Washington impone nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba

por Bill Van Auken
5 noviembre 2018

El asesor de seguridad nacional de los Estados Unidos, John Bolton, anunció una escalada de las sanciones de Estados Unidos contra Cuba y Venezuela en un discurso bélico pronunciado en Miami el jueves ante una audiencia de exiliados derechistas y funcionarios republicanos, sólo para invitados.

El discurso de Bolton sobre la política del Gobierno de Trump hacia América Latina equivalió a una demanda de cambios de régimen en Cuba y Venezuela, así como en Nicaragua, y una afirmación desnuda del dominio estadounidense sobre el hemisferio, con declaraciones repetidas sobre el comportamiento que Washington no "tolerará" respecto a los países al sur de la frontera con Estados Unidos.

A tan solo cinco días antes de las elecciones de medio término en los Estados Unidos, el discurso fue, sin duda, parte de los esfuerzos del Gobierno de Trump para movilizar a su base, que en Florida incluye organizaciones de exiliados cubanos que han estado en Miami desde la revolución de 1959 que derrocó la dictadura de Fulgencio Batista respaldada por Estados Unidos.

Si bien la retórica pomposa de Bolton tenía la intención de tirar carne a su audiencia reaccionaria, también brindó una expresión genuina de la política cada vez más agresiva y militarista de Washington hacia América Latina.

Calificó a Cuba, Venezuela y Nicaragua como la "troika de la tiranía", una imitación deliberada de la retórica del "eje del mal" de George W. Bush que se empleó durante el lanzamiento de las prolongadas y continuas guerras estadounidenses en Oriente Próximo.

Continuó, declarando que este "triángulo de terror es la causa del inmenso sufrimiento humano, el ímpetu de la enorme inestabilidad regional y la génesis de una sórdida cuna del comunismo en el hemisferio occidental".

Proclamó que la llamada troika había "encontrado su rival" en la Administración de Trump, la cual "ya no apaciguaría a dictadores y déspotas cerca de nuestras costas". Prometió que "les espera su muerte” y "el día en que ajustarán cuentas". espera "y que Washington "espera con ansias la caída de cada esquina del triángulo”.

Bolton instó al resto del hemisferio a "mirar hacia el norte, mirar hacia nuestra bandera" en busca de su inspiración, presentando a Estados Unidos como el defensor de los "derechos humanos" y el "estado de derecho".

Lo absurdo de esta pretensión quedó claro en un discurso pronunciado por Trump pocas horas después del discurso de Bolton en el que el presidente de Estados Unidos prometió infringir tanto el derecho estadounidense como internacional denegando asilo a refugiados centroamericanos y amenazó que las tropas estadounidenses podrían dispararles a los hombres, mujeres y niños inmigrantes en la frontera entre Estados Unidos y México.

La más importante de las nuevas sanciones anunciadas en el discurso de Bolton fue una medida destinada a impedir las exportaciones de oro de Venezuela, que se han convertido en una importante fuente de divisas para la economía del país en crisis. Los funcionarios estadounidenses afirman que Venezuela ha exportado unas 20 toneladas de oro a Turquía, un aliado de la OTAN con el que Washington ha entrado en un conflicto cada vez más acentuado. Caracas y el Gobierno de China también firmaron recientemente un acuerdo para desarrollar lo que el Gobierno venezolano denominó una alianza estratégica para desarrollar el sector minero de oro del país.

El anuncio de sanciones al oro afirma que, por evadir otras sanciones estadounidenses destinadas a estrangular a la economía venezolana, el comercio de oro del país implica "prácticas engañosas" y "corrupción". Cabe destacar que la medida puede extenderse a cualquier otro sector de la economía. sobre la misma base, abre la puerta a la rápida implementación de un embargo estadounidense contra el petróleo venezolano, que representa aproximadamente el 98 por ciento de los ingresos de exportación del país.

También se anunció un nuevo conjunto de sanciones contra Cuba dirigidas a unas dos docenas de entidades económicas presuntamente vinculadas a las fuerzas armadas del país, que cuentan con importantes activos económicos. Esto se suma a unas 180 entidades cubanas seleccionadas por la Administración de Trump el año pasado.

Bolton pronunció su discurso el mismo día que la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó el bloqueo económico estadounidense contra Cuba, de 58 años, con 189 países votando a favor de la resolución y solo dos, Estados Unidos e Israel, votando en contra.

En un período de preguntas y respuestas después del discurso, Bolton indicó que la Administración de Trump está considerando la implementación de una sección de la Ley Helms-Burton, la cual fue promulgada en 1996 contra Cuba y permite a los exiliados cubanos en los Estados Unidos presentar demandas en los tribunales federales contra compañías que hagan negocios que involucren las propiedades que fueron expropiadas a raíz de la revolución de 1959. La medida ha sido rutinariamente suspendida durante más de dos décadas debido a su alcance extraterritorial.

Como parte de su política de guerra comercial global de "EUA ante todo", parece que la Casa Blanca de Trump puede romper con esta práctica, lo que llevaría a un conflicto directo entre Washington y sus principales socios comerciales, incluyendo Canadá y la Unión Europea, que tienen grandes inversiones en Cuba.

Si bien no se anunciaron nuevas sanciones contra Nicaragua, Bolton pronunció el mismo tipo de ataques y demandas de cambio de régimen contra Cuba y Venezuela, y prometió que el Gobierno del presidente Daniel Ortega "sentirá todo el peso del régimen robusto de sanciones de Estados Unidos" con medidas que se avecinan, “en un futuro muy cercano”. Hasta ahora, Washington ha mostrado cierta ambivalencia hacia el Gobierno del líder sandinista, quien regresó al poder en 2007 sobre la base de un programa económico orientado a los intereses del capital nicaragüense y extranjero.

En medio de todas las denuncias y amenazas de su parte, Bolton señaló un supuesto acontecimiento favorable en las Américas, la elección el mes pasado en Brasil del excapitán fascistizante, Jair Bolsonaro, quien ha aclamado a la antigua dictadura militar del país y su régimen de tortura y amenazó que sus oponentes políticos tendrían que elegir entre la cárcel y el exilio.

Bolton describió a Bolsonaro como un "líder con ideas afines", cuya elección fue una de “las señales positivas para el futuro de la región" y demostró "un creciente compromiso regional con los principios del libre mercado y una gobernanza abierta, transparente y responsable".

Entre los atractivos de Bolsonaro para la Administración de los Estados Unidos, aparte de la afinidad entre los puntos de vista fascistizantes de Trump y el presidente electo de Brasil, está su voto de seguir una política alineada con la de Washington y contra la influencia de China en el hemisferio. Durante la campaña electoral brasileña, denunció a Beijing por intentar "comprar Brasil" e incluso hizo un viaje provocativo a Taiwán en febrero pasado en una afrenta a la política de "una sola China" reconocida por Brasil desde la década de 1970.

Detrás de la retórica de "derechos humanos" y la negativa a tolerar a los "déspotas", la política de los Estados Unidos en América Latina está impulsada cada vez más abiertamente por su conflicto estratégico con China, cuya influencia ha crecido de manera constante en una región considerada por el imperialismo estadounidense como su "propio patio trasero". Una vez más, los funcionarios estadounidenses están invocando la Doctrina Monroe y el supuesto "derecho" de Washington a intervenir para evitar que las potencias "externas" saqueen a países que considera como semicolonias.

La Administración de Trump en septiembre retiró temporalmente a sus embajadores de El Salvador, República Dominicana y Panamá y amenazó con cortar la ayuda a estos países por la decisión de sus Gobiernos de cortar relaciones con Taiwán, que había estrechado lazos anteriormente con las dictaduras anticomunistas que gobernaba, y establecer relaciones con Beijing.

Aun así, cuando Bolton pronunció su discurso en Miami, los presidentes de El Salvador y la República Dominicana se reunieron en Beijing con el Presidente Xi y otros altos funcionarios, mientras que China y Panamá anunciaron el mismo día que la Ciudad de Panamá sería la sede de la Cumbre Empresarial del Caribe China-América Latina del próximo año, cuyo propósito es promover la cooperación económico-comercial entre ambas regiones. En la medida en que la influencia del comercio y la inversión de China sea un desafío para los Estados Unidos, Washington responderá con mayores provocaciones y militarismo.

Cabe notar que en el discurso de Bolton denunció varias veces el "comunismo" y "socialismo", y su insistencia en que la catástrofe económica y social en Venezuela es un ejemplo de “la implementación efectiva” del socialismo, pese a ser un país en donde el capital financiero solo ha fortalecido su control sobre la economía en los últimos 20 años y cuyo Gobierno está dirigido en gran parte por el ejército.

Detrás de esta retórica reaccionaria está el temor dentro de la clase dominante de los EUA de que las condiciones desesperadas creadas por la crisis del capitalismo estén generando un nuevo desafío revolucionario por parte de la clase obrera latinoamericana.

(Publicado originalmente en inglés el 3 de noviembre de 2018)