próximas manifestaciones.
Los disturbios se están utilizando, por lo tanto, como pretexto para criminalizar las protestas en su conjunto y fortalecer aún más el aparato estatal de represión. Los ataques contra los derechos democráticos están indisolublemente ligados a las políticas sociales y militares del gobierno.
La escalada simultánea de sus políticas bélicas demuestra, sobre todo, que el gobierno no está ni remotamente dispuesto a satisfacer las demandas de los jóvenes.
El martes, Merz recibió al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en la Cancillería. Se comprometió a brindar más apoyo e instó a los aliados europeos a cumplir con sus compromisos financieros y militares. Anunció otra reunión de la llamada «Coalición de los Dispuestos» en Berlín el 19 de noviembre, un día antes de las protestas juveniles internacionales previstas para el 20 de noviembre, para discutir el apoyo militar a Ucrania en 2027.
Al mismo tiempo, comenzó la Conferencia de Seguridad de Berlín, de dos días de duración, que reúne a representantes de la OTAN, la Unión Europea, las fuerzas armadas europeas y la industria armamentística, para discutir la mayor militarización de Europa. Entre los participantes se encuentran generales de la OTAN, el inspector general de la Bundeswehr, Carsten Breuer, el comisionado de Defensa de la UE, Andrius Kubilius, y altos ejecutivos de corporaciones armamentísticas. Está previsto que el ministro de Defensa, Boris Pistorius, inaugure el segundo día de la conferencia el miércoles.
La conferencia está relacionada con medidas militares concretas que se han impulsado en las últimas semanas. El 26 de octubre, Pistorius se reunió en París con representantes de Francia, Gran Bretaña, Italia y Polonia. El llamado «Grupo de los Cinco» se enfocará cada vez más en operaciones militares conjuntas. «Lo haremos más operativo», declaró Pistorius.
Durante el ejercicio “Koalicja 2026”, programado para noviembre en Polonia, Rumania y la costa occidental del Mar Negro, se ensayará por primera vez el despliegue de fuerzas multinacionales para Ucrania con todo el contingente. Oficialmente, las tropas están destinadas a un posible despliegue tras un alto el fuego. En otras palabras, si tal alto el fuego llegara a materializarse, las potencias europeas lo utilizarían sobre todo para preparar la próxima escalada.
Berlín, que ocupó Ucrania durante ambas guerras mundiales del siglo XX, encabeza la ofensiva bélica. Alemania aporta oficiales de Estado Mayor, dos aviones de transporte A400M y apoyo logístico para el ejercicio. Los cinco países también acordaron con Ucrania desarrollar un nuevo sistema de defensa aérea llamado «Freyja» y llevar a cabo proyectos conjuntos de armamento.
Al mismo tiempo, se están desarrollando nuevos sistemas de armas de largo alcance. Alemania y Gran Bretaña anunciaron una cooperación en materia de armas de precisión con un alcance de más de 2,000 kilómetros, así como en tecnología espacial militar y sistemas no tripulados. Durante sus visitas a Airbus, MBDA, Helsing e Hypersonica a finales de octubre, Pistorius pidió una expansión masiva de la producción de armas.
La Bundeswehr está realizando preparativos cada vez más concretos para una guerra contra Rusia. A finales de octubre, generales alemanes y holandeses realizaron una gira por Estonia, Letonia y Lituania para evaluar las zonas operativas, la infraestructura y las condiciones para las operaciones militares. Desde el 1 de julio, el 1.er Cuerpo Germano-Holandés ha estado al mando de posibles operaciones terrestres de la OTAN en Estonia y Letonia. El inspector general del Ejército alemán, Christian Freuding, amenazó a Rusia en su comunicado de prensa: «Si se atreven, no será un buen día para ustedes».
En Lituania, la Bundeswehr está probando capacidades de guerra electrónica bajo el nombre de «Vigilant Owl II» y desarrollando sistemas de reconocimiento y de interrupción de las comunicaciones enemigas. Al mismo tiempo, se intensifica la escalada nuclear. Los días 20 y 21 de octubre, Francia y Gran Bretaña llevaron a cabo un ejercicio conjunto en el que aviones de combate franceses simularon un ataque nuclear mientras aviones británicos proporcionaban escolta. Alemania también busca una cooperación más estrecha con Francia en operaciones nucleares.
Ocho décadas después de la Segunda Guerra Mundial y de la guerra de aniquilación de Alemania contra la Unión Soviética, el imperialismo alemán se está preparando una vez más para una gran guerra contra Rusia, amenazando con una escalada nuclear devastadora.
Los preparativos de guerra están directamente relacionados con los ataques sociales contra los que los jóvenes y los trabajadores se rebelan cada vez más. Mientras el gasto militar se dispara y se prevé que el presupuesto de defensa aumente en casi un tercio para 2027, las pensiones, la atención médica, la educación y los beneficios sociales están en la mira de los ataques. Al mismo tiempo, el gobierno está impulsando la reintroducción del servicio militar obligatorio. Los trabajadores y los jóvenes deberán pagar por el rearme tanto a través de la destrucción de sus condiciones de vida como sacrificando sus vidas en la guerra.
Todo este desarrollo refuta la afirmación de que se puede presionar al gobierno para que ceda. Incluso antes de las manifestaciones, el copresidente del Partido de Izquierda, Luigi Pantisano, declaró: «Solo las protestas fuertes y pacíficas pueden obligar al gobierno de Merz a dar marcha atrás». En realidad, el gobierno está respondiendo a las protestas masivas con represión, ataques sociales y una intensificación de su campaña bélica. Sus políticas no surgen de la obstinación de ministros individuales, sino de los intereses fundamentales del capitalismo y el imperialismo alemanes.
Por eso el movimiento juvenil debe unirse a la clase trabajadora y expandirse internacionalmente. Los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social (IYSSE en inglés o JEIIS en español) y el Partido Socialista por la Igualdad (SGP) defendieron esta orientación en las manifestaciones y en su reunión en línea titulada «De las protestas juveniles a la lucha de clases internacional: ¿Qué perspectiva es necesaria?». Abogan por la creación de comités de acción independientes de base en escuelas, universidades y lugares de trabajo para unir la resistencia contra la guerra, el servicio militar obligatorio y los recortes sociales.
Los enormes recursos dedicados a la guerra y a las ganancias deben, en cambio, ponerse bajo el control democrático de la clase trabajadora y utilizarse para satisfacer las necesidades sociales. No son los llamamientos al gobierno alemán, sino la movilización independiente de la clase trabajadora sobre la base de un programa socialista internacional lo que puede detener la carrera hacia la guerra.
(Publicado originalmente en inglés el 3 de noviembre de 2026)
