Ataque de la policía militar a maestros brasileños deja más de doscientos heridos

por Bill Van Auken
12 mayo 2015

Más de doscientos maestros en huelga resultaron heridos en la sureña ciudad brasileña de Curitiba miércoles 29 de abril luego de que la policía militar los atacara con balas de goma, gases lacrimógenos, granadas paralizantes, gas pimienta y aporreándolos para evitar que entren en la casa de gobierno del estado de Paraná para protestar contra un proyecto de ataque a sus derechos de pensión.

Policía usa gas lacrimógeno contra maestros [Foto: Agência Paraná]

Los maestros, quiénes habían lanzado una huelga indefinida el sábado anterior, enfrentaron ataques policiales continuos desde que acamparon frente a la legislatura estatal el lunes 27 de abril. Sin embargo, la represión se intensificó el miércoles, cuando la legislatura se preparaba para votar sobre un proyecto de ley respaldado por el gobernador Beto Richa que alterará radicalmente el sistema de jubilación de los empleados públicos.

El cambio en las pensiones es parte de una serie de medidas de austeridad y recortes de impuestos que se están implementando en todo Brasil, tanto a nivel nacional por el Partido de los Trabajadores (Partido dos Trabalhadores, PT) de la presidenta Dilma Rousseff, y a nivel estatal por gobernadores como Richa del derechista PSDB (Partido da Social Democracia Brasileira).

El centro gubernamental de Curitiba fue descrito por muchos como una zona de guerra ese miércoles: mientras miembros con cascos de la Policía Militar y su batallón especial de operaciones BOPE (Batalhão de Operações Policiais Especiais)disparaban en la calle, desde arriba helicópteros dejaban caer gas sobre la manifestación de entre quince y veinte mil maestros y sus partidarios. Se utilizó Vehículos blindados. Un cañón de agua, originalmente adquirido para suprimir las manifestaciones del año pasado en contra de la Copa del Mundo, también se usó contra los maestros.

Policía bloquea manifestantes [Foto: Agência Paraná]

Los maestros en huelga chocaron contra una fuerza abrumadora cuando intentaron derribar las últimas barricadas de la policía y dirigirse hacia la legislatura estatal. Bajo las órdenes de Richa, unos 2.000 policías militares esperaban en el edificio para sofocar violentamente cualquier intento de entrada.

En febrero, una manifestación similar había logrado ocupar la cámara legislativa y detener una votación de un paquete de austeridad, que incluía la contrarreforma de las pensiones. Las autoridades habían decidido evitar una repetición de esa acción.

La presencia de gases lacrimógenos en los pasillos del edificio obligó a posponer el voto. Ocurrió más tarde cuando aún se oían el sonido de disparos y gritos de los heridos. La Asamblea Legislativa acabó aprobando las enmiendas a la legislación de pensiones por un voto de 31 a 20. El gobierno de Richa estima que, al obligar a los trabajadores a contribuir a sus pensiones y recortar las contribuciones estatales, la legislación reducirá el presupuesto del Estado por más de cuarenta y un millones de dólares al mes.

Según el saldo oficial publicado por el municipio de Curitiba, 213 personas resultaron heridas en la violencia policial. De ellos, al menos 42 fueron llevados al hospital y se informó que ocho estaban en estado grave.

El Ayuntamiento de Curitiba se convirtió en un improvisado centro de primeros auxilios debido a la entrada de maestros cubiertos de sangre con heridas en sus cabezas, mordeduras de perro y otras lesiones.

La Orden de Abogados de Brasil, que había enviado observadores a la manifestación, emitió un comunicado condenando la violencia policial. "La Policía Militar debe actuar para garantizar la seguridad de la población, no para causar masacres" declaró un testigo en Curitiba.

La lucha de los profesores en Paraná es sólo una de muchas que han ocurrido en todo Brasil en los últimos meses, incluso en el vecino Estado de São Paulo, dónde una huelga de profesores ya está en su segundo mes.

Policía usa gas lacrimógeno contra maestros [Foto: Agência Paraná]

La guerra contra los maestros, que adquirió ese día su forma más abierta en las calles de Curitiba, sólo se intensificará a medida que el gobierno nacional del PT de la presidente Rousseff empuje lo que ella califica de "enormes recortes" al presupuesto nacional, incluyendo la financiación para la educación.

El sindicato de maestros APP (Associação dos Professores do Paraná) se vio forzado a lanzar la huelga en Paraná a pesar de la oposición de la dirigencia, que trató de limitarla a una protesta de un día y limitar las demandas únicamente a la cuestión de las pensiones.

Los sindicatos de maestros a nivel nacional, la mayoría de ellos afiliados a la central sindical CUT, han tratado de limitar las huelgas y las han mantenido aislados unas de otras.

La CUT está estrechamente vinculada al PT gobernante y por lo tanto trabaja para subordinar las luchas de los trabajadores al gobierno de Rousseff que ahora está implementando medidas de austeridad y proponiendo un nuevo proyecto de ley de tercerización que amenaza con diezmar a los salarios y los derechos sociales de amplias sectores de la clase trabajadora brasileña, no obstante estar enredado en un escándalo de enorme corrupción entorno al conglomerado energético estatal Petrobras.

La supresión deliberada de las luchas de los trabajadores por parte del PT, la CUT y varios grupos seudoizquierdistas en su órbita ha permitido a la derecha brasileña sacar provecho de la crisis del gobierno de Rousseff, organizando grandes manifestaciones pidiendo su destitución y, en el caso de algunos elementos, un retorno a la dictadura militar.

El violento enfrentamiento en Curitiba, sin embargo, es indicativo de la intensificación de la lucha de clases en Brasil y el gran enojo y oposición que existe dentro de la clase obrera hacia toda la configuración política burguesa, desde el PT a la extrema derecha.