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La caída de Wall Street borra 3,2 billones de dólares del valor de mercado

La caída del mercado se produjo tras un repunte inicial a raíz del rotundo rechazo a Trump en las elecciones intermedias al Congreso. La violenta ola de ventas, apenas 24 horas después, parece haber sido provocada por el temor a que las victorias demócratas en las gobernaciones estatales traigan consigo restricciones al desarrollo de la IA.

Junto al letrero de la calle Wall St. están las banderas estadounidenses frente a la Bolsa de Valores de Nueva York, el viernes 14 de enero de 2022, en el Distrito Financiero. (Foto AP/Mary Altaffer) [AP Photo/Mary Altaffer]

Los demócratas ganaron las elecciones para gobernador en Texas, Ohio, Nevada, Míchigan, Georgia, Pensilvania y Arizona, con advertencias de que podrían introducirse restricciones a la construcción de centros de datos de IA. Existe una oposición significativa por parte de las comunidades por diversos motivos, entre ellos el temor a que las demandas energéticas de la IA provoquen fuertes aumentos en los precios de la electricidad, además de las preocupaciones por los costos del agua.

El tema cobró especial relevancia en Texas, donde el gobernador republicano destituido, Greg Abbott, se había distanciado de su anterior apoyo incondicional a la construcción de centros de datos en el período previo a las elecciones.

Texas tiene previstos unos 248 centros de datos, lo que representa alrededor de una cuarta parte de todos los proyectos de centros de datos planeados en EE. UU., y la nueva gobernadora demócrata, Gina Hinojosa, ha declarado que prohibirá todas las nuevas autorizaciones hasta que se aprueben nuevas leyes.

Se ha estimado que el 41 por ciento de todos los centros de datos planeados en EE. UU. se encuentran en estados donde el nuevo gobernador está a favor de una pausa.

La venta masiva, descrita universalmente como «brutal», se concentró en las llamadas «Magnificent 7», que han impulsado al mercado a máximos históricos. Perdieron un total de 1 billón de dólares, gran parte de los cuales se esfumó a los pocos minutos de la apertura del mercado.

El índice PHLX de semiconductores cayó un 12,25 por ciento, su peor día desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020. A diferencia de anteriores caídas en el sector de alta tecnología, no hubo un desplazamiento hacia otras acciones y el índice S&P 500 cayó un 4,4 por ciento, su peor día desde la gran caída del mercado tras el anuncio de Trump de aranceles «recíprocos» globales en abril de 2025.

La caída abarcó a las principales empresas de inteligencia artificial y desarrollo de alta tecnología.

Las acciones de Nvidia, empresa que fabrica los chips que están en el centro del auge de la inteligencia artificial, cayeron un 9,3 por ciento, lo que redujo su valor de mercado en más de 400 mil millones de dólares. Los fabricantes de chips se vieron afectados de manera generalizada.

Las acciones de Qualcomm cayeron un 9,5 por ciento, las de Broadcom un 10 por ciento y las de Micron un 17 por ciento. El Financial Times (FT) señaló: «Las acciones de las empresas de memoria Sandisk y Western Digital —entre las de mejor desempeño del mercado este año— se desplomaron un 22 por ciento y un 17 por ciento, respectivamente».

Las empresas de Elon Musk con sede en Texas, donde el multimillonario había gastado cientos de millones de dólares en la campaña electoral, también se vieron afectadas. Las acciones de Tesla cayeron un 10,8 % tras un descenso del 3,3 % el día anterior, y las de SpaceX bajaron un 9,1 %, tras una caída previa del 3,8 %.

Hubo una reacción de sorpresa por parte de los líderes del sector de la inteligencia artificial y la tecnología. Greg Brockman, de OpenAI, declaró en una conferencia del Wall Street Journal que le había sorprendido la reacción negativa de las comunidades locales contra la construcción de centros de datos. «Nadie ha visto realmente algo así en la política estadounidense», afirmó.

Los comentarios de un alto ejecutivo de una casa de bolsa de Wall Street, citados por el Journal, resumieron el sentimiento predominante en el mercado.

“Parece que nos están quitando la alfombra de debajo de los pies”, dijo. “El mercado sigue siendo extremadamente frágil con toda esta incertidumbre que tenemos por delante”.

Si bien algunos ejecutivos se han visto “asustados” por las restricciones propuestas por algunos demócratas, otros están adoptando una visión a más largo plazo.

Un ejecutivo anónimo de una «gran empresa de tecnología» citado por el FT señaló que, si bien el resultado de las elecciones había alterado los planes de construcción a corto plazo, se esperaba que se pudiera alcanzar un «término medio viable» con los demócratas en algún momento del próximo año, «allanando el camino para que continúe la expansión de los centros de datos», ya que «a la larga, los fundamentos siempre prevalecen».

En cualquier caso, la preocupación por posibles restricciones a la expansión no fue la causa fundamental de la venta masiva, sino más bien el catalizador que la desencadenó.

La razón fundamental radica en la propia naturaleza del auge y su carácter altamente especulativo. Se están invirtiendo cientos de mil millones de dólares, billones, que se apoyan en una montaña de deuda, partiendo de la base de que, en algún momento no especificado del futuro, habrá ganancias enormes para aquellas empresas que puedan ganar la batalla por la expansión.

Ha habido advertencias continuas sobre un colapso de grandes proporciones. Dos de las más recientes se produjeron en vísperas de la venta masiva de ayer.

En un comentario titulado «¿Estamos listos para un colapso de la IA?», el comentarista económico del FT, Martin Wolf, señaló los problemas de liquidez de las hiperescaladoras, que se deben a que su flujo de efectivo libre —la diferencia entre los gastos de capital y el dinero del que disponen después de financiar sus operaciones comerciales— ha pasado de ser positivo a negativo.

Esto ha llevado a la creación de «acuerdos financieros cada vez más complejos» para contraer deuda, gran parte de la cual queda oculta tras préstamos bancarios sindicados y líneas de crédito privadas sobre las que hay poca información disponible.

Wolf se basó en un artículo reciente de Stijn van Nieuwerburgh, de la Escuela de Negocios de Columbia, en el que se señalaba que el auge de la IA tenía un alcance mayor que el de cualquier sector específico anterior, como el ferroviario. Según van Nieuwerburgh, «la cuestión central no es simplemente que la infraestructura de IA esté expuesta a riesgos tecnológicos y operativos, sino que la estructura financiera del sector puede transmitir y amplificar esos riesgos».

En un comentario publicado ayer en el FT, Stephen Roach, quien durante mucho tiempo fue director de Morgan Stanley Asia y ahora es profesor en Yale, también se centró en el tema del flujo de efectivo, señalando que, dado que los hiperescaladores están pasando de resultados positivos a negativos y que las tasas de interés están en alza, «es más probable que se produzca una contracción financiera».

Alphabet (la empresa dueña de Google), que perdió casi 500 mil millones de dólares en el mercado la semana pasada, «podría ser el canario en la mina de carbón».

«Con una emisión neta de deuda por parte de Alphabet que supera los 75 mil millones de dólares en los primeros nueve meses de 2026, frente a poco más de 11 mil millones de dólares en el período comparable de 2025, no cabe duda del giro ominoso en el ciclo de apalancamiento de la IA».

Los acontecimientos del mercado de ayer son una confirmación de esa advertencia.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 06 de noviembre de 2026)

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