Se agudiza la amenaza de una guerra israelí contra Irán

27 abril 2018

Mientras que la prensa internacional se encuentra inmersa en las discusiones en Washington entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, sobre el acuerdo nuclear con Irán, el Gobierno de Israel ha adoptado una postura cada vez más incitadora ante Irán y ha acumulado sus fuerzas a lo largo de su frontera norte en preparación para una confrontación militar.

Macron cedió a la demanda de Trump de una política agresiva hacia Irán no solo para detener el programa nuclear del país, sino también su programa de armas convencionales y su influencia en todo Oriente Próximo. A pesar de esto, la reacción en Tel Aviv a la reunión franco-estadounidense fue en gran medida negativa.

La percepción israelí es que Macron podría lograr que el presidente estadounidense no deseche completamente el Plan de Acción Conjunto y Completo—el acuerdo nuclear del 2015 entre Irán y EUA, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania—. Trump tiene hasta el 12 de mayo para decidir si lo disolverá e impondrá nuevas sanciones unilaterales estadounidenses contra Irán. Esto encaminaría a Washington directamente hacia una guerra con Irán, el resultado preferido del Gobierno israelí.

El ministro de inteligencia israelí, Israel Katz, dijo en una entrevista de radio el miércoles que el acuerdo nuclear iraní tiene que ser “fundamentalmente enmendado, sino cancelado”. Advirtió que Macron y otros líderes europeos tienen que entender que “poner presión sobre Irán hoy puede prevenir violencia y quizás la guerra el día de mañana”.

La advertencia de una posible guerra hecha por el ministro israelí no era hipotética. Israel ha exacerbado el peligro de una confrontación militar de plena escala con Irán.

El ataque del 14 de abril por misiles estadounidenses, británicos y franceses contra Siria, con base en el fraudulento pretexto del uso de armas químicas, eclipsó otro ataque de Israel contra Siria seis días antes, con consecuencias potencialmente de mayor alcance.

El bombardeo del 8 de abril, una violación directa del derecho internacional y de la soberanía de dos países, fue realizado con aviones de combate F-15 entregados por EUA que sobrevolaron Líbano y atacaron la base aérea T4 de Siria en la provincia central de Homs. Las víctimas de los misiles israelíes incluyeron más de una docena de efectivos militares, incluyendo siete asesores militares iraníes, quienes aparentemente eran los blancos.

El personal iraní se encuentra en Siria para apoyar al Gobierno del presidente Bashar al Asad, el aliado más cercano de Tehrán en el mundo árabe, en una guerra de cambio de régimen que se ha prolongado por siete años y que fue orquestada por la CIA y los aliados regionales de Washington. Teherán respondió al ataque israelí con una amenaza implícita de medidas de represalias. “Cuando un régimen asume el derecho de violar el espacio aéreo de otro de forma planificada y también ataca las fuerzas que luchan contra el terrorismo, definitivamente debería considerar sus consecuencias y acciones de represalias”, declaró a reporteros el secretario del Consejo de Seguridad Nacional Supremo de Irán, Ali Shamkhani.

El Gobierno israelí le ha respondido a Teherán con declaraciones de que está preparado para la guerra. “Las FDI [Fuerzas de Defensa de Israel] y las fuerzas de seguridad están listas para cualquier eventualidad”, declaró recientemente el primer ministro Benjamin Netanyahu. “Lucharemos contra quien sea que nos intente hacer daño. No nos repele el precio y lo cobraremos a aquellos que nos quieran hacer daño”.

Se reporta que las unidades del ejército israelí fueron reforzadas en las fronteras con Siria y Líbano y que la fuerza aérea del país ha sido puesta en alerta.

La prensa occidental ha presentado la confrontación cada vez más directa como el hostigamiento agresivo de Irán contra un Israel sitiado. Eso es absurdo. Mientras que Irán se doblegó ante la presión estadounidense y europea para limitar su programa nuclear pacífico, Israel sigue siendo la única potencia nuclear en la región, con un arsenal estimado entre 200 y 400 ojivas. Con el respaldo de Washington y sus aliados, Tel Aviv se ha rehusado a firmar el Acuerdo de No Proliferación Nuclear.

Al mismo tiempo, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, Arabia Saudita, la cual ha surgido como un aliado regional clave en el axis de EUA e Israel contra Irán, gastó cinco veces más que Teherán en equipo militar en el 2016.

Irán es un blanco porque es un poder regional y representa un obstáculo para los esfuerzos estadounidenses de ejercer una hegemonía incontestable en la región rica en petróleo de Oriente Próximo. La influencia de Irán dentro de Irak, Siria y Líbano, se ha visto fortalecido por las catastróficas consecuencias del cuarto de siglo de guerras estadounidenses en la región.

La amenaza de una guerra israelí contra Irán fue puesta de relieve por una serie de cumbres entre las cúpulas militares de EUA e Israel. El general Joseph Votel, titular del Comando Central de EUA que preside las operaciones militares en Oriente Próximo, fue a Israel el lunes, marcando la primera visita en la historia del comandante del Comando Central. Su misión fue aparentemente garantizarle al Gobierno de Netanyahu que EUA no iba a cumplir la reciente promesa de Trump de retirar las fuerzas estadounidenses de Siria.

El ministro de defensa israelí, Avigdor Lieberman, viajó a Washington el miércoles para reunirse con oficiales estadounidenses, incluidos el secretario de Defensa, James Mattis, y el asesor de seguridad nacional, John Bolton. La agenda, según el Gobierno israelí, era combatir la “expansión” iraní en Oriente Próximo y especialmente en Siria.

No cabe duda que existen divisiones en los grupos de poder en Washington y Europa sobre el impulso israelí hacia una guerra con Irán. Como lo reportó el Washington Post, “[A]lgunas figuras de la política exterior en Washington parecen estar dispuestas a permitir que Israel continúe con su campaña encubierta contra los iraníes. Perciben que los ataques israelíes son necesarios en un momento en el que el Sr. Trump quiere retirarse del conflicto sirio…”.

El miércoles, el periódico Telegraph publicó un artículo escrito por el general Richard Dannat, exjefe del Estado Mayor británico, intitulado “La guerra entre Irán e Israel se aproxima—y Reino Unido tiene que asumir una postura hacia las milicias terroristas contratadas apoyadas por Irán”.

El general Dannatt defiende el argumento que “nos enfrentamos a una situación en la que Irán, si es dejado sin controles, será la causa de una nueva guerra potencialmente devastadora con Israel en la región”.

El excomandante británico manifiesta que Israel afronta una “amenaza intolerable” en Siria y Líbano, principalmente del movimiento burgués islamista Hezbolá en Líbano, al que acusa varias veces de infiltrar sus armas y combatientes “en la población civil”. Tal afirmación provee una justificación para una futura masacre de civiles libaneses a manos de las FDI.

“Tenemos que estar preparados para que Israel defienda robustamente sus intereses de seguridad vitales”, escribe el general británico. “Muchos critican a las FDI por utilizar medidas drásticas, pero tras haber puesto a prueba a sus comandantes personalmente, yo creo que actuarían dentro de los estándares legales y morales”. Dichos “estándares” se vieron expresados recientemente en la masacre de manifestantes desarmados en la frontera israelí con Gaza por parte de las FDI. Al menos 40 han sido asesinados con municiones de verdad y miles han quedado heridos.

Un factor importante detrás de la escalada de Tel Aviv hacia una guerra contra Irán es el recrudecimiento de las tensiones sociales dentro de Israel. Siendo el país supuestamente avanzado con la mayor desigualdad social después de Estados Unidos, el Gobierno israelí cuenta con amplios motivos para redirigir las tensiones internas hacia afuera en forma de una guerra.

El apoyo de Washington y las otras principales potencias imperialistas a la agresión israelí y a una guerra más amplia en Oriente Próximo está arraigado en motivos similares.

Las imprudentes políticas perseguidas por Israel y sus auspiciadores en Washington, Londres e internacionalmente amenazan con detonar un conflicto regional que podría absorber a otros países, incluyendo a las dos mayores potencias nucleares, EUA y Rusia. La única manera de prevenir tal catástrofe es por medio del desarrollo de un movimiento de masas de la clase obrera internacional contra la guerra y el sistema capitalista que la produce.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de abril de 2018)

Bill Van Auken