Washington y Tel Aviv se aproximan a una guerra con Irán

2 mayo 2018

Los acontecimientos de los últimos días han dejado en claro que el imperialismo estadounidense, trabajando estrechamente con su principal aliado en Oriente Próximo, Israel, se dirige hacia una confrontación militar directa con Irán.

Hace falta una semana y media para que el presidente Donald Trump tenga que anunciar su decisión sobre si las sanciones unilaterales estadounidenses contra Irán seguirán suspendidas como parte del acuerdo nuclear firmado con dicha nación en el 2015. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, escenificó una presentación teátrica alegando que tiene pruebas de que “Irán mintió” sobre su programa nuclear. Luego, expresó que tiene confianza en que Trump “hará lo correcto”, i.e. sabotear el acuerdo nuclear —el Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA, por sus siglas en inglés)— que fue alcanzado entre Irán y cinco potencias mayores: EUA, Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia.

Trump aplaudió la pantomima de Netanyahu, y la presentó como una confirmación que había “tenido la razón 100 por ciento” cuando denunció el acuerdo nuclear como un “trato horrendo”.

En realidad, los expertos nucleares internacionales, los representantes europeos e incluso varios exoficiales de inteligencia israelíes descartaron la presentación de Netanyahu como una farsa. El Gobierno israelí, el cual afirma haber robado cientos de miles de archivos de Irán, no produjo ni una pizca de evidencia de que Irán ha tenido un programa de armas nucleares durante los últimos 15 años, ni mucho menos que haya violado los términos del JCPOA. Los reportes consecutivos de la Agencia Internacional de Energía Atómica, incluyendo uno tan recientemente como febrero, han establecido que Teherán está cumpliendo con las estrictas restricciones sobre el uranio enriquecido y las intrusivas inspecciones impuestas bajo el acuerdo.

La exhibición de Netayahu rememoró la presentación de Colin Powell en el 2003 de lo que describió como “evidencia, no suposiciones” acerca de la no existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak, la cual sirvió como pretexto para la guerra de agresión estadounidense contra Irak un mes después. Powell por lo menos dijo mentiras que supuestamente corroboraban las acusaciones falsas de EUA de actos indebidos iraquíes. Netanyahu no presentó nada.

La presentación israelí —pronunciada en inglés— fue hecha en consulta directa con Trump, con quien Netanyahu conversó poco antes de que se transmitiera en vivo. El día anterior, también se había reunido con el nuevo secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo en Tel Aviv, junto con otros oficiales.

Detrás de todo el caos y los escándalos afectando al Gobierno de Trump, lo que se ha cristalizado en Washington es un gabinete de guerra, con la promoción de John Bolton como asesor de Seguridad Nacional y la confirmación de Pompeo por parte del Senado, contando con el apoyo indispensable de los demócratas, como secretario de Estado. Ambos han promovido fervientemente una guerra contra Irán.

Bolton llegó a describir el acuerdo nuclear del 2015 con Irán como un “error estratégico garrafal”, insistiendo en que la política estadounidense debería ser “la finalización de la Revolución Islámica en Irán de 1979 antes de su cuadragésimo aniversario”, en febrero próximo. Según el nuevo asesor de seguridad nacional, es necesario impulsar un cambio de régimen por medio de una acción militar directa. “Para detener las bombas de Irán, bombardea Irán”, escribió como titular en una opinión que escribió para el New York Times poco después de que se llegara a un acuerdo respecto al JCPOA.

La guerra de EUA e Israel contra Irán ya comenzó. Ataques llevados a cabo por aviones de caza F-15 israelís, provistos por EUA, asesinaron el domingo por la noche en bases militares sirias a casi dos docenas de iraníes. Esta constituye la quinta ronda de bombardeos israelíes contra Siria desde setiembre, y todos han tenido como blancos activos iraníes. Junto con Rusia, Teherán es el principal aliado del Gobierno de Asad, el cual Washington y sus aliados han intentado derrocar a través de una guerra de cambio de régimen que se ha prolongado por siete años.

Además, se reporta en Israel sobre un renvió de tanques, tropas y transportes armados con efectivos militares a las fronteras nortes con Siria y Líbano.

“De la lista de hostilidades potenciales alrededor del mundo, la batalla entre Israel e Irán en Siria se encuentra de primera en este momento”, le comentó a NBC News el martes un alto oficial estadounidense.

La íntima colaboración entre Washington y Tel Aviv en la preparación de tal guerra fue puesta de manifiesto a través de la extraordinaria serie de reuniones entre oficiales militares y de seguridad de alto nivel de EUA e Israel, aterrizando y despegando de las capitales de ambos países. A esto se le ha sumado la visita de Pompeo a Oriente Próximo, incluso antes de ir a las instalaciones del Departamento de Estado. Pompeo, además de reunirse con Netanyahu y sus oficiales, habló con autoridades sauditas y jordanas a fin de consolidar un bloque de regímenes reaccionarios monárquicos en apoyo de la campaña militar de EUA e Israel.

En lo que respecta esta marcha hacia la guerra, la amenaza nuclear iraní no es una consideración real—Teherán no tiene una bomba nuclear y nunca ha iniciado un programa para producir una. En cambio, el arsenal israelí incluye un aproximado de entre 200 y 400 ojivas nucleares. Lo que están en juego son intereses imperialistas puros.

Como una potencia regional, Irán representa un impedimento para los esfuerzos del imperialismo estadounidense para reafirmar su hegemonía sobre la región rica en petróleo y estratégicamente vital de Oriente Próximo.

Por su parte, las potencias europeas se han distanciado cada vez más de Washington. Después de que aparentemente fracasaran las visitas deferentes de los mandatarios de Francia y Alemania para convencer al Gobierno de Trump a no hundir el acuerdo nuclear con Irán, sus discusiones con la primera ministra británica durante el fin de semana presuntamente se enfocaron en la posibilidad de salvar el acuerdo sin EUA. Sus temores incluyen que una importante guerra regional se desborde a Europa en forma de violencia, crisis políticas y la llegada de más refugiados, así como que se vean afectadas sus inversiones.

Mientras que los bancos y las corporaciones de EUA se han visto por la mayor parte excluidas del mercado iraní debido a sanciones económicas estadounidenses no relacionadas con el asunto nuclear, corporaciones europeas, como el conglomerado petrolero francés Total, han firmado acuerdos sumamente lucrativos. La mayoría de estos tratos han producido poco debido a temores de que Washington cancele el acuerdo nuclear y comience a sancionar a firmas extranjeras haciendo negocios con Irán.

Ante este vacío de inversiones, China ha forjado lazos económicos importantes con Irán, incluyendo una reciente línea de crédito de $10 mil millones del Gobierno en Beijing a compañías chinas para que construyan proyectos de infraestructura, incluyendo instalaciones energéticas, represas y centros de transporte. Beijing percibe a Irán como un segmento clave de su megaproyecto “Un cinturón, una ruta” para conectar a China con Europa. Además, considera una prioridad recibir una mayor proporción de sus importaciones de petróleo de productores regionales que no estén alineados con Washington, como Arabia Saudita. En el 2016, el presidente chino, Xi Jinping, y el presidente iraní, Hassan Rouhani, anunciaron planes para aumentar el comercio bilateral a $600 mil millones durante la próxima década.

En Irán, al igual que en otras partes, el imperialismo estadounidense busca contrarrestar el declive de su dominio económico por medio de la agresión militar. A pesar de que las potencias capitalistas europeas se hayan enfilado detrás de las acciones militares estadounidenses, particularmente la participación británica y francesa en el bombardeo del 14 de abril contra Siria, sus deseos de recibir una parte del botín de una intervención imperialista no pueden ser alcanzados siendo simplemente el rabo del perro estadounidense. Por el contrario, inevitablemente se verán obligadas a recurrir a un rearme vasto en preparación para una contienda de todos contra todos para el reparto del mundo. Este proceso ya se encuentra en una etapa avanzada.

En la medida en que Washington esté posponiendo la implementación de medidas de guerra comercial para apaciguar a Europa y esté bajando las tensiones temporalmente en la península coreana, lo hace para concentrarse en los preparativos de guerra en Oriente Próximo.

La guerra entre Israel e Irán, comenzando en Siria, se está desencadenando de par en par con la intervención militar estadounidense en ese país, la cual se está convirtiendo en un enfrentamiento con las fuerzas progubernamentales respaldadas por Irán y Rusia.

El general James Mattis, secretario de Defensa de EUA, indicó el lunes que las más de dos mil tropas estadounidenses en Siria no irán a ninguna parte pronto. “No queremos irnos antes de que los diplomáticos hayan ganado la paz”, manifestó. “Primero ganas la batalla, y luego ganas la paz”.

La realidad es que la continua presencia militar estadounidense, aumentada por las milicias que patrocina compuestas principalmente por la milicia kurda-siria YPG, procura asegurar una zona de influencia estadounidense de casi una tercera parte del territorio sirio a lo largo de las fronteras al noreste con Turquía e Irak. Esta área también contiene las mayores reservas de petróleo y gas del país. El contingente estadounidense está ahora virando de su supuesta misión de luchar contra el Estado Islámico a frenar los intentos del Gobierno sirio, respaldado por Rusia e Irán, para retomar control de este territorio y sus recursos.

Tomando en cuenta que Rusia se encuentra discutiendo con Damasco la provisión de sistemas avanzados de defensa aérea para Siria, la probabilidad de un encontronazo entre las fuerzas rusas y las de EUA e Israel es cada vez mayor.

Los acontecimientos en Siria y las amenazas de una confrontación con Irán constituyen una grave advertencia para los trabajadores de EUA y todo el mundo. Bajo el peso de su crisis sistémica, el capitalismo mundial, con la burguesía estadounidense y su ejército a la cabeza, se prepara para una guerra mundial que se libraría con armas nucleares.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de mayo de 2018)

Bill Van Auken